Cuento corto
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- Dame una oportunidad, te lo pido por favor ¡por favor!

- ¿Cómo te atreves pedirme semejante cosa? Te he pillado en mi tienda como un vulgar ladrón ¡no tienes perdón de Dios! He visto que pasas muchas dificultades, tu, la mujer que tienes como esposa y la pequeña ¿no te da vergüenza presentarte de esta forma? ¿a semejantes horas de la noche? Me hubieras dicho atentamente lo que necesitabas sin dudarlo te lo hubiera dado, sin vacilar…

- Perdón querido amigo es que mi hija…

- ¡Estúpido ignorante! Esa niña… ¡también es mi nieta! Piensa por un momento en lo que acabas de hacer, reflexiona y contéstame lo siguiente: ¿estaría ella orgullosa de tremenda bajeza?

Al ser descubierto en su fechoría por su enemigo más cercano, no había más salida que contar la realidad con lágrimas disfrazadas.

- Lo lamento querido amigo, pero mi hija, tu nieta, necesita la resina sin ella puede morir, así no sabría cómo recuperarme de tan duro golpe… ahora sé que no está bien hecho interrumpir la calma de su negocio y menos a tan altas horas de la noche, ¿Qué otra opción tenia? Mi adorada Margarita se va muriendo lentamente, su vida se va de su cuerpo sin más… no puedo hacer otra cosa que sentarme a su lado para cantar sus canciones o contar historias de hombres genios en batalla y débiles de corazón. Mi pequeña ama la guerra y los romances, mayores pasiones que recorren su alma inocente, una niña inocente que sufre torturas jamás imaginadas; fiebres intensas y dolor de huesos inexplicables con el único calmante momentáneo que proporciona una resina, varios doctores han acudido a nuestras peticiones desde diferentes lugares del país sin embargo sus respuestas son las mismas que me las sé de memoria, después de salir de la habitación sus miradas perdidas, su tristeza y su impotencia son evidencias fieles de que Margarita no tiene cura en el momento, lo veo en sueños y en la realidad misma.

- Hombre esforzado y valiente, sin duda darías la vida por tu hija se ve claramente en tus ojos… ¿Dónde está la mujer que dice ser tu esposa? Contesta…

A la pregunta empezó a relatar aquel desamparado por la providencia, víctima del horror y de la sombra oscura que acecha su hogar, su morada incansablemente – para nadie es un secreto que usted y su hija se han distanciado por sus romances con la viuda, la Señora de Bassiell –.

- ¡Eso a usted no le incumbe! Organice bien sus ideas antes de darle aviso a las autoridades… – exclamo el dueño de la tienda. –

Bien… bien… – continuo – ella no acepto la idea de que su madre fuera reemplazada ni tampoco el hecho de que sus horas y sus caricias fueran para otra persona, por eso tomo la decisión de abandonarlo sin aviso e irse a vivir conmigo, aun esta dolida, aun siente desprecio por usted que es su padre, siente que la ha abandonado a su suerte y también piensa que todo lo que le ha sucedido hasta el día de hoy tienen como causa raíz, las peleas frecuentes con su padre y seguido las relaciones equivocas con la Señora Bassiell. Se culpa a ella misma por la desgracia de su propia hija, no quiere abandonarla de lo contrario cree que puede morir, Señor ¡no hay quien le quite esas ideas de la cabeza! ¿Me entiende no?...

De modo que es así – el tendero se paseaba de lado a lado, sin perder de vista al intruso malandrín, mirándolo de arriba para debajo de abajo para arriba.

- ¡Señor por favor deme sin pensarlo dos veces lo que necesito! De lo contrario Margarita, luz de mis ojos dejaría de existir en este mundo y precisamente eso es lo que menos deseo, no podría hacerme a la idea de vivir sin mi niña.

Luego de unos minutos paseando por la habitación concluyo: “será mejor encarcelarlo así no habrían obstáculos para reunirme con mi hija y mi nieta de una vez por todas” en el acto atrapando por la espalda al intruso y atándolo fuertemente de pies y manos con una soga junto a un madero robusto – ¿Qué significa esto? Preguntaba él ansioso de respuesta –. El abuelo sin dar espacio a respuestas innecesarias dio alerta a las autoridades para que se llevasen al ladrón.

Ya encarcelado y sin el beneficio de la defensa, y, sin poner de su parte a un abogado pasó más de treinta y cuatro años en prisión ya que el robo se castigaba severamente y sin ningún tipo de piedad en este pueblo de iniquidades, perverso en su misma desigualdad.

21 de Mayo de 2019 a las 16:37 0 Reporte Insertar 0
Fin

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