Como un cuento de hadas... Seguir historia

denise-aylen1558723047 Denise Aylen

Seis cuentos clásicos. Cuatro historias. Un mismo universo. Una joven, sucumbida al sueño eterno. Dos niños, cuya infancia les ha sido arrebatada y obligados a vivir donde la maldad reinaba. Una muchacha, atrapada en las garras de la bestia, aislada de sus seres queridos. Una pareja, afrontando los obstáculos que les impiden su felicidad. Cada relato pretende reflejar la crueldad y sufrimiento de nuestra época, acontecimientos a los cuales solemos voltear la mirada hacia otro lado en más de una ocasión.


Drama No para niños menores de 13. © https://www.safecreative.org/work/1907171457819-como-un-cuento-de-hadas-

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Capítulo Uno: La Bella Durmiente

Un día como cualquier otro, el sol radiaba con fervor y el cielo celeste se dejaba contemplar. Algunas nubes hacían presencia. Era más que seguro que la tormenta no haría de las suyas por el momento. Un día perfecto. Al menos eso se pensaba…

Una adolescente, cumplido los dieciséis años, asistía al colegio a la hora puntual. Sus calificaciones eran buenas. Sus amistades eran envidiables, al igual que su vida: hija de padres ricachones. ¿Quién no quisiera tener esa vida? ¿Quién no quisiera tener una amiga como ella? ¡Vamos! Todos hemos soñado o pensado alguna de las dos preguntas, nadie puede negar eso. Y si lo hiciera, es un mentiroso. Cuando hay dinero, todos vamos hacia él.

─¡Ya me voy! ─avisó la chica de cabello rubio como el oro.

─¡Qué tengas buen día! ─dijo el padre, quien estaba leyendo el periódico en la cocina.

─Ten cuidado afuera ─comentó la madre, lavando los platos.

Una vez fuera de la casa, Talía fue en dirección a la parada del autobús, sin prisa alguna. Sacó su celular del bolsillo de su bolso y revisó los mensajes que iban llegando de sus amigos (si es que se pueden considerar amistades, puesto que ninguno de ellos estaría presente en el hospital). Respondía uno en uno, observando de vez en cuando por dónde caminaba. A una calle de la parada, no se había despegado del aparato en ningún momento. Ni siquiera cuando tocaba cruzar la calle. ¿Quién hubiera pensado que solita se condenaría al sueño eterno?

La ambulancia llegó como si el mismo Flash la condujera, la subieron a la camilla con sumo cuidado y fueron rumbo al hospital. Los padres fueron informados del accidente y uno de los doctores les formuló una serie de preguntas respecto a su primogénita. Como tipos de alergias, algún tipo de enfermedad que padeciera, y esas cosas.

Como se dijo antes, ninguno de sus amiguitos se presentó al establecimiento, mucho menos cuando supieron de la noticia. ¿Grandes amigos? ¡Por supuesto que sí! Cuando conviene.

Una tarde, el doctor King tenía anotado en su agenda VISITAR A LA PACIENTE BASILE, la joven que yacía dormida en la camilla del hospital gracias a su mal uso de la tecnología que llevaba en sus manos en vez de cuidar su propia vida. Terminó de ingerir los alimentos de la cafetería, que consistían en una taza de café cortado y unas tostadas, guardó su celular en el bolsillo izquierdo de su bata blanca y fue rumbo al segundo piso, tomando el ascensor, y buscó la tercera habitación.

El profesional ingresó al cuarto y conoció, una vez más, a la bella durmiente en persona. Se acercó y comenzó a chequear su cuerpo, procurando que todo estuviera en orden después de aquel accidente. A pesar de tener algunos huesos fracturados y sus ojos ocultos por sus párpados que no iban abrirse por mucho tiempo, posiblemente nunca, su poesía nunca desaparecería. Acabado su labor, anotó en el expediente clínico, que se encontraba en el pie de la cama, el estado de la paciente. Pero no acabó ahí mismo. La lujuria lo jugó en contra, descargando su apetito voraz en la pura e inocente alma.

Pasados los meses, el vientre de la muchacha no dejaba de crecer con el paso del tiempo. La examinaron, pensando que podría tratarse de un bloqueo gástrico, hasta que uno de los doctores se le ocurrió determinar un posible embarazo... y fue así. Recordando su llegada al establecimiento y la declaración de los padres, su cuerpo no había demostrado un índice de haber tenido contacto masculino. Era como llegar virgen al altar, salvo que en esta ocasión era a una cama del hospital.

Cumplido los nueve meses, dio a luz a dos niños, un varón y una mujer, y estuvieron bajo el cuidado de las enfermeras y doctores mientras que la madre continuaba en su letargo, del cual no despertó jamás.

En la verdadera historia, sí, La Bella Durmiente fue vi­sitada por un Rey que depositó su semilla dentro de su ser. También es cierto que dio a luz a dos gemelos, varón y mujer, quienes la rescataron de su letargo al extraerle la espina tras confundir su dedo con el pezón. Y también es cierto que los cuatro vivieron felices para siempre (a pesar de que la esposa del Rey quería vengarse, dándole de comer a su esposo los restos de los niños en la cena y quemar a la princesa).

Es una pena que esta pobre chica y sus pobres niños no corrieran la misma suerte.

24 de Mayo de 2019 a las 18:48 2 Reporte Insertar 2
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Paola Stessens Paola Stessens
Me gusta has sorprendido con tu originalidad.
16 de Julio de 2019 a las 18:58

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