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Castigo Eterno

Isla de Margarita 2003


La verdad estaba muy pequeña para recordarlo, tenía en aquel entonces sólo un año de edad cuando visité por primera vez, a la preciosa Isla de Margarita.


Una isla única adornada por incontables perlas, leyendas y paisajes únicos en todo mi país.


Pero lo más interesante de todo mi viaje, comenzó al crecer escuchando las anécdotas de mi madre.


Eran largas noches en las que mi madre solía contarme historias como si ella las hubiese vivido en carne propia.


Leyendas de historias insólitas, que de vez en cuando pido que me las vuelva a contar, después de diecisiete años de edad.


Lo cierto es, que ésta es una de esas historias de las que te quedan grabadas toda la vida.., tal vez porque era una niña muy ingenua, o a lo mejor es porque soy muy amante de la ficción.


Hubo una vez, una niña de dieciséis años aproximadamente, muy desobediente, que por razones ajenas a sí, no obedecía ni a su misma madre. Se decía que era demasiado cruel y malintencionada con todas las personas con las que se disponía a serlo.


Dicha niña un día quedó con encontrarse con sus amigos en la orilla de la playa un viernes por la noche clara de la luna llena, pero al contarle esto a su madre, ella se desagradó y le prohibió asistir a aquel encuentro.


Su madre le advirtió un par de veces sobre las sirenas, criaturas mitad humana y pitad pez que aspiraban a quienes se cruzaban en su camino, pues en luna llena a las orillas de una playa no era bueno estar porque esas criaturas salían al claro de la luna, y menos podría ir porque el viernes pues, es el día más fiestero de toda la semana en Margarita.


La niña se enfureció tanto que se encerró en su habitación, pero en vez se aceptar la corrección de su madre, empezó a ingeniárselas para escapar de la casa aquella noche.


(...)


Cuando finalmente llegó el día, la joven lo hizo exactamente conforme a sus planes y fue todo un éxito, su madre estaba profundamente dormida y ya no se daría cuenta en absoluto, así que la joven partió a la playa caminando en punta pies.


Al llegar al sitio bajo la luz de la luna resplandeciente, se encontró con sus más intrépidos amigos, que entre bromas y risas, a uno de ellos se le ocurrió la maravillosa idea de sumergirse en las cristalinas aguas saladas nocturnas. La joven sin duda alguna se negó, pero entre amistades no pudo soportar la tentación, así que se deshizo de su vestimenta, quedándose en ropa interior, y se sumergió con sus amigos a las profundas aguas saladas.


Lo cierto fue, que la joven nunca salió del agua después de aquel chapuzón. Sus pies fueron jalados y no volvió a ver el brillo de la vida nunca más.


Existen varios ancianos que aseguran haber escuchado gritos de lamento o aseguran haber visto el espíritu de una niña con cola de pez, en las noches del Claro de Luna.



18 de Febrero de 2019 a las 01:49 4 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

Rebeca Piña V. Les contaría una breve historia pero, mi viejo amigo Oscar Wilde solía decir que: "Definirse es limitarse"

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Gerhard Wolf Gerhard Wolf
Te ganaste un seguidor.
11 de Agosto de 2019 a las 11:42
Joilen Gallardo Joilen Gallardo
Había escuchado leyendas parecidas antes, pero que grandioso es que la hayas concretado acá. Te seguiré leyendo
25 de Mayo de 2019 a las 00:39
ES Eduardo Saeta
Que manera de cerrar un relato! El ultimo párrafo le da un cierre esplendido a la historia!
4 de Marzo de 2019 a las 08:13

  • Rebeca Piña V. Rebeca Piña V.
    Gracias!!! me alegro de saber que te gustó. 14 de Marzo de 2019 a las 08:43
~