Un jardin secreto: Una flor de luna Seguir historia

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Un joven lobo alfa de 14 años recorre todo el desierto, en busca de una mística flor en un oasis perdido, para curar a su padre, y en el camino del viaje descubre mas sobre si mismo, y sobre sarah, una coyote de su misma edad, que trata de huir de su vida. Y ambos emprenden un viaje a lo desconocido, para descubir sus caminos juntos.


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Capítulo 1: El bosque.

En los confines, se escucha las pisadas de un joven de ojos azules, donde corretea por las dunas de arena amarillenta, mientras caminaba por esas tierras baldías. Se pudo ver su cara decidida a pasar por la fuerte tormenta, que les pisaba los talones. Con el hocico tapado con algunas cintas blancuzcas. Recorrió algunos centímetros, hasta donde la vista le deja ver la luz solar entre los fuertes ventarrones. Hasta llegaba a denotar las grandes construcciones, de arena endurecida, que eran simples ruinas desoladas en el profundo vacio del tiempo.


— Deberías cuidarte de lo que hay al final de la tormenta —Impuso una joven de ojos carmesí, mientras se detenía en la duna entre algunos pilares—. ¡Rápido antes que nos encuentre! —Expreso, entre las columnas. Donde le llegaba a observar el pelaje marrón. Moverse con los fuertes vientos del desierto, que le rodeaba en el cálido manto de arena.


Este joven estaba en contra de la corriente, mientras sus tobillos parecían cubiertos casi por completo—no te preocupes. Voy de tras de ti —Aclaro, intentando dar pasos sobre el montículo de arena, que resonaba al intentar mover las cuatro patas­—. Sígueme... —Dijo la joven hembra, tocando su bufanda e intentando sacársela de su cara, — Solo hay que guardar silencio — Agrego bajando la voz, sintiendo los paredes que se desmoronaban al tocarlas con las patas.


— Esto lo hice una vez. Debemos ocultarnos detrás de ese muro. —Comento el joven deteniéndose en algunos centímetros de la muralla, donde se escucho un fuerte rugido. En consecuencia, asintió con la cabeza—. ¡Seguro que moriremos, forastero! —Expreso con voz insegura—. NO...No vamos a morir...por favor...confía en mi —Dijo, apretando la arena con su pata.


— ¡Vamos haber! —Expreso con molestia, mientras se acercaba a la muralla, que tenia gravados antiguos recubierto por arenisca, donde le hacia recordar la razón, de que ella estuviese aquí.


— Ahora cierra los ojos y no los abras. Por favor, Hazlo. Confía en mí —Le aseguro, viéndole sus ojos morados, que parecían temblorosos al escuchar como unos pilares se desmoronaban en el fondo—. Tranquila... —Le da una mirada de cariño— Nunca te pasará nada malo —Asegura el joven, mirando como la arena era expulsada en líneas paralelas entre las estructuras—. Si, puedes dejar de tocarme así —Dijo al levantar su cabeza un poco. No sabría que pensar del joven de ojos carmesí—. Huy perdón. Ahora cierra los ojos y no temas, todo estará bien. —Le aseguro, poniendo su pata en la bufanda que tenia puesta en esos momentos.


— Seguro, creo que nos comerán vivos —Aclaro con una respiración lenta. Debido a que solo se veía un remolino de partículas amarillas, en todo el paisaje desolado—. No dudes por favor. Por una vez en tu vida confía en mí, te lo prometo. —Tomando su mano parecía positivo— entonces hazlo no te pasara nada. Te lo imploro.


— ¿¡Pero nunca me dijiste que tenia, que hacer!? —Le expreso con voz dudosa—. Solo cierra los ojos. La tormenta se acerca, y quédate a mi lado —Respondió. Aunque ella no estaba cómoda con la situación, cerró los ojos con un suspiro leve—. Si, estoy lista... —Dijo con la cara pálida por el sol.

— min fadlik... bimasaeadatikum tahminana... aldaw' fi qawtik wa'atlib faqat quatan lihimaya. —Se empieza a levantar las piedras alrededor del muro formando una tienda, y de repente todo se oscurece...


Capítulo 1: El bosque.


3 días antes...

La luz solar entre las grietas del techo de roca dura, donde se dejan ver varias estalactitas. Se perciben las pisadas de un viejo lobo, que se acerca con imponencia hasta aquel joven de ojos rojos—. Hijo, ¿Cómo estás? —Pregunta sentándose a su lado—. Padre ¿Que paso? —Responde, entrecerrando los ojos de forma envidiosa, mientras llega a ver la entrada de la caverna.


— ¿No iras a ver a tu novia, Well? —Dice su padre con voz dudosa, al mirar como este se levantó estirando los músculos—. Bueno, hoy me siento algo agotado, pero más tarde visitare su tumba —Aclaro Well, con la mirada puesta en el cielo azul marino.


— Claro, lastima lo que le paso a ella —Se alzó mirando el dibujo de la pared, donde denoto a una familia de lobos pintada—. ¿Well, puedes venir?

— ¡Si! —Expresa el joven lobo con la mirada humilde, —ella fue todo un personaje —Aseguro, con las orbitas oculares como platos—. ¿Qué sientes tú con esta pintura? —Pregunto el viejo lobo gris, mientras suspiraba de tristeza— porque este cuadro. Representaba su deseo de tener una familia unida. —Comento, tocando el muro con su pata delantera.


— Yo apenas la conocí, y no se mucho de ella —Dijo Well, bajando la cabeza hasta podía mirar el suelo rocoso— pero cuando la veo en el cuadro, me hace sentir feliz con la vida —Aseguro, al escucha las goteras de la caverna, que eran sonidos sordos en sus oídos—. ¡Tienes razón! —Expreso su padre, viendo en el muro algunas margaritas con flores blancuzcas, — quiero que le pongas estas flores a su tumba. —Aclaro, tomándolas con una pata, donde el joven lobo se levantó a mirar su color amarillento.


— ¿De acuerdo? —Bajo la cabeza extrañado, mientras toma algunas que sobresalía del muro— ¿Por qué tanto aprecio? —Pregunto Well, con los ojos entre cerrados, donde miraba el iris azul de su padre.

— Porque ella era tu prometida —Respondió, levantando su cabeza con seguridad—. Tendré que buscarte otra pretendiente. —Le dijo, levantándose del suelo duro, sin embargo, Well movió su cabeza de forma negativa—. ¡Padre no! Yo no quiero que escojan novia por mí. Yo quiero encontrar a alguien, por mi cuenta, a alguien que quiera de verdad —Comento Well, pisoteando una de las flores.


— No puedes decir eso, somos alfa, tenemos que hacer esos deberes—. Le veía furioso, observando por la entra de la caverna, donde el viento cálido hacia mover las ramas de los aboles—. ¡Eres mi hijo, y algún día serás dueño de esta tierra! ¡Quieras o no! —Grito, haciendo volar las aves de todo el bosque.

— ¡Pero no quiero tomar el mismo camino que tu! ¡Yo quiero ser yo! ¡Quiero ser más que un simple alfa! —Expreso con lágrimas en sus ojos, mientras se levantaba demostrando su pelaje marrón—. O tal vez. ¡Yo no quiero ser uno! Porque ser alfa es solo una maldición, según lo veo, —Le miro con la cabeza baja de melancolía.


Pero su padre, le dio un pequeño golpe en la pata— ¡No deberías decir eso! —Refuto, con la mirada fija, dando algunos pasos hasta el fondo de la caverna—. Tu madre y yo, éramos unidos, y quien la escogió fue mi padre, es decir, tu abuelo—Aclaro, viendo las antiguas pinturas del lecho rocoso.


— ¡Eso eres tú! —Expresó Well, con la mirada puesta en los muros, que tenían inscripciones antiguas. Parecía rayarlas con sus garras de lobo, de lo contrario, su padre le observo con enfado—. ¡No destruyas tu legado! —Le hizo quitar su pata de la pared, con un gruñido de ironía le dijo—. Aun eres muy joven, para entender, el trabajo de los alfas como tu viejo padre, y no puedes decir que no eres. Por la simple razón, de que tú eres mi sangre, y eso no se puede quitar. —Con la mirada puesta en las pinturas, que rebosaban con la poca luz de las cavernas.

— Yo quiero escoger mi propio camino. Escoger lo que yo quiera, ¡amar a alguien de verdad! —Gritó Well, con la mirada deprimida—. ¡Ya sabes porque...! —Dijo con voz alta, apartándose de su padre con la mirada decaída. Sin embargo, Esté mostro sus colmillos con represión, y gruñó dando pisadas fuertes en el suelo rocoso—. ¡Debería encerrarte por esto! Donde no pega la luz solar, y pasaras hambre te aseguro. —Parecía haber enloquecido.


Pero se escuchó, el resonar de las alas de un pinzón de pecho azul, y este se percató de la escena—. ¡Alto! ¡Alto! —Comentó enzima de su cabeza, mientras se detenía en la nariz de Well—. Otra vez Max — Refutó levantado la pata, y le mira con seriedad—. El mismo ¿Por qué pelean? —Preguntó, con la mida fija en el viejo lobo—. Otra vez, con el dolor de cabeza por culpa tuya. —Le refutó con despreció, al sacar las garras—. ¡Sal de aquí! —Gritó el viejo lobo alfa.

— ¿Pero yo no hice nada? —Aseguró con voz preguntona, mientras se apartaba de esas peligrosas patas, pero el viejo lobo le dio, un ligero arañazo, por consecuencia salió volando—. ¡Ayúdame, Well! —Expresó en el suelo rocoso, donde estaba la pared. Sin embargo, Well estaba paralizado no sabía que hacer al respecto.


Well levanto su cabeza, de otro modo, se enfrentó a su padre con la cola entre las patas, mientras se ha cercaba le grito— padre...déjalo en paz. ¡El no hizo nada! —Parecía verle con firmeza en sus ojos rojos. Pero este se detuvo al voltear con vigor—. Si ¿Y quién se comió mi dotación de semillas? —Preguntó su padre, el viejo lobo cris, viendo al pinzón con un gruñido, donde se percibía su sombra recubriéndolo.

Max bajó la cabeza por lo que había dicho, al igual, que su pico abierto. Estaba completamente en silencio, contra el muro de la caverna parecía acorralado—. ¡Vez a lo que me refiero! —Le dijo con una mirada fría, en esos momentos, Well pisoteó el suelo, Interponiéndose entre el joven pájaro y su padre—. Pero esa no es excusa para tratarlo así —Repuso con enfado—. ¿Eso es lo que un alfa haría? ¡Maltratar a los habitantes del bosque!


Ayudo a Max, subiéndolo en su nariz negra, sin embargo, su padre mostro sus dientes con desprecio—. ¡Ese tema se me olvidaba! —Gritó, mirando las pinturas en las paredes de los antiguos lobos, donde una llamaba la atención—. No, pero es mi deber, que algún día entiendas. El significado de ser un rey en nuestra tierra. —Comentó, mientras Max se posa en la espalda de Well. Parecía sorprendido cuando este llego a verle, Preguntando— ¿estás bien amigo? —Le sonrió despreocupadamente.

En esos momentos, la sombra de una chica se presentó ante ellos, diciendo— buenos días, ¿Aquí vive el lobo alfa FireWell? —Le miro con sus ojos azules, mientas su túnica blanca se movía con el viento—. De acuerdo, pero la próxima no te perdono. Soy yo el lobo alfa FireWell, ¿Quería háblame? —Comentó, dando algunos pasos hasta la entrada de la caverna.


— ¿No interrumpí algo? —Dijo con voz dudosa, mientras se sentaba con las piernas cruzadas. Pero Well y compañía, seguían en el fondo de la cueva, donde este suspiro aliviado—. Delo que nos salvamos, Max. —Le aseguró, viendo cómo se desplomaba en el suelo—. Gracias por ayudarme...—dijo Max, levantando vuelo en el aire—. No hay que, somos amigos desde hace tiempo y no permito que nadie sea un cretino contigo. —Le aseguró, mirando a su padre con seriedad.

— Si, eres el único que dice que no soy un estorbo, ¡Gracias! —Expresó con la mirada honesta. Sin embargo, el viejo lobo alfa y la chica iban pasando, adentrándose al fondo de rocas, donde estaban ellos en el momento—. ¿Tú cómo te llamas? —Preguntó la joven, quitándose la capucha blancuzca. Le llegaba a ver su pelo amarillo con mechas rosadas.


— Yo te los presento, este es Well mi hijo y su amigo Max —Comentó FireWell, mirando sus ojos azules—. En fin, creo que pueden salir a jugar, mientras me encargo de algunos recados. —aseguró con la cara enfadada, mirando al joven lobo— ¡tenemos cosas que hablar!

Well le miro asustado, con sus ojos temblorosos se percató de su aprieto, donde este demostraba inseguridad— sí, pero mejor que sea después — dijo Max, mirando a la joven chica de orejas puntiagudas—. No queremos quitarte más tiempo. —Ella asintió con la cabeza, mientras caminaba hasta el fondo de la caverna—. De acuerdo, te veo más tarde papa. —Se fue caminando hacia el otro lado, junto al lobo cris, pero Well seguía con el mal presentimiento.

— No te olvides de las flores, para la tumba de tu querida madre. —Dijo su padre, mientras la joven chica se detuvo al escuchar eso—. Lamento su pedida — Comentó con los ojos bajos, mirando como este se inmovilizó a su lado. Mientras sentía los ventarrones, que mueven su cabello amarillo con suavidad—. No fue tu culpa... —Le aseguró FireWell, que tenía la cara larga al retomar su camino, hacia las profundidades de la caverna.


Sin embargo, Well estaba en la entrada con su amigo Max. Esté distinguía como arrancaba las flores del pequeño muro de roca sólida, que sobresalía por debajo de la pintura, donde está pintada su madre con un pequeño lobo de ojos carmesí—. ¿Estas bien? ¿Pareces triste? —Peguntó Max, posándose en su espalda de color marrón—. No. No estoy triste, solo algo apenado por lo que te hice pasar, amigo. —Comenzó a mirar por la abertura de la gruta, donde se veían los fuertes robles de madera negra. Y por los alrededores estaba una masa de agua, que reflejaba la luz solar del cielo despejado, porque no había ninguna nube, en ese momento, Max le comentó— no desanimes, ¿Por qué no vamos al lago? Hay despejaras la mente un poco.

— De acuerdo, el último en llegar es animal muerto —Dijo Well, levantándose con una sonrisa, donde podía sentir el viento que rebosa en su pelaje marrón. Mientras, toma con su boca la flor de mismo color, que sus ojos carmesí—. ¡Yo puedo volar, y dudo que me alcances! —Le expresó Max, retomando vuelo, donde sus alas azules rebosaban con el viento—. Eso está por verse. —Salto un poco por fuera de la caverna, donde había algunas rocas de la montaña, que conforman su hogar el bosque de coníferas.

Max le aseguro riéndose de cómo esquivaba las rocas sueltas—. La ruta es larga, y dudo que puedas bajar rodando. —Aclaró al mirar en las cercanías del lago, un puente de leños negros, Sin embargo, Well le repuso el tema dejándole en claro—. Bueno soy un lobo, así que soy muy ágil y veloz, y las montañas no son problema para mí. —En ese momento, el joven lobo comenzó a bajar por los montes escarpados. Pero Max no se quedaba atrás—. ¡Ya veras, Well! —Le aclaró en voz alta, mientras hacía algunas piruetas entre las ramas de los robles, que se interponían entre ellos y el lago.


Entonces, well uso todas sus fuerzas para llegar mucho más rápido hacia la orilla.


Ellos llegaron hasta un lecho de rocas, donde se escuchaba el resonar de la antigua campana de viento, al final del puente. En consecuencia, Max percibió aquel suave sonido y le dijo—. El primero que toque la campana del puente, gana. —Se iba volando sobre el agua con el batir de sus alas—. ¡No lo creo! —Gritó Well, jadiando con la lengua afuera, mientras miraba la distancia entre donde estaban, y el puente al otro lado de la laguna.

Trato de rodear el lago más rápido, pero algo sorprender paso. Al tratar de ir más rápido. Literalmente parecía un rayo. Yendo a una velocidad que ninguno se hubiera imaginando. Se podía ver sus ojos rojizos, parecían intensos al producir una tela de luz carmesí—. ¡Cuidado! — Dijo Max en voz alta, mirando como el joven lobo marrón, Intentaba detenerse, al verse dado cuenta de la velocidad a la que iba.

Esté con sus patas en el banco de arena, intenta parar apoyándolas con fuerza, pero no era suficiente y termino en el agua—. ¿Well, estas bien? —Pregunto el pájaro de pecho azul, mientras sacaba su cabeza por debajo de un nenúfar, donde había una rana verde, que salto de su nariz—. Sí, estoy bien. —Saliendo de la masa de agua, al sacudirse mojo a Max y esté le miro feo—. Perdón, amigo. Pero Wow, viste lo que hice. —Estaba impresionado como si viese una estrella.

— Si, ¿Qué fue lo que paso? —Le preguntó Max, mientras miraba las garzas en el estanque—. No lo sé, pero fue genial, creo que hay más en mí que solo magia. —Asegura Well, dando algunos pasos entre la orilla y el puente de leños negros.

Sin embargo, en el agua había unos ojos blancos como de reptil, que observan el momento. Pero Well estaba con las patas dolidas, y le respondió la pregunta con los ojos entre cerrados—. Mi padre me contó una vez, que mi madre poseía esa magia. Pero me dijo que una parte se transfiero a mí, cuando, me lo dijo hace 6 años. Así que es un regalo especial de mi madre, antes de...


— Ella era muy parecida a ti, supongo, que duele eso. —Le mira despreocupado—. No desanimes, que yo lo entiendo. Soy el menor de 7 hermanos mayores, y siempre dicen que soy un estorbo. ¿Verdad amigo? —Pregunto Max, bajando el pico de incomodidad.


— ¿Como? Tú no eres una molestia, y por lo menos tienes un padre que te escucha —Aseguró Well, viendo hacia la caverna, que es su casa o lo único que puede decirle hogar—. Pero prefiero no hablar de eso... —Le comento, mirando sus ojos amarillentos de pájaro. En ese momento, se levantó Well e intento buscar en el suelo—. ¿Y la flor para mi madre? —Dijo con voz dudosa, mientras rebuscaba entre los yerbajos—. ¡Tú lo tenías! —Exclamó Max, buscando entre las algas del lago. El joven lobo le aseguró— No recuerdo si lo tenía. —Solo suspiro triste después de casi 3 horas buscando, y sin rastro de la preciada flor.

— ¿Qué are ahora? ¡Mi padre me matara de verdad! —Gritó nervioso, mientras se sentaba en los yerbajos—. No te preocupes, ¿No podemos buscarla en otra parte? —Preguntó Max, pero este se negó al respecto—. No creo, esa flor es una especie rara, que solo crese en lugares muy cálidos. —Esté se levantó desanimado, pero Max se interpuso en su cara decaída—. Tal vez haya en los estanques termales del monte olvidado. —Aseguró, levantando la mirada hasta donde apuntaba su ala, parecía confiado al respecto.


El joven lobo se puso a pensar y le comentó— tal vez, y solo tal vez. Tengas razón, Max. Pero aun no estoy seguro. —Solo miro en las lejanías del bosque el monte del olvido, que se distinguía, su punta cubierta con cenizas blancuzcas—. Ese lugar es donde dicen, que las hadas, encerraron a muchas criaturas diabólicas en la profundidades de la montaña.


— Pero son solo leyendas absurdas —Le comentó Max, mientras ambos avanzaban por la orilla del riachuelo. Sin embargo, los ojos blancos de reptil, volvieron a aparecer en el lago. Parecían a verse duplicado el número de ojos, y hacían un sonido sordo en el fondo oscuro de las aguas—. Lo encontramos...


Comtinuara....

17 de Marzo de 2019 a las 23:59 0 Reporte Insertar 1
Continuará…

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