Cuento corto
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Tempestad

Un grito estruendo impactó,

derecha izquierda se mecía,

un soldado se pactó

que el suelo estremecía.


¡Calma el llanto! yo decía

Dios del agua y la agonía,

que me hundo en tu ardor

sin saber lo que hacia.


No te lleves hoy mi alma

te daré otra razón,

que confíes en mi palma

puesta en mi corazón.


Gracias vida por tu amor,

me enseñaste el recorrido

es la muerte ¡Ya llegó!

ya no siento mis latidos. 



3 de Febrero de 2019 a las 03:29 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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