Detrás de las gafas de John Henn Seguir historia

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Anna David Rey


Adele Matthews es considerada la asistente de imagen de los chicos invisibles socialmente, es decir, ella logra que demuestren el valor y el amor propio. Así como ella, lo obtuvo hace unos años y se volvió una adolescente sin límites, defensora y guardiana de sus sueños, amante y leal a sus allegados. John Henn. Es su nuevo chico invisible, con un temperamento muy similar al suyo siendo que los choques son constantes. Adele se pregunta, qué tanta ayuda necesita él, o es ella que debe aprender.


Ficción adolescente No para niños menores de 13.

#fiestas #escuela #drama #amigos #bullying #adolescentes #romance
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01-Burbujas y cigarros

El baño estaba en el primer piso de la gran casa rosada de Manuela Pérez, la chica del periódico escolar. Allí adentro estaba todo ordenado; las estanterías tenían perfumes importados y cremas corporales, toallas blancas. Había un dulce aroma a vainilla dando vueltas, mezclándose con el pesado aire cálido de California, también el cigarrillo de marihuana de Adele Matthews estaba consumiendo. No pensaba que la noche acompañará su aislamiento, su soledad.

Mientras, su mejor amigo andaba perdido en el jardín con su novia, Tamora Zung. Posiblemente, estarían buscando un sitio privado, y trabar sus lenguas. No había visto alguna pareja más apasionada y enamorada como estos dos. Pensaba dejar de enviar mensajes, terminar su cigarrillo de hierbas y abrir la tercera cerveza. Estaba recostada dentro de la tina de patitas de León doradas, parecía que el baño estaba diseñado para una diosa griega. Porque, cada detalle estaba pintado de dorado, incluso los marcos de la puerta y la pequeña ventana tenían un color similar.

Al otro lado, la fiesta se manifestaba con gritos, competencias en juegos y besos húmedos entre desconocidos. Se rumoreaba que Manuela se acostaba con el mejor jugador de fútbol americano; Drake Bolt, quien negaba aquello con una risa incrédula.

Adele Matthews deseaba enrollarse con él desde el primer año de preparatoria. Algunas veces soñaba en las noches, húmeda y gemidos pensando en Drake Bolt.

Adele abrió sus ojos con el fuerte portazo, la persona que había ingresado rápidamente, cerró con llave respirando a grandes bocanadas de aire.

- ¡Maldita sea, carajo!- gruño él tomando su cordura de las riendas. Adele arqueo una ceja, el chico estaba de espaldas.- ¿Por qué me pasa esto? ¡Lo detesto!

Se escuchaban las risas, los golpes contra la puerta insistiendo que el joven marginado, víctima de las burlas y las bromas pesadas lo humillaban día a día saliera para enfrentarse cara a cara con Drake Bolt y sus compinches.

- Hola, rubito.- habló Adele en un murmullo. El joven no oyó su voz, tras los golpes de los otros.- ¡Paren, malditos drogones!- grito ella, de repente, los jugadores se rieron al reconocer su voz.

-¡Suerte con el fenómeno, Matthews!- le ánimo la voz de Drake. Ella se ruborizó.

-Gracias.- dijo.

Miró al chico de cabello rizado, dorado vestía una sudadera gris y unos shorts de Jeans azules, unas tenis. Parecía sorprenderse de la presencia, no se notaba muy calmado después de cruzar miradas, sonreí.

-No, tú...- murmuró indignado de verse en otro lío

- ¡Vamos, cerebro!- se burló Adele. Le extendió una lata de cerveza roja, fuerte y refrescante.- Te ayudará con tus nervios.

- Más bien, me destruirá mi única estabilidad.

-¿Cuál? Ya no existe.

Hubo una pausa, el muchacho se sentó en la tapa del retrete. Se quitó las gafas de lectura que eran redondas, enormes que escondían sus ojos. Adele dejo la bebida sobre el mesón del lavabo, se levantó saliendo de la tina, y se acercó a él buscando un rasgo para reconocerlo de todos los jóvenes raros y aislados del colegio. Adele conocía a la mayoría provocando el desgaste de sus egos, arruinando sus esperanzas.

-¿Eres nuevo, rubito? Porque, nunca te he visto entre mis cachorros.- dijo Adele entrecerrando los ojos verdes esmeralda.- Tu nombre.

- John Henn.

- ¿Henn? Me suena un poco.- susurró, pensativa. Salto sobre el mesón del lavabo, tomando la lata y la abrió.- ¿Puede ser que hayas fotografiado la fiesta de bienvenida el año pasado?

-Si...

Adele pudo distinguir la heterocromia en los ojos de él; el derecho, verde y el otro, azul. Nunca había conocido a una persona con ese único y curioso rasgo.

- Tienes una visión interesante.- opino Adele bebiendo un poco de la cerveza. Lamió su labio sin dejar de ver a John que estaba incómodo, a su vez, preocupado de encontrarse con los otros.- ¿Conoces Morgan?

-¿Quién?

- No es "quien", viejo.- sonrió. Arrojo la lata al lavabo, extendiendo su mano al chico.- Ven. Drake te dejo a mi cargo.

Adele no le dio tiempo a replicar que estaba planeado, quitó la llave apresurando a John a salir, que vaciló en seguirla fuera, temiendo que los jugadores más populares de Fairfax le dieran una jugada de humillación como si no tuviera suficiente con haber caído está noche en la casa de Manuela.

- Juro que amarás Morgan.

10 de Marzo de 2019 a las 00:42 0 Reporte Insertar 0
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