Mendoza Seguir historia

u15516284361551628436 Andrés Marin

En 1885 se desenvuelve la historia que nos cuenta un joven extranjero dedicado al trabajo vitivinicola en la provincia de Mendoza, Argentina, este joven nos contara sus historias de amor, aventuras y todo lo que en esa epoca le ha pasado


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El inicio de todo

Mendoza, Argentina, 20 septiembre de 1885

Vientos fríos azotan mi cara enrojecida, gotas de lluvia a escasa temperatura acarician mi dedo cuando me acerco y aprecio el verdor de mis viñedos, hectáreas repletas de verde y blanco por el invierno, que pintan un cuadro en el horizonte, a mis 25 años es lo único que siempre he visto pero no me cansare de hacerlo hasta el día en que parta de la tierra, en este paisaje que me recibió a mí y a mi difunto padre luego de viajar a través del océano en un barco repleto de marinos que buscaban un lugar mejor y empezar una nueva vida en el nuevo continente, es aquí donde encuentro paz y un trabajo digno, tierra fértil que con esfuerzo nos ha dado de comer durante largos años, y ahora se ha convertido en nuestro negocio, aunque ya solo mío con la partida de mi padre, por la noche me gusta pasear por los senderos cultivados y contarles mis problemas a las plantas, son muy buenas escuchando, ver como el sol lentamente cae y tinta el cielo con colores anaranjados rojizos como colores de acuarela, destiñen el azul del cielo y sigue cayendo convirtiendo tan bellos colores en un oscuro azul que pasados los minutos se torna negro, la luna hace presencia y las estrellas la escoltan para hacer saber que llegó la noche , el frio congela mi nariz, el aroma a café que siempre llega a mí traído delicadamente por la brisa como cuando una madre arrulla a su bebe en brazos, sale de mi pequeña cabaña donde paso mis días bajo la luz de la luna y una vela, el perfume del ambiente se compone de olor a madera desprendido de las barricas de roble donde se guarda el vino y esencias desprendidas de las flores sembradas en el patio trasero, desvelándome en las noches a la luz de la vela paso las horas escribiendo historias de fantasía que algún día me gustaría contarlas al mundo, mis armas son mis palabras y siempre voy armado con mi tintero y pluma, uno de los pocos recuerdos que tengo de mi madre ,día a día cumplo mi rutina de la mejor manera poniendo mi máximo esfuerzo como me enseño mi padre, “con una sonrisa en la cara y buenas energías obtendrás lo que quieras algún día” decía, nunca olvidare el día en donde mi vida tomo un giro de 180 grados y quede desconcertado, emocionado, extasiado, aún sigo sin encontrar palabras que definan lo que vive en ese momento. Era una mañana un poco gris, aunque se avecinaba la primavera, quedaban remanentes del invierno en los caminos, los caballos relinchaban y las ruedas del carromato resonaban en todo el pueblo, emprendí mi viaje hacia el mercado como todo buen pueblo tenia, yo me disponía a comprar algunas frutas y recargar algunos suministros escasos que faltaban en la bodega pero recuerdo todo, fue un 25 de septiembre donde empiezan las incontables nuevas experiencias que me esperaban en este capítulo de la vida que empezaría escribir, una nueva historia, nuestra historia.

25 de septiembre, Mendoza, Argentina. 1885

El mercader enunciaba palabras majestuosas con osadía para atraer a clientes y generar riqueza como la hacía día a día, la maravilla de la economía siempre me pareció algo destacable digno de resaltar, años atrás un letrado había escrito un tratado de economía que se hacía muy popular en el norte del nuevo continente, por esos días era normal que un grupo de personas se acercaran a preguntarme que cantidad de vino podía producir para satisfacer la demanda del pueblo, a lo que siempre con orgullo respondía, la producción será tanta que nos faltaran razones para brindar todos los días, es ahí en ese mercado donde un carromato tirado por caballos agiles y esbeltos hace presencia e interrumpe el bullicio de los pueblerinos, del carro sale una zapatilla roja seguida por una pierna de color blanco siendo atropellada pocos segundos después por una cuantiosa cantidad de telas que conformaban un vestido, al igual que todos, yo observaba atentamente el desenvolvimiento de lo que sucedía, habiendo descendido completamente del elegante carromato, pudimos observar que la portadora de la zapatilla roja era una joven de cabello castaño y facciones muy perfiladas, asumí que era descendiente o de procedencia europea igual que yo, su rostro pálido fue tomando poco a poco un color rojo debido al frio inclemente que sin importar la belleza de la joven arremetía contra su cara, las mujeres del pueblo eran bastante agraciadas pero ninguna tenía la belleza de aquella joven o quizás desde que te vi mi apreciación de ti fue como apreciar el paisaje de mi viñedo, cercano a la perfección, rápidamente seguido de su descenso del carromato un hombre de una edad cercana a la mía con calzado de cuero y ropaje abrigado pero de alta calidad denotaba que se trataba de una pareja pudiente, el joven se dirigió al mercader y converso unos momentos con él, todos continuaron sus actividades donde ya el carromato se esfumaba de la escena dejando a la pareja acompañada del mercader, la joven se alejó un poco de aquel chico de ropa fina y observaba hacia arriba con bastante atención, mis ojos se estaban volviendo adictos a ver a la chica contemplando su belleza y tratando de descubrir que misterios tenia para ofrecer, y de pronto un lugareño interrumpe mi limerencia para traerme así de vuelta a la realidad, poco tiempo después las nubes blancas comenzaron a tomar colores grises y con una coreografía rápida y organizada se ocuparon de ocultar el sol, para dejar caer trágicamente gotas de agua que recorrían gigantes distancias, una gota decidió dar inicio a la historia de su vida saltando desde las nubes haciendo una magnifica demostración en caída libre para volverse uno con mi nariz dándole el valor a las demás para que comenzaran con su plan de vida llamado lluvia, todos nos apresuramos a resguardarnos moviéndonos en masa, la joven distraída se separa aún más de su acompañante y la multitud la lleva hacia un puesto de flores para cubrirse de la lluvia quedando atrapada, por mi parte me acerque rápido hacia el puesto de mi buen amigo Matías que atendía una pequeña panadería, un negocio familiar , desde que llegue a este pueblo debido a que compartíamos la misma edad se convirtió en mi primer amigo en el nuevo continente, recuerdo haber recién llegado de la ciudad y el olor a pan y levadura que transportaba el aire te acariciaba la nariz produciéndote una sensación reconfortante diciéndote este será tu nuevo hogar. La lluvia era acaudalada y la temperatura bajaba aún más, la joven traía ropa fina pero no muy abrigada como si la traía el joven que la acompañaba, alguien dijo vamos a la panadería, allí los hornos y la chimenea nos proporcionaran calor, a lo que varios que estaban en el puesto de las flores se dirigieron hacia allá, la chica con la nariz casi de un color granate al igual que su cara se retorcía de frío, por lo que viéndose alejada de su pareja la idea de encontrar un poco de calor le parecía estupenda, tendría tiempo de sobra para después que cesara la lluvia buscar a su compañero; ayudando un poco a Matías, decidí tomar algunos trozos de leña que me dió y colocarlos en la chimenea donde la gente llegaba y se reunían en las mesas para pasar del frio y aprovechar la oportunidad para cotillear y ponerse al día de lo que sucedía en el pueblo, habiendo colocado la leña el fuego tomaba un tamaño significativo produciendo aún más calor, es ahí donde una silueta aparece a mi lado y al voltear caigo en cuenta que la chica recién llegada está frotándose las manos junto al fuego a escasos centímetros de mí, mirando como su rostro evoca una sonrisa fue como ver a un pintor haciendo una obra de arte, al percatarte de que te miraba levantaste la mirada y sostuviste la mía aun con tu sonrisa uno de los arcos más perfectos que he visto te dirigiste a mí y escuche tu voz melodiosa decir – ¡Qué frio hace! ¿No?

Tus ojos brillaban con las estrellas en el cielo nocturno danzantes y alegres acompañada de una media luna que mostraba tu alegría de sentir aquella calidez que te proporciona el fuego, me dejaste sin habla en ese momento, mi mente no sabía que palabras elegir cuales serían de tu agrado o ni siquiera conformar una oración en ese momento, no era solo tu belleza que me dejo estupefacto, fue darme cuenta que estaba destinado a estar contigo, con el tiempo me di cuenta de lo mucho que me gustaba tu forma de ser, tenías todo lo necesario para conmover a cualquiera porque eres un arte puro, dejabas atónitos a todos cuando hablabas de los conocimientos que poseías, como cuando un trovador con sus palabrerías majestuosas clama por atención y seduce con devoción los oídos mansos de los espectadores, así era escucharte hablar, ante el mundo eras aguerrida, indomable, un alma libre, bella, llena de tantas cosas mágicas que todos estaban alegres de que aparecieras en la escena de sus vidas, pero a mí, me diste cosas incluso mejores, me dejaste ver tus inseguridades, en ese momento me di cuenta que eras humana y sufrías como los demás, juré protegerte, juré que haría lo que estuviera a mi alcance para que mostraras tu potencial al mundo, te convirtieras en lo que yo sabía que eras, incluso más que eso, en lo que tu quisieras ser; con la voz un tanto entre cortada respondí :

- Más del que se espera para estos días, a lo cual con la ceja arqueada haciendo ese gesto que te caracteriza cuando algo llama tu atención respondiste

– Usualmente para estas épocas ¿Ya habría cesado el invierno? Entonaste tu pregunta con una suave voz y suspirando profundamente al finalizarla.

- El invierno suele terminar una semana antes, pero esta vez se está prolongando un poco más de lo usual como le reitere previamente- en mi interior estaba hecho un manojo de nervios, pero como mi padre siempre me enseño, nunca debía ser alguien que no era solo para impresionar a otra persona, porque, estaría atentando contra mi propio ser.

– Noto que hay gran elocuencia en sus palabras, es interesante la forma en la que habla y la sabia elección de ellas por su parte ¿Es usted alguien estudiado? En ese momento me di cuenta que en mi afán de intentar no sentirme nervioso y elegir sabiamente mis palabras no estaba verdaderamente siguiendo el consejo de mi padre, ciertamente mis amigos y lugareños solían mofarse un poco de mí, debido a mi forma de hablar, pero siempre me felicitaban y algunos niños trataban de imitar mi habla, por lo que decidí ser yo mismo y gracias a ese halago, sentí que hablaba con un igual, un ángel en muchos aspectos, pero de carne y hueso sin lugar a dudas.

– No he ido a una universidad si es a eso lo que se refiere, madame, pero a mi corta edad para mí siempre ha sido fundamental la lectura y la adquisición de nuevos conocimientos a través de esta ¿Es usted una estudiada de alguna universidad europea? Noté en su acento que su procedencia es de las provincias andaluzas.

-Efectivamente sus preposiciones tienen un argumento sólido, provengo de Sevilla, pero mi niñez la viví en Génova, y a juzgar por su aspecto físico usted también es del mismo continente del cual provengo, por lo que me gustaría hacerle unas cuantas preguntas a un similar como usted acerca de este sitio, para conocer un poco del pueblo y la cultura que tiene el lugareño argento, claro está, si no le molesta.

- Estaría encantado de ayudarle en lo que pueda, me siento halagado de que le pueda ser de ayuda a cualquier persona, y más si es a una damisela en peligro como usted.

- ¿A qué se refiere con damisela en peligro, joven? En ese momento paso algo mágico que perdurara en mi memoria por el resto de mi vida, momentos tan preciados como ver los delfines en el mar desde la proa de aquella gigantesca estructura de madera que se conocía como barca, esos momentos mágicos cuando era un niño son tan preciados como el cual tuve debido a mi humor tan tonto.

- Está usted a punto de morir tras ser atacada por el feroz frio- le respondí con una sonrisa en mi cara, a lo cual contestaste con un gesto arrugando tu ceño y viendo hacia arriba ibas pintando una sonrisa en tu rostro debido al mal chiste que acababa de hacer, pero no me importaba lo malo que era, o lo bueno que era, lo que me importó es que esa sonrisa fue provocada por mí, por mi humor torpe, comprendido por pocos, tú lo tomaste como tuyo y fuiste su amiga, ese es uno de los recuerdos más preciados, observarte sonreír de manera un poco extraña pero magnifica.

- Su broma ha sido muy mala, tan mala que me ha sacado una sonrisa, porque es verdad, el frio y yo no somos muy amigos- exclamaste aún con tu bella sonrisa y ese brillo mágico en tus ojos.

Afuera, la lluvia había cesado lo suficiente para que algunas personas abandonaran su refugio y se dirigieran a la taberna o a la panadería como era frecuente debido al mal tiempo, y a que las horas del día ya estaban acabándose para convertirse en tarde, aunque el sol siendo ocultado por las nubes gigantes y enfurecidas daban el aspecto que el día nunca hubiese aparecido y la noche hubiera perdurado mucho más tiempo. Las puertas de la panadería eran abiertas por un grupo de personas, dispuestas a también cambiar el precario resguardo del inclemente frio, para acicalarse y des estresarse en la panadería, beber y echar el chisme, en el grupo de personas se encontraban el mercader y el joven de ropa fina a quien, con la belleza y la magia que tenía la joven de zapatillas rojas, vestido fino, y la conexión que había en nuestra conversación yo había olvidado por completo, se acerca rápidamente a la chimenea para interrumpir nuestro intercambio de palabras, y con cara de angustia pero al instante de ver a la joven cambia a una sonrisa le dice lo siguiente:

-Por fin te he encontrado querida mía, estuve por todo el mercado tratando de encontrarte con el amable joven que dirige el mercado- con los brazos extendidos arropa a la chica de piel pálida, para después sus labios encontrarse y unirse en matrimonio para conformar un beso.

Mientras yo observando todo veía como mi repentino ángel del cielo, partía de mi lado y volvía a su hábitat, dejándome desorientado y con una sensación terrible en mi pecho, como cuando una tela es desgarrada por la acción de una fuerza que rompe la unión de los perfectos hilos con la que fue fabricada. En la cocina el horno emanaba altas temperaturas, mi amigo Matías tenía problemas con la leña, ya que, había tomado más llama de la necesaria y podía quemar la producción de panes y arruinar tan buen día de ganancias por obtener, en ese momento en donde se acerca al horno de ladrillos el fuego es alcanzado por una ráfaga de viento que al entrar en la panadería con el permiso de las personas que accedieron recientemente, penetra y toma dirección hacia la cocina atentando avivar aún más la llama del horno, a lo que Matías ya con necesidad de ayuda rápida exclama – Andréeees necesito tu ayuda urgentemente - el clamor llega a la chimenea y como excusa perfecta para librarme de aquella escena acudo de inmediato.

Evitando aquella situación, apresurándome a la cocina encuentro a mi fiel amigo Matías tratando de controlar la temperatura del horno barroco, a lo que notando mi presencia y acudiendo en su ayuda me dice – Menos mal que has llegado, menuda situación en la que me encuentro compañero, he tratado de controlar la temperatura del horno pero esta se ha elevado demasiado debido a las ráfagas de viento que se han colado por las puertas, esto podría arruinar nuestra producción el día de hoy- exclamó con un tono de angustia y observando la colorada brasas que se encontraban en el horno.

-Vamos caballero (un apodo que usábamos desde hacía años atrás en nuestra infancia debido a que los dos nos gustaba leer e inventar historias como nobles generales a caballo inspirados por las historias que llegaban al pueblo de José de San Martin y un general venezolano que luchó en las batallas de Ayacucho) animaos y luchemos ante la feroz bestia de fuego- con una sonrisa en mi cara trataba de consolar en cierta forma a mi amigo.

A lo que el agachando y girando su cabeza de un lado a otro responde- ya esto no son juegos de niños Andres, se trata de algo muy importante, no ves que nos enfrentamos a el poderoso dragón de fuego que ha salido desde las fosas del infierno por este horno- al terminar de enunciar estas palabras ambos soltamos la carcajada y nos miramos, sabiendo que podíamos manejar la situación por la hermandad y camaradería que había entre nosotros.

Tanto Matías como yo hicimos maniobras que nos enseñó en su momento el señor Arrascaeta padre de Matías, de origen vasco; pudiendo controlar la situación y salvar la producción de mi buen amigo, en cuanto nos desocupamos mi pensamiento estuvo en el viñedo, preocupándome por como la lluvia pudo haber afectado a las plantas o al cobertizo, por lo que le notifique a Matías que era momento de partir y verificar el estado de mi terreno, este entendiendo la situación y expresando su agradecimiento dice :

-Hemos derrotado al dragón caballero, ha de saber que estoy sumamente agradecido de su ayuda, ahora vete a casa y descansa, la lluvia y el clima pueden perdurar un poco más y es mejor que resguardes bien tus licores, y aprovecha de dormir un poco también, he que noté que no has pegado el ojo en un buen rato- finalizó la oración dándome una palmada en la espalda.

Tomando camino hacia mi casa observando hacia el cielo, veo como las nubes dejaron de ser rabiosas y volvieron a su color natural, ese blanco puro que pinta parte del cielo y muestra una suavidad sirviéndole de cobija a el azul para que no se sienta solo, el blanco que con el invierno también me recuerda a la nieve que cae en el pueblo y los niños juegan con ella. Ya en mi pequeña casa un poco más alejada del pueblo y del bullicio, me percate que todo estaba en perfectas condiciones, el cobertizo conservaba la temperatura ideal ya que el frío le ayudaba aún más, las plantas y flores aún tenían rastros de la lluvia pequeñas gotas de agua se percibían en sus pétalos y en las hojas pero nada que pudiera hacerles daño al contrario el agua las refrescaba pues venía la primavera y alcanzarían su máximo esplendor , y por ultimo mi pequeño estudio donde guardaba mis preciadas hojas, tinta y plumas, para disfrutar mi divertido pasatiempo.

9 de Abril de 2019 a las 05:15 0 Reporte Insertar 1
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