¿Crees que es fácil levantarte de la cama todas las mañanas? Seguir historia

ferkferk Fernanda de Brazao

Levantarse de la cama no es un arte, es algo mucho más complicado, pero que todos debemos dominar en algún momento, aunque sea, con años de práctica.


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¿Crees que es fácil levantarte de la cama todas las mañanas?

Levantarse de la cama nunca había sido tan complicado, como un día lunes, donde la pereza del fin de semana se queda pegada con mucha fuerza en nuestros músculos, y nos evita dar los sencillos movimientos necesarios para ponernos de pie.

Es fácil pensar que levantarse es cuestión de hacerlo y ya, pero no es así, es algo que va mucho más allá de lo que podemos ver o sentir, es un trabajo donde músculos y actitud se dan la mano para lograrlo con éxito.


La cama no puede ser más cómoda y caliente cuando el despertador anuncia la hora de activarse, pero es más fácil posponer diez veces la alarma que intentar mover un pie para entrar en acción. Debajo de la cobija es más cómodo, es un mundo único donde puedes relajarte y no pensar, pero no es eterno. Debes levantarte en algún momento.


Ahora es donde tu cuerpo empieza a moverse buscando un poco de “ganas de levantarte” pero créeme que en muchos casos eso no sucede y debes simplemente obligarte a hacerlo, es así donde un brazo le pide permiso al otro para estirarse, y con sonidos inexplicables que salen de tu boca, lograrás que un brazo tenga un pequeño porcentaje de fuerza para que el otro haga lo mismo; a esto le llamamos: estirar los brazos con fuerza para ahuyentar a la pereza, bueno, aunque sea un poco.


Luego es el turno de las piernas acurrucadas entre varias sabanas y cobijas, que por más que quieras moverlas están atrapadas, pero como los “brazos están listos” o eso parece, ellos con las manos te ayudarán a liberarlas, pero tu espalda no ayuda y es momento de pensar en ella para que colabore y se incorpore a la liberación de las piernas. Recuerda que el tiempo avanza, pero podrás lograrlo.


Seguidamente la respiración toma un importante lugar, concéntrate en ella y permite que tu espalda se estire al mismo tiempo que tu cuello también hace algunos movimientos, seguro así será más fácil sentarte y que tus piernas al fin sean libres.


Sin embargo, antes de que eso ocurra puede haber un retroceso, y te verás “obligado” a volver a la cama por cinco minutos más. Solo bastará ver el reloj y decir: aún tengo tiempo.

8 de Abril de 2019 a las 11:33 0 Reporte Insertar 2
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