Síndrome... De La Vida. Seguir historia

K
Kairigo Rolls


Mi vida, bien podría ser tomada desde mi punto de vista, como algo que jamás podré ver como algo increíble. Pero fue gracias a cierto comentario, y a cierta persona, que ahora se me ocurrió escribir estas historias, donde tomare en cuenta relatarles lo que mi vida a acontecido, al igual que contare la vida de ciertas personas las cuales tuvieron la amabilidad de relatarme sus sucesos, y que espero que pueda hacerles ver exactamente su punto de vista. Lo único que puedo decir, es que todo lo que leerán es 100% real, y que hay personas que vivieron y sintieron, los sentimientos que espero expresar en palabras…


Historias de vida No para niños menores de 13.

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Esta es mi parte, y lo llamo... (Rendición)

Primera Parte


El nombre de la persona protagonista de este relato es Luis… si, lo sé, mi nombre es Luis; me lo dieron desde que nací. Se dice que Luis, es el nombre más común del mundo. Se usa en Latinoamérica, en algunas partes de Europa, inclusive es un poco distorsionado en América; el cual le terminan diciendo algo como Louis… si, a mí me parece un poco extraño.

Pero no estamos aquí para hablar de los tipos de nombres en el mundo, ni tampoco su significado, ni nada por el estilo. Estamos aquí, para escuchar la historia del idiota más grande del mundo, y el chico que puede tener, si no me equivoco; y estoy hablando de mí mismo, la suerte más horripilante del universo.

Sí, me estoy declarando como el ser más “Salado”, o al menos es así como decimos colonialmente, de este basto mundo. Pero no lo hago sin razones, ya que después que escuchen lo que estoy a punto de contarles, puede que concuerden un poco con mi pensar.

Primero empezare por hablar un poco de mí. Empiezo diciendo que puedo ser, si es que existe alguien más; la persona con la paciencia más grande. Creo que puedo decirlo porque después de todo lo que me ha ocurrido, y que no haya perdido la cabeza; es un gran logro de mi parte.

Siempre he sido alguien solitario, sin duda alguna me la paso solo casi el 100% del tiempo en que he vivido. Y eso es porque tengo que aceptar que mi forma de pensar en muy diferente que el de los demás; puede que esa sea la razón de mi soledad.

Solamente me llevo bien con un cierto grupo de personas, y no es porque yo me crea más que nadie; eso jamás ha pasado por mi cabeza. Siempre he pensado que soy un individuo más en este mundo, y no importa que tanto haga con mi vida; jamás lograre que esta valga lo suficiente como para hacer que algo cambie en ella.

Puede que por ese mismo pensar, piensen que soy una especie de bicho raro el cual odia al mundo. Pero no. Solamente soy un joven al cual la vida lo ha sabido golpear, pero que no es lo suficientemente fuerte como para golpear de vuelta… es algo de lo que me di cuenta muy rápido.

Soy algo reservado incluso cuando hablo con el grupo de personas que tengo, y eso crea algo de fricción en nuestras conversaciones. Aunque si tuviera que decir, ellos también son algo parecido en ese tema. Lo único que nos diferencia uno del otro, y de nuestro pensar; es que estamos en cuerpos diferentes, ya que nos une una misma pasión… somos Otakus.

¡Si, si, si, lo sé! Sé que es lo que dirán; “Esta historia es de un Otaku que quiere mostrar que su vida es menos aburrida que la nuestra”, y la verdad es que… no se equivocan. Si es verdad que quiero mostrar que mi vida es algo menos aburrida de lo que estoy planteando, también está el hecho que dije que he sido golpeado como un saco de boxeo sin compasión.

Pero también quiero que sepan, que porque sea un Otaku, no quiere decir que toda mi mente tenga que ver con delirios. Si es verdad que hay rumores que refutan que algunos Otakus tienden a tener el “Síndrome De Octavo Grado”, y es algo de interés a hablar.

Pero la verdad es que me tomaría demasiado tiempo en describirlo, y no quiero que pasen todo el tiempo escuchando cosas de las cuales se enteraran mediante prosiga con mi historia. Por eso, en vez de seguir diciendo tonterías sobre mí, y de hacerles perder el tiempo, hablare de lo que tengo que hablar…

*

Existen muchos síndromes en el mundo, y no todos tienen que ver con una enfermedad. De hecho, según los estudios que he leído; de los cuales me tome la libertad de tomar notas para esta historia, los síndromes no son enfermedades; sino estados de la mente en la cual un individuo no está seguro de sí, u/o se encuentra perdido y necesita un guía.

¿A qué viene todo esto? Pues quiero que sepan que tiene mucho que ver, ya que yo sufro de muchos síndromes; los cuales se tratan muchos de la vida.

Este síndrome, el cual yo llamo; al igual que el título del capítulo, es… “¿Cómo rendirse después de que sabes que tus esfuerzos pueden ser recompensados?” O en resumen; mi rendición.

Todo comienza cierto día en que no tenía más nada que hacer que pudrirme bajo el sol candente de un día caluroso en el cual se había ido el agua en casa y no tenía nada más que hacer que salir a la calle en busca de algo que pudiera entretenerme… valga la redundancia.

Por cierto, no diré nada de dónde vengo, ni tampoco nombres de ciudades; ni nada por el estilo. Solamente me limitare a hablar del sitio en concreto diciendo algo como “Parque” o “Plaza”, y a la ciudad simplemente le diré “Ciudad”. Sé que suena tonto.

Estaba sentado en la banca de cierto parque… se los dije que le diría así. Como dije, y vuelvo a citar colonialmente; pudriéndome bajo el sol, mientras esperaba a que el asunto de turno pasara frente a mis ojos. Si pones algo de atención a tus alrededores, puede que veas algo de lo que puedas burlarte por el resto del día, al igual de lo que podrás hablar por mucho tiempo con tus amigos.

Eso era lo que me encontraba esperando, ya que ni siquiera me había traído en ese momento mi MP3 para poder escuchar algo de música. Ya me pueden imaginar allí, con cara de bobo, mirando a mi alrededor, viendo pasar personas que entrenaban… ¿para qué? Esa es una cosa que me molesta, las personas que se ponen a correr todos los días en las madrugadas, dicen que lo hacen por sentirse mejor; pero no.

¡La verdad es que lo hacen porque quieren sentirse mejor consigo mismo! ¡Son un montón de hipócritas a los cuales simplemente quieren verse mejor, y mueven sus traseros todos los días a correr porque no se ven bien y quieren mejorar ese aspecto el cual aborrecen! Las mujeres por su lado siempre ven que algo les sobra, por eso corren como si estuvieran en un maratón, o van a gimnasios carísimos que sus esposos tienen que pagar para que un tipo híper ciclado las esté tocando y diciéndole como tienen que mover sus senos.

Y los hombres no son diferentes. Puedo ver siempre que hay tipos a los cuales solamente se ponen a correr para ver que pueden, como ellos mismo dicen; “Pescar algo”. ¿Acaso el género femenino de convirtió en algún tipo de pez raro? ¡No! Simplemente tienen la imaginación que si no parecen alguien que se le fuera a reventar un musculo cuando los prensan; no serán nada, mucho menos “Pescaran” algo… a mi parecer lo único que pueden pescar es una vergüenza cuando mueven sus traseros apretados en mallas por las calles.

Y creo que puedo adivinar qué es lo que piensan ahora. Sí, soy una persona a la cual le da alergia el hacer ejercicio. Pero no por eso quiera decir que soy alguien fuera de forma; he sabido mantenerme en la línea… hacia un barranco.

Pero aunque soy un Otaku, nunca descarto el hecho que un lema de los Otakus nos hace plantear en nuestras vidas; “Soy un Otaku y me enorgullezco de ello, por eso yo no muevo ni un dedo”… es poético.

Pero dejando de lado el tema de gustos entre las personas, volveré a mi relato. Cuando veía que una parejas de 2 mujeres de unos 30 años de edad, las cuales no pudieron evitar mantener sus animadas conversaciones de señoras casadas con hijos que tanto las entretienen en sus rutinas mañaneras.

Pero aun con mis críticas sobre ese tipo de asunto, tengo que reconocer que mis ojos no pudieron evitar ir directamente hacia los lugares que tanto ellas quieren dar a resaltar con sus entrenamientos, y que no creo que se molesten en que yo admire un poco; aunque no se dieron cuenta de ello.

Y ahí estaba yo, un chico de 14 años el cual no tenía otra cosa que hacer que observar a las preciosas madres correr. Si, lo sé, soy un adolecente en plena pubertad; ¿Qué esperaban? Aunque esto ocurrió hace años, así que estoy hablando muy en pasado.

*

Eran más o menos las 10 de la mañana, y no podía pedir un peor momento para no tener nada que hacer. Para hacer las cosas peores, ¡era un sábado! ¡Por dios, ¿Qué puede ser peor que no tener nada que hacer en un sábado por la mañana?!

Pero no pensé que ese pensar se iría lo más rápido que pude haberme dado cuenta, al momento en que el mundo por lo menos comenzó a sonreírme un poco. Y eso lo sé, porque por alguna extraña razón, mi cuerpo decidió levantarse solo, y caminar hacia donde no hubiera nada que hacer; vaya comportamiento más extraño tiene mi cuerpo en algunos momentos.

No podía escuchar otra cosa que grillos cantar a mí alrededor, tal vez sea porque estaba en un parque… que genio. Caminando por un camino de tierra, no podía pensar en otra cosa que la paz que estaba observando. No había ruido de autos que pudieran perturbarme, ni las malditas cornetas que te rompen los tímpanos al explotar a tu lado… esos idiotas.

Todo eran árboles y vegetación a donde mirara; y eso no me caía para nada mal. Si observaba bien, podía ver como en la copas de los árboles se la pasaban saltando ardillas, al igual que aves de pronunciado tamaño a las cuales no pude identificar… en fin, todo era muy pacifico.

Y pensé que todo sería así para siempre, hasta que…

- ¡Cuidado…!

En mi vida me habían golpeado con diferente tipo de cosas. Uno de ellas eran los puños de otro chicos al momento de pelearme con ellos, otra diferentes fueron los suelos que mi cara saboreaba al momento de impactar contra ellos; siempre porque yo de estúpido hacia alguna cosa que ameritaba un buen golpe contra este. Por otro lado estaban cosas como las manos de una chica, que por tonterías que hacía, o cosas que ni entendía; terminaban por abofetearme.

Había quien decía que cuando una chica te golpea, sin tú saber ni tener idea del porqué de ese golpe… puede que haya cosas ocultas detrás de ese intento de asesinato. Pero al mismo tiempo tenía que darme cuenta que las cosas no son color de rosas, y que tu simple existencia puede hacer que ciertas personas se sientan irritadas hacia ti; y ello lleve a que sentimientos negativos salgan a flote.

Como sea, eso no tiene nada que ver con lo que me ocurrió en ese cierto parque, que por eso mismo me encontraba en el suelo segundos después. Nunca en mi vida me habían atropellado; mucho menos con una bicicleta. Y ese día, pude probar lo que es que una Ring 24 pose sus cauchos sobre tu cuerpo… no se sienten nada bien.

Allí estaba, tumbado con la cara hacia el cielo, y un montón de dudas sobre mi existencia. ¿Enserio tengo que sufrir tanto en mi miserable vida que no tiene otro sentido nada más que hacer que las de los demás sean un poco menos miserables? Yo creo que no…

Tal vez fue por eso mismo, que no me importo para nada siquiera que me hayan atropellado; que siquiera me moleste en levantarme. Más bien sonreí, porque no podía pedir mejor motivo para mostrarme que el universo la tenía ensanchada conmigo, y que no quería que por lo menos tuviera un momento de tranquilidad… tal vez me estoy autodestruyendo demasiado.

Pero me importa un bledo eso; ya que nunca me importo un comino lo que las personas piensen de mí. Soy y siempre seré una persona que no toma las palabras de los demás como algo de valor; simplemente les hare caso si veo que me hacen algún bien, de resto se pude ir a la…

Calma, que no puedo decir muchas malas palabras.

Aunque eso no fue lo que pensé al darme cuenta que lo que me acababa de pasar no podía quedarse sin castigo alguno, que el perpetrador debía recibir su castigo justo, donde yo me vería regocijado en sus lágrimas pidiéndome perdón; mi imaginación se encontraba en un estado en que ni yo me controlo. Fue por eso que me levante del suelo gritando histéricamente…

- ¡¡Acaso no tienes ojos, pedazo de…!!

Ok. Puede que esta parte la hayan visto venir; pero así es la vida. Me quede callado porque no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, y hasta ahora sigo sin creer en ese golpe de suerte con el cual me tope; creo que gaste ese día la poca suerte que podía reunir en todo un año.

Allí, postrada en el suelo, sobándose la cabeza por haber chocado con mi cara… aunque nunca me di cuenta, estaba ella… y si quieren saber quién ese ella, no crean que voy a decir algo cruel como “Averígüenlo en el próximo capítulo” ni nada por el estilo… simplemente lo diré y ya. Parezco subnormal.

*

A diferencia de mí, ella sí que parecía alguien que tuviera mejores cosas que hacer que simplemente sentarse en un parque a esperar a que la vida se le fuera frente a sus ojos. Eso, o que le gustaban mucho los papeles; porque válgame la cantidad de papeles que llevaba consigo.

Pero aunque el montón de papeles se encontraban regados por todas partes, mi mente no pudo ponerle menos atención a eso. Mis ojos iban directamente hacia la chica que allí se encontraba; sin dar signos de poder levantarse de momento.

Tal vez sea porque simplemente no podía hacerlo, o porque su cerebro de había desconectado del mundo luego del golpe que se dio. Pero sea cual sea la razón, no pudo evitar que volteara a mirarme justamente a mí; que me encontraba parado frente a ella, y me gritara…

- ¡¿Qué acaso no ves por donde caminas, imbécil?!

¡Increíble, lo que no pude decir yo, ella si tuvo el descaro de soltar en mi cara; sabiendo que ella tenía la culpa de haberme arrollado como un trapo sucio! Pero lo más increíble, fue que…

- ¡¿Por qué me golpeas, loca salvaje?!

¡Terminará de nuevo en el suelo, luego de que esa lunática en bicicleta se levantara con todas sus fuerzas, y que su mano derecha se clavara en mi mejilla izquierda! Nunca entendí esa parte de la física humana; ¿Por qué las mujeres no golpean con la mano izquierda algunas veces? Juro que un día terminare con el cuello torcido después de que alguna mujer descargue su furia contra mi mejilla izquierda… tal vez haya alguna amable mujer que me destuerza con otro golpe en dirección contraria.

¿Importa? Por supuesto que no. ¡Me habían golpeado sin razón alguna; cuando yo había sido la victima!

Pero no me quedaría callado ante tan agresión hacia mi persona, y por ello me levante con la mejilla dolida, y con todos los dolores del momento mostrándose en lágrimas que; penosamente admitiré, estaban formándose en mis ojos, dije…

- ¡¡Te juro que si fueras un hombre ya te habría roto la cara, loca!!

- ¡Loca tu abuela! –y se mete con mi abuela, ¡lunática! -. ¡Te estaba avisando que te quitaras del medio, pero parecías un estúpido en medio del camino!

Esa parte sí que no la voy a negar. Hay momento en que mi cerebro se va; como decimos en mi idioma y que varios entenderán, AFK. Por ese mismo término, mi cerebro; estando AFK, no captó para nada las señales que esta chica mandaba al aproximarse a mi persona, y por ello fue que tuvo que arremeter contra mí.

Pero hay algo importante que no podía dejar pasar, y fue… ¡¡Que se metió con mi abuela, maldita sea!!

- ¡¿No podías virar el maldito volante?!

- ¡¡Lo haría si hubiera otro camino por el cual ir, pero no había otro camino!!

- ¡¿Y por eso tenías que lanzarte contra mí?!

- ¡Tampoco es para tanto!

¿Tampoco es para tanto, tampoco es para tanto? Pero qué manera más simple de pensar tenía esa chica; juro que era la primera vez que me encontraba con alguien así. Pero el descaro continuaba, ya que a ella se le ocurrió ponerse a recoger sus papeles; dejándome allí parado para gritarle a nadie.

Bien yo hubiera hecho lo mismo, y sin pensarlo 2 veces me hubiera largado de allí. Pero esa vez yo era el agredido, y ver que mi agresora se comportaba tan indiferente hacia la responsabilidad que debía tomar; tenía que tomar cartas en el asunto.

Me puse a su nivel, y sin pensarlo 2 veces, le dije…

- ¡No me ignores como si fuera un bicho raro!

¡¡Seguía haciéndolo!! ¡Dame paciencia, quien quiera que esté en el cielo! Podía cometer la enorme estupidez de golpear a una chica; cosa que no se me pasaba por la mente en ningún momento de mi vida. Si de algo me enorgullezco, es que en ningún momento se me ocurrió hacer semejante tontería; no puedo soportar ver a un hombre pegarle a una mujer.

Puede que por eso me haya metido en muchas peleas en mi vida. Pero si en algún momento veo que un idiota le pega a una mujer, no dudare en ningún momento en sacudirle la cara con toda la fuerza que mi puño pueda ejercer, y así, espero ver que la sangre que pueda derramar por mi acción no sea en vano.

Hey, no estoy intentando quedar bien ni nada; simplemente estoy diciendo la verdad.

Tal vez fue por esa misma verdad, que me detuve de cometer una tontería, y simplemente aparte mi mirada de ella en ese instante. Lo que se me pasaba por la cabeza era que no debía seguir peleando con esa chica; mucho menos viendo como nos habíamos comportado antes. Si alguien nos viera sin darse cuenta de lo que había ocurrido antes, parecíamos un par de idiotas los cuales habían soltado todos sus enojos contra el otro… de seguro hubiera recibido un puñetazo de algún hombre que pasara por allí.

Aunque tengo que ser sincero, y decir que no pude evitar tener cierto interés en la chica frente a mí. Sin duda que era alguien preciosa; no puedo evitar decirlo. Incluso puedo decir que era alguien que estaba tan fuera de mi nivel, que si nos vieran por la calle juntos, dirían algo como “¡¿Qué clase de favor le estás haciendo, mami?!”, y yo terminaría como solamente un idiota suertudo.

Pero y con eso, mi cerebro tuvo que reconectarse al mundo, y que mi boca dijera mientras mis manos tomaban uno que otro papel… siempre manteniendo cierto recelo en no hacer contacto visual…

- ¿Al menos puedo saber el nombre de quien me quería matar? Mi nombre es Luis…

Mierda, puedo jurar que en ese momento mi corazón estuvo a punto de explotar. Esa frase no me hacía parecer como nadie más que alguien intentando ligar con ella, y creo que lo tomo de esa manera. Pero, algo la hizo decir, mientras soltaba cierta sonrisa como queriendo dejar de lado el problema que teníamos…

- Vaya forma de querer disculparte… soy Karen… un gusto.

Vaya forma de decir las cosas con tan poca gentileza y delicadeza, pero manteniendo esa sonrisa de pocos amigos y sin tener ganas de hacer alguno. Aunque debo decir, que por esa hostilidad que me estaba mostrando, no tenía idea de qué era lo que la vida me tenía preparado, y que no me gustaría para nada…


Espera, ¿acaso es mi culpa?

25 de Marzo de 2019 a las 16:42 0 Reporte Insertar 0
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