Cuento corto
0
3.5mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

0.1 UN RELATO MAS…

Un pedazo de pan, una correa suelta tirada al rincón, egoísta, desamparada, olvidada en la sombras, una bragueta a medio abrochar, - que sórdido, que implacable - una cama sin tender, un pasillo sin barrer, olvidado, desamparado, - no hay nada aquí, nada bueno aquí, todo es extraño, es un indecible, un paradiso… - ¿Cuántos vivirían aquí? Millones, tal vez miles, ¿Cuántos? ¿Cuántos? Inmigrantes incidentes y reincidentes desalmados, gerentes ¿gentes con o sin dientes? Da igual, que importa ya, ¿para qué? ¡Solo el dinero querido! La idea es el dinerito… de igual manera, se hacía un poco raro, el desinterés por clausula inaudita, a cien pesos cada noche sin sexo, eso es un mangazo impasable, un insulto una vergüenza - ¿Y? ¿Qué? Si gustaba… - ¿le gustaba? A cien pesos la noche, sin sexo, solo necesitaba que me pagara lo que debía, no importaba más…

Pensaba… solo por pasar el rato, un poco de confusión, una trama de pocas malas, como una actriz bien pagada, luego el punto no es la ¡actriz! Sino más bien el papel que representa, - obviamente debe llorar, reír, llorar y de, de vez en cuando, saborear el pedazo – sucio, vulgar, impertinente sin remedio. - cállate o comételo, ahora tú decides - otra forma es como lo pida, de igual manera eso es demencial, vulgar y absurdo. También no tiene sentido la sugerencia de los cien pesos, o, pedir cien pesos sin sexo día tras día, ¿A dónde irían? – sí, es vergonzoso pero de ahí a no cojer eso si es deprimente, hasta yo me muero sin pensarlo ¡oh! Beatris ¡oh Beatris! ¡Donde! Mi pequeña y querida Beatris, Beatris, Beatris.

Volverá, no te preocupes, tus pies yacen una vez más por aquí, por allí, sé que están cerca, solo deja que se acerquen y veras como las cosas se componen irremediablemente, como las cosas vuelven a la normalidad, - mmm, de cierto os digo que seguramente la policía los encontrara primero, no pueden ir muy lejos, hasta la correa le favorite, se ¡ha olvidado! ¿Qué es de un hombre sin su correa? ¿Qué es de un perro sin su bozal babeado? ¡Ah! verdad, míralo de esta manera, eventualmente regresaran y si es cierto que… ¿Qué es de un hombre sin una correa en un pantalón? Si un hombre, deja de serlo, ¿para que la correa dentro de las argollas? - el viejo se le insinuaba a Beatris ¿no es así? - en efecto le mossee el hombre se le insinuaba, condecoro, con delicadeza, con ingenuidad y descaradamente se le insinuaba contándole historias, historias eróticas sin sentido con evidente deseo de poseerla, a como diese lugar, por medio del método necesario. Tal vez por eso Beatris decidió salir del paraíso, decidiendo pasar un rato belicoso y fugaz por la ciudad, con su marikito - ¿una sombra? - más bien un recuerdo que la persigue en todo momento, a cualquier lugar, señalándola como mendigante infeliz, así se siente alguien en su infinita frustración al no poder alcanzar sus objetivos. - puede, aunque trastornada llevaba consigo un farol y una vela medio encendida, esa vez, quería honrar a su difunto con su ceremonia rayada de espíritus y mucha confusión. Molestaba en exceso la ceremonia y se lo hice saber al instante cuando la vi paseando por el pasillo, a él lo recuerdo casi poco, sobretodo en sus discursos, siempre llegaba rápidamente a los tríos, al incesto y las cosas sexuales para descargar su frustración diciendo que odia las perversiones a morir. Hoy día existen muchas personas con esos máximos pensamientos, viven en las montañas obviamente pero tranquilos, ¿Quiénes somos para censurar estas cosas? No importa la censura…

- Espera ahí vienen…

- ¿Quiénes?...

- Los de “a cien pesos la noche y sin sexo” Beatris, Beatris, donde está mi pequeña y querida Beatris.

POR: TheNixx.

26 de Abril de 2019 a las 16:22 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~