La pequeña historia de una pequeña reina Seguir historia

geohrh Geo Hernandez

Es una historia sobre la vida de una niña de cabello chino y ojos color miel y sobre su padre alguien que se esfuerza en darlo todo por su pequeña hija.


Cuento Todo público.

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Capítulo 1 : La pequeña princesa.

Ella era feliz, jugaba y saltaba como lo haría alguien de su edad, desconocía y era ajena a lo exterior, su mundo era lo único que importaba y ese mundo, se limitaba a sus crayones, juguetes y a su papá.


El rey de la corbata de caramelo, así le llamaba ella, y él le decía: la princesa de la nariz moteada, él rey de la corbata de caramelo llevaba sobre sus hombros a su pequeña princesa a través de su reino-sala, escalando los montes-sofá y evadiendo el malvado dragón-estufa y su secuaz el duende-microondas, cuando terminaban de explorar el basto reino imaginario ya era tarde y era hora de ir a la cama, papá solía cargar a la pequeña princesa hasta su habitación y la recostaba sobre su cama con una delicadeza meramente paternal además de claro tomar un libro de la estantería y comenzar a leerle para que ella pudiera así soñar con viajes a otros mundos, magia, ciencia y todo aquello que ella deseara, cuando acababa de leerle y asegurarse de que su bella princesa había conseguido dormir, se acercaba a ella y le daba un beso en la frente, antes de cerrar la puerta le dedicaba un:


-Descansa princesa, te amo.


Papá trabajaba mucho para mantener el reino y a su hermosa princesa, trabajaba en el día en un cubículo muy estrecho recibiendo numerosas llamadas de clientes que habían tenido un accidente o habían chocado su auto por error, la mayoría del tiempo era gente molesta, que exigía atención inmediata a sus demandas, pero de vez en cuando, cuando menos lo esperaba solía llamar alguien que no era así, más bien era raro, muy raro que personas así llamasen, en fin, eran personas tan amables y sobretodo entendían los complejos tramites y papeleos que se tenían que llevar a cabo, para papá ese tipo de personas eran las mejores y le alegraban el día, pero no tanto como lo hacía su pequeña princesa.


La princesa era instruida por unos maestros que sí bien no eran los mejores, eran dignos de ser admirados pues ponían en su trabajo una parte del alma, enseñando con amabilidad, cariño y respeto. La princesa solía pasar la mayor parte del tiempo en esa escuela-guardería y para ella eso era aburrido y frustrante, ella sólo quería estar con papá, él rey, aunque le veía el lado positivo a su "encierro", ya que su prisión no se encontraba a más de diez minutos de su hogar, pues este contaba con una inmensa área de juegos con una piscina de pelotas, toboganes, trampolines, rebaladillas y demás aparatos creados para satisfacer la exigencia de diversión infantil, pero eso no era lo que más llamaba su atención, lo que sí lo hacía era la biblioteca que esas instalaciones tenían y sí, sé que una biblioteca es menos entretenida para un niño de su edad, que vete tú a saber, jugar en la resbaladilla o esas cosas pero eso no era lo que ella pensaba pues su papá había creado en ella un maravilloso hábito por la lectura, pasaba horas y horas leyendo acerca de historias mágicas o cosas simples como: La verdad detrás de la economía extranjera, cree su propia utopía.


Cuando papá pasaba a recogerle ya era algo tarde, para un niña de su edad, 5 pm, era la hora que con más ansias ella esperaba porque sabía que el rey de la corbata de caramelo iría a rescatarla de esa prisión tan agobiante.


La princesa era una niña auto suficiente para su corta edad, se vestía y peinaba ella sola, además de claro hacer sus deberes reales, ella solía preparar hot cakes para el rey. Por la mañana ella se levantaba temprano para prepararlos, les ponía chocolate y miel de maple como el rey le había enseñado, se los cocinaba con todo el amor de una hija hacía un padre.


Era ya una tradición fijada desde hace años que cada dos semanas el rey llevaba a su hermosa princesa a recorrer la extensiones inhóspitas de un parque que estaba a 15 minutos de su reino. Aunque no representaba una larga travesía ella lo disfrutaba, aún recuerda aquella ocasión en que el rey fue perseguido por una infame criatura alada, cuando él intentó bajar la pelota real que se encontraba atorada en la copa de un viejo y gigantesco árbol en cuya corteza se dibujaban extrañas caras. Cuando por fin el rey consiguió el artefacto rebotador de la princesa aquel extraño ser enfadado, tal vez por ser ofuscado en la tranquilidad de su hogar se lanzó en picada hacia la cabeza del rey e intentó picotear sus cabellos, en ese instante los dos corrieron hasta que por fin se deshicieron de aquel malévolo ser. La princesa disfrutaba de las aventuras vividas al lado del rey y él también lo hacía.


La princesa, con frecuencia recogía algunas flores de su jardín, ella pensaba en que eran el ejemplo perfecto de belleza en la naturaleza, pero claro aún no comprendía las dimensiones de lo que representaba la muerte, pero el rey si lo sabía. La princesa solía llenar un jarrón con agua y colocaba en el las bellas flores de su jardín, ellas con su fragancia impregnaban el hogar de la realeza y los fines de semana para cuando el rey volvía de su no tan larga travesía ella estaba ahí esperándolo con una sonrisa muy grande y ojos de caramelo.


Papá, el rey, era alguien con muchas cualidades pues dominaba el arte de la música y a menudo solía tocarle a su princesa cuando disponía del tiempo para hacerlo. En su juventud aprendió a hacer música con variados instrumentos, los de cuerdas eran sus favoritos. Por las noches cuando la princesa dormía, él rey solía encerrarse en su habitación a tocar su vieja guitarra. Alejado de los oídos de su bella princesa y del mundo él rey lloraba en su habitación, los rayos de luna eran los únicos testigos su de dolor.

25 de Mayo de 2019 a las 00:33 0 Reporte Insertar 0
Continuará… Nuevo capítulo Todos los domingos.

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