Ayúdame, que no levanto Seguir historia

aussie Aussie Blue

"Cerebro, cerebrito, ¿estás ahí?" Instrucciones para un buen despertar, sin tener que morir en el intento


Humor No para niños menores de 13.

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Ayúdame, que no levanto


¿Alguien alguna vez se ha preguntado, por qué el cielo es azul y no morado? ¿O verde, púrpura, verde, otra vez? Y es que esa y otras cuestiones un poco infantiles son las que surgen al despertar bajo los efectos de un sueño recortado y cotidiano.


Ahora, quizá alguien con más madurez en el área de la vida podrá llegar a exclamar, ¿Verde? ¿Púrpura? ¡El cielo es azul y punto!


Y una, como persona civilizada que forma parte de este in ocurrente mundo, podría mandarlo a pelar cebollas, pero no, esa sería una precaria solución para la actitud de una dama. Nótese el sarcasmo. Continuando con la explicación de tan confuso despertar, el cuerpo y más concretamente el cerebro, tienen la actitud de un perezoso que está por terminar su hibernación. Renegará hasta parecer que en realidad no está ahí. Y bueno, hay que hablarle con mucho cariño. Así:


Cerebro, cerebrito, ¿estas ahí, dulcecito?


Es un chiste. Es el corazón el que impulsa cada uno de nuestros días. Ok, basta. Las cursilerías es mejor dejárselas al clima y otras actividades. Una vez el dulce cerebro hace su aparición, el resto del cuerpo empieza a resurgir. Piernas y brazos activan sus habilidades motoras, el calor de los rayos del sol consiguen por fin un efecto ambiguo que consigue sacar al perezoso del encierro y despertar a la bestia interior nuestra, con bestia me refiero a las ganas de vivir que todos fingen tener hasta volver al tan preciado descanso.


Pasado este lento y tortuoso proceso, (sí señores, más ironía) los huesos hacen acto de aparición con sus particulares crujidos, significado de que el sujeto en cuestión ha tenido lo que se puede deducir como un descanso de los dioses.


Llegado este momento, se creería que finalmente ha llegado el momento de abandonar el tan caliente nido al que solemos llamar cama, pero no, todavía queda el repertorio de maldiciones para exclamar, y sí es posible en francés también. Digo, teniendo conocimiento de tan bonito idioma, ¿por qué no aprovecharlo para este tipo de situaciones?


Ahora sí, con un cielo no tan verde ni tan azul, una bestia perezosa fuera de la cueva, un bonito recetario de malas palabras para empezar el día, uno se sabe listo para enfrentar este mundo lleno de cavernícolas.


Otro chiste. Yo, como médico no titulado, recomiendo las acciones previamente dichas para empezar un día lo más caóticamente bello e imposible.





10 de Abril de 2019 a las 20:13 0 Reporte Insertar 3
Fin

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Aussie Blue Escritora 19 años

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