moises724 Bruno Ortiz

La marea roja una vez mas se alza sedienta de sangre y la oscuridad acecha nuevamente en el horizonte. En un mundo devastado por las interminables guerras entre los señores de los dones primigenios conocidos como "Lágrimas del Caos", la esperanza resurge nuevamente con el siguiente paso en el equilibro de Gaia y una segunda oportunidad de redención es conseguida y con ello la salvación de todos y todo, o ¿no? Esta es la historia de Astori, la Balerom de Oris, portadora de los tres dones primigenios y la ultima esperanza de las tierras indomables. Contempla el florecer de su espíritu ante la adversidad de un mundo condenado a la guerra eterna, y desentraña junto a ella sus más ocultos secretos.


Fantasía Épico Todo público.

#aventura #epico #328 #217 #326 #385
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Introducción


"Lo recuerdo, vive aún en mi memoria, a pesar de ya no existir. Jamás olvidare el verde de los campos, praderas y bosques sin fin, el claro azul de los ríos, lagos y mares, el ardiente y vivo rojo de las flamas puras del fuego primigenio y mucho menos olvidare; el blanco destellante de nuestras almas. Todo ahora perdido, manchado y olvidado por todos, menos por mí.

La armonía de nuestros dones era majestuosa; estos fueron regalos otorgados por Kom, señor del fuego y el sentir, Bel, señor de la mente y de la flama azul y Eter, señor del alma, conocidos como las Lágrimas del caos. Juntos guiaban al mundo, a nuestra querida madre Gaia, hacia aquel vago destino que todos escuchamos al nacer, pero todo cambio cuando en nuestra cuna aquello apareció, aquel Tumor de apetito insaciable, el cual nos hizo luchar los uno con los otros, hermanos contra hermanos, sangre contra sangre. Mientras que él se regocijaba y retorcía en su oscuro escondite, puesto que tenía un arma que muchos desconocíamos hasta su llegada, el miedo.

El primero en caer fue Kom, señor de todas las emociones y sentimientos, que al doblegarse ante el miedo; deformó el corazón de todos, creando así, un una sensación nunca antes vista, que desde aquel día recorre nuestras venas; la implacable ira. Fue entonces que comenzó la envidia, el terror y la injusticia. Guerra. Todo aquello que durante siglos disfrutamos en armonía cayó en cuestión de instantes; el mundo entero se fragmento y todo se transformo en cenizas.

Pero no todo estaba perdido. En un intento desesperado por salvaguardar nuestro mundo; se reunieron todos los seres que no habían sucumbido ante el miedo y marcharon contra Kom en la entrada del mismísimo averno, en donde sus legiones infernales esperaban hambrientas. Fuego, dientes, garras y espadas se mezclaron y chocaron en aquel lugar durante siglos, hasta que el señor del fuego primigenio cayó rendido ante sus hermanos, Bel y Eter.

Kom, entonces fue encerrado y encadenado en el centro del mundo, en donde este yacería hasta el fin de los tiempos. "Victoria", gritaron muchos ignorantes, "derrota", susurraron pocos avispados que sabían que sin la presencia de Kom en la superficie, el mundo se convertiría en un lugar frio e inhóspito. Y así fue, durante los años venideros el terror, la hambruna y la fría muerte reinaron bajo la guía del Parásito y como si de un maquiavélico pacto se tratase, los demás señores de los dones primigenios desaparecieron entre las sombras para más nunca volver.

La esperanza para muchos desapareció, incluyéndome, todos nos habían abandonado, todos menos una. Gaia, nuestra madre tierra, nuestra cuna, fue ella quien tomo cada don primigenio desde lo más profundo de sus entrañas, arrancando sus propias venas y partiendo en miles de pedazos su dura piel de piedra para crear la cura a aquel Tumor, nuestra última esperanza, los Baleroms.

Solo uno de los señores primigenios presencio aquella creación, Eter, al ver toda aquella ruina provocada por él y sus hermanos en un pasado, decidió dividir su gran poder en cada una de las tierras de Gaia, los cuales fueron llamados mucho tiempo después como "Los fragmentos de Eter", en ellos yacería un gran poder que ayudaría a los Baleroms a curar nuestro mundo y guiarlo hacia el equilibrio.

Sin tan solo en aquel entonces lo hubiera sabido, lo tonto que fui al haber creído en aquella esperanza, todo sería hoy diferente."




...




Era indomable, finales del Año 298 D.A. Oris


Las estrellas en el cielo en esa noche brillaban intensamente como ninguna otra; una señal de sosiego para aquellos que sabían a dónde mirar. A pesar de su luminiscencia cegadora, su luz no era la única que guiaba a los perdidos entre la oscuridad, puesto que las luces en los pies de las montañas aledañas azulaban a todo aquel que las necesitase. Fue entonces que, ante la calma y silencio aparente, galopes veloces sonaron contra el viento, los cuales a paso ligero se dirigieron ante el cálido fulgor que descansaba bajo las faldas de los montes. Al acercarse más a la cordillera a la que se dirigía aquel trote impetuoso, le fue entonces posible apreciar los muros de Ergol y con ello, el origen del acogedor brillo.


¡Mi señora! —exclamó un vigilante del muro al percatarse del viajero desconocido— ¡Se aproximan por el este!



Abran las puertas —respondió una mujer de largos cabellos rojos y negra armadura.


¿Está segura mi señora? —preguntó el hombre, confundido.


¡Abran las puertas dije! —aulló la mujer— es su señor, estoy segura.


Fue entonces que el crujir de las enormes puertas del Este se hicieron sonar por toda la fortaleza, alertando a aquellos que la resguardaban. Segundos después de que ambas puertas estuvieran completamente abiertas, dos filas de hombres fundidos en armaduras brillantes como el oro se alistaron alrededor de la entrada con ballestas y espadas en mano.


Rápidamente entró el llanero, quien era cubierto por una larga túnica de color negro y la cual usaba para cubrir un extraño objeto entre sus manos, que sin pensárselo dos veces, bajo de prisa de su montura y se encamino hasta el centro de la fortaleza, en dirección a la torre del centro, solo para que segundos después, Rasu, Guardiana de Ergol, lo interceptara en su camino, acercándose a él con feroz mirada.


—Fuiste, ¿cierto? —exclamó Rasu con una voz más parecida a un rugido que otra cosa.


—No tuve opción... esta es la única forma en la que podremos tener una oportunidad a futuro —levantó la voz el encapuchado.


—No... esa es la única forma en la que ¡TU puedes cumplir tu promesa! —gritó la pelirroja haciendo un claro énfasis—, ¡opciones había millones!, ¡¿Que acaso no piensas en las repercusiones que tendrá esto?!, ¡¿Imagínate lo que pasaría si lo consiguie... —exclamó con ceño fruncido, antes de quedarse sin habla, debido a que el extraño objeto que sostenía el jinete empezó a retorcerse.


El encapuchado inmutado por las palabras de la mujer quitó las sábanas que envolvían el misterioso y a la vez claro objeto, revelando así su joven y hermoso rostro de blanca piel; se trataba de un bebé, que al momento de quitarle las sábanas estalló en llanto, llamando la atención de todo habitante de la fortaleza, murmurando así todo aquello que no osaban decir en voz alta.


¡Vuelvan a sus puestos! —gritó la mujer, y sin pestañear todos hicieron de la vista gorda, ignorando lo ocurrido.


—Acompáñame, Rasu —proclamó con gruesa voz aquel que en sus manos llevaba la vida recién nacida.


Pronto, ambos subieron hasta la torre más alta del castillo, adornada con una cúpula azulada y puntiaguda que parecía inalcanzable y en cuya cima ondeaba la bandera Beleriana. Se trataba de la Torre Arcana, símbolo de conocimiento y magia en todo Oris. Al llegar al último piso, él viajero le mostró a más detalle a aquel infante.


Sus ojos, tan azules como las llamas de Bel —recitó el hombre, colocando a la criatura sobre una mesa central en aquella habitación—, Y a la vez, sus cabellos tan rojos como las flamas de Kom —manifestó Kalegor, Señor de Ergol y protector de todo Oris, quitándose su capucha, revelando así, su ya viejo y demacrado rostro.


—Creí que nunca lo conseguirías... —expresó atónita la Guardiana, observando a la niña con recelo.


—No fue tarea sencilla, pero por sus venas corre la chispa de Kom y en su mente, están los cimientos del conocimiento de Bel. Si todo marcha conforme a lo que planee, el fragmento de Éter puede ser encendido por ella a su debido tiempo. —anunció con tranquilidad, acariciando el rostro y los escasos cabellos del infante.

—O puede ser corrompido... —susurró.



—¿Crees que falle a todo lo que acontecerá?


—No lo sé..., no podría saberlo —dijo mientras dirigía la mirada ante la niña con un temor que se veía plasmado en sus ojos—, lo que sí sé, es de lo que es capaz una vez se salga de control —argumentó con enorme desconfianza y disgusto.



¿Ves las estrellas? —preguntó, acercándose a una ventana para contemplar el firmamento, mientras se sostenía con su viejo bastón— Hace mucho tiempo, cuando la oscuridad consumía nuestros reinos y las flamas del ferviente averno aterrorizaban nuestro mundo, en una noche estrellada como esta, nació una esperanza para nuestras tierras marchitas, una con la cual marchamos con valor a pesar del temor en nuestros corazones, aún recuerdo esos días de gloria y recuerdo aún más el día en que... —dijo tomando aire, como si este estuviera a punto de quebrar su voz— en que esa esperanza nos fue arrebatada, te digo todo esto porque en aquel anochecer, las mismas estrellas que alguna vez trajeron aquella chispa de luz a nuestras vidas, la tomaron en sus brazos y la llevaron de vuelta a esa constelación que hoy brilla con gran intensidad —exclamó, alzando su vara hacia la noche estrellada.


—Te recuerdo que sé la historia tan bien como tú, vivo bajo su sombra todos los días —dijo apenada—, pero a diferencia de ti, que esta cegado por lo que fue, yo sé lo que puede ser y es más, no olvides que esas mismas estrellas estuvieron en el nacimiento del horror más grande de esta tierra —expresó con una voz pesada y fría como el acero, mientras señalaba aquella misma constelación que Kalegor endioso.


—Créeme que lo sé, jamás lo olvidaría —dijo con una voz desgastada y una mirada cargada de desaliento y desesperanza—, pero sé que esta vez será distinto —proclamo, alzando su mirada.


No lo apruebo —expresó con el ceño fruncido.


—Creo que no tenemos muchas opciones, vieja amiga —dijo con amargura.


Entonces, Rasu en total silencio tomó al bebé entre sus brazos para contemplarla con maravilla y asombro, generando en la mujer una inmensa ansiedad que la tentaba a tirar a aquel ángel por la ventana, solo para que segundos después la niña le respondiera con una cálida sonrisa y un intento por tocar su malhumorado rostro.


—Espero tu respuesta, sabes que no puedo hacer esto solo sin ti —articuló Kalegor, inclinándose en su viejo bastón.


—Ya te la he dicho... —musitó fríamente sin tan si quiera voltear a ver a Kalegor—, pero creo que esto supera por mucho mi opinión que, a pesar de ser certera, esta tan llena de peligros como la tuya, y he de decir que me aterra enormemente el no poder hacer nada al respecto, puesto que la tinta del destino ya está seca —declaró suspirando y viendo a la niña con gran preocupación.


—No —dijo el anciano con gruesa voz, mientras se acercaba a Rasu para sujetar uno de sus hombros por detrás—, el destino no está escrito, el futuro es de aquellos que toman las más difíciles decisiones, le pertenece a quien, a pesar de su pasado, cambia el camino de su vida. Lo sé porque, tu eres un claro ejemplo de ello.


Ante lo dicho por Kalegor, Rasu respiro hondo y quedo inundada en sus pensamientos, pero tras una larga pausa un bostezo de la niña se hizo presente en la habitación, provocando una ligera sonrisa en la guardiana.


—Dejando de un lado el sentimentalismo, ¿cómo la llamaremos? —preguntó más positiva, intentando despojarse de lo anterior.


—Astori —respondió Kalegor sin meditarlo.


—Me lo imagine —expresó sonriendo —¿Que significaba?


—Esperanza en Beleriano —mencionó rápidamente, puesto que jamas olvidaría su significado.


—Me parece un digno nombre para la Balerom de Oris.



19 de Mayo de 2019 a las 12:20 5 Reporte Insertar Seguir historia
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Raül Gay Pau Raül Gay Pau
Bravo, bravo.
May 22, 2019, 09:52
Mor iLargia Mor iLargia
Pero lo de los cliché no es algo malo, solo algo que hay que trabajar bien. Dicen por ahí que “no existen malos clichés, solo malos escritores”, porque en el fondo los clichés por algo le gustan a la gente, por eso son cliché, y por lo mismo un cliché bien trabajado, siempre va a funcionar :) En este caso los cliché son “el elegido” “el niño/niña raptado de su hogar para cumplir una profecía” La profecía es otro cliché... De hecho tu inicio se parece mucho a cómo inicia la saga La Caída de los Reinos, de Morgan Rhodes, pero no por eso va a estar mal :) Harry potter también inicia así: El niño que es sacado de su hogar para ser criado por otros y cumplir la profecía. Como te digo, muchas obras lo usan, y no por eso es malo. Incluso la leyenda artúrica parte así: Arturo es alejado de la corte y criado por Merlín, para cumplir su profecía :)
May 21, 2019, 14:43

  • Bruno Ortiz Bruno Ortiz
    Mmmmm, tienes razon. Intentaré entonces hacer eso que tu dices, convertirlos en buenos clichés. De nuevo gracias ;) May 22, 2019, 05:35
Mor iLargia Mor iLargia
Hola! Me alegra encontrar historias de este tipo con personajes femeninos al mando. Creo que tiene muchos clichés, pero puede que lleguen a ser buenos clichés si se manejan bien. Eso sí, revisa la ortografía. Es normal caer en algunas faltas, pero esta tiene demasiadas y molesta al leer. Mi consejo: cuidado con ese intento de usar un lenguaje "antiguo", hablando y ordenando las oraciones al revés. Suena poco fluido, forzado. Como: "por el objeto que en sus manos sostenía el ginete" "joven y hermoso rostor de blanca piel" Demasiadas frases estan escritas "al revés", como en un lenguaje que intenta ser pomposo o pretencioso, pero que no le veo sentido (a no ser que sea en los diálogos). Además, cuando se usa ese lenguaje, deben usarse demasiado bien las comas, y tú no lo estás haciendo. Por eso, te recomiendo escribir como hablas en la vida real (más formal, pero me refiero a cómo construir las oraciones). Te va a salir más fluido. Deja el tono medieval para los diálogos, tal vez. (Es un consejo) Saludos y espero que sigas escribiendo!
May 19, 2019, 23:03

  • Bruno Ortiz Bruno Ortiz
    Auch, eso de los clichés dolio. Si, creo que la ortografía es el apartado en donde más debo mejorar. Jajajaja si, no se porque escribo asi, creeme no lo hago conscientemente, me sale solo, pero intentare "corregirlo" uno de estos días. Gracias por tu opinion :D May 21, 2019, 10:56
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