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El fusilado vivo



Ya no recuerdo lo que es la felicidad... O por lo menos no lo hago en este momento. En mi alma siento un enorme vacío imposible de explicar. Ya no escucho los pájaros cantar, ni el silencioso ruido del ambiente sano de la naturaleza que solía escuchar o sentir. ¿Será porque ya no lo hay? ¿O será porque la tierra en mis oídos está impregnada como si fuera parte de mi? No escucho mas que gritos desgarradores que aturden mis tímpanos. Ya no veo con claridad los colores, ya no veo el verde de los pastizales, el celeste del cielo, ni distingo el color de mi uniforme. No veo mas un ambiente totalmente gris como una niebla que no tiene fin y el rojizo de la sangre por todas partes.

Estoy en shock , me siento perdido. No recordaba donde estaba ni lo que hacia hasta que vi a una persona acercándose rápidamente y gritando cada vez mas fuerte el nombre "Maik". ¿Maik? ¿Ese es mi nombre? Me pregunte. No lo se, solo lo seguí hacia un edificio totalmente destruido, que aun así servía de refugio. Una vez sentado a salvo, sentí como mi mente se encendió y empezó a transmitirme un montón de información que había olvidado. Ahora si, lo recuerdo todo. Mi nombre es Maik Lawerence soy parte del ejercito militar, tengo 38 años , soy de Budapest, Hungría, mi país fue invadido y por eso estoy en esta situación. De repente luego de digerir tanta información mi mente se pregunto... ¿Acaso es bueno recordar todo esto? ¿ O mejor era no recordarlo y no cargar con el peso de una circunstancia así?. Lo siguiente fue mirarlo a el, a ese hombre que me nombro y enseguida lo recordé, William Palmers , medico del ejercito militar, veterano y experimentado en su trabajo.

Ya esta, recordé suficiente para levantarme, mirar hacia adelante e ir hacer mi trabajo, defender a mi país. No fue mas que mirar todo lo que había sucedido y quedarme totalmente impactado al ver tantos rostros conocidos abatidos, fue lo mas angustiante que vi en mi vida.

Siento como mí alma se llena de adrenalina y entre lágrimas me dirijo junto a mí batallón para combatir. Me sentía totalmente resignado con la vida... Era darlo todo pero con dos opciones , morir o sobrevivir. En un momento veo una tropa enemiga viniendo por nuestras espaldas, me pongo a cubierto y empiezo a disparar, eran muchos pero nada ni nadie podía asustarme en ese momento, es decir, me sentía un muerto viviente, así que no le temía a la muerte.

Entre disparos, gritos y pura desesperación ocurrió lo obvio. Una bala impactó sobre mí, no pregunten en que parte de mí cuerpo impactó porque no lo sé, solo sé que esa bala dió en mi. Dicen que las armas las carga el diablo... Más yo me sentí en el cielo... mí vista se nubló creando un efecto empañado en mis ojos y solo fue un CLICK en mí cabeza donde solo veía todo blanco, pasaron varios segundos hasta que suavemente empecé a oír un ruido extraño, no distingo lo que dice, y cada vez aumenta más el volumen...aumenta... aumenta... Y si, era el sonido de la guerra, he vuelto.

No sé qué fue lo que pasó pero se que volví, estaba tirado en suelo, me levanté, agarré mí arma y continúe con mí trabajo. En un momento me percato de que la cantidad de enemigos había disminuido tanto que llegaba al punto de que con mi arma apuntaba y no conseguía localizar ningún adversario, solo compañeros.

Fui cobarde, me tiré al suelo en busca de refugio y no hice más que esperar a que todo terminara... Y así fue, escucho a muchos compañeros gritando agónicamente "HEMOS GANADO" ; me levanto de inmediato y ahí los veo, abrazándose y llorando totalmente orgullosos y a salvos... Fue raro, no sentía emoción, ni alegría, ni ningún sentimiento relacionado con la felicidad, aún así sabiendo que todo había terminado, me sentía apagado, y muy angustiado.

Llegan los refuerzos al rescate, con helicópteros , camiones , y demás. Subí a uno de los camiones con muchos compañeros de mí batallón, seguía sin sentir alegría por verlos bien... Agh en fin, creo que me estoy haciendo mucho lío en la cabeza y preocupandome de más.

De sentirme apagado, comencé a sentirme mal y avergonzado ya que mis compañeros se habían dado cuenta de mi cobardes, o eso creo, ya que me ignoraban, ni siquiera me miraban, y por eso deducí que vieron como me arroje al piso a esperar que todo pasara. Estaba tan avergonzado que no me animé a hablar con nadie después de todo lo que sucedió.

Una vez llegado a zona segura donde estaban los centros de descansos nos avisaron que en unos días volveríamos a nuestros hogares, todos festejaron por la noticia ya que volverían a ver a su familia, yo no me alegré, pero no me sorprendió porque no tengo familia, soy un pobre solitario así que daba lo mismo. Luego de esa noticia, nos dieron otra; mañana por la noche se haría una cena de festejo y también de homenaje por los soldados aliados abatidos. Debía asistir para agradecer.

Esta noche no la pasé tan mal ya que volví a ver a mí viejo amigo de guerra, William Palmers. Fue una noche de mucha conversación, de desahogo, de risas, de llantos y demás. Por fin pude sentirme escuchado y sentía la atención de alguien sobre mí. Pobre William... Si supiera lo cobarde que fuí...

Luego de dormir muchas horas, me sentía totalmente descansado, disfrute el día solo, ya que William era de otro batallón y estaba en otra zona cercana, y a la tarde cuando oscurecía, me apronté para asistir a la cena homenaje.

No la estaba pasando bien, sin nadie que me diera atención era feo estar en ese lugar... Luego de la cena de festejo llegó el momento donde todos nos pusimos sensibles ya que se recordaba a nuestros camaradas que ya no estaban con nosotros.

El formato era sencillo, el comandante gritaba el nombre del soldado aliado que dejo su vida en esa conflagración y todos aplaudíamos en conmemoración. Entre aplausos y lágrimas, mis oídos captan algo inexplicable. El comandante siguiendo el formato grita con orgullo " WILLIAM PALMERS" ; mí cuerpo se quedó paralizado, y una vez más no entendía que es lo que sucedía, me agarró un escalofrío inmenso que no se terminaba nunca. Pero lo peor se acercó, si con escuchar lo que escuché no fue suficiente, lo siguiente fue el comandante gritando nuevamente con el mismo formato y otra vez con orgullo " MAIK LAWERENCE". Vi como todos aplaudían y comencé a marearme, lo entendí todo en ese instante... Porque la falta de atención, porque me ignoraban y hasta incluso comprendí como William fue el único en estar conmigo, todo sonó lógico, solo el pudo verme , solo yo pude verlo... Está muerto... ESTOY MUERTO.

El mareo se hizo más intenso, comencé a tropezarme, y los recuerdos me invadieron e hicieron que nuevamente pierda la claridad de los colores, no veía nada, hasta que mire hacia arriba y vi la luna, circular y gigante, blanca brillante... De repente esta, empezó a acercarse a mí , mis ojos captaban como se hacía más grande... Más... Más... Y... Mis pupilas se dilataron, no veía más que una luz blanca, y comencé a ver mis manos como se desvanecían junto a esa energía, de pronto, todo mí cuerpo se empezó a disipar en esta, sentí como me transformaba en parte de ella, sentí... Por fin pude sentir.

13 de Mayo de 2019 a las 13:41 3 Reporte Insertar 3
Fin

Conoce al autor

Francisco Dos Santos ¡Bienvenido a mi perfil! Soy Francisco Dos Santos, vivo en Buenos Aires, Argentina y tengo 17 años. Escribo hace tiempo, amo y disfruto cada que lo hago y trato de plasmarlo en cada historia producida. ¡En este perfil encontrarás lo que buscas! Desde historias terror y suspenso , hasta románticas y fantásticas. ¡Espero que te guste mi contenido! Actualizo todos los sabados Te dejo mi instagram personal por si quieres contactarte conmigo, saludos<3 Instagram : Fraand16

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R Rodri
Muy bueno segui asi
21 de Octubre de 2019 a las 16:34
Lucas Birkedal Lucas Birkedal
bueeeenardo
16 de Mayo de 2019 a las 20:24

~