Pacto marino Seguir historia

u2693328163 Julissa Sánchez Arias

"Aunque un deseo sea el más puro del mundo, no vale la pena cumplirlo si tienes que vender tu alma"


Cuento Todo público.
Cuento corto
1
3546 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Pacto marino

Una vegetación exuberante llena de árboles enormes, plantas de diferentes especies y colores, animales que sólo han visto en los libros de texto, es lo que se presenta delante de los dos pequeños: Eleine y Víctor. Ellos tan sólo recuerdan el estar en su cuarto, acostados en sus camas, siendo besados por su amorosos padres quienes les deseaban buenas noches.

Ahora, este par de mellizos caminan en aquella isla llenos de temor y tras varios minutos de caminata, se sitúan en la costa donde lo único que pueden observar es el ancho mar. Las preguntas que atraviesan por sus mentes se centran en el lugar en que se encuentran y la ubicación de sus padres.

―¿Qué hacemos? ¿Hacia dónde caminamos? ―pregunta la pequeña castaña.

―No lo sé pero deberíamos de encontrar a alguien ―contesta optimista el niño de orbes negros.

De pronto, una enorme sombra se observa emerger del agua para luego transformarse en una especie de serpiente acuática. Ellos lo miran con miedo y caen a la arena atemorizados cuando se percatan de que el monstruo marino se avecina a ellos para probablemente convertirlos en su alimento.

En cuestión de segundos, una luz refulgente destella del bolsillo del pantalón que tiene Eleine como pijama. Los infantes mantienen los ojos cerrados y no observan el momento en que ésta toma la forma de una mujer que repele el ataque sacando de sus manos unos rayos que carbonizan al monstruo.

Las miradas de los chicos de diez años, quedan impregnadas en la mujer quien poco a poco se acerca ellos.

―Debemos de irnos pronto. No podemos perder tiempo ―menciona preocupada haciendo una señal para que los niños la sigan―. Tenemos que viajar lo más rápido posible antes que ese demonio consuma sus almas.

―¿Quién es usted? ¿Cómo hizo eso? ―pregunta la niña refiriéndose a los rayos.

―No la conocemos así que no tenemos que seguirla, ¿cómo sabemos que no nos hará daño? ―interviene el niño tomando a su hermana de la mano.

―No les haré daño porque mi misión es protegerlos, lo demás carece de importancia. Lo único que deben saber es que si quieren regresar al lado de sus padres y no morir, deben seguirme.

Con miedo pero con la esperanza de volver a encontrarse con sus padres siguen a la enigmática mujer de tez morena y cabello castaño largo que es su heroína. Los tres llegan a un sitio donde encuentran árboles destrozados; la mujer mira los trozos y vuelve a sacar una extraña luz que hace que los pedazos se conviertan en un bote.

―¿A dónde vamos? ―pregunta Víctor con desconfianza.

―Si no les doy una explicación clara de la situación, seguirán preguntando y no subirán al bote, ¿cierto?

Los niños asienten y ella suspira. Dirige su mirada hacia el mar y luego, vuelve a ver a los mellizos que siguen tomados de las manos.

―Tú, el de cabello negro ―señala al pequeño Víctor―. ¿Un hombre se te acercó y te regaló un collar cuyo colgante era similar a una dragón de color rojo?

―Sí ―afirma tomando una pausa para recordar―. Me encontré con el hombre cuando estaba en el parque y me regaló la cadena junto a unos chocolates, me la colocó en el cuello y antes de ir a dormir aún la tenía pero ahora…

―¿Qué tiene eso de malo? ―interroga Eleine.

―Ese hombre era una ilusión, en realidad era un demonio y el collar que te dio es la llave de la puerta que trae a los niños a este lugar; ya no tienes la cadena porque cumplió su función de traerte aquí.

―¿Un demonio? ―mencionan los hermanos al unísono.

―Sí y le fascinan las almas de los niños y por eso los trajo aquí, para comer sus almas ―menciona con tristeza―. Sin embargo, estoy aquí para ayudarlos. Ingresé a este lugar mediante la invocación de tu collar.

―¿El collar que me encontré en la casa?

Eleine introduce su mano en el bolsillo de su pantalón y encuentra el collar. La cadena que ella posee tiene un colgante con la forma de una mujer arrodillada suplicando. Cuando la pequeña la encontró, le pareció bonita ya que se asemejaba a las pequeñas figuras de ángeles, a excepción, que ésta no tenía ni las alas ni la tiara.

―Sí, pero también contiene la forma para encadenar al demonio y es la llave para abrir la puerta que los lleve a su casa.

Dicho esto, empieza a empujar el bote al agua. Los niños, suben rápidamente al bote junto a la mujer y empiezan a adentrarse al mar. Mientras tanto, la joven empieza a perderse en sus recuerdos. Lo relatado a los niños, sólo fue la mitad de la verdadera razón por la que están en aquel lugar.

Luego de varios minutos en altamar, deja de remar pues han llegado al lugar indicado.

―Niña, toma el collar y sumerge sólo el dije en el agua.

Obediente, la niña hace lo que la mujer le pide. Las aguas empiezan a ser más turbulentas haciéndolos pensar que el bote se va a destrozar pero, antes de que algo así suceda, una especie de altar emerge en el lugar. Posteriormente los fuertes oleajes cesan. Sin embargo, antes de que la tranquilidad los invada, una enorme llama negra aparece frente a ellos.

―¿Quién diría que volvería a verte? Así que los de arriba te concedieron una oportunidad para redimir tu perversidad, por lo visto se han vuelto muy blandos ―dice la voz que sale de la llama―. Lástima que no te servirá para nada ya que haré con estos niños lo mismo que con los otros.

―No se han vuelto blandos, simplemente alguien tenía que parar esto y quien mejor que yo, la persona que causó esto ―contraataca la morena―. No te dejaré seguir con tus planes.

Víctor y Eleine la miran asombrados, lo que ella acaba de decir les revela su culpabilidad en la situación y el temor en ellos es el no saber si es su enemiga o su aliada. Al percatarse de la confusión de los mellizos, la mujer se acerca a ellos y les anuncia:

―Les ayudaré a salir de aquí. Suban al altar y coloquen el amuleto en el lugar que corresponda, así podrán regresar a su casa.

Sin más que decir, ella se hace a un lado de los niños que intentan subir al altar. Mira al espectro y en un momento, invoca una pequeña daga la cual sostiene en sus manos.

―Creo que primero me divertiré contigo y luego me deleitaré con las almas de esos pequeños.

De inmediato, el espectro dispara unas flechas negras envueltas en llamas. La mujer los evade mientras protege a los niños para que el ataque no les dañe pero desafortunadamente, una flecha le golpea el costado, su vista empieza a nublarse y sus pensamientos se concentran en lo sucedido aquel día.

Los recuerdos dolorosos y la culpa la invaden. Ella sólo quería salvar la vida de su padre quien estaba a punto de morir y para ello quería la ayuda de un supuesto dios que habitaba en el mar que daba la ayuda a aquel que pudiese despertarlo. Ingenuamente, ella llegó en un pequeño barco de pescador que poseía y con un supuesto hechizo logró que el altar resurgiera de las aguas; desgraciadamente el ser que despertó y con el que pactó no era ningún ser de luz sino uno de tinieblas. Al sellar el pacto con unas gotas de su sangre derramadas en el altar, el espectro quedó libre y se dispuso como fin, acabar con todo ser viviente en aquella isla, No satisfecho con eso, encerró a la isla con un poder por el cual quedó escondida del mundo, sirviendo a partir de ese momento como un lugar a donde llevar niños de diversos lugares para comer sus almas.

Atrapada en esa ilusión, en sus memorias pasadas sufre grandemente; trata de escapar recordando el momento en que le dieron la opción de redimir sus culpas y descansar en paz. Finalmente lo logra.

Mientras tanto, los pequeños han llegado a la cúspide del altar y buscan frenéticamente un lugar donde colocar el collar. El espectro observa la cercanía de ellos, omite la presencia de su adversaria ya que considera que está acabada por haber quedado atrapada en la ilusión que le provocó la flecha; se dirige a toda velocidad para detenerlos, pero en el acto, es bloqueado por la mujer quien se interpone entre él y su presa.

Abrumados por aquella escena, los niños tratan de apresurarse pero al colocar el collar en el sitio, no parece suceder nada. La mujer los observa y parece percatarse de cuál es el motivo de que el collar no haga efecto. El demonio trata de atacarla y ésta retrocede hasta el lugar donde están los mellizos; ella los protege de las espadas en llamas que los atacan pero el arma roza su muñeca derecha haciendo que sangre.

―Gracias ―menciona sonriente mientras deja caer su sangre sobre el collar.

A raíz de este acto, unas cadenas salen, el demonio trata de escapar pero finalmente es atrapado por las cadenas quienes lo atraen al altar. Al mismo tiempo, una especie de portal se abre en las aguas, la mujer toma a Víctor y Eleine por la cintura para lanzarlos hacia él. La morena se despide con las siguientes palabras:

―Aunque un deseo sea el más puro del mundo, no vale la pena cumplirlo si tienes que vender tu alma.

Finalmente, Víctor y Eleine regresan a su hogar. Por su parte, la mujer se queda ahí, mientras todo alrededor empieza a desintegrarse y perderse en un simple recuerdo.

24 de Enero de 2019 a las 16:16 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Julissa Sánchez Arias Es un placer escribir y que las personas disfruten mis creaciones. Soy originaria de Nicaragua, tengo 22 años y desde hace mucho, una de mis grandes pasiones es escribir. Así que un día me aventuré a publicar. Soy psicóloga, así que probablemente presentaré algunas temáticas. Me gusta el romance, la ciencia ficción, la fantasía, el terror, bueno... mis gustos son muchos. Soy fanática del anime. Espero conocer a muchas otras personas que escriban y leer sus obras.

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~