Luvdic: el regreso de Thannach Seguir historia

nisselle mabel ortiz

La última generación de las hermanas Luvdic está a punto de completarse. Tienen un propósito, nacieron para ello y deberán descubrirlo con ayuda de un viejo sabio. Pero antes, un poderoso mago les hará la vida imposible para vengar la muerte de su padre, el rey Einar. Deberán superar los obstáculos juntas y combatir un mal mayor que está a punto de salir. La historia viaja entre dos mundos. En el que vivimos y el que pronto conoceremos.


Fantasía Épico No para niños menores de 13.

#dioses #mal #bosque #poderes #hechizos #magia
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Muchos, muchos años antes

Hace más de cincuenta años...

—No me has dicho quién eres. —Se inquieta el hombre—. ¿Por qué debo creer todo lo que me dices?

—Terribles hechos ocurrirán a futuro. Absolutamente todo lo que te he contado sucederá. Tu destino está escrito al igual que el de ellas.

La mujer no podía decirle que el de ellas realmente no tenía final. No uno seguro; son una infinidad de probabilidades que es mejor no mencionar. Con la primera generación se cometieron errores, unos que la mujer ya vio y aprendió.

—Ya conoces el futuro, no intentes cambiarlo —continúa—, así es como debe suceder aunque no lo quieras.

—Te volveré a ver, eso está dicho. Por favor, dime quién eres. Tu sabes mi nombre; me dejas en desventaja.

—Esto no es un juego, Varick. Si vuelves a recaer todos lo pagaremos. Solo se me es permitido decirte que soy una enviada de los dioses. Ahora debes ir en su búsqueda. Hay tres listas. Abriré el portal para ti; solo podrás usarlo en dos ocasiones, para entrar y salir. ¡Debes volver con ellas!

—¿Si se niegan? Me has dicho que tienen su vida hecha.

—Debes arreglar eso por ti mismo.

—Me mostraste hechos pero no los medios para conseguirlo. ¿Qué se supone deba hacer? ¿Por qué me eligieron a mí?

—No retrocedamos. Ya tuvimos esta discusión. No tardes o no tendrás transporte de vuelta.

La mujer desaparece dejando a Varick frente al portal. Éste de un segundo a otro emite una fuerte luz blanca. Varick mira a los dos caballos atados en el árbol, están comiendo. Vuelve su cuerpo al portal y entra. Al otro lado es muy parecido. Es un bosque, aunque más frondoso. Mira su brújula y camina al este. Encuentra la roca con un árbol de tronco grueso, más que los anteriores. Duda, podría haber un árbol así más adelante. Ve el suelo, hay un camino marcado sutilmente. De ahí hacia el sur hasta llegar a Valda. A la media hora de caminata llega. El camino se ensancha y ve cinco casas a cada lado. Dos niños ríen y gritan, uno intenta atrapar al otro.

El niño rubio que persigue al moreno se percata de la presencia de Varick. Corre hacia una casa, el otro lo sigue y cierran la puerta. Una mujer desaliñada y baja sale de la casa.

—¿Quién eres? —Varick camina hacia ella— ¡Habla! Nadie ha llegado hasta acá nunca. Si no responder te mataré. ¿Ves este cuchillo? ¡Quién eres!

—¿Por qué gritas mujer? —De la última casa sale un hombre abrochándose el cinturón—. ¿Quién eres? ¿Estás perdido?

—Me llamo Varick. Estoy buscando a tres muchachas. Tienen ojos peculiares.

—¿Eres un brujo? —exclama la mujer.

—¡Como va a ser un brujo! No existen mujer. Son cuentos. ¡No hay nadie así! Tienes que irte. No sé cómo llegaste pero no puedes estar aquí.

—Hey, vuelvan a sus casas —una mujer sale de la primera casa. Sus ojos son morados. Es una de ellas—. Escuché tu nombre, Varick. ¿Qué haces aquí?

—¿Podríamos pasar a tu hogar y sentarnos? —Ella lo mira analizando su pregunta. Da media vuelta y vuelve a su casa. Varick la sigue. La casa está vacía.— Necesito que estén las tres.

—¿Quién eres? —enfatiza la mujer—. Espera, ¿sabes quién soy?

Varick asiente.

—Tú debes ser Sofía. —Solo lo sabía por el color de sus ojos. Es lo que le había dicho la mujer enviada por los dioses—. Por favor, debes traer a tus hermanas. Es importante.

Sofía quita su largo cabello negro que se le va a la cara y sale. Varick espera tanto que llega a pensar que no volverá. «Es su hogar —mira alrededor. Una cama, una pequeña mesa de madera y troncos para sentarse— no puede no volver. Esperaré lo que sea necesario. Solo espero que los caballos no mueran de hambre en mi ausencia».

La puerta se abre asustando a Varick que ya se le cerraban los ojos.

—¿Quién te envía? ¿Ízan? —dice una.

—Imposible, él es solo un niño, debe estar muerto —responde la otra.

—Nadie me envía —miente—, por favor siéntense. Vengo desde su tierra natal. Mucho se habla de las niñas que escaparon, mataron al rey Einar y secuestraron a su pequeño hijo. Niñas con poderes.

Sofía interrumpe.

—¿Vienes de Tierras Altas? ¿Cómo pudiste pasar? ¿Cómo sabes que estábamos aquí?

—He estado años investigando su caso. Me interesa el tema de la magia. En mujeres es poco común. No esperaba encontrarlas vivas pero aquí están, a salvo. Soy de Tebas pero pasé varios meses en Tierras Altas. Me comuniqué con un mago de allí —sigue mintiendo, no puede contarles la verdad. Se espantarán—, es de confianza. Estuvo dos años intentando abrir el portal.

—¿Cómo sabes que es un portal? —pregunta la de ojos azules.

—Él me dijo que se siente la energía. Pero solo si se está muy cerca. Lo descubrimos de casualidad. ¡Y vaya que gran casualidad me trajo aquí! Tú debes ser Maya. Y tu Clementina. Son famosas en Tierras Altas y en otras ciudades. Asesinaron al rey invencible. La verdad están todos agradecidos.

—¡No lo asesinamos! —responde Sofía golpeando la pared.

—¿Qué quieres de nosotras? —pregunta Clementina.

—Llevarlas a casa. Ustedes no pertenecen aquí. Antes de que digan algo, puedo ayudarlas con sus poderes. No conocen ni la mitad de lo que tienen.

—¿Qué ganas tú con eso? —cuestiona Sofía.

—Nada. —Realmente nada, es su deber—. Solo quiero ayudarlas, no se ven mujeres así todos los días.

—¿Cómo sabes que tenemos otros poderes? —Maya se acerca a él unos pasos.

No estaba preparado para esa pregunta. «Una extraña mujer me lo dijo, ah, y también que debo prepararlas para destruir a un Ser mitológico o todos moriremos en un futuro lejano. No tanto, estaremos vivos.»

—Es sabido por todos. La magia no es un secreto. ¿Y bien, nos vamos?

Las hermanas se miran. Desde que llegaron es este mundo han querido volver al suyo. Por suerte encontraron a un pequeño pueblo alejado de la sociedad viviendo allí. De no ser por ellos ya estarían muertas.

—Nada nos une a este lugar —dice decidida Sofía—, iremos.

26 de Febrero de 2019 a las 01:06 0 Reporte Insertar 0
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