Zed de Zoe Seguir historia

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No es fácil encontrarse con la horma de tu zapato. Zoe, una chica de primera, acostumbrada a ser la numero uno siempre, conoce a Zed, el misterioso de la clase. Sin duda una rivalidad que va más allá de ser el número 1. Es una rivalidad en el amor.


Romance Romance adulto joven Todo público.

#Zoe #Zed #romance
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Capítulo I


Algo hiede, no quiero ni imaginarme que es, y más aún, no quiero levantarme de mi cama.

Muchas veces escuché que vivir sola iba a ser complicado, pero no me imaginé que fuera tan extremadamente cierto.

No me queda más que levantarme, mi compañera es una vaga total, sin duda puedo estar muriendo y no se inmutará en hacer algo.

Observo mi reloj despertador, son las 02:48 Am.

-        ¡JODER! – Maldigo dentro de mí.

Me levanto de mi cama, enciendo las luces, no me cohíbo en hacerlo, pues Ana no es una princesa.

-        No hagas ruido y apaga esa maldita luz. – No tarda en hacerse notar.

-        Duerme, o muérete. – Le respondo, no estoy de humor, el sueño me consume, pero el mal olor me fastidia.

Camino por casi todo el dormitorio en busca del putrefacto olor, Ana no soporta más el ruido que hago, de mal genio se pone en pie, me observa y yo a ella.

-        ¿Qué es ese maldito olor? – Pregunta un tanto cabreada.

-        Eso trato de averiguar, y, por cierto, ya que estas despierta, ayúdame a buscar. – Estira su cuerpo, blanquea sus ojos y empieza a buscar.

Meneo la cabeza de un lado al otro, el olor putrefacto es insoportable. Camino de un lado a otro, me percato que la puerta de nuestro dormitorio yace abierta, la curiosidad me gana, me acerco para cerrarla, me concentro en la perilla, avanzo, de pronto, siento mi cuerpo resbalarse y caer sobre algo blanco, me golpeo la espalda, al caer mi cuerpo produce cierto sonido, Ana rápidamente viene a mí.

Inesperadamente, da un fuerte grito, uno tan fuerte que probablemente ha despertado a todas las chicas del campus.

Joder, antes de ver con lo que he tropezado, cierro los ojos, suspiro, y cuando vuelvo mi mirada a un costado de mí, puedo ver decenas de pequeños ratones muertos.

Nuevamente se escucha un fuerte grito, esta vez soy yo.

Antes de poder moverme, siento mi estómago revolverse, todo lo que hace algunas horas había comido, empieza a salir por mi boca.

Algunas chicas empiezan a salir de sus dormitorios dirigiéndose al nuestro.

Aura y Marce alcanzan a entrar en nuestro dormitorio, al verme en el suelo, cierran con seguro la puerta tras de ella, seguro han de no querer que nadie más me vea en tan desagradable situación.

Todas han cubiertos sus rostros para no respirar tal mal olor.

Con mis lagrimones, me levanto airada, he quedado impregnada de tal podredumbre.

Marce quien es un poco más ruda, una mujer a la cual le gusta mantenerse saludable, una mujer que no le teme a nada, poco femenina pero muy guapa, se inclina a mirar en la bolsa de papel, con cuidado la abre, la vacía en el suelo y dentro de esta, una nota.

-        Ten, léela. – Le dice Marce a Aura.

-        Me niego rotundamente, tú ya te has contaminado, no lo haré. – Aura a pesar de no ser una mujer con carácter, le hace frente a Marce.

-        Que alguien lea la maldita nota. – Refuto mientras me quito mi ropa de dormir quedando solo en ropa interior.

Todas voltean a mirarme, tendré que darme una ducha bastante larga.

-        Dame eso, yo la leeré. – Le digo a Marce arrebatándole la nota de entre sus manos.

Bienvenidas, este es su primer año, haremos que lo disfruten al máximo, y no se preocupen, esto solo es una hermosa tradición, muchas pasan por lo mismo, a nosotros nunca nos ha sucedido tales cosas, hemos oído que se siente realmente feo, nunca nos ha sucedido, pero sabemos que debe ser desagradable, esto solo es un bello inicio, con cariño, los chicos.”

-        Que mal nacidos. – Dice Ana airada. – Solo espera a que me dé cuenta quien ha sido, me las van a pagar.

-        Nos la pagarán a todas. – Dice Marce.

Dentro de nuestro dormitorio, tenemos nuestro propio baño, no tenemos la necesidad de ir a otros lugares, como baños compartidos.

Entro en la ducha y Ana, Aura y Marce, se encargan de la limpieza, pronto el putrefacto olor desaparece, he optado por tirar mi vieja pijama, estoy cabreada, no llevo más de 15 días en este maldito lugar, y ya soy víctima de acoso, es una total mierda.

Me cambio de ropa interior, no tengo más pijamas, así que dormiré en ropa interior, salgo de la ducha.

-        Eres como una banana muy madura, lunareja. – Dice Marce.

La observo, me acerco.

-        No pasará, lo sabes. – Se levanta, se pone delante mí.

-        No soy lesbiana querida, solo admiro el arte donde lo veo. – Sonreímos.

-        Ustedes dos parecen un par de lesbianas, es hora de dormir, pasaremos la noche aquí, así que yo dormiré con Ana. – Dice Aura.

-        Entonces es simple, Marce y Zoe dormirán juntas, no hagan demasiado ruido. – Dice Ana.

Marce y yo nos miramos, con solo mirarnos nos ponemos de acuerdo, agarramos mis almohadas y empezamos a golpear a Aura y a Ana, tan fuerte como podemos.

Pronto alguien tras la puerta nos pide hacer silencio, nos quedamos estáticas, rápidamente, apago las luces, y nos acostamos en nuestras respectivas camas.

-        Cuando salga el sol, recuerden actuar con normalidad, que no sepan que nos han ofendido. – Son las últimas palabras que digo antes de poder dormirme, afortunadamente es viernes.

Nos hemos preparado para nuestras clases, afortunadamente es solo una corta inducción, los primeros 20 días aquí en la universidad son para conocer el lugar, hacernos de amigos, entre otras cosas.

Por mi parte no tengo interés alguno en hacerme de más amigas, afortunadamente, las 4 logramos entrar a la misma universidad, a la misma carrera, pues tenemos planeado crear nuestra propia empresa, nos gusta viajar, queremos crear nuestra propia agencia de viajes, por eso estudiamos administración turística y hotelera, es una carrera que contiene muchas cosas en una sola, pareciera ser un poco más fácil, pero no lo es.

Volviendo a la realidad, cruzamos la inmensa puerta para entrar a nuestra aula, es nuestra primera vez en este salón, es grande, bastante bonito, digno de nosotras.

-        No es un lugar tan desagradable después de todo, me gusta el estilo clásico, la esencia misma del lugar se mantiene. – Dice Marce, es una chica muy extraña, profunda, amadora de los buenos momentos, le encanta coleccionar recuerdos.

-        La verdad preferiría algo más innovador, con más clase, algo no tan viejo. – Le responde Ana, quien es un poco más tecnológica, le gusta hacer las cosas rápidamente, no tiene pelos en la lengua para decir lo que piensa, es una mujer que lo afronta todo.

-        Pues para mí, es un lugar confortable, es todo lo que importa, me gusta. – Responde Aura, quien es la sensible, la chica tierna, es todo un amor.

-        Si no me afecta, está bien, solo estoy aquí para aprender, no estaré aquí para siempre. – Respondo, y si, así soy, soy la básica del grupo.

Tomamos los últimos 4 puestos, 2 en una fila y 2 en la otra, creo que las demás me consideran como la líder de nuestro cuarteto, siempre me ha parecido así, no me gusta sobresalir, pero es algo que no decido yo, se me hace ver como la que limpia su desastre, la que las saca de apuros y les cuida el culo.

Me hago cerca de la ventana, pronto el maestro entra al aula.

-        Buenos días para todos, soy su nuevo profesor de planeación turística y administración contable. – Las presentaciones continúan, francamente no me interesa lo que dice, una vez iniciemos clases, empezaré a prestar atención.

Mi mirada se pierde tras los ventanales del aula, estamos en un quinto piso, puedo divisar perfectamente las amplias zonas verdes, en medio de esta, un hermoso lago, con decenas de mesas para estudiar al aire libre, es un paraíso, sin duda iré a ese lugar.

Vuelvo a la realidad al ver que Marce, quien está delante de mí se pone en pie, me sorprendo pues no he estado prestando atención.

-        Mi nombre es Marcela Sáenz, tengo 23 años, y soy de la ciudad de Cali. – Habiendo dicho tales palabras toma asiento, luego, las miradas de los presentes se enfocan en mí, no me queda más alternativa que ponerme en pie.

-        Mi nombre es Zoe Williams, tengo 25 años y también soy de la ciudad de Cali, mi madre es canadiense y mi padre colombiano. – Tomo asiento y espero por lo que mis compañeras tienen que decir, en especial Aura, de seguro se pondrá nerviosa.

-        Mi nombre es Ana Vélez, tengo 24 años, soy de Bogotá. – Es breve en sus palabras, finalmente es el turno de nuestra Aura.

Con la mirada apuntando al suelo, lentamente se pone en pie, en cada mano aprieta con fuerza sus bolígrafos de colores.

-        Mi nombre es Aura. – Balbucea, en voz baja.

-        ¿Podrías repetir tu nombre por favor? – Le pregunta el profesor, no me gusta ver a Aura en tales aprietos, a ninguna de nosotras, es nuestra pequeña.

-        Mi Nombre es Aura Tabares. – Habla en voz baja.

Se toma unos segundos para continuar, respira profundamente, levanta la cabeza.

-        Tengo 23 años y soy de Popayán.

-        Pero que mierda, ¿Podrías por favor hablar más fuerte? No logro escucharte. – Dice un chico al otro extremo del salón, uno que se sienta también en la parte trasera.

Al escucharlo, unos cuantos empiezan a murmurar y a burlarse, son unos mal nacidos.

-        ¿Qué no has escuchado? – Marce se dirige a él desde su lugar.

-        Que yo sepa, tu turno de hablar ha caducado. – Responde aquel patán, y antes que pueda seguir diciendo algo.

Su compañero, sin mirarnos, y con un simple gesto, levantando su mano, le hace callarse, vaya, al fin alguien le pone bozales a sus perros, Aura regresa a su asiento.

Uno a uno los 27 alumnos se presentan, solo faltan aquellos dos chicos, no dejaré pasar la oportunidad de devolverle el favor.

-        Mi nombre es Zed Jones, tengo 26 años, mi padre es colombiano y mi madre es francesa al igual que yo, estoy en aquí en Colombia porque me gusta mucho mas este lugar. – Es aquel chico quien con un gesto detuvo la burla de su compañero.

-        Vaya, tenemos un extranjero, un infiltrado. – Alguien murmura, pero a Zed pareciera no afectarle, toma asiento en silencio, posa sus manos sobre su mesa.

Su cabello es negro, usa lentes, es alto, de piel canela, siento su frialdad desde donde estoy.

-        Mi nombre es Dorian Sánchez, tengo 24 años, y soy de Pereira.

-        Perdón ¿Cómo dijiste que te llamabas? ¿Doritos? – Le pregunto mirándole fijamente.

-        ¿Tienes algún problema? – Se enfoca solo en mí, parece estar airado.

Me pongo de pie, el profesor pide silencio, pide un comportamiento más adecuado.

-        Mi problema es que pienses que es divertido hacerle pasar un mal momento a mi amiga, mi problema es contigo.

El profesor interviene, pero los estudiantes parecen dividirse en 2 grupos, mierda, he hecho algo que no quería, sobresalir.

-        Por favor, una persona que habla más duro que la otra en una discusión, denota su falta de sabiduría, hablando más fuerte que el otro no demuestra nada, aun así, si gritas, no tendrás la razón si estas equivocada. – Dice Zed desde su lugar sin mirarme.

-        Nadie pidió tu aprobación. – Le dice Ana en voz alta.

-        Dorian, regresa a tu lugar, no te dejes llevar, ellas solo quieren hacerte pasar un mal momento, ignóralas y tu estancia aquí será un poco más amena. – Dorian hace tal cual Zed le dice.

Toma asiento y Ana y yo estamos aún de pie, a la vista de todos los presentes, muerdo con fuerza mi labio inferior, mi mandíbula se tensa.

Ana toma asiento y yo estoy estrangulo a Zed.

-        Señorita Zoe, por favor tome asiento, luego tendrán tiempo de limar asperezas, por lo pronto, este tiempo es de todos. – Tragándome mi orgullo, tomo asiento. – Continuaré con la introducción.

Marce, Aura y Ana, se concentran en la clase, me concentro en Zed, lo miro con desprecio, y este ni se percata. Maldito Zed.

Al finalizar la clase, veo como de re ojo, tras sus lentes, me observa, y con una medio sonrisa bastante malévola y retadora, se da vuelta y se pierde en medio de la multitud que sale del aula.

-        ¿Lo han visto? ¿Han visto como ese maldito de Zed se ha burlado de mí? – Les pregunto esperando una respuesta positiva, un apoyo.

-        No le he visto, y siento mucho meterlas en apuros. – Dice Aura. La cual toma una postura de arrepentimiento.

-        No le he visto, pienso que es mejor ignorarlos tal y como ese imbécil lo dijo. – Dice Marce recogiendo sus cosas.

-        Que te puedo decir, yo tampoco le he visto, solo me he enfocado en ese maldito Dorian, lo haré pagar por su altanería. – Responde Ana bastante airada.

Sintiéndome paranoica, opto por no insistir más en el tema, no quiero contradecirme.

No quiero dejarle ver que en verdad me he cabreado, eso de seguro le haría sentir muy bien.

-        De seguro ha de haber sido el desadaptado de Dorian quien nos aventó la podredumbre esta madrugad. – Dice Ana.  

-        Pronto lo averiguaremos. – Le respondo.

Tomamos nuestras cosas y decidimos salir a tomar un poco de aire fresco y de paso a comprar nuestros almuerzos, acordamos en pasar parte de nuestro día frente al bellísimo lago, aquí en Cali el clima es bastante agradable, agradezco el pertenecer a esta hermosa ciudad.

Siendo aún viernes, y sin mucho que hacer, decidimos gastar parte de nuestro tiempo estando juntas, algo que no es extraño, pues siempre gozamos de la compañía de las demás, somos como ese chicle ya pegajoso que no es fácil de remover.

El sol ha caído, las luces del lugar se encienden, es hermoso caminar por el campus universitario, los caminos que trazan las altísimas lámparas hacen del lugar un tanto bohemio, muy lleno de magia, si creyera en cuentos de hadas, de seguro en este lugar iniciaría mi propia historia de amor, pero esa clase de cosas no van conmigo, además, no creo tener tiempo suficiente como para despilfarrarlo con alguien.

Mi móvil empieza a sonar, no respondo a la primera, por el tono de llamada sé que es mi padre, lo dejo pasar una vez, es insistente, no tengo más remedio que responder.

-        ¿Hija? ¿Por qué no te has comunicado conmigo? ¿Sabes? Eres mi niña, tengas la edad que tengas, necesito saber si estás bien. – Dice mi padre tras el teléfono, detesto ser tratada como una pequeña niña tonta.

-        Te he dicho que estoy bien, además, las malas noticias son las primeras en llegar, si me hubiese sucedido algo malo ¿No lo sabrías ya? – Le respondo en un tono seco.

Mis compañeras no están para nada de acuerdo en la forma en que trato a mi padre, pues ante los ojos de ellas, yo soy la niña malcriada, cosa que para mí no lo es, están en un enorme error.

-        Por eso mismo, no esperemos a que las malas noticias lleguen, podríamos hablar más de seguido, soy tu padre, no te olvides, soy quien te ama con un amor incondicional, soy quien siempre estará para ti, te amo Zoshi. – Dice mi padre, le noto un poco decaído.

-        Detesto que me llames así, mi nombre es Zoe, no Zoshi, deberías saberlo, y está bien, cuando necesite algo o sienta la necesidad de compartir mis problemas con alguien, te llamaré. – Solo puedo escuchar la fuerte respiración de mi padre.

-        Te amo hija. – Finalizo la llamada.

Mi familia real es bastante pequeña, anteriormente, éramos mi madre, mi padre y yo.

En ese entonces yo era muy joven como para darme cuenta que el matrimonio de mis padres no funcionaba bien, que estaban rotos, había cosas que a mi madre le desagradaban de mi padre y viceversa, mi padre siempre ha sido un hombre responsable, al igual que mi madre es una mujer educada y de buenos principios, o eso creía, al ir creciendo en un matrimonio disfuncional, podía ver con mis propios ojos lo que era nuestro hogar, no más que una farsa.

Desde luego han pasado ya 15 años desde que empecé a comportarme de esta manera, ¿Un pasado difícil? No, no lo creo, más bien uno como el de muchos jóvenes, nada diferente, nada especial, solo un triste caso más.

-        Zoe, ¿Me escuchas? Zoe, tierra llamando a la maldita perra de Zoe. – Dice Ana zarandeando mi cuerpo con sus frías manos. – ¿Qué sucede contigo? Siempre que terminas de conversar con tu padre, te pierdes en tus pensamientos, pareces una loca.

-        Lo siento, solo son viejas memorias, nada importante. – Guardo mi móvil.

Aura y Marce me observan, para ellas no es diferente a las muchas veces que mi padre se ha comunicado conmigo, es su pan de cada día.

Seguimos avanzando de camino al lago, nos detenemos para sacarnos unas selfies, nos gustan mucho las fotografías, no somos las más hermosas, pero tampoco las más feas, y francamente, me vale una mierda lo que piensen de mí, o de nosotras, no tengo tiempo para las malas vibras o personas tóxicas.

El lugar empieza a ser más y más concurrido por otros universitarios, hay muchos grupos, diferentes culturas en un mismo lugar, sin duda este sitio es una mina de oro, muchos conocimientos, muchas maneras distintas de pensar, se siente bien estar aquí.

Buscamos una mesa disponible, caminamos hacia ella, es una gran suerte el verla libre.

Antes que podamos llegar, unos cuantos chicos con vestimentas alternativas, llegan a la mesa antes que nosotros.

-        Hey, ¿Qué creen que están haciendo? Nosotras vimos este lugar primero, Márchense. – Dice Marce, dando un paso adelante, seguida por Ana quien toma asiento en un extremo de la mesa.

-        Vamos, no hay porque discutir, podemos compartir la mesa, es bastante grande. – Dice uno de los chicos del otro grupo.

-        Me parece una buena idea. – Dice Aura, y yo, yo puedo estar de acuerdo con aquel chico.

-        ¿Tenemos un trato? Ustedes son 4 y nosotros también, tomen un lado y nosotros tomamos el otro.

-        Como digas. – Respondo.

No sabiendo cómo hemos resultado aquí, solo quiero un momento para mí y para mis compañeras, pero el destino nos obliga a socializar, el chico frente a mí, me observa, sus ojos tratan de alcanzar los míos, usa guantes negros que cubren sus manos, en su oreja izquierda tiene una pequeña candonga, tiene un aire de los 80s, cabello largo, sinceramente no es para nada feo.

-        ¿Pasa algo? ¿Tengo algo en la cara? – Le pregunto sin más.

-        Para nada, solo me pareces muy atractiva. – Responde sin importarle que puedan escucharnos.

-        Te lo agradezco, has sido el número 42 que me lo ha dicho hoy, sigue así campeón, llegarás muy lejos. – Le respondo, no puedo ceder ante su impulso de idiotez.

-        No te sientas especial, solo eres físicamente diferente a las demás, lo digo por tu cabello largo anaranjado, tus hermosos ojos color miel y tus infinitos lunares, eres como una obra de arte. – Vaya, eso sí ha sido nuevo, no tengo palabras para contraatacar.

Guardo silencio, tanto sus compañeros como mis amigas están al tanto de nuestra intensa conversación.

-        Vaya, esto es más interesante que hacer nuestros deberes. – Dice uno de sus amigos, no lo detallo, no me interesa.

-        Disfruto el drama en vivo. – Responde Marce.

Logro sonrojarme, me doy vuelta en mi lugar, dándole la espalda al chico que me halaga.

-        Por más que ocultes tu mirada de mí, sé que aún puedes escucharme, así que, me presento, mi nombre es Isaac León. – Tiene un nombre imponente, me agrada. – Es todo un placer.

-        Puedes llamarla Zoe. – Aura le responde.

-        Veo que no todas son maleducadas, al parecer tu sí que tienes buenos modales, sus compañeros no se limitan a crear lazos con nosotros, solo Isaac se atreve en hablarnos.

-        Zoe, es un nombre peculiar, me agrada. – Patrañas. - ¿Qué les parece si las invitamos a tomar algo? ¿Unas cervezas si así lo prefieren? Cerca del campus hay un bar, no tardaremos mucho, casi todos van o han ido por lo menos una vez.

-        Siendo este el caso, nos apuntamos. – Responde Ana, quien, por lo visto, necesita un respiro.

-        Si tratan de sobrepasarse con nosotras lo lamentaran. – Dice Marce.

-        No lo haremos, en lo absoluto.

Todos se levantan de sus sillas, la última en hacerlo, soy yo, pues no quiero que un charlatán trate de conquistarme o llevarme a la cama tan fácilmente, Pero ¿Quién soy yo para arruinarle la noche a mis compañeras? Suspirando me pongo en pie, me hago al extremo opuesto de Isaac, no quiero darle pie a que piense que tan siquiera tiene una oportunidad conmigo.

Caminando poco de más de 10 minutos, llegamos al pequeño bar, tiene un cierto aire hindi, hay unos cuantos posters, cientos de luces navideñas por decirlo así, iluminan en lugar, la luz tenue es agradable, la música en vivo es simplemente buena y tal parece que se puede hacer karaoke, genial, no sé muchos sobre el canto, pero Aura es una diosa, su voz es realmente hermosa.

Isaac aparta 2 mesas, no sé qué trama, parece que Marce y Aura han entrado en confianza, y ni qué decir de Ana.

-        ¿Y bien? ¿Qué tal si nos dividimos? 2 de nosotros se van con ustedes, y 2 de ustedes se vienen con nosotros, así podremos conocernos mejor. – Dice Isaac sin dejar de mirarme.

-        Me parece una estupenda idea. – En mi mente, quisiera que Ana no fuese soltando la lengua, levemente la golpeo con mi codo.

Los demás solo se limitan a escuchar, Marce y Aura se van a una de las mesas con 2 chicos.

Quedándome yo con Ana Isaac y su amigo, me tiene donde me quiere.

Ana no hace más que sonreírme.

-        Deberías aprovechar, eres joven y bella, en un abrir y cerrar de ojos, tu vida pasara, y no tendrás nada de que arrepentirte luego, serás una abuela muy aburrida, sin consejos que puedan guiar a tu futura descendencia. – Me susurra Ana tomando asiento en la mesa, solo estamos Isaac y yo.

-        ¿Te parece si nos unimos a ellos? – Pregunta.

Con una sonrisa bastante fingida, camino a la mesa, él tras de mí, ambos nos unimos y empezamos a compartir un poco sobre nuestros gustos.

Isaac inicia con la primera ronda de cervezas, parece ser un joven adinerado.

-        Y dime, Isaac, ¿Cuáles son tus aspiraciones para el futuro? ¿Cómo te ves en 5 años? – Ana me mira con ojos matadores, seguro pensara “Ya va de nuevo” Pero solo quiero saber qué tipo de persona es Isaac.

-        Mis aspiraciones serian terminar la universidad, pero en realidad quiero formar mi propia banda. – Lo he pillado, seguro es un vago sin aspiraciones, quien se gasta el dinero de sus padres en cervezas. – Y en 5 años me veo viajando por el mundo con mi linda novia. – Tras de despilfarrador es mujeriego, sinceramente no le veo futuro alguno.

Las cervezas llegan, soy la primera en dar un sorbo, están escarchadas, tal y como me gustan.

-        ¿Tu novia no se enojará si se entera que estas saliendo con nosotras? – Trato de acorralarlo.

Sin dársele nada, sigue bebiendo de su cerveza, Ana y su compañero ya han entablado una conversación, me parece que se llevan bastante bien.

-        Mi novia esta en este lugar, de hecho, puedo verla desde aquí. – Disimuladamente, vuelvo mi mirada hacia atrás a la espera de poder ver a su novia.

-        No veo a nadie. – Le respondo.

-        Te voy a enseñar una foto de ella.

Se inclina un poco para sacar su móvil de su bolsillo, estoy algo intrigada, estira su mano hacia mí, y antes de enseñarme la foto dice.

-        Ella es la chica más guapa y hermosa del lugar. – Extendiendo su mano, solo puedo ver mi rostro, ha abierto la cámara frontal.

Su broma de mal gusto no me ha gustado, pero helo ahí, sin inmutarse a decir nada más, sus ojos tranquilos me observan, me contengo.

-        Creo que “Tu bella novia” – Me ayudo con mis dedos. – Está a punto de terminarte.

-        No lo creo, ella está profundamente enamorada de mí, somos como almas gemelas. – Es bastante seguro de sí mismo, levanta su cerveza y me pide hacer un brindis.

No cabe duda que me ha hecho reír, antes ya muchos chicos han tratado de coquetear conmigo, pero no se los he permitido, levanto mi cerveza y hacemos un brindis, siento la sonrisa malévola de Ana sobre mí, no volteo a verla.

-        Tal parece que tu novia es bastante caprichosa, ¿No te aburres con ella? – Isaac sonríe.

Se levanta de la mesa, me da una última mirada antes de marcharse al escenario.

Sweater weather – The neighbourhood.

Estando en el escenario, sus amigos se levantan de sus lugares, cada uno con un instrumento diferente, se ven geniales.

-        Esto es para ti cariño, para mi dulce novia.

Todos empiezan jugar con sus instrumentos dándole vida a la melodía que de estos emana, están muy bien coordinados, su voz es agradable, las luces empiezan a jugar sobre ellos, las personas se animan, incluyendo a mis amigas, es una canción bastante conocida para nosotras y una que nos gusta mucho.

-        Rompe con tu maldita norma, diviértete. – Dice Ana levantándose de la mesa y caminando hacia enfrente del escenario.

-        Vamos, no te quedes sola. – Dice Aura animándome, algo que se me hace extraño pues siempre es la más nerviosa.

-        Se te ven las raíces, muévete. – Dice Marce.

Como si fueran sus parejas, todas han ido a apoyar a sus citas de esta noche, Isaac me observa, al igual que sus amigos observan a mis amigas.

Me veo forzada en avanzar, le doy el ultimo sorbo a mi cerveza y de paso me bebo la de Isaac, este me observa y sonríe mientras canta, me abro paso por en medio de las demás personas, desarmo mi cuerpo para recibir de frente el golpe de su voz y de los acordes que vienen con ella.

Empiezo a seguirles, todas empezamos a cantar, sin duda, somos el alma del lugar, no puedo creer lo que estoy haciendo, debo admitir que esto empieza a agradarme.

La música es suave, pero logra recorrer mi cuerpo, le daré un punto positivo, su gran confianza en sí mismo me ha llamado la atención, me ha gustado su libertad, su falta de preocupación, pero no quiero enamorarme de un vago.

Pronto termina de cantar, animados, con grandes cargas de adrenalina y sin importarnos lo que las personas puedan pensar de nosotros, regresamos animados a nuestras mesas.

-        ¿Te ha gustado? – Pregunta Isaac.

-        Y mucho, pero tengo un problema con eso de ser tu novia. – Le digo, cambia de lugar con Ana y queda justo a mi lado, me obliga a volverme hacia él, no entiendo por qué no le he puesto fin a este juego.

-        No soy todo lo que digo ser, pero tampoco soy todo lo que tú ves, para que podamos conocernos mejor el uno al otro, necesitas relájate y entender que no te haré daño, como tal vez, tu podrías hacérmelo a mí. – A parte de ser un buen músico, resulta que es comediante, ¿Cómo coño podría yo herirle? Sin duda alguno de los 2 debe estar mal de la cabeza y con total seguridad no soy yo.

-        Vale, lo que veo es que tienes un don para la música y un don para hablarle a las mujeres, pero no es suficiente, no quiero que, en algún futuro no muy lejano, me toque mantener al vago de mi novio, y tú de vago tienes buena pinta, digo, eso es lo que veo. – Parece que le he ofendido, Isaac retrocede, piensa y piensa, le observo a la espera de que se rinda, lo he dejado sin argumentos.

Da un suspiro, levanta su mano y pide una ronda más de cervezas, algo que sin duda no es bueno para mí, no soy buena tomando bebidas alcohólicas.

-        Sabes, me han dolido tus palabras, he tomado valor para acercarme a ti y declararte lo que veo en ti, espero y no seas de esas mujeres que solo buscan de alguien para tener una vida más cómoda sin hacer nada. – Contraataca.

Ana interviene, sabe que esto no nos llevara a ningún lugar, más que a una discusión.

-        Creo que nos beberemos esta ronda de cerveza y nos marcharemos.  – Sus palabras son como nada ante nuestros oídos.

-        No me interesa aprovecharme de algún hijo de papi o mami, o de algún otro adinerado, puedo valerme por mi misma, no necesito que me mantengan, como creo que lo hacen contigo. – Isaac luce tranquilo a pesar de tener el ceño fruncido.

-        Nadie me mantiene, antes de entrar a estudiar a esta universidad, creé mi propia empresa de mensajería, soy millonario por mí mismo, no necesito estar aquí, pero quiero hacerlo, todo lo aprendí en la calle, sé cómo se gana el dinero, así que, no tienes derecho a decir simplemente lo que dices. – Me ha cerrado la boca. – Visto como quiero, de esta manera me siento libre, y algo que deberás aprender es a no juzgar a alguien por su apariencia.

Es sutil al hablar, no siento rasgos de ira en su voz, sigue calmado.

-        ¿Por qué no te has enojado? Seguro te lo han dicho muchas veces antes. – Trato de desviar el tema, acusándolo aún más.

-        No necesitas saberlo, pero si te diré algo, ¿Puedes ver a mis amigos? – Vuelvo mi mirada a ellos, incluyendo a la cita de Ana quien está frente a nosotros.

-        Los veo. – Respondo.

-        Ellos han sido mis amigos desde siempre, mi única familia, quienes, a pesar de la dificultad, siempre creyeron en mí, por eso, esa manada de vagos, van a estar siempre en mi masa. – Vale, pues creo haberme pasado un poco, pero no pienso retractarme.

Le doy un gran sorbo a mi cerveza, opto por quedarme en silencio, Ana me observa, he quedado como una tonta, estoy avergonzada.

-        Creo que lo mejor es volver a nuestros dormitorios, hemos tenido suficiente. – Dice Ana levantándose, y con ella Marce y Aura.

-        No fue mi intensión hacerte sentir mal, reconocer nuestros errores nos hace relativamente más sabios, así que aprende de ellos, considéralo como una lección gratuita por parte de tu novio. – Levanto mi cabeza, le miro a los ojos, Isaac bebe un poco de su cerveza.

-        Solo por esta vez, tendrás la razón, no te mal acostumbres. – Le sonrío.

Tanto Marce como Aura y Ana sonríen, creo que nunca me habían visto así, quizá ha sido producto del licor en mi cuerpo, espero no arrepentirme.

Me levanto un poco mareada ya, me acerco a Isaac, este abre sus brazos, me toma en ellos y yo pego mi boca en su oído para susurrarle.

-        Me han dicho muchas veces que estoy loca, de seguro no eres como ellos ¿Verdad? – Me aparto de él dando 2 pasos hacia atrás.

-        Es algo que tendrás que descubrir por ti misma. – Isaac se levanta, deja el dinero en la mesa de lo que hemos consumido, pasa su mano por encima de mi hombro y yo envuelvo mi mano en su cintura. – Guarda el cambio. – Le dice a la sexy mesera que se encargó de atendernos.

Avanzamos fuera del bar, hace frío, observo el cielo y parece querer llover, Isaac se aparta, toma la chaqueta que parece ser de cuero la cual tenía amarrada a su torso, esta cálida, regresa a mí, vuelvo mi mirada a mis compañeras, no me sorprende ver a Ana besarse con su cita, ni mucho menos a Marce. Aura y yo somos la excepción, Isaac me abraza, y la cita de Aura, la lleva de la mano, se ven realmente bien a comparación de las demás.

-        Vaya, pero que facilonas son. – Mis palabras llegan a sus oídos, y en vez de ofenderse, sonríen y me ignoran.

Isaac me observa está muy carda de mí, poco a poco sus labios se acercan a los míos.

-        Detente ahí, no creas que soy como mis amigas, no te daré nada esta noche, si quieres algo de mí, tendrás que ganártelo. – Isaac sonríe, solo eso hace.

-        Puedo esperar. – Su mirada no logra intimidarme, parece estar seguro de sí mismo, solo espero que no sea una delicada cubierta.

-        Eres muy optimista. – EL silencio se apodera de nosotros.

De camino a nuestros dormitorios, Aura nos pide pasar por la cafetería, le gusta beber un poco de leche antes de dormir, cabe resaltar que la universidad cuenta con servicio de cafetería las 24 horas.

Nos despedimos de los chicos, avanzamos y cuando estamos lo suficientemente lejos, volteo para verles, y como esperaba, los 4 galanes yacen de pie, velando por nuestra seguridad.

Aura hace su compra, observo el lugar y solo veo una persona, tiene varios libros sobre la mesa y también su portátil, me muevo un poco para ver si le conozco, aquel chicho hace una leve inclinación, parece ser arrogante, me acerco un poco para verle desde cerca, le reconozco, es el chico de mi clase.

-        Vaya, que popular eres. – Le digo en tono sarcástico. – ¿Cómo era tu nombre? – Pienso en voz alta, estoy siendo sarcástica.

Me ignora y continua con su investigación.

-        ¿Te crees la gran cosa no? – Me observa.

-        No me hagas perder el tiempo, hueles a licor, estás ebria, no tiene caso decirle mi nombre a alguien que quizá no lo recordará la mañana siguiente. – Se levanta y empieza a recoger sus cosas, que arrogante.

Mis amigas al verme, se acercan a mí, pero a él, parece no importarle.

-        ¿Te marchas? Acaso ¿No te sientes seguro con nosotras? – Le grita Ana.

-        El que grites denota una inmensa inseguridad.

Tomando sus cosas, se marcha dejándonos atrás.

Mientras Ana grita como loca, yo solo puedo verle marcharse, mi corazón palpita con fuerza.

 

 

 

 

29 de Enero de 2019 a las 02:25 0 Reporte Insertar 0
Continuará… Nuevo capítulo Cada 30 días.

Conoce al autor

Drew Gc Buenas mi gente bella de todo el globo, soy un amador de uno de los mejores países del mundo, en lo que a mí respecta, una tierra que me vio crecer, y que ha contribuido para hacerme lo que soy ahora, a mucho orgullo un colombiano al 100% Tengo actualmente 25 años.

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