La Jefa y la Heredera -Mala Conducta 2 Seguir historia

sadinthemoon Mariam Abdulhay

Moana Roberts ha dado un giro completo en su vida, su hija Xariann es el motivo de esto. Desde que Xavier murió nada ha sido igual y ella solo vive por su pequeña. Pero cosas del mundo la llevaron a dar con la cruda verdad: Xavier esta más cerca de lo que piensa y esta vez, viene por ellas. Huyendo de quien un día juró amar y escondiendose de todos los enemigos que ese amor le ha dejado, Moana volverá a ser la chica ruda de antes, solo que mejorada y con un ojo clínico que antes no existía. Ahora, ella es la jefa.


Crimen Sólo para mayores de 18.

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Reencuentro Cobarde

-Mami, mami!

-Hola, preciosa- la sonrisa en mi rostro se incrementó al ver a mi pequeña de ojos verdes y cabello cobrizo. Subió al asiento de copiloto mientras agitaba un papel en la mano. Me besó la mejilla y acomodó su mochila en las piernas- ¿Que tal tu día?

-Bien mami- dijo abrazando el dibujo que tenía en la mano- Mira, hice esto para ti.

Extendió el brazo pálido y mi corazón creció al ver el dibujo de mi nena de 3 años. Era un arco iris inmenso lleno de color donde al final estábamos ella y yo dibujadas. Ella con su cabello cobre y yo con mi cabello color chocolate. Sí, deje el rojo de lado. Ambas nos tomábamos la mano y sonreíamos. Era un tierno dibujo infantil que llenaba mi pecho de orgullo.

La abracé mientras el semáforo estaba en rojo.

-Es hermoso, Xari.


Llegamos al apartamento, estaba todo en calma y abrí la puerta con confianza. Habían juguetes por varios lados pero estaba acomodado todo dentro de lo que cabe. Solté el bolso y las llaves para suspirar con tranquilidad cuando la voz de mi hija hizo que mis nervios se encresparan. Y no, no fue su voz, fue realmente lo que dijo.


-Mira mamá, una carta!- Dijo agitando un sobre en su mano derecha. Yo no la había visto antes, parecía acabada de recoger junto a la puerta.

-Xari, suelta eso, nena- traté de que el pánico no se apoderara de mi voz, no quería alarmarla por algo que a lo mejor era únicamente algo de mis nervios. Pero mi corazón me decía que en esa carta había algo malo.

Mi niña, obediente, dejo la carta donde la encontró y se fue a jugar con su osito favorito, inocente siempre de todo lo malo que nos rodeaba.

Camine hasta la carta preguntándome quien habría sido el que la dejara ahí, los del correo usualmente dejaban las cosas en el buzón que había en la recepción del lugar y no tenía cobradores de ningún tipo que llegaran hasta la puerta, siempre he sido precavida con eso.

Mis manos temblaban y no entendía el motivo, pero cuando abrí el sobre y leí esa -delicada y tosca a la vez- letra, algo dentro de mi se desvaneció, lo siguiente que recuerdo es estar sentada de culo en la alfombra mientras leía aquello que seguramente me tenía pálida.


Espero que estés bien, preciosa. Sé que te sorprende saber de mi a estas alturas del partido, pero quiero que sepas que no debes molestarte por esto. Por favor no me odies.

Xavier siempre ha sido mi amigo y más que eso, es como un hermano para mi. Por eso creo que debes de saber que el esta cerca de ti y de su hija. Sé que esto debe de haberte tumbado en el suelo a llorar pero te pido que seas fuerte, Moana. El no se apartó de ustedes por gusto, más bien fue por obligación. Ahora bien, la parte importante de todo esto es que así como el esta cerca de ustedes, sus enemigos también. Bien sabes que el es el jefe desde hace un tiempo y no todos están contentos con eso. Por eso te pido que cuides de ti y de esa niña. Lárguense ahora mismo, me entiendes?

Xavier siempre me habló de tu terquedad y de tu orgullo, pero espero que tantas cosas te hayan hecho madurar y que el amor por tu hija y por su bienestar sea más grande que tu rudeza para desechar este papel. Te envío dinero suficiente para que te montes en un avión ahora mismo y salgan del lugar. Acéptalo, no es para ti, es para mi sobrina.


Andre.


Santa. Mierda. No sabía por qué mis lágrimas corrían. ¿Por saber que mi esposo, el hombre al que tanto he amado, el ser que me arruinó el siquiera sentir algo por otro y que me dejo hundida en depresión al saber que había muerto sin siquiera un cuerpo para llorarlo? ¿Por saber que la vida de mi pequeño ángel, mi preciosa Xariann Sabelle, estaba en peligro? ¿Por saber que Xavier nos estaba buscando? o ¿Por recibir una carta de aquel tosco ruso que creció junto a mi marido?

Él tenía razón. En estos tres años he madurado lo suficiente como para poner la vida de mi hija antes que nada, incluso que mi orgullo y sobre mi vida misma.


-Xari?- La encontré en su habitación rodeada de juguetes, me tomé un segundo para admirarla con su cabello trenzado y largo, hablandole con seriedad al Sr. Tortuga porque no quería tomar el té con su peluche Sam. ¿Quién podría querer dañar a una niña tan hermosa?- Nena...- me arrodillé junto a ella y a la pecera donde vivía su adorada tortuga mascota

-¿Qué pasa mami?¿Leíste ya la carta?- Siempre tan perspicaz.

-Sí nena...- no sabía como decirle las cosas, así que usaría toda la verdad posible- Era tu tío Andre.

Odiaba llamar a ese hombre como tío de mi hija pero realmente no tenía nada en contra del tipo, siempre fue fiel a Xavier y gracias a el supe muchas cosas en su momento. Además, nos estaba salvando el pellejo y debía agradecérselo.

-Quien es el?- me miró con curiosidad.

-Un viejo amigo de... tu papá. Quería decirnos que debíamos visitarlo lo más pronto posible pues esta muy solito y quiere compañía, así que, ¿qué te parece?

Me miró sonriente y me dio la respuesta que esperaba de su parte

-Claro mami! Pero no dejaremos al Sr. Tortuga, cierto?

-No, nena. Claro que no. Mete en un bolso todos los juguetes que quepan y sean muy muy importantes para ti, solo eso, ok? Yo me encargaré de lo demás.


15 minutos después, estaba bajando las escaleras del apartamento, con Xari tomando mi mano y llevando su mochila rosa en la espalda repleta de juguetes, el Sr. Tortuga estaba en una pecera más pequeña en su otra mano y a mis espaldas los señores de recepción me ayudaban con la maleta grande que llevaba. Solo eso me hacía falta.


Llamé a Anna desde el taxi, ella era mi mano derecha en la emisora y me sentía segura dejandola a cargo de todo. Ahora era dueña de la emisora en gran mayoría y mis socios se sentían a gusto con ella, así que sabía que todo estaría bien.

No llamé a Melissa ni a Rami, solo los textee, no quería preocuparlos y sabía bien que mis amigos me conocerían tanto que de inmediato sabrían que algo malo estaba pasando, y realmente no deseaba arriesgarlos a ellos también.

En el coche amarillo no dejaba de mirar hacía atrás por si alguien nos seguía, podía parecer una paranoica pero era una madre.

Mi teléfono repicó y mi corazón brincó.

-Ho... Hola?

.

.

.

-Hola? Quien habla?- Pregunté con más seguridad al ver que nadie respondía.

-Moana.

Esa sola palabra, en ese solo tono, hizo que mis piernas se derritieran, mi corazón corriera, mis lágrimas se asomaran y toda mi piel se crispara. Gracias al cielo estaba sentada y Xariann miraba a su tortuga muy entretenida pues no podía quitar mi cara de pánico en ese momento.

-Moana, escúchame. No tengo mucho tiempo.

-¿Que. Quieres?- Sin darme cuenta las palabras salieron apretadas, no quería decir su nombre en voz alta porque mi hija lo reconocería de inmediato, además de que no confiaba en mí misma para que no se me cuarteara la voz.

-Amor... Moana. ¿A donde te llevas a mi hija?- La ultima frase fue dicha con rudeza y eso me enfureció.

-Crees que tienes el derecho si quiera de preguntarme eso? Es más, ¿te crees en el derecho si quiera de llamarme? ¿Después de todo?- El odio salía impregnado de mi boca, traté de bajar la voz pues el conductor me miró por el vidrio.

-Ya tendremos tiempo para eso, ahora dime a donde diablos van tú y mi hija.- Ese tono prepotente no lo abandonaba nunca.

-Lejos de ti.

Y colgué.


Xari se estaba quedando dormida luego de cinco minutos acariciando su cabello inconscientemente. Miraba a la calle con la vista perdida, no quería pensar en nada, tenía el corazón y la mente nublada. El teléfono volvió a timbrar, solo que después de 3 llamadas insistentes que rechacé, estaba vibrando. Iba a apagarlo cuando vi que no era el mismo número del que Xavier me había llamado, y contesté sin hablar.

-Moana, estas ahí?- El tosco español con acento ruso me relajó, era Andre.

-Sí, ¿qué pasa?

-¿Hiciste caso?

-Voy vía el aeropuerto.

-No, pasame al chófer.- Me sorprendí por la orden y más me sorprendió que obedecí sin chistar. Supongo que era debido a mis sentidos afectados.

Le alcancé el teléfono al chófer y aunque este se sorprendió lo recibió, dijo un par de palabras por teléfono y espero una orden. Luego dijo un rápido "sí, señor".

Agarré el teléfono y la llamada seguía abierta.

-Bueno?- hablé

-Te llevará a un lugar donde mi gente te recogerá. Tengo una pregunta, Moana...- sabía por donde venía.

-Sí, me llamó. No sabe a donde voy ni que me he comunicado contigo- Contesté rápida.

-No tardará en hacerlo, espero que eso sea cuando ya estés en el vuelo.

-¿Vuelo a donde?

-A Rusia, aquí las esperamos. - Y colgó.





15 de Junio de 2019 a las 17:38 0 Reporte Insertar 1
Continuará… Nuevo capítulo Todos los jueves.

Conoce al autor

Mariam Abdulhay 20%. Una princesa en casa. Enamorada de los libros desde que tengo memoria. SADINTHEMOON en Instagram, Wattpad y Litnet.

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