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Tras vivir una serie de eventos, wolf se embarcara en un viaje para buscar la verdad y poder vencer los obstáculos que los enemigos le han impuesto. Sin embargo, descubrirá que no esta solo en su travesía, donde con trabajo duro y determinación; ¿Podrán encontrar la luz que tanto buscaban?


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#misterio #amor #sueños #lobos #295 #239 #245 #371 #217 #7 #honbrelobo
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Capítulo I: Resplandor lunar

La blanca luna sale entre la cadena de montañas, que deja iluminar los tejados, donde las calles de roca conectan las casas de adoquines con techos de madera, labradas de tal forma que parecen antiguas. Todo permanecía en total calma, hasta se escuchaban los velones con un intenso resplandor, tal vez por el viento de aquella noche; que deja escuchar los rápidos de los ríos, y estaba la enorme muralla de roca.


Entre las montañas cercanas, se deja contemplar una estructura, que estaba hecha de la misma roca de color grisáceo. Por otro lado; estaba decorada con ladrillos en sus puntas de cuarzo blanco, que se detallaban con la magnífica luna del fondo; brillante y fuerte, como los ojos azules de aquel joven. Solo se distinguía su sombra en aquellos tejados, al correr con cautela, llegó hasta un gran balcón, donde podía distinguir aquel pequeño arbusto; de rosas rojas como la sangre, que adornan el centro con pétalos marchitos en pleno suelo. Pero justo en aquel lugar, estaba una chica de pelo negro. Parecía estar sentada en la banca de granito, donde se encuentran gravados los diseños de leones en los costados. Al contemplar la blanca luna parecía distraída, mientras aquel joven camina con sutiles pasos, reconocía su vestimenta blanquecina; al igual que su collar color mostaza.


Sin embargo, llegó a escuchar las hojas muertas del suelo; al pisarlas con los pies, hizo que la chica percibiera su presencia; y volteó de forma sorpresiva, dejando contemplar aquellos ojos color esmeralda—. Creía que no vendrías, Wolf. —Le dijo con una simple sonrisa—. ¡Me alegra que estés aquí! Siéntate y hablamos.

—No me perdería esto por nada —aseguró, mirando la cálida luna del fondo, que se podía distinguir su blanco resplandor por aquel cielo estrellado—. ¡Es preciosa! —Le dejó una sonrisa al sentarse en el banquillo.

—¿Te sorprende? —preguntó ella, sintiendo su mano sobre los hombros; como si le dieran un abrazo—. En esta época se pone hermosa.

—Si, desde mi casa no la puedo ver bien —comentó, donde podía sentir como su resplandor; lo llenaba de calma—. Es fría y poderosa como tus ojos, princesa. —Le clavó la mirada, mientras sentía como su corazón resuena con fuerza.

—Me puedes llamar Delie —aclaró, sonrojada como un tomate; al verlo alejarse de su cara, donde llego a mirar por fuera del balcón el bosque húmedo, que más al fondo había una laguna.

—Si, princesa Delie —le comentó Wolf—. Me gusta este lugar porque es tranquilo, y no suenan las carruchas por la noche.

—Pero es muy solitario —agregó ella con la mirada decaída—. Solo llámame Delie, ¿sí?


Wolf asintió con la cabeza— de acuerdo, Delie. —Aclaró tocándole la mano con suavidad—. Puedes llamarme lobito.

—¡Vale, lobito! —le expresó Delie, mirando su nariz pequeña sonrojarse, donde se perdía en aquellos ojos azules; que resplandecían por la luna, pero se le salieron algunas lágrimas—. Me gusta tener alguien como tú a mi lado.

—No llores —Wolf la abrazó con fuerza, mientas sentía los vientos fríos del norte, que retumban contra los arbustos de rosas. Por consecuencia, los pétalos llenan el lugar con sus colores rojizos—. Tú nunca estarás sola, porque yo estaré siempre. ¡Lo prometo! —exclamó, al levantar la mirada hacia la luna. Donde ella denotaba su cabello color blanco

— ¡Gracias, amigo! —comentó ella, que le veía con los ojos esperezados—. Quiero que veas algo, a ver si te acuerdas, solo recuerda la promesa. —Se levantó del banquillo, y comenzó a caminar hasta la puerta del castillo. A la par que Wolf no sabía a qué promesa se refería, solo se quedó callado. Sin embargo, se veía las enredaderas llenas de rosas; aún que la mayoría son rojas, también había de otros colores; como blancas, al igual que su vestido—. ¿Puedes venir? —le peguntó Delie, al detenerse abajo de un arco de piedra, que estaba muy bien pulida.

—¿¡Qué quieres hacer!? —le comentó con voz temerosa—. Delie, está prohibido que yo entre al castillo.

—Lobito, no tengas miedo —aseguró, al tocarle la mano con suavidad, mientas se arrimó hasta mirar sus ojos azules—. Mi padre está dormido.

—¿Pero si nos encontramos con un guardia? —recalcó Wolf, escuchando las campanas del fondo, que le hizo levantar la mirada por la incomodidad que sentía—. Ya siento que me meteré en más aprietos.

—¡No te preocupes! —dijo con voz expresiva, acercándolo más hacia la puerta con un empujón, donde podía notar tallados de leones—. Ya tocaron la campana, que significa cambio de turno. —Le apretó la mano, mientras miraba su reluciente sonrisa; que le dejó más feliz—. Solo confía en mí, ¡lo juro!

Por consecuencia, este asintió con la cabeza, a la par que los pétalos decoraban el piso, y volaban por el sutil viento del balcón. Al igual que su vestido blancuzco, que se movía con sutileza; de un lado al otro, al perderse de vista con Wolf de la mano, mientras pasaba por la puerta hacia el interior del castillo. Por otro lado, aquel joven pensó, al distinguir aquellos leones de ojos carmesí «: espero que Ory esté bien.


Lugar: Bosque de Crestal.

Zona: afuera del templo león.


Donde el rio se pierde entre los árboles, que parecían espesos por su apariencia robusta y dura; teniendo sus hojas muy lejos de la tierra. Solo se escuchan los vientos en el manto verdoso, que por la luna dejan contemplar; una estructura echa de rocas y madera, que poseía pilares llenos de musgo, donde las lámparas relucían entre ellas, mientras se sentía el frio de la noche. Que le hacía suspirar profundo, al abrir sus ojos rojizos; llego a distinguir el viejo estanque lleno de hojas muertas. Pero algo se reflejaba en su iris, que le hizo decir con pavor—: ¡no está bien! —Se levantó, mostrando los dientes con rabia, mientras pisoteaba el suelo de láminas marrones. Podía mirar la estatua de un león rugiendo, que tenía un gravado por debajo de este—. ¿Por qué no puedo concentrarme? —Se preguntó, sintiendo la rígida roca de aquello; que parecía traerle malos recuerdos, pero lo que tenía asegurado; era que no podía traer personas a la vida.


En esos momentos, una señora salió por la puerta, y le comentó—: hijo… —tocando su hombro izquierdo, mientras le denotaba sus lágrimas—. ¿Qué paso? —dijo con la voz comprensiva, al abrázalo con cariño.

—¡Mama! —expresó con preocupación en su mirada, donde llegaba a verle los ojos rosados, y su cabello corto de color amarillo—. ¿¡No deberías estar en la cama!? —le dijo preocupado, al distinguir el resplandor de sus iris; que se desvaneció por un segundo—. ¡No té esfuerces mucho!

—Perdón, querido hijo —comentó, al sentir sus manos en la cara; que parecía acariciarla con suavidad y cariño—. Te pareces mucho a tu padre. —Observó la estatua del león, que tenía ojos de rubí resplandecientes; como las velas de las columnas.

Entonces, le ayudo a levantarse, donde se podía denotar su vestido azul, con un adorno de zafiro en la falda—. Yo no soy igual —le aseguró, bajando la cabeza, donde podía ver su reflejo en el estanque; que era precedido por las hojas caídas—. Tal vez soy el primer león, que no puede hablar con sus antepasados.

—Tu padre escondía muchos se secretos, y era para protegernos —dijo su madre, mirando por el pozo de agua el reflejo de aquel joven—. Tenía sus razones —Aclaró con voz sincera, mientras le veía sus ojos rojizos, los cuales bajó con una cara larga de melancolía—. Yo no me metería…


—Si, no tengo dudas sobre eso —aseguró, apretando su pecho con fuerza—. Pero en mis venas esta su sangre —comentó, al apuntar hacia la estatua, donde justo estaba el gravado en una placa que pronunció en voz rustica—: el sacrificio lo vale.

—Esa era la frase que tu padre decía. —Ella lo detallaba con cara insegura—. De acuerdo, solo no tomes más de lo que puedes comer.

—Solo quiero demostrarle que puedo ser fuerte —dijo aquel joven.

El viento hizo resonar los enormes robles, mientras le miraba con los ojos acuosos; que reflejan el brillo de las velas—. Vale, Ory —le aseguró su madre, al caminar hacia el portón del templo, donde se apreciaba el rose de su vestido; por los fríos viento del bosque—. Ya deberías entrar.

—¡En un segundo voy! —le expresó, mientras sentía el agua fría del estanque y le removía varias hojas muertas del borde; solo podía observar el color marrón de cada una. Entonces, le paso por la cabeza «: ¿Dónde estará Wolf? Al recodar me dijo que iría a ver a la princesa, pero ¿no ha llegado?

Repentinamente, llego a distinguir una luz azul en el centro del pozo de agua, que parecía susurrar en el vacío del sonido—. ¿Eres tú papa? —se preguntó, poniendo los ojos como platos. En aquel momento, se quitó la camisa, dejando mirar el collar con forma de corazón; que era de hierro forjado. Mientras se metía al agua; que estaba tan fría, que no le dejaba sentir los dedos del pie. Esté se sumergió en cuanto suspiró profundó, pero solo podía ver la luz azul, y las burbujas de oxigeno; que emana de su boca a toda velocidad.


Sin embargo, llego a sentir como si lo estuvieran observando, y le pareció percibir algo en su rodilla izquierda «. Aquí adentro no debería haber más que peces» pensó, mientras sentía las algas del fondo, que reflejaban la pequeña luz azul. Pero súbitamente, sintió como sus pulmones colapsaban; y se apresuró a tomarla con la mano, al acercarla; desapareció entre las tinieblas «. ¿Qué demonios es eso?» le paso por la mente, sintiendo como lo arrastraban las algas, que tenían un brillo; del mismo color que un lapislázuli.

Entonces, le pudo hacer frente a la cosa que lo asechaba; que parecía una máscara rota, y el musgo que conforman sus extremidades, tanto las de arriba como la de abajo; estaban pegadas a una abertura en el estanque. Que lo sostenían de las piernas, mientras lo llevaban hasta ella, donde había una fuerte resaca, que hacía remolinos en su interior «. Si no hago algo, eso me adsorberá» pensó Ory, al intentar quitarse las algas de las rodillas. Este daba a conocer su iris color carmesí, mientras distinguía los ojos azules de esa espantosidad, que lo acercó hasta la hendidura, donde podía sentir la fuerte corriente.

Ory logro tomarse del fondo, con un poco de esfuerzo. Sin embargo, aquello le dejaba marcas en la espalda, al jalarlo con fuetes impulsos; le dolía cada vez más, haciendo que mostrara los dientes de forma rabiosa—. ¡Ya me molesté! —le gritó, expulsando burbujas de su boca, mientras apretaba el puño con furia. A la par que esta mascara sonreía, decidió parar de sostenerse; dejando que la resaca lo llevara hasta ella. Por consecuencia, le dio un golpe a puño cerrado en la cara, que le dejo una gran fisura a la máscara. Entonces, lo soltó en esos momentos y la corriente se lo llevo, pero Ory se desmallo por falta de oxígeno, mientras también lo arrastraban por aquellas grietas; como a las hojas secas del estanque.


Lugar: castillo.

Zona: pasillo principal.


Se podía denotar los pergaminos antiguos de las paredes, donde se escuchaba el antiguo reloj de piso, mientras se avistaba entre las profundidades del extenso pasillo, aquellos ojos azules, que se le veía nervioso al sentir la mano de la princesa. Entonces, ellos se detuvieron cerca de un mesón de madera, que este podía sentir con la mano, y le preguntó a Delie—: ¿Ya casi llegamos? —mirando lo que parecía una foto en blanco y negro. En aquello había una niña con su madre, que parecían rebosar de felicidad y amor, pero aquel joven le observó con desánimo, donde estaban sus ojos color esmeralda.

—¿Están bien? —le dijo Delie con voz dudosa, sintiendo como apretaba su mano por depresión—. ¿Te sientes mal?

—Nada. Solo estaba pensando —aclaró Wolf, al limpiarse las lágrimas con su muñeca; aun cuando intentaba disimular sus emociones seguía con los ojos acuosos—. Aparte, no quisiera molestarte con mis tonterías.

—Te entiendo —comentó ella, mientras miraba la foto antigua, que le traía diversos recuerdos a la mente—. Esta foto la tomamos hace mucho tiempo, en un lugar llamado “Moster Rosal”

—Debe ser un lugar muy bonito para ir con tus padres.

—No del todo. Mi padre siempre está muy ocupado, y la única que amaba las rosas, era mi madre la reina; que murió hace 3 años —comentó Delie, al poner el marco boca bajo, mientras le pasaba por la cabeza, el momento cuando recubrieron su pintura—. Fue muy trágico para nosotros.

—Debe de serlo —le aseguró Wolf, tomando su mano, mientras denotaba la mirada cálida de la princesa—. Es muy duro perder a los que amas —le comentó, mirando el anillo plateado que poseía en su dedo, pero ella le demostraba una pequeña sonrisa, haciendo que aquel joven se sintiera cómodo.

—Si, gracias por ser comprensivo —dijo Delie, observando las pequeñas lágrimas de sus ojos azules, que le dejaban sentir algo de su dolor. Entonces, pensó «: algo me escondes lobito, pero siento que tarde o temprano lo sabré.» Podía notarlo en su cara, porque seguía un tanto melancólica.

—¿Qué quieres mostrarme? —preguntó, mientras le seguía el paso, donde ni siquiera los candelabros de plata estaban encendidos. Pero se dejaban ver el reflejo de antiguas mascaras en las paredes, que le hacían sentirse observado, aparte de sentirse como un bicho raro—. Este lugar parece…

—No tengas miedo, lobito. —Comentó ella, al pasar junto a unas armaduras antiguas, que tenían incrustaciones de rubí en las manoplas—. Ya casi llegamos y en este pasillo, es donde mi padre coloca cosas de sus viajes.

—No digas más, que esto espanta —aclaró Wolf, mirando las armas de las paredes, que parecían tener algo de sangre seca en sus filos—. ¿Aquí mataron a alguien? —dijo con una sonrisa perturbada, mientras daba pasos lentos por donde había más mascaras.

—¡No digas eso! —refutó Delie, parándose en una puerta rojiza en pleno pasillo, donde había una ventana; que, por el reflejo de la luna, se podía distinguir una máscara de color azul; con una melena echa de algas del mismo color—. ¡Es aquí! La habitación de música.

—Pero ¿Por qué me traes aquí? —le pregunto Wolf, mirando la cerradura dorada de la puerta.

—Wolf, recuerda tu promesa, que me tocarías una canción con un instrumento de mi padre —recalcó ella, mientras sacaba su collar, que poseía una llave con el gravado de una nota musical—. Tengo uno nuevo que me trajo de “Varcelia” —aclaró, intentando encajarla por la cerradura. Entonces, Wolf parecía nervioso con el momento, mientras se escuchaba estruendos en el fondo pasillo, porque ya sea por causa de ratas o alguna otra cosa; a este se le erizo la piel «. ¿Qué fue eso?» pensó con la mirada tensa. Sin embargo, podía escuchar el pequeño estruendo de la puerta abriéndose, que le hizo sentirse más tranquilo, y al denotar los ojos verdes de la princesa; le paso por la cabeza «: tal vez fue mi imaginación» Mientras, daba algunos pasos a su lado.


Lugar: Bosque de Crestal.

Zona: lago del laberinto sumergido.



Solo se escuchaba los anfibios, hasta se llegaba a sentir la arena espesa, mientras las nubes se quitaban de la luna, donde aquel joven despertó con un suspiro rápido—. ¡Mi cabeza! ¿Dónde estoy? —se preguntó, pero a los pocos segundos; y sin ningún aviso aparente, este comenzó a vomitar en las aguas del lago, pero se dio cuenta que estaba impregnada de sangre—. ¿¡Qué rayos!? —dijo con los ojos como platos, al distinguir que el rastro llegaba hasta donde él estaba. En esos instantes, le seguía con los ojos temblorosos, mientras sentía los vientos fríos porque estaba mojado por completo.


—¿¡Qué me pasó!? —expresó, sintiendo un fuerte ardor en la espalda, y se la tocó con los dedos, que le dejo mirar el líquido rojizo en ellos—. ¡Que! ¿Qué cosa fue lo que me ataco? —se preguntó sintiendo la arena, al intentar levantarse, podía ver la plateada luna reflejada en la masa de agua. Sin embargo, sentía dolor como si le estuvieran apuñalando con una daga, que le hizo decir al mostrar sus dientes—: ¡no voy a rendirme! —distinguiendo el bosque en las cercanías—. Tengo que regresar a casa —se dijo, mirando la punta del pilar de granito; que sobre salía de la parte central del lago.


Entonces, como pudo comenzó a caminar con pasos débiles, mientras tenía la sensación como si le falta el aire; siguió de todos modos, entre la espesura de los aboles que resonaban por el viento, donde aquellas copas eran tan espesas, que ni las estrellas estaban a la vista. Repentinamente, se tropezó con una rama caída; que lo dejó en el medio de un camino de pedruscos, y se las clavo en las profundas laceraciones de su cuerpo—. ¡Qué vida! —gritó, al quitarse una de las rocas, donde podía mirar un poco de su sangre; que le hizo preocuparse más. Durante ese momento, llego a escuchar una carreta de madera acercándose, pero iba tan rápido que le hizo aclarar—: estoy… Aquí… Aquí en el suelo…

Parecía que no le captaba las palabras, porque mantenía el curso hacia aquel joven de ojos rojizos. Hasta se escuchaba las patas de los caballos por el suelo del camino, que se estaban haciendo aún más fuertes con los segundos «. ¡Tengo que moverme, antes de que me pisen!» pensó alterado, intentando levantarse con sus manos, pero de solo intentar hacerlo; por el dolor se pegó en la cabeza contra el suelo, porque no sentía las piernas, tal vez porque estaba hipotérmico, y los vientos del bosque empeoraban su condición.


—¿¡Qué puedo hacer!? —se preguntó en voz alta, al levantar su cabeza, hasta donde podía distinguir los ojos de los dos caballos, que brillaban con determinación. A la par que despedían polvo al aproximarse «. ¡Dios, sálvame!» le paso por la mente, mientras agarraba el collar con fuerza, denotando su color carmesí. Este comenzó a llorar, al recodar la sensación del vacío en su corazón.

—¡Espera! —gritó una joven chica que estaba cubierta de pelo, mientras se paraba delante de aquel joven y la carreta, donde podía verle sus ojos morados—. ¡Acaso no vez por donde vas! —expresó, al levantarlo del suelo con cuidado. Sin embargo, aquel joven tenía su mirada fija en los ojos de ella, y al sentir su cálido abrazo «. ¡Dios me escucho! Un ángel vino a rescatarme» pensó, al desmallarse en el momento…

Por otra parte, la carreta de madera se detuvo con un fuerte jalón de las riendas, donde un viejo estaba montado en la parte superior. Hasta se distingue su pelaje amarillo, como sus ojos color amatista—. ¡Esto no está bien! —aseguró, viendo el líquido rojo en pleno camino, seguido de un fuerte olor a sangre—. ¡Necesita ayuda! ¡Y es urgente! —Le aclaró el viejo león, mientras bajaba de la carreta. Podía observar sus ojos carmesíes, que le hicieron pensar «: ese color de ojos, ¿Dónde los he visto antes?» llegándole una sensación algo incomoda, pero se concentró en ayudarle de todas formas.


—¿Estará bien? —le preguntó ella, mirando la carreta de tabla rustica, donde lo subió con ayuda del viejo león, mientras le denotaba su cara, la cual estaba contra la pila de pasto seco—. Sus heridas son algo profundas. —Al montarse junto a aquel joven, que tenía la mano llena de sangre.

—Solo el tiempo lo dirá —respondió, sentándose en el asiento del piloto. Entonces, al agarrar las riendas de los caballos—. ¡Arre! —les gritó y comenzaron a moverse—. Yo no estaría confiado porque parece que perdió mucha sangre.

—Creía que lo ibas a atropellar con la carreta, papá. —Le aseguró ella, denotando los densos arboles del bosque que parecían moverse con rapidez, a la par que se escuchaba la carreta por la noche—. ¿Me entiendes? Le diré a mi mama sobre esto.

—¡No metas a tú madre en esto! —Aclaró, denotando el final del boscaje, donde se podía contemplar el resplandor de la luna—. En mi defensa, no lo vi por la oscuridad. —Se contrajo con preocupación, al pasarle por la mente como se pondría su esposa «: ya tengo muchos problemas con ella.» Solo miró el anillo plateado de su dedo, que le hizo recordar las dificultades; como las cosas que pasó para conseguirlo.

—No le diré nada —exaltó, acariciando la cabeza de aquel joven, aún inconsciente, mientras suspiraba de incomodidad por el momento—. Menos mal que apareciste.

—¡Aún tenemos cosas que hablar en casa! —le refutó con el ceño fruncido, al darles a los caballos con las riendas—. ¡Cállate, Jovencita!

—Bueno —comentó, al clavarle una mirada fría como los vientos, y abrazaba al joven de ojos rojizos; donde podía denotar la blanca luna en el manto oscuro del cielo, que le dejó pensar «: ¿Cuándo podré hacer algo sola? Será nunca…» Se contrajo con cara depresiva, al pedir su deseo de libertad mientras se tocaba el pecho.





14 de Marzo de 2019 a las 13:44 12 Reporte Insertar 7
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Reprán H. Reprán H.
Hola. tu historia es muy descriptiva, pude imaginar cada evento, además de sentir lo que cada personaje expresa. Si te digo la verdad, desconozco del tema de lobos, pero creo que no influyó en mi opinión, además de que me gustó pude detectar pequeños detalles que, de corregirlos, enriquecerían tu escrito. Tal es el caso de los signos de interrogación y admiración, cuando cierras alguno de estos signos, la letra siguiente es mayúscula si no le precede una coma, y eso aplica cuando cierras el guion de diálogo. También algunos acentos. Con mucho respeto dejo mi comentario. Saludos cordiales.
11 de Julio de 2019 a las 18:05
Reprán H. Reprán H.
Hola. Tu historia es muy descriptiva, pude imaginar cada evento, además de sentir lo que cada personaje expresa.
11 de Julio de 2019 a las 18:01
Astarthea Higgs Astarthea Higgs
¡Me gusta! Se siente muy poético de algún modo la forma en que narras. Aunque debo decir que con tantas comas y tantas acotaciones en los diálogos se have muy "a parones" la historia. No sé si me explico. Como que no es fluído del todo.
23 de Junio de 2019 a las 20:05

  • Drack Stor Drack Stor
    Gracias, ¿que me recomiendas para mejorar la fluides? 24 de Junio de 2019 a las 08:42
Rebeca Piña V. Rebeca Piña V.
Por nada! Siempre puedes escribirme cuando tengas alguna duda!!! Estaré siempre a tu disposición para ayudarte si lo deseas. Saludos!
15 de Marzo de 2019 a las 19:15

  • Drack Stor Drack Stor
    Muchas gracias, y quiero preguntarte una cosa, estoy haciendo un cuento corto de lobos, y estaria bien poner un mundo sudrealista. Ed decir cosas como mostruos como los gusanos de arena o serpientes marinas. Son cosas de mitologia. 17 de Marzo de 2019 a las 18:21
Rebeca Piña V. Rebeca Piña V.
¡Qué hermoso! Me ha encantado.
14 de Marzo de 2019 a las 14:48

  • Drack Stor Drack Stor
    muchas gracias, quiero saber que opinas de la historia. Yo soy nuevo y es mi primer dia en esto. 14 de Marzo de 2019 a las 15:00
  • Rebeca Piña V. Rebeca Piña V.
    Bueno, tiene un trama muy expresivo por lo que se puede apreciar, lo cual es agradable para mí, defines cada parte de la historia con claridad y exactitud, pero te recomendaré algo para que puedas verificar tu historia en un futuro, y es que debes corregir los errores ortográficos que posee la misma porque son muchos y no escasos, pero te animo a continuar! tu historia tiene potencial y es muy conmovedora!!! 14 de Marzo de 2019 a las 15:22
  • Drack Stor Drack Stor
    gracias, y puedes decir cuales son esos errores por lo menos algunos? 14 de Marzo de 2019 a las 15:49
  • Rebeca Piña V. Rebeca Piña V.
    Bueno te daré unos ejemplos... recuerda acentuar correctamente, en el tercer párrafo escribiste: «Este llego hasta un gran balcón»... cuando en realidad es: «Éste llegó hasta un gran balcón» puesto a que estás describiendo una acción de llegada en tercera persona en vez de una narrativa personal. Al igual que comento, resalto, agrego, pregunto, expreso, aseguro, todas están en tu primer capítulo y necesitan acento porque son acciones narradas por una tercera persona, además de que escribiste papá sin acento, y bueno..., entre otros errores que tú mismo con detenimiento podrás notar. 14 de Marzo de 2019 a las 17:20
  • Drack Stor Drack Stor
    muchas gracias por tu ayuda, y es mucho decir, porque nunca estoy seguro, de varias cosas de la narrativa de mi historia. 15 de Marzo de 2019 a las 17:32
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