Samantha . Guion Literario Seguir historia

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

Guion literario de Samantha, el primer relato corto que escribí y el primero que compartí en esta plataforma.


Guiones No para niños menores de 13.

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Por amor a los perdidos...

1) INT. EDIFICIO ABANDONADO - DÍA

LUCAS (30) abre los ojos después de estar inconsciente por un largo periodo de tiempo. Se da cuenta que está atado a una silla en medio de un lugar abandonado que no conoce. SAMANTHA (27) Aparece desde atrás de una puerta rota, lleva en sus manos una escopeta.


SAMANTHA

Sabes que no hay vuelta atrás, ¿no es así, Lucas?


LUCAS

(aún aturdido)

No sé de qué hablas, si te debo algo, ¡te pagaré el doble!


SAMANTHA

(de espaldas a LUCAS)

¿Otra vez prometiendo cosas que no puedes cumplir?, ese mal hábito tuyo me está sacando de quicio…


LUCAS

(forcejeando en la silla)

¡No hables como si me conocieras!


SAMANTHA

(acercándose al rostro de LUCAS)

Yo te conozco. Podría decir que nadie te conoce tanto como yo, Lucas Antonio Almeida.


LUCAS

(sollozando)

¿Quién eres?


SAMANTHA

Soy la oscuridad que impera en tu interior y también soy la única que puede salvarte, ahora podrás descansar de tu insípida y miserable vida. Estoy segura de que estas cansado de la carga tan pesada que llevas a tus espaldas… Yo te liberaré.


LUCAS

Estás demente.


SAMANTHA

Nadie está libre de la locura… Tú lo sabes mejor que yo…

LUCAS

¡Maldita loca!


SAMANTHA

No entiendo porque todos se ponen así en este punto (camina por la habitación, luego se acerca a LUCAS de nuevo) pero bueno, nunca hay reconocimiento para los que hacen el trabajo del señor.


LUCAS

¡Hija de…!


SAMANTHA

Adiós, Lucas… Bendito seas, oh afligido…


SAMANTHA se incorpora acercándose a él de nuevo, apoya la escopeta en su hombro para amortiguar la patada, coloca sus dedos en el gatillo y lo hala con suavidad. El golpe del disparo la echó hacia atrás, pero con el estallido de la pólvora, LUCAS pierde la vida al instante. Toma sus cosas y regresa al coche.



2) INT. MANSIÓN EN RUINAS - DÍA

Nos encontramos con una mansión abandonada en muy mal estado, SAMANTHA va de un lado a otro buscando a MARTINA (22) y en sus manos se encuentra de nuevo una escopeta.


SAMANTHA

¿Martina, dónde estás, pequeña? (No escucha respuesta y avanza hacia la siguiente habitación) Estás siendo una malcriada, deja de esconderte de una vez. Has sido expulsada de cada centro de estudios al que has asistido, acostumbra tener sexo de una manera poco sana y consumidora de drogas al por mayor. Pero, ¿quién soy yo para juzgarte?, eso ya fue decidido por mi Señor, yo solo traigo el mensaje con el cual tu alma será perdonada. ¿Pueden sentir mi alegría?, he sido elegida para llevar las buenas nuevas a las almas descarriadas y desamparadas. Te daré el mensaje que el cielo tiene para ti, pequeña. ¡Aunque deba quemar toda esta maldita mansión contigo dentro!


Algo cae en la habitación contigua, lo que alarma a SAMANTHA, disparando hacia esa dirección. Al revisar el lugar del impacto, no encuentra nada, solo unas manchas de sangre.


SAMANTHA

Lamento no haber silenciado tu dolor de un solo disparo, pero así quieres que sean las cosas, Martina. No descansaré hasta hacerte descansar (continúa avanzando luego de recargar su arma)


Después de unos instantes, un grito, acompañado del sonido de algo rompiéndose, le pone la piel de gallina, había caído en una trampa. Baja para encontrar a una joven arrastrándose por el suelo, con una fractura expuesta en su muslo derecho, parece dolorosa y sangra mucho. Tenía dos dedos mutilados del disparo de antes.


SAMANTHA

Mírate, estás hecha un asco…


MARTINA

¡Maldita loca! ¡No te acerques!


SAMANTHA

Martina, escúchate, ¿seguirás siendo una malcriada hasta el final? (MARTINA intenta escupir en su dirección) Tch, tch, tch... Que mala niña eres, por eso estamos como estamos. Te has portado mal y lo sabes, ¿quieres fingir que no pasó nada?


MARTINA

No sé de qué hablas... (grita de dolor) Solo déjame en paz…


SAMANTHA

Sabes que me es imposible, ya hemos hablado de esto, ¿acaso no lo recuerdas?


MARTINA

¿Recordar qué? ¡Maldición!, nunca te he visto en mi puta vida…


SAMANTHA

Me duele escuchar eso, vine hasta aquí y te traje conmigo precisamente por nuestras conversaciones.


MARTINA

¡Yo no te conozco!


SAMANTHA

¿Recuerdas a tu amiga Samantha?


MARTINA deja de arrastrarse y queda un momento en silencio, luego lleva sus manos al rostro y comienza a llorar.


MARTINA

No lo puedo creer, de verdad eres tú…


SAMANTHA se acerca a la joven y seca las lágrimas de sus ojos.


SAMANTHA

Te dije que vendría, puedes confiar en tu amiga…


MARTINA

Entonces, ¿lo harás?


SAMANTHA

Por amor a ti y tu alma, debo hacerlo, es el trabajo que los cielos me han encomendado.

MARTINA

Samantha…


SAMANTHA

Ahora cierra los ojos, el Señor te recibirá en sus brazos…


Una ligera sonrisa cubre el rostro de MARTINA antes de recibir el impacto del disparo en la cabeza. El estruendo es potente y se escucha por toda la mansión. SAMANTHA oculta el cuerpo de MARTINA en el sótano de la casa y abandona el lugar en su auto.


SAMANTHA

Debo apresurarme, debo preparar el pie de manzanas que le prometí a mi amado...


3) INT. CASA RESIDENCIAL - DÍA

Las mesas estaban cubiertas todas por manteles blancos, adornadas por listones celestes. Al centro de cada una, hay colocado un sencillo adorno floral que hace juego con todo lo demás. VERÓNICA (27) viste un conjunto de dos piezas blanco. ALFREDO (29) viste un traje azul.


ALFREDO

(tomando por la cintura a VERÓNICA)

Verónica, te ves encantadora. Habrá doble motivo para ser envidiado esta tarde.


VERÓNICA

(besa sus labios sin dejar marca de labial)

Bueno, eres el hombre más guapo de los alrededores, debo estar a la altura.


ALFREDO

Ni yo puedo creer lo afortunados que somos.


VERÓNICA

Este es el fruto de los que aman al Señor y siguen sus caminos, ¿no es así?


ALFREDO

Supongo que sí, es el pago por nuestras buenas acciones.


VERÓNICA

Tú apoyas en los asuntos legales de personas con problemas de dinero sin cobrarles nada, eres un ángel, me siento orgullosa de ti.


ALFREDO

Mi padre hacía lo mismo, él me inculcó esas enseñanzas.


VERÓNICA

Tu padre era un santo... Mira, los invitados empiezan a llegar, vamos...


Nos encontramos ante unos veinte invitados, entre familiares y amigos, vecinos y miembros de la iglesia, todos vestían sus mejores galas. ALFREDO y VERÓNICA empiezan a saludarlos a medida que llegan. Un sinfín de elogios eran recibidos por ambos, acompañados de su respectivo apretón de manos y uno que otro abrazo.


ALFREDO

Antes que nada, quiero agradecer por estar aquí, esto no sería posible sin su apoyo. Mi jefe escucha mucho a los miembros de su circulo a la hora de ascender alguien y gracias a su aprecio se decidió a darme el puesto, gracias...


Los invitados participan en el discurso de ALFREDO, interviene CARLOS (67)


CARLOS

Creo que pecas de humildad, el puesto lo tienes porque lo mereces, todos aquí sabemos de tus capacidades.


ALFREDO

Señor Carlos... ...los invitamos a este, nuestro hogar, como una especie de "acción de gracias", para que comamos juntos estos deliciosos alimentos, preparados por mi amada Verónica, como un tributo a los favores que nuestro señor, buen provecho.


Los comensales comienzan a servirse mientras que ambos esposos, caminan entre las mesas para ver que todo estuviera en su lugar. Es una amena y feliz reunión.


SAMANTHA

Hola, Verónica...


VERÓNICA

Samantha...


SAMANTHA

Dime, ¿acaso no se ven contentos?, tanto que podrían morir en este momento sin resentimiento alguno...


VERÓNICA

No sigas, sé hacia donde van tus palabras.


SAMANTHA

Vamos, yo sé que tienes cianuro en el sótano, dime, al preparar la cena, ¿no se te ocurrió envenenarlos a todos?


VERÓNICA

Cállate.


SAMANTHA

¿O no quisiste degollar a tu insípido esposo cuando se atrevió a tocarte de repente?


VERÓNICA

Dije que te calles...


SAMANTHA

Pobre Verónica, rodeada de tantos insectos a los que podrías aplastar sin pensarlo siquiera... No son más que un estorbo, porque no me das la oportunidad de acabar con ellos, vamos, yo sé que lo deseas...


VERÓNICA

Vaya que eres molesta... Ellos son buenos hijos del Señor, mientras no nos confiesen sus pecados, no hay razón por la cual llevar hasta ellos el mensaje de Dios.


SAMANTHA

Oh, vamos... Eres una aburrida... una hipócrita...


VERÓNICA

Ellos son diferentes a Lucas o a Martina...


SAMANTHA

Lucas solo era un perdedor y Martina una cualquiera, sí, pero sabes de la amante de Carlos, ¿no es así?, sabes del muchacho atropellado por José, que está sentado a unos metros de nosotros y también sabes del alcoholismo de Mónica, su esposa... ¿Qué tienen de diferentes?


VERÓNICA

Quizás no sean diferentes, pero...


SAMANTHA

Pero, ¿qué?, vamos por la escopeta de Alfredo y bañémonos en su sangre...


VERÓNICA

Samantha... No. El fin de semana veremos a Camilo, ¿recuerdas?


SAMANTHA

¿El bombero?


VERÓNICA

Sí, envió una carta hace unas semanas, cálmate de una vez, el sábado dejaré que hagas lo que quieras, ahora déjame en paz...


ALFREDO

Verónica, ¿estás bien?


VERÓNICA

Alfredo, amor... Perdón, estoy un poco cansada, eso es todo...


ALFREDO

Por un momento me pareció que hablabas sola...


VERÓNICA

¿En serio?, de seguro hablaba con Samantha.


ALFREDO

Samantha... Oh, aún piensas en ella...


VERÓNICA

Siempre la tengo en mente, cariño.


ALFREDO

Si gustas ve a descansar, yo me encargo del resto.


VERÓNICA

¿Insinúas que te dejaré solo en este día tan especial?, no es nada si, ya estoy mejor... (en voz baja) Samantha se fue a dormir.


5) INT. APARTAMENTO PEQUEÑO - DÍA

SAMANTHA está sentada en la mesa del comedor, CAMILO (37) prepara café al otro lado de la cocina. El apartamento es pequeño pero acogedor y el olor del café inunda el lugar. La iluminación es poca. Al fondo suena jazz.


SAMANTHA

(bebiendo el café)

Entonces, ¿qué has pensado?


CAMILO

Perdón por permanecer callado todo este tiempo.


SAMANTHA

Descuida, la música es hermosa y haces buen café, no tengo prisa.


CAMILO

Fue un milagro haber encontrado tu columna. Samantha ha sido de gran ayuda para mí todo este tiempo.


CAMINO giraba en sus mano la taza de café de la cual bebía.


SAMANTHA

Ese es mi trabajo, ayudar a los demás. Me alegra que creas en los milagros como yo lo hago.


CAMILO

Es que es lo que necesito, hice algo terrible, solo un milagro me podría salvar.


SAMANTHA

(toma las manos de CAMILO, él tiembla)

Lo mencionaste en las cartas que intercambiamos, dime, pequeño, ¿qué es lo que te aflige tanto?


CAMILO

Me avergüenza...


SAMANTHA

Eso que sientes, esa vergüenza, es prueba inequívoca del deseo que tiene tu alma por ser liberada, por ser acogida en los brazos del Creador. Yo escucharé sin juzgarte, porque ese no es mi trabajo... Dime...


CAMILO comienza a llorar, luego ya calmado, continúa.


CAMILO

Hace dos años mi vida se fue al carajo... Vivía con mi esposa y teníamos una relación hermosa. Pero un día, después de salir a cenar al centro, un tipo nos asaltó y terminó disparándonos, yo recibí un impacto en la pierna, pero ella lo recibió en el pecho, murió ante de llegar al hospital.


SAMANTHA

Cuanto lamento eso... ¿Es eso lo que te causa tanto dolor?


CAMILO

Eso solo fue el principio. Como te mencioné soy bombero, tengo muchos amigos policías... Yo me obsesiona con encontrar al imbécil que le hizo eso a Marta. Uno de esos amigos policías me mostró la identidad de un sospechoso a quien reconocí de inmediato. Pasé semanas buscándolo hasta que lo encontré...


SAMANTHA

Puedo imaginar lo que sucedió.


CAMILO

Se estaba quedando en unos apartamentos a las afueras. Estudie su rutina y un día que salió a conseguir droga, entré a su a domicilio y arregle todo para que al entrar explotara en mil pedazos. Al menos esa era la idea, pero calculé mal y no explotó, solo generó un incendio antes de que él llegara...


SAMANTHA

Dime que no lo hiciste...


CAMILO

El fuego lo devoró todo muy rápido. Murieron trece personas, incluyendo niños... ¿Entiendes eso? Soy peor que el tipo al cual consideraba un monstruo. Llegué incluso a considerar el suicidio. Fue cuando me encontré contigo y me enseñaste que existe otro camino para mí, dime... ¿Aún tengo salvación?


SAMANTHA

Claro que hay salvación para ti, pequeño. Siempre hay salvación para aquellos quienes confiesen sus pecados. Y tú no eres la excepción.


CAMILO

Me siento tan mal... Lamento lo que hice...


SAMANTHA

Lo sé, lo sé... ¿Prepararías una última taza de café?


CAMILO

Claro, iré a la cocina.


CAMILO prepara una tasa más y SAMANTHA se dirige a la sala, observa las fotografías de la esposa de CAMILO.


CAMILO

Aquí está tu café.


SAMANTHA

Eres bueno preparándolo, ¿dónde aprendiste?


CAMILO

Marta era barista, ella me enseñó muchas cosas...


SAMANTHA

¿Sabes qué sucedió con el tipo que la asesinó?


CAMILO

Según mi informante, vive cerca de donde provoqué el incendio. En la sexta calle poniente, pero es bueno para evitar a los policías... ¿Por qué preguntas?


SAMANTHA

Podría visitarlo, es un pecador también... Este café está realmente bueno.


CAMILO

Pareces disfrutarlo...


SAMANTHA

Claro que si, es el mejor café del mundo.


CAMILO

Me refería a asesin...


SAMANTHA

(cubriendo la boca de CAMILO impide que termine la oración)

No permitiré que digas esa palabra... No disfruto haciendo lo que hago, pero es mi deber con los cielos, ¿entiendes?, es el trabajo que el Señor me ha encargado y la realizo, como debe ser, pero no soy una asesina. Al menos no como tú.


CAMILO

Lo lamento, no pretendía...


SAMANTHA

No te preocupes, pequeño (sonriendo) No es tu culpa que mal entiendas las cosas. ¿Te parece si lo hacemos ya?


CAMILO

Hazlo de una vez...


CAMILO toma asiento en un sofá, SAMANTHA, escopeta en mano, se coloca por detrás de él


SAMANTHA

¿Sabes alguna oración?


CAMILO

No creo ser capaz de recordar alguna en este momento.


SAMANTHA

Ya veo, hagamos esto, repite después de mí, cierra los ojos.


CAMILO

Samantha... ¿Crees que la veré allá donde iré?


SAMANTHA

Estoy segura de eso... Señor, recíbeme en tus manos...


CAMILO

Señor recíbeme en tus manos.


SAMANTHA

Líbrame de esta carga.


CAMILO

Líbrame... de esta carga...


SAMANTHA

Que solo soy un hombre y no puedo solo.


Camilo vuelve a llorar.


CAMILO

(sollozando)

Que... solo lo soy un hombre y no puedo... solo...


Antes de que termine la oración, SAMANTHA le dispara a la cabeza.


5) EXT. BOSQUE - DÍA

ALFREDO está corriendo por el bosque con una herida en la pierna. Parece dolerle y sangraba. SAMANTHA camina varios metros atrás, sigue las marcas de sangre


6) INT. CASA RESIDENCIAL - DÍA (FLASHBACK)

ALFREDO busca algo entre las cajas de una alacena, entre tanto, da con una pequeña caja metálica la cual le parece extraña, al abrirla encuentra cartas las que pone como destinatario a SAMANTHA. Se dirige a la sala y comienza a leer dichas cartas.


SAMANTHA

"Por amor a los perdidos..." Es mi columna en un periódico, las personas me cuentan sus problemas y ayudo a que los resuelvan.


ALFREDO

¿Qué significa esto? ¿los ayudas matándolos?


SAMANTHA

Supongo que no entiendes el trabajo que realizamos con aquellas personas que han perdido el rumbo y desean volver a ver una luz que los guíe. Aunque, para ser sincera, esa es la excusa que convenientemente tramé para convencer a Verónica de que hacemos lo correcto. Amo lo que hago, eliminar del mundo aquellas basuras humanas que atentan con su existencia la armonía de las cosas. Ahora, estúpido esposo de la estúpida Verónica, ya sabes lo que hemos estado haciendo los últimos cinco años.


ALFREDO

¿Por qué hablas de esa forma? Verónica, ¿estás bien?


SAMANTHA

Ahora hablas con Samantha, Verónica estará indispuesta un tiempo.


SAMANTHA se abalanza en contra de ALFREDO, quien huye, aunque no pudo esquivar el corte del cuchillo que su esposa porta en la mano izquierda.


6) EXT. BOSQUE - DÍA (PRESENTE)

SAMANTHA camina tranquila por el bosque, mientras habla consigo misma.


VERÓNICA

Samantha, ¿no hay forma de arreglar esto?


SAMANTHA

Sabes que Alfredo es un mojigato, un pusilánime, si lo dejamos salir de aquí nos acusara y no podremos ayudar a los descarriados, ¿quieres dejar esas almas en pena sin posibilidad de ser salvados?


VERÓNICA

No, claro que no. Pero, Alfredo...


SAMANTHA

Míralo de esta manera, ahora él es quien necesita ser salvado. Estamos cerca del pozo, el Señor nos ha puesto a ese pobre en bandeja de plata, ¿me dejas terminar con esto?


La voz de VERÓNICA no vuelve a ser escuchada, SAMANTHA sonríe victoriosa, acelera el paso y observa que ALFREDO a la distancia, ella dispara en su dirección sin atinarle, aunque provoca que este caiga por un acantilado.


SAMANTHA

(acercándose a la orilla)

Amor, ¿sigues vivo?


ALFREDO

(quejándose de dolor)

Mi pierna, me la he roto...


SAMANTHA

Supongo que eso duele mucho, querido.


ALFREDO

Tú... estás demente, leí las cartas donde te haces llamar Samantha... ¿Qué sucede contigo?


SAMANTHA

Nada, solo hago el trabajo del señor...


ALFREDO

Estás loca...

SAMANTHA

Quizás, pero eso no es lo importa. Sabes lo que hacemos y no puedes salir vivo de este bosque...


ALFREDO

(respirando de forma pesada)

Estaba casado con una lunática... Sabes, no me importa... haz lo que quieras... pero déjame ir, no diré nada.


SAMANTHA

Lo lamento mucho, amado. Pero dejarte con vida no es una opción. Verónica así lo quisiera, sin embargo yo si quiero volarte la cabeza de una vez.


ALFREDO

Verónica...


SAMANTHA

Perdón, estás hablando con Samantha...


SAMANTHA jala del gatillo, destrozándole la cabeza de ALFREDO en una milésima de segundo. Luego, con mucho esfuerzo, lo lleva hacia un pozo y lanza ahí su cadáver.


VERÓNICA

¿No podías tratarlo con mayor dignidad?


SAMANTHA

Vamos, sabes que no me agradaba.


VERÓNICA

¿Cuántos cadáveres deben haber ahí abajo?


SAMANTHA

Veamos, según mis cuentas unos cuarenta y siete... más o menos.


VERÓNICA

¿Qué hacemos?


SAMANTHA

¿Recuerdas al infeliz que mató a la esposa de Camilo?


VERÓNICA

Sí, ¿qué con él?


SAMANTHA

Podemos hacerlo pagar su pecado y de paso incriminarlo en la muerte de Alfredo, tenemos pruebas por regadas por todos lados, será fácil.


VERÓNICA

Me parece buena idea...


SAMANTHA

Estoy toda cubierta de sangre...


VERÓNICA

Como la primera vez, ¿recuerdas?


SAMANTHA

Lo recuerdo, cuando asesinamos sin querer a nuestra hermana, Samantha.


VERÓNICA

Samantha, la verdadera.


SAMANTHA

Yo también soy verdadera...


VERÓNICA

Supongo que si, ¿nos vamos?


SAMANTHA/VERÓNICA suben a un coche, SAMANTHA sube del lado del conductor y por el espejo retrovisor se observa a sí misma sentada en el asiento de atrás, se sonríen y arrancan el motor, se alejan hacia el horizonte en pleno atardecer.


FIN



4 de Junio de 2019 a las 12:20 1 Reporte Insertar 6
Fin

Conoce al autor

Baltazar Ruiz ¡Hola! Soy Baltazar y este es mi espacio, acá encontrarán desde terror hasta ciencia ficción. Trato de dar lo mejor de mí en mis historia y me gusta ayudar a los demás, si puedo servirte en algo lo haré gustoso.

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Ibán José García Castillo Ibán José García Castillo
Una interesante historia guionizada
29 de Junio de 2019 a las 06:20
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