Bálticos Seguir historia

oscar-gonzalez1559831743 Oscar Gonzalez

Ésta es una historia difícil de empezar, dicen en Kastél que tarde o temprano moriremos, ¿por qué esperar a la muerte cuándo podemos perseguirla?


Drama Todo público.

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Nunca vengan a éste lugar

Ésta es una historia difícil de comenzar, no es sobre un hombre, es algo que está muy por encima. He visto en mi vida pocas cosas en comparación con mucha gente, fui un joven con muchos sueños pero pocas esperanzas, ideas y expectativas al respecto para cumplir con ellos y para conmigo. He nacido en una época muy retorcida, no solo por la época si no por el lugar. Sin embargo, una vez conocí a una persona que me dijo un refrán que al parecer era muy conocido; “para salir de un hoyo, primero debes dejar de cavar”, y no, esto no es un libro de autoayuda, probablemente sea lo menos parecido, no soy alguien que vaya por la vida diciéndole a la gente qué hacer para mejorar cuándo ni yo mismo sé, o tal vez si sepa pero no lo ponga en práctica por miedo o como sea que se llame eso que evita que la gente dé el paso que necesita, creo que es confianza. En fin, fui a trabajar una vez en un pueblo peculiarmente acogedor, llovía cada semana pero era muy caluroso porque se generaba demasiada humedad, aunque también a causa de las repentinas lluvias semanales las plantas tenían muy bien adornado el pequeño pueblo al borde de los Prados Verdes, era todo de un color verde muy vivo, lo único que dañaba la vista eran los habitantes, no eran personas muy bien parecidas o apuestas y tampoco eran muy sonrientes porque al parecer no les agradaba la idea de que llegara gente nueva al sitio que generara un cambio en su estilo de vida, pero yo no era un caso perdido, es decir estaba perdido porque era pobre pero ese no era el caso; estaba seguro que para ellos no sería una molestia, o eso pensaba. La razón por la que estaba ahí no era solo trabajo, después de terminar la prepa me vi hundido en una crisis existencial respecto a la pregunta “¿Ahora qué?” y así estuve un largo tiempo, hasta que un día vi un anuncio en un periódico viejo que tomé del cajón de mi difunto abuelo con el que estaba limpiando el vidrio de la ventana de mi habitación porque estaba llena de algo pegajoso, lo cual describía la existencia de un pueblo a las afueras de la ciudad de Kastél, al norte del mapa azul, el título del anuncio si no recuerdo mal era “Nunca vengan a éste lugar”, y al principio pensé: Que buena manera de hacer publicidad, pues cuándo le dices a las personas que no hagan algo les estás dando la razón más importante para que lo hagan (la curiosidad).

Cuando empecé a leer el escrito decía: Éste es el pueblo de “Bálticos”, yo lo llamo el pueblo sin ley, puesto que tiene un nombre pero vive independiente de la mano del gobierno al que debería pertenecer que es Kastél, no tienen representación gubernamental; dicen ser los primeros habitantes en las puertas de los Prados Verdes, puedo decir con toda confianza, que no son personas muy amigables pero eso no quiere decir que no sean educadas, algunas.

Allí no terminaba el escrito, pero sí el pedazo de papel porque estaba roto, busqué en los cajones viejos donde mi abuelo Baldwin (al cual me habían puesto su nombre) ya fallecido hace un par de años atrás guardaba sus periódicos ya que había sido columnista, mi abuela Elise siempre detestó que hubiera dejado su carrera de abogado para dedicarse al periodismo, siempre en vida se lo reclamó, sin embargo amaba esos escritos en el viejo cajón que había dejado mi abuelo cuándo murió. Todas las tardes se sentaba frente al cajón a leer y leer las columnas, a veces se quedaba dormida frente al cajón. A mí en lo particular no me gustaba leer el periódico, pensaba que era para personas viejas y aburridas, en fin, no pude encontrar el periódico que había despertado en mí una curiosidad tremenda ya que quería saber la razón por la cual no debería ir allá, eran más o menos las 3:00 de la tarde y mi abuela Elise me ha de encontrar sentado en el piso de su salón de estar con muchos periódicos tirados alrededor de mí.

- Muchacho, ¿y ahora que estás haciendo? Son los escritos de tu abuelo..

- Disculpa abuela, pero estaba buscando la otra parte de éste..

Le mostré el periódico roto donde estaba el anuncio y lo miró de forma confusa, no tardé mucho en darme cuenta que estaba molesta:

- ¿Estabas usando los escritos de tu abuelo para qué, qué es esto pegajoso y húmedo que tiene?

- Ehh, olvídalo abuela… lo siento, voy a ordenar todo esto.

Mi abuela Elise había desarrollado una especie de remordimiento compulsivo por los periódicos que guardaba en ese cajón, debido a su arrepentimiento por siempre haberle dejado claro a mi abuelo que un esposo con ese trabajo no era digno de una mujer como ella, mi abuela Elise era extranjera y venía de una muy adinerada familia al otro lado del mundo en Cristal, se había escapado con mi abuelo 50 años atrás cuando ella tenía 17 y él tenía 18, puesto que se habían enamorado y la familia de ella nunca bendijo su relación. Mi abuela me contaba historia de sus padres, parecía extrañarlos de vez en cuando. Me decía que eran las personas más equilibradas y desequilibradas del mundo, no veía mucho a su padre pero cuándo lo hacía éste no mostraba interés alguno en reencontrarse con su familia, y su madre nunca la veía sonreír, para ella casi todo estaba mal, todo tenía que estar en perfecto silencio y en orden, la puntualidad, la higiene, el vocabulario y la apariencia eran lo más importante. Tenía dos hermanas mayores las cuales no parecían hermanas, si no robots militarizados o como perros amaestrados y no tenían mucha comunicación entre ellas. Pero mi abuela era diferente, porque había nacido con una disfunción psicológica que según los médicos desaparecería antes de desarrollarse si cumplía con la atención profesional que necesitaba para su orientación y educación. Su madre contrató a dos psicólogas infantiles que se encargarían de absolutamente todo lo que su hija necesitara mientras ella ponía casi toda su atención en sus otras dos hijas, estas psicólogas resultaron tomar un cariño muy grande porque se encargaron de darle y enseñarle cosas que su propia madre nunca hizo, como afecto y compasión. Creció con mucho ego también, era hija de un ministro y probablemente el hombre más rico de su ciudad y siempre vivió entre lujos, telas finas y personas hipócritas, pero también a causa del amor que le habían dado sus criadoras, en el fondo tenía un corazón noble y vulnerable… Cuándo mi abuelo dejó sus estudios de abogado para dedicarse al periodismo le dijo a mi abuela que no le interesaban las leyes, si no su opinión al respecto de ellas y al respecto de cualquier otra cosa, quería escribir sobre todo, conocer, admirar e informar y que las personas supieran como era su manera de ver el mundo, mi abuela en perfecto desacuerdo le dijo que solo un tonto cambia el dinero, la estabilidad y el prestigio por un sueño, con lo cual mi abuelo respondió: “tu haz cambiado todo eso por mí y no eres una tonta, eres la persona a la que más amo”.

6 de Junio de 2019 a las 15:04 1 Reporte Insertar 1
Continuará…

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LO Loreto Orihuela
esta buena.. esperare el siguiente capitulo!!
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