El castillo de hielo. Seguir historia

subaru-koujo1548608998 Subaru Koujo

Las tres naciones que antes se les conocía como el tridente del diablo tenían una historia de amistad e enemistad muy frecuente, aun cuando los tres habían dejado de atacarse uno al otros desde hace más de un siglo. Las montañas que separaban a Fertildeath de Night fire se había vuelto un lugar donde se le conocía como las montañas de las sombras y las voces, en ese sitio en particular muchos decían ver algo, podían pasar días en esa montaña y volver a escuchar nada, podías pasarte horas mirando desde el pico de una montaña y no ver ninguna sombra, y salir del lugar con una sensación de que cuando no mirabas te observaban y cunado hablabas, ellos hablaban contigo.


Fantasía Épico No para niños menores de 13.

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capitulo 1. El nuevo rey.

Parte 1.

Las gigantes columnas y cúpulas de hielo y sombra. Imponentes montañas de nieve, un palacio escarchado de miedo y oscuridad se asomaba por los valles de hielo al norte, un castillo sobre la montaña que acariciaba el aura boreal, sin dejar pasar la luz del sol, solo de una pálida y lejana luna, que temblaba encima de la residencia del autoproclamado, nuevo rey.


Esa era el poema que se le había dado a una construcción de hielo que estaba en medio de un cráter, un casillo que lo conectaban tres puentes de hielo a su alrededor. Dentro de él estaba un gigantesco trono de hielo, donde descansaba un gigante de hielo de cerca de 10 metros.

-Necesito pedirle consejo, mi gran señor del hielo- dijo entre tartamudeos un hombre.

-Adelante, dime que es lo que te aqueja el día de hoy humano- respondió el gigante con una voz firme y gruesa.

-Es que- sigo titubeando- es que los ciclopes se niegan a seguir trabajando hasta que usted en persona vaya a desearse de las hadas de hielo que no los dejan trabajar en paz.

-Esas niñas.


El rey de hielo enfadado se levanta de su silla dejando a su paso un rastro de granizo. Se encamina por la gigantesca puerta, de su barba grisácea se puede distinguir una sonrisa siniestra al ver la pequeña ciudad que estaba delante de él, cruza el gigantesco puente del sur pasa por en medio de la ciudad sin detenerse, no le importa quien este en medio, si estorba su andar será aplastado sin contemplaciones.

La gente de la ciudad deja todo lo que está haciendo y sale para hacer una reverencia a su paso, sus gigantescas pisadas marcan el suelo de nieve.

Sigue avanzando hasta salir fuera de la ciudad, sobra decir que el muro que rodeaba la ciudad era el triple de su tamaño, salió hasta otra montaña, cruzo una caverna, descendió por una cueva llena de antorchas, entre más se internaban el calor era realmente notable. Al acercarse más y más se notaba un enorme resplandor rojo, paso por un arco de piedra que inscribía lo siguiente- Del hielo al fuego, del metal y la espalda, nace el martillo del futuro rey-

Dentro estaban; humanos, ciclopes, licántropos y ogros (estos últimos dos nómadas desde la caída del rey oscuro), trabajaban en lo profundo de la montaña, extrayendo metales preciosos, oro, plata, hierro, cobre etc. La montaña estaba en una cantidad considerable hueca, a excepción de los enormes pilares que la sostenían.

Ese lugar no tenía un nombre en específico; los humanos le llamaban-la casa de fuego- por su lado los ciclopes le decían- la tumba de fuego y acero, por último, los licántropos y ogros le vociferaban- nueva tumba. Una montaña conectada por decenas de túneles, puentes rampas y salas, que eran divididas en nivelas de 5 estratos; dos arriba y tres abajo.


Los licántropos y ogros escavan la tierra, los ogros y humanos transportaban el material, los ciclopes y humanos se encargaban de darle forma a los materiales. En la montaña existían enormes ollas de hierro, oro, plata y demás fundido. Se escuchaba como los enormes marcillos de los ciclopes golpeaban el acero para darle forma, el enorme olor que se sentía era notable, por eso los licántropos querían estar lo más lejos posible del olor en las partes bajas de la montaña.

La montaña había empezada a construirse hace 15 años cuando el regente de esas tierras por accidente había despertado al gigante de hielo, ninguno de los dos estuvo de acuerdo con esa decisión más tarde. El amo de esas tierras al ver al gigante cometió el craso error de pensar que podía darle órdenes a una criatura de cerca de diez metros, a lo que el gigante respondió tomándolo con una de sus gigantescas manos, aplastándolo y devorándolo sin ninguna piedad. El hijo del señor muerto (que era más coherente) intento hablar con el coloso de piel azul, lo que al final fue una gran idea, renuncio a su poder y decidió ser su esbirro. El gigante de hielo no sabía que en la montaña hubiese oro, al inicio solo era una tarea ridícula para los que desobedecían sus órdenes o habían hecho un crimen.

Primero aparecieron los licántropos de algún lugar, que a su llegada al territorio atacaron a los humanos, algo que al gigante le tenían sin cuidados, pero al adentrarse más en la ciudad, el titán de hielo acaba con grandes bandas de ellos en pocos pasos, más tarden fueron desterrados a la montaña a trabajar, luego llegaron los ciclopes que olieron el oro, pidiéndole permiso al amo de hielo se quedaron, con la condición de que ayudaran a construir su palacio, tras la caída del rey oscuro los ogros llegaron al lugar por casualidad, al mirar a los licántropos trabajar quisieron liberarlos, sin embargo, ellos ya consideraban ese sitio como su hogar y decidieron no hacer nada, los ogros se asentaron en esas tierras con el autorización del gigantesco ser.

A un lado de la montaña estaban las aldeas de los ogros y otros lobos que llegaron mas tarde. Aunque otras criaturas curiosas habían llegado, como los grifos, ninfas y hadas del hielo, que para la mala suerte de los ciclopes siempre estaban husmeando en su trabajo, les gusta hacerles bromas y hacerlos enfadar.


Al cruzar uno de los puentes, puede escuchar un estruendoso grito de un ciclope y a un grupo de hadas del hielo volando despavoridas y aun gigantesco y musculo ciclope con el ceño fruncido y con dos hachas en cada mano, al mirar al gigante hielo y cruzarse sus miradas le dice sin ninguna educación.

– ¡Si esas malitas estúpidas vuelven a hacerme perder el tiempo voy a arrancarles las halas sin ninguna piedad!

-Calmate- grito el gigante de hielo, mientras le quitaba las hachas de sus manos- ¡no te preocupes voy a hablar con esa líder suya y si todavía vienen a molestarte, puedes cometerlas, bañarlas en oro, arrancarles sus alas o decapitalas si quieres!

El ciclope esboza una sonrisa y mira a las hadas que se escondían tras un muro.

-No gracias, no me gusta la basura empalagosa.

Las hadas se fueron molesta por el comentario del ciclope y se fueron a molestar a los humanos que a diferencia de los ciclopes si eran felices siendo coqueados por las hadas.

Ambos conversaron un rato diciendo como ellas habían arruinada un perfecto martillo en el cual habían estado trabajando toda la mañana, caminaron por las salas, puentes y cámaras inspeccionando que todo estuvieran en marcha, el ciclope le mostró orgulloso sus nuevos escudos, espadas, hachas, armaduras y etc.

Avanzando miraron como los ciclopes, daban forma a lo que ellos denominaban arte. Otros descansaban con los humanos, lobos y ogros y como más tarde irían por algo de beber.


Para ellos no tenía ningún sentido trabajar todo el día con alguien sin tener algún momento que se pudiese conversar o llevarse bien con otros, aunque otros no apoyaban del todo esta ideología.

Al seguir avanzando miro un enorme martillo, al gigante le llamo la atención por su peculiar brillo plateado, está en una pequeña cámara con otros martillos más pequeños, el ciclope lo miro orgullo- Ese martillo todavía no está listo, los toques finales se encargarán los humanos.

Los ciclopes de piel pálida, un enorme ojo de color café, casi tan grandes como el gigante de hielo, sin embargo, hasta ellos debía levantar la cabeza para mirarlo de frente. Los ciclopes que habían llegado a esas tierras, tenía un enorme recelo con decir de donde habían venido, aunque al gigante de hielo no le interesaba en lo absoluto, poseían una gran destreza para la herrería y la magia, que ellos denominaban mana.

Las armas que creaban no contenían este poder, ya que para ellos el mana era una energía prohibida que solo podía usarse bajo ciertas circunstancias.


Los ciclopes y los humanos, tenía buenas relaciones (tanto como le seria a un jefe y un empleado), los colosos de un ojo, solían hablar de lugares mucho más lejos de las montañas, prados, bosques, valles y lagos, mucho más allá del mar.Al decir esto último parecían un tanto nostálgicos.

Los hombres de la localidad que jamás habían salido de las montañas ya era sorprendete escuchar acerca del mar, pero era más increíble escuchar de otras tierras más lejanas de lugares inhóspitos y de batallas que parecían sacadas de la imaginación de un niño, de reinos muy antiguos, de enormes riquezas de ejércitos que con su simple presencia podrían doblegar la voluntad solo con su aparición, de campeones y gladiadores. Los ciclopes tenían una costumbre de cada solsticio de verano e invierno alejarse y dejar su trabajo, internarse en las montañas para entonar una extraña canción en un lenguaje desconocido, cuando un día se le pregunto a un ciclope lo que significaba, le tomo días en dar una traducción que decía.


En una noche lejana, de una luz distante,

Un ojo se abre y se cierra, una espada cae del cielo.

Si el héroe es capaz de tomarla, lo seguiremos sin pensarlo,

Hasta conseguir un nuevo objetivo, un nuevo hogar

Donde podamos estar en paz y descansar.

Un camino lleno de espinas,

De males y miedos.


Pero, no tenemos miedo, somos valientes,

Nuestro acero es fuerte, aun que nuestra mayor arma,

Son nuestras manos.


Nuestro ojo refleja la belleza de la luna,

No tememos nunca, porque ella nos protege,

La luna plateada, sin miedo, jamás sin inmuta en el cielo,

No buscamos una guerra, ni una batalla, solo un lugar

Un lugar para morir con honor, sin miedos o perdidas.


Al final del siclo de la vida, una espada y una sonrisa,

Una espada y un enorme brillo, la luna se ha ido,

Una bruja a bolado sobre las lágrimas de la luna,

Sus hijos se han separado, buscando un nuevo camino.


Las personas no entendieron de lo que hablaba esa extraña canción, solo podían detectar la tristeza y orgullo en esos raros versos.

El gigante de hielo, al salir se dirigió a otro lugar, mientras veía a un grupo de hadas de hielo que lo escoltaban, camino un poco hasta llegar a un bosque, donde la vegetación pasaba de un blanco y gris en las hojas y árboles, a un verde más notable, la nieve se iba entre más se adentraba en él, las hadas estaban en mayor numerosas ergo eran más ruidosas.

Un susurro se escuchó, sin embargo, era muy débil como una brisa para oírlo.

– ¡Espera un momento! – grito una voz – te dije que no entraras a mi bosque a menos que quisieras que te haga pedazos.

-No vine a pelar, para ser sincero, no me importa en lo más mínimo tu dichoso bosque.

– ¿¡Que dijiste?!- gruño la voz, mientras se podía ver como los arboles parecían moverse y el camino en el que vino el gigante se había esfumado.

-Teníamos un acuerdo- recrimino el gigante- tu mantenías alejadas a un grupo de hadas y yo les ordenaba a los licántropos, ogros y humanos que no se acercaran a tu bosque, pero tus hagas están molestando a los ciclopes que ya han amenazado a arrancarles las halas y canecerlas.

Las hadas cercanas se espantaron y se escondieron detrás de los árboles.


-Si le pasa algo a una de ellas- los árboles se agitaron, mientras sentían la cólera de las palabras de la misteriosa voz- ¡voy a enredar entre mis raíces y espinas más venenosas a cada uno de los que viven en esa ciudad tuya!

-¡Atrevete a entrar!- gruño más fuerte el gigante, mientras desenvaina una gigantesca hacha que colgaba en su espalda- Y mandare a hacer unos hermosos muebles con cada uno de tus bellos árboles, sin mencionar la hermosa fogata que alimentara los hornos de mis minas- esto último lo decía con una enorme sonrisa en sus frio y azules labios.

-Está bien- dijo la voz algo más calmada, pero se podía notar la rabia en sus palabras- desde ahora tendrán prohibido entrar a tu ciudad o acercase a tus montañas, ¡pero! Que el hada que viven en tu ciudad nos sea devuelta.

-Sabes que yo no la retengo, ella escogió vivir ahí con un hombre, además, dije que no te acerques a los ciclopes, los humanos parecen realmente contentos con su presencia. Mientras no molesten a los ciclopes, creo que realmente no hay otro motivo por el cual se acerquen a la ciudad.

-Hace menos de cinco minutos amenazabas a las hadas, ahora las invitas a ir- esto lo decía con gran soberbia la voz- creo que llevas a otro extremo el término “pensar con cabeza fría”, mi querido amigo de piel azul.

El gigante guardo su hacha, miro hacia atrás y el sendero se veía nuevamente.

27 de Enero de 2019 a las 17:29 0 Reporte Insertar 28
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