Un club particular Seguir historia

liabeth Líabeth

*= Drama= Novela romántica= * Camila ha luchado contra el cáncer por muchos años. En el camino ha conocido personas que como ella pelean día con día contra sus enfermedades y síntomas. Pero si una cosa tiene Camila es optimismo y la capacidad para ver lo mejor de las peores circunstancias. Ella ha fundado "El club", un grupo de apoyo para chicos que quieren compartir sus experiencias y saber que no están solos, no importa cuál sea su enfermedad, si el trayecto es difícil; SE DEBE ESTAR UNIDOS. Sofía por otro lado, tiene la "vida perfecta", pero su mente jamás la ha dejado tranquila. Sofía lucha contra ella misma y casi pierde la batalla tres veces, en su tercera oportunidad los azares de la vida la llevan a conocer a Camila. Quien la invitara a ver que no todo está perdido, que no está sola y que la vida tiene planes mejores para ella.


Drama Sólo para mayores de 18.

#dramaromantico #novelaromantica #amor #amistad #romance #drama
1
631 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los sábados
tiempo de lectura
AA Compartir

CAMILA

La noche era fría y de nuevo no había sido mi mejor día, la quimio siempre me dejaba agotada, nauseabunda, con migraña y si adicionábamos a eso las bajas de azúcar en el día, todo se ponía peor, muchas veces el aire fresco me ayudaba a apaciguarme, aunque se me congelaran los huesos.

Subía a la azotea con frecuencia, para refrescarme y ver las estrellas, me disponía a disfrutar de mi soledad cuando la mire. Parada en la punta del edificio se encontraba la silueta de una mujer, estaba de espaldas lo que aclaraba sus intenciones. Se escapó una exclamación silenciosa de mi interior y quedé en shock por unos segundos hasta que decidí acércame despacio y con cuidado a la desconocida en cuestión.

- Hola - dije suavemente y con cuidado de no exaltarla- Linda noche no crees, soy Camila, por cierto, y tú, ¿Cómo te llamas?

La joven en cuestión parecía saludable, no una terminal tratando de hacer el doloroso camino más corto, se miraba en sus veintes si no es que menor, de cabello largo oscuro, tez blanca, y bastante hermosa, por un momento me recordó a Blanca nieves.

La chica se quedó callada un buen rato mirando al infinito, como si no hubiera escuchado lo que dije, hasta que por fin respondió:

- Sofía… mi nombre…mi nombre es Sofía.

- Encantada de conocerte Sofía. - Sonaba alegre mientras me sentaba a unos cuantos pasos de ella, e intentaba ahogar los latidos de mi corazón que advertían estar muy cerca del borde. – es una vista hermosa desde aquí, pero sospecho que una linda vista no es lo que estás buscando… ¿Qué estás buscando exactamente?

Sofía me pidió alterada y amablemente que la dejara en paz, que me fuera e hiciera de cuenta que no mire nada mientras hacía gestos con sus manos, entonces lo note, sus muñecas vendadas me dejaron ver que su primer intento había sido un fracaso y me desvié del tema por unos segundos pensando en cómo las enfermeras no notaron a la paciente suicida subiendo hacia la azotea. En fin, pedí que por favor me explicara él porque estaba tomando la decisión de terminar con su vida, alegando que un poco de conversación no le quitaría tiempo de nada, y que morir dejando con la duda además del trauma de verlo a una completa extraña me parecía muy grosero de su parte.

Me lleve una gran sorpresa al enterarme que su decisión no se basaba en nada especifico, simplemente estaba cansada y harta de su vida, y no porque fuera una mala vida, lo que la hacía sentir peor, si no por el hecho de que no encontraba motivación en nada, se repetía a diario que no era una persona triste, así que, ¿Por qué sentirse así de perdida?, ¿Por qué su mente jugaba con ella de esa forma?, ¿Por qué cada pequeño problema parecía gigante?, ¿Por qué sentía que hacia todo solo porque tenía que hacerlo?.

- “Me levanto porque debo estudiar, estudio porque debo ser alguien en la vida, debo ser alguien en la vida porque le temo al fracaso, le temo al fracaso porque al parecer el éxito es el único modo de ser feliz, pero no me considero una persona infeliz, ni siquiera sé qué clase de persona soy, simplemente quiero dejarlo todo, no pensar y no existir, estoy cansada”. - dijo a punto de las lágrimas.

¿Qué se responde a tal confesión?, tenía que ser una respuesta rápida e inteligente, pero no la tenía, mi mente estaba en blanco y temía por una desconocida. Utilice todos los clichés que ahora que lo pienso me parecen estúpidos, pero fue lo único que me paso por la cabeza, cosas como: no deberías rendirte así, todo mejorara, veras que en el futuro te esperaran cosas buenas, etc. Y claro que no la hice cambiar de opinión, su decisión estaba marcada en sus ojos y parecía ya no haber esperanza cuando las palabras salieron de mi boca sin siquiera pensarlas.

- Ahora que lo pienso, tu y yo no somos tan diferentes sabes, no importa como lo piense llego a la misma conclusión. Veras, hay momentos en los que yo también quiero rendirme hacia mi enfermedad, nadie te asegura que vas a curarte, los tratamientos son tediosos, dolorosos y simplemente en ocasiones tu cuerpo no da para más, y como tú, hay veces que no le encuentro el sentido y pienso que si talvez me rindiera todo sería más rápido y menos doloroso, pero recuerdo que no solo lo hago por mí, lo hago por mi madre que ha dado todo de ella desde el momento que me diagnosticaron, lo hago por mi padre que trabaja todos los turnos extra posibles para pagar el tratamiento, lo hago por mi hermana mayor que dejo de estudiar para ayudar con los gastos y me cuida en mis peores momentos, lo hago por todas las personas que me quieren y a las que les importo; ellos no merecen que me rinda tan fácil. Ahora, juzgando que estas aquí, con esas vendas entre tus muñecas, me atrevo a pensar que tú también tienes personas que te quieren y se preocupan por ti, ¿no crees que lo menos que merecen es que luches un poco más?, talvez debes buscar un poco de motivación en aquellos cuya motivación eres tú. – lo dije firmemente, pero intentando sonar amistosa.

No sabía si mi discurso funcionaria o no, pero Sofía rompió en llanto y entonces me puse de pie, poco a poco me acerque más a ella, y estire mi mano con la esperanza de que la tomara y bajara de ahí. Me miro de arriba abajo examinando mi mano, de nuevo volteo al precipicio, y otra vez hacia mí; estiro su mano y cuando tomo la mía, solté la respiración que no sabía había contenido todo el momento.

La desconocida, ahora Sofía, me abrazo y comenzó a llorar en mi hombro, yo le dije que tuviera fe en el Dios de su preferencia y en las personas que la rodeaban, que bajáramos de la azotea y que la acompañaría a su piso y a su habitación.

El camino fue silencioso y para mi sorpresa, al llegar a su habitación, la cual era privada y se veía bastante cómoda, las enfermeras no habían notado su ausencia. Informe a la encargada que reacciono como si el alma se saliera de su cuerpo y me agradeció el llevarla de regreso, le hicieron un rápido chequeo y encargaron a una enfermera más joven y aparentemente nueva el cuidado de la paciente para que no saliera de nuevo de su cuarto. Antes de irme a mi piso le pregunte a Sofía si asistía a terapia a lo cual me contesto que sí, verán en mis primeros años enferma yo asistí a terapia y me preocupaba que ella no conociera a un buen psicólogo, luego de ver que ese no era el problema la invite cordialmente a mi “grupo de apoyo” al que me gusta llamar “el club”.

- Es un grupo que formé con otros chicos que conocí durante mis estancias en este hospital, nos juntamos en la casa de uno de nosotros, comemos, a veces miramos alguna película, pero en general hablamos de lo miserable que son nuestras vidas enfermizas y como verle el lado positivo al hecho de que podemos morir en cualquier momento. – le dije mientras sonreía – se lo que estás pensando, y si, suena bastante depresivo, pero de hecho se siente bien saber que no estás solo y hay gente que se siente igual o peor que tú. – le dije mientras le entregaba un papel con la dirección y hora de la siguiente reunión.

- ¿Cómo es que entro en la misma categoría que otros chicos que en verdad luchan contra enfermedades severas día con día? – dijo Sofía de forma incrédula y desanimada.

- Como te lo dije antes, no somos tan diferentes, tu lucha no es muy diferente de la nuestra y nos encantaría que asistieras. – le regale una sonrisa antes de darme la vuelta y volver a mi habitación.

4 de Mayo de 2019 a las 20:27 4 Reporte Insertar 1
Leer el siguiente capítulo SOFIA

Comenta algo

Publica!
Dylan Laferte Dylan Laferte
¡Bien ese discurso! Salvó a una potencial suicida.
4 de Mayo de 2019 a las 22:27

  • Líabeth Líabeth
    Gracias por leer. 😊 4 de Mayo de 2019 a las 23:37
  • Dylan Laferte Dylan Laferte
    Gracias por escribir. 5 de Mayo de 2019 a las 07:18
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 1 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión