✺ 𝑰𝒏𝒐𝒄𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝑷𝒆𝒓𝒅𝒊𝒅𝒂 ✺ Seguir historia

allysrodriguez Natalia A. s.Rodriguez

magínate que tu vida da un giro de 180° en el cuál todo se va al diablo. Crees que nada puede salir mal, que nadie puede dañarte, pero no es así. Una noche. Un bar. Un parque. Un abuso. Y solo una persona que decide ayudarte. Aquí es cuando vez quienes realmente están y quienes realmente no... ¿Cuándo la gente verá la realidad?¿Cuándo podrán distinguir sobre una realidad y una mentira? 【Disclaimer 1: Los hechos serán narrados desde la perspectiva del personaje Disclaimer 2: Esta historia está publicada en uno de mis blogs y desde hace dos años que no actualizo.】


Drama No para niños menores de 13.

#drama #violencia #historiacorta #abuso #primerapersona #perspectivadelavictima
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𝓒𝔞𝔭𝔦́𝔱𝔲𝔩𝔬 𝟷

     "Cualquiera podría pensar que mi vida es normal. Y lo es dentro de todo: salgo de vez en cuando, me divierto, soy aplicada en mis estudios. Todo lo imaginable.
 Claro que nunca fui de las que les gustaba salir demasiado. Al contrario, prefería quedarme en casa, leyendo, estudiando, viendo series, nada fuera de lo ordinario.
 Sin embargo, desde que estoy en la universidad decidí que era hora de divertirme como en la adolescencia nunca lo hice. La gran mayoría de viernes y sábados voy con unos amigos al mismo bar a beber unas copas, a escuchar algo de música, lo que sea. Nos reímos, charlamos, tomamos, incluso solemos comer algo. Cosas normales. 

¿Quién hubiera dicho que mis compañeros de clases serían mejores amigos que mis propios amigos de toda la vida?.

Tal vez por el hecho que compartíamos más con mis compañeros que con aquellos con los que crecí. ¿Quién sabe?. Al crecer todos hemos cambiado, elegido distintos caminos, amistades, dejamos cosas y hasta personas atrás. 

Yo no fui la excepción. Dejé mucho atrás. Gente que creía que estaría a mi lado siempre, pero no. Hoy no están más a mi lado. 

Claro que eso no quita que les haya dejado de querer. Al contrario, hay gente que no esta más y aún así, pese a lo que podría o no haber pasado, los sigo queriendo, muy muy al fondo de mi corazón....O tal vez no.

      Esa noche de viernes no era la diferencia.
 Bebimos, comimos, charlamos, incluso nos pusimos de acuerdo al dividirnos los temas que haríamos cada uno para terminar el trabajo grupal. Cosas simples.
 Había música, la pista del centro estaba llena como de costumbre con gente bailando. Las luces medias bajas, la gente gritando, bebiendo, saltando.
 Yo solo reía y los observaba. No era de bailar mucho menos cuando recién había comido. Me moriría del dolor de estómago luego. Así que me quedé sentada viéndoles mientras Mara, Paul y Santi bailaban.

 Lo que si noté era que alguien sentado en la barra me miraba, casi sin despegarme la mirada de encima. 

Obvio que lo miré de regreso. Tengo que admitir que era atractivo: moreno, alto, buen porte, con algo de barba que lo hacía más bello visualmente, incluso podía notarle una sonrisita ladina. No sé, rondaría los 30 y tantos años por su apariencia. Si algo aprendí era que las apariencias podían ser engañosas. Quizás era más joven o más adulto. No podría estar segura.

 Yo solo corrí la mirada algo sonrojada. Nadie nunca me miraba ni se me solía acercar. ¿Y por qué lo harían? No era el tipo de <chica linda> que podría atraerle a los hombres.

Siempre fui la que pasaba desapercibida o tratada como la <Fea del grupo>. A la que denigraban por ser morocha, por tener un tono más oscuro de piel que el resto, no demasiado claro pero si distinta. Mis ojos son oscuros, mi nariz un poco "punteaguda". Mi rostro no es de una modelo, siempre lo admití y nunca me intereso ser la <Bonita del grupo> o la que acaparase la atención. Al contrario.
 

    Se hizo tarde.
 Creo que serían alrededor de las 3, 3:30 de la madrugada. No estoy muy segura de ello. Paul se empezó a sentir terriblemente enfermo, ¿Y como para no estarlo? claro, después de todo lo que comió sumado a los nervios que traía encima y las preocupaciones, todo lo que bebió y por sobretodo, que saltó en el pogo del baile con los demás. ¿Quién no se sentiría enfermo o mal del estómago luego?
 Lo peor era que, no solo bebió de más. Su ingesta tenía una razón: lo hacía cada vez que se deprimía y tristemente, hacía dos días atrás había terminado con su pareja y esta parecía ser la manera de intentar pasar por aquello.

Beber no siempre es la solución. Quizás olvidas en el momento pero no ayuda cuando la resaca pasa y el dolor vuelve. 

Todo termina volviendo siempre...

 Mara siempre se preocupaba por todos, Santi no era la excepción. Les dije a ambos que lo subieran a un taxi y se lo llevaran al departamento y lo cuidasen. No seria bueno que se quedara solo.

     Salimos del bar y paramos uno. 

Santi ayudó a Mara a subir a Paul en el asiento trasero y tras él, ella subió sentándose a su lado. Me hizo señas de que también subiese, que había lugar. Les dije que no. Prefería caminar. Era una noche linda, cálida, además que el departamento no quedaba lejos, caminar no era la gran cosa. Pero él no podía caminar esas eternas 15 cuadras con el malestar que tenía.
 A duras penas, Mara y Santi aceptaron mi decisión.
 

  Vi al taxi alejarse rápidamente.
 Yo empecé a caminar tranquilamente las primeras 5 cuadras hasta que llegué al parque. Ahí fue cuando noté algo. Una extraña sensación, como si alguien me siguiera. Intenté no darle importancia y seguí caminando lo más normal posible. No había nadie, ni un solo ruido en la plaza, solo alguna que otra ave que parecía removerse en las hojas ocasionando ruidos en la arboleda. Apreté mi cartera contra mi cuerpo como un acto inconsciente de seguridad.

No voy a negar que tenía algo de miedo para esa altura. Por más que quisiera no darle importancia, lo sentía.
 Frené en seco. La horrible sensación persistió. No tuve otra que girarme y cerciorarme que no había nadie más que yo atravesando el parque a esas horas.
 Para cuando iba por la mitad del parque ya había girado dos veces para comprobarlo. 

Lamentablemente para mi, esta vez si vi a alguien detrás mio caminando detrás mio. Obviamente que desde lejos no lo podía reconocer pero podía jurar que se asemejaba al hombre que estaba en la barra del bar antes. No quise creerlo a lo primero. Disipé aquello de mi cabeza y traté de no darle importancia. Asustada y todo, me giré para seguir caminando. Esta vez decidí caminar un poco más rápido de lo normal.
 

Había algo en esa persona que me daba escalofríos. No sé. 

Todos tenemos esa especie de "sexto sentido" que nos advierte cuando algo puede pasar, cuando algo malo se acerca a nosotros pero la mayoría de las veces no le damos importancia. 

  Realmente no sé cuanto caminé o pasó, pero para cuando me di cuenta, sentí una mano agarrándome del brazo y tirándome contra uno de los árboles que allí se encontraban. Mi cartera se me cayó al suelo debido al tirón y quedó a un costado mío.
 Estaba de frente a mi, lo reconocí, era él, el hombre de la barra. Pero ahora podía ver su rostro más en detalle: sus ojos azul oscuro, tan profundos y brillantes cuál faros en la noche, sus facciones no eran refinadas más bien eran comunes, barba espesa y bien negra como su cabello; Podía sentir su respiración y el aliento a alcohol que emanaba de su boca al exhalar. 

 Creí que era un juego lo que estaba haciendo; Me besó. Yo no se lo impedí, no sentía que debía hacerlo. Claro que me incomodaba un poco la situación principal pero, el beso...no sé por que no me resistí. Quizás porque nunca nadie me agarró de esa forma y sentir semejante pasión me hizo desistir del instinto básico de soltarme de su agarre.

Luego de unos segundos separó sus labios de los míos y los llevó a mi cuello al cuál mordisqueó suavemente. Me dio cosquillas, inconscientemente solté una risita por causa de ello. 

 ¿Por eso solo me siguió?¿Un par de besos y unas cuantas mordidas en el cuello?

 Tenía los ojos cerrados mientras sentía sus cálidos y mojados besos en mi cuello, mordía mi labio inferior como un tonto intento de no soltar un suspiro provocado; luego sentí como sus labios subían de nuevo y regresaban a mi boca , forzándome a besarle fuertemente. Su lengua se metía en mi boca y una de sus manos se encontraba en mi cadera y descendía hacía mi muslo, al cuál apretó con fuerza.
 

     Ahí reaccioné. Traté de alejarlo. Ese no era el lugar que yo podría preferir en caso de querer tener algo. Traté de alejarlo de nuevo, pero con su mano libre me tomó del mentón y me golpeó contra el tronco del árbol en el cuál yo estaba acorralada. 

Debí haberle detenido antes. No tendría que haberme dejado llevar por los besos pero, tonta. Tonta yo. 

 Pude oír un  "No me digas que no después de que me decías que si" casi en un susurro. Sonaba provocador, Agitado. Excitado quizás....no sabría decirlo.
 Su mano presionando mi muslo mientras la otra se mantenía en mi cuello haciendo que éste se quedase medio de costado para dejarle espacio a él para seguir mordiéndome en aquel sitio sensible.
 Seguía intentando separarlo, forcejeando. No quería aquello. Ya no quería sentirme tan frágil como lo estaba haciendo ahora, llegar a aquel punto sin retorno.
 La mano que se encontraba abajo, la sentía moverse hacía delante, acariciando mi pierna, subiendo la parte baja de mi vestido poco a poco y posándose en mi entrepierna.
 Ahogué un suspiro. Pude volver a oír su voz diciendo algo como "Menos mal que no querías...". Me manoseaba en cada rincón que quería. Me empecé a sentir terriblemente asqueada conmigo misma por la manera en que mi cuerpo reaccionaba a semejante acción contraria.

Quería gritar. Patalear. Salir corriendo pero no podía. Era como si estuviera paralizada.

  Me volteó de una manera feroz y bestial.
 Quedó a mi espalda, dejándome encerrada entre él y el árbol. Sentí como levantaba por completo mi falta.
 ¡Yo quería irme! Quería soltarme. Intenté pelear. Patalié. Intenté moverme de allí y salir corriendo pero no pude, su mano me tenía agarrada de la nuca, presionando sobre ésta para no dejarme mover. Pedazos del árbol raspaban mi rostro y algunos pedacitos de madera se quedaron en mi piel.

 El peor momento fue cuando lo sentí adentrarse dentro mío. No pude evitarlo: grité. Un grito fino, el dolor me forzó a hacerlo. Apreté los ojos y trate de contener las lagrimas que humedecían mis ojos; Lo sentía moverse, entrar y salir de dentro mío, incluso podía oírlo gemir, suspirar, hablar....no estoy segura de que era realmente. Yo estaba concentrada en mi dolor y en como mis piernas se flaqueaban al punto de sentirlas como si se fueran a quebrar cual ramillas del propio árbol donde ahora era prisionera.

 Contuve gemidos. Suspiros. No iba a darle el gusto de escucharme soltar un sonido más que mi llanto y mi dolor.
 

  Pareció una eternidad.
 Pude sentir ese calor dentro mío, como si un líquido caliente se escurriese por dentro de mi cuerpo y una sensación de ardor aún más fuerte, realmente no sabría describirlo. 

Yo sollozaba. Mi garganta me dolía debido a todo lo que estuve conteniéndome
 de gritar. Me quedé quieta, inmóvil. Mi pulso estaba acelerado, mi corazón palpitaba como si se me fuese a salir del pecho.
 Salió de dentro mío sin cuidado alguno y de forma bestial, tal como me volteó, lo volvió a hacer, esta vez, quedé de frente suyo, viéndole al rostro directamente. Ese rostro enrojecido, labios rojo carmín, sus ojos brillaban aún más que antes, como si el deseo y las ansias se hubieran apagado pero algo más se encendió en él. Parecía satisfecho, y algo más calmo; Se acomodaba la ropa como si nada.
Yo caía al suelo y me quebré a llorar. Temblaba. No podía decir nada. No podía moverme más.

Cuando finalizó de acomodarse, se agachó a donde estaba yo sentada y me dió un beso como si se tratase de un novio despidiéndose antes de irse por otro camino. Murmuró algo contra mis labios. No lo escuché bien, no podía prestarle atención a algo más que al dolor. 

Pasó su dedo por mi mejilla y secó mis lagrimas. Creo que se mordió el labio inferior al hacerlo. No estoy segura. 

Se irguió y se fue caminando como si nada hubiera pasado. 

 Me sentí asqueada, sucia. ¿Por qué me hizo esto a mi?¿Por qué me forzó?¿Qué le dije o hice para qué él hiciera esto?. Nada parecía tener sentido. Todo me daba vueltas.
 Me dolía demasiado el cuerpo. Me pesaba. Estaba reposada contra el tronco. Siquiera me daba para tomar mi telefono del bolso y llamar por ayuda; Sentí culpa. Esa culpa de no haberle detenido antes, de no haber gritado antes, de no haberle luchado o salir corriendo. 

¿Por qué lo dejé besarme, agarrarme de tal forma? ¿Por qué?
 

  Alguien se acercaba.
 Me aterré de nuevo. ¿Acaso era él que volvía por más?¿Acaso no quedó satisfecho después de arruinarme? No podría resistir aquello de nuevo.
 Los pasos se aproximaban así como una luz blanca incandescente. Apenas ladee el rostro y allí lo vi: era un policía. Apenas pude ver el rostro del hombre, entrecerré los ojos ya que la luz me molestaba a la vista, pero si pude ver algo que reflejaba en su rostro: parecía sentir pena por mi y la vez no podía creerlo...

"Gracias a Dios" pensé "Alguien vino a ayudarme......"

26 de Enero de 2019 a las 03:44 2 Reporte Insertar 3
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Michael Dantés Michael Dantés
Inspirador.
11 de Junio de 2019 a las 13:16

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