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CHOQUE DE ATENCION


Una joven con problemas de depresión quien tras varios intentos de suicidio su madre y abuela la convencen pidiendo la oportunidad de cumplir un sueño o deseo que tuviese con tal de tener más tiempo y buscar una solución a ese problema. Ellas hacen el esfuerzo y por un milagro de Dios les otorgan la visa tanto a la joven como a su abuela, permitiendo que la chica pueda viajar a estados unidos como era su sueño desde niña. Ellas viajan para conocer a varios familiares que llevan años sin visitar su país natal y de paso cambiar el ambiente con la esperanza de que la chica pueda mejorar su ánimo. La primera visita a ese país le permite durante tres meses conocer personas nuevas, hacer nuevos amigos y empezar a sonreír como hace tantos años desde que era una niña no hacía.


Al regresar a su país natal luego de las vacaciones, su depresión regresó pero esta vez estando sus familiares en alerta no permitieron que empeorara. Al identificar que su actual felicidad estaba en viajar al extranjero, decidieron pagar otro tiquete con la esperanza de que esta vez durase más tiempo con sus nuevos amigos y los recién conocidos tíos que con cariño ahora le abrían las puertas de sus casas. Ella con la esperanza de que esta vez por fin pudiese dejar atrás la depresión, emprendió el viaje durando cinco meses entre las personas que había conocido en su primer viaje. Pero su abuela le comentó de unas tías a quienes la chica no conocía que vivían en Nueva York, la señora secretamente interesada en el viaje le presenta la idea sabiendo que encontraría en casa de sus tías no solo apoyo emocional sino también la oportunidad de una posible restauración espiritual. La joven provenía de una familia cristiana pero no tuvo el mejor ejemplo en sus padres durante su crecimiento así que ella albergaba mucha confusión y cierto rechazo en cuanto a la cosas de la iglesia. Al llegar a NY sus tías la reciben con un cálido abrazo tomándola por sorpresa ya que casi nunca permitía que tuviesen contacto físico con ella a menos que fuera muy necesario o como era el caso actual, de sorpresa. No era muy dada a dar abrazos o besos para saludar ni despedirse, incluso no lo permitía con su familia más cercana. Sus tías no tenían pareja, nunca se habían llegado a casar y vivían todas en una casa de dos plantas en el Bronx. El sector no era malo ni peligroso a comparación de todas las cosas que había escuchado  y visto en películas, lo que veía era un barrio corriente y calmado en todo lo que se puede tratándose de nueva york.


Durante su estancia sus tías le brindaron mucho amor y atención como nunca antes había recibido, incluso sintió que se estaba aprovechando de ellas al no aportar nada durante su estancia, ella hizo lo que pudo para ayudar a limpiar o retirar la nieve que se acumulaba en la entrada para que las señoras no tuviesen que hacerlo o por lo menos el trabajo no fuese tan pesado durante su estancia. Sin darse cuenta sonreía más, hablaba más y empezó a dar abrazos voluntariamente queriendo expresar sin palabras el cariño que había acumulado por sus tías hasta el momento. Ella nunca fue buena diciendo palabras de cariño, así que prefería escribirlas o demostrarlas con acciones, si realmente creía que era necesario o cuando nacía la necesidad de hacerlo. Sus tías eran un grupo muy alegre y activo, en la iglesia eran lideres siendo involucradas en todas las actividades, así que ella al principio con timidez y temor de hacer las cosas mal se ofrecía a colaborar en pequeñas cosas pero eso sí, nada que tuviese comunicación con otras personas además de sus tías. Pasaban los días y cada vez eran más las actividades en las que era involucrada, incluso le tocó compartir un canto a capela de un himno cristiano durante una vigilia, la chica estaba casi desmayándose de los nervios y a punto de entrar en un ataque de pánico, pero con el apoyo de sus tías logro cantar la canción completa aunque apenas y se escuchaba su voz por encima de las voces de las señoras. Su confianza fue creciendo y ya podía comunicarse con otras personas y las actividades a las que ayudaba tenia comunicación voluntaria con los demás brindando una ayuda oportuna y amable como personal del staff. Al momento de regresar a su país natal ya había hecho amigos y conocidos quienes se lamentaban por su pronta partida.


Regresó a su país con un semblante diferente y una actitud notablemente más positiva, no solo sonreía más, hablaba más sino que también estaba más relacionada con la vida cristiana. Ella pensaba que todo sería diferente a partir de allí pero se equivocó, sin pensarlo cayo en la depresión nuevamente pero esta vez fue más fuerte en tan poco tiempo, sus tías al conocer esto decidieron pagar por terapias a una de sus hermanas que residía en México para que la tratase con urgencia así fuera usando Skype, la chica aceptó con la esperanza de que por fin las cosas en su vida fuesen diferentes y permanentes a comparación de las mejoras momentáneas y circunstanciales que hasta ahora estaba teniendo.


Las terapias iniciaron y con ello una lista de problemas finalmente identificados que antes sólo parecían ser descontroles emocionales sin sentido. Ahora tenían nombre y origen, por lo que había la esperanza de trabajar en ello para una mejora de quizás a mediano plazo pero segura. Las terapias iban bien y dando frutos, ya las cosas tenían su razón de ser por lo tanto habían ejercicios que permitían ir solucionando paso a paso cada problema. Ella no era la única que recibía esa atención, su tía quien también era su terapeuta decidió trabajar con los familiares que estuviesen en su círculo más cercano, los que involucraban a su abuela, madre y hermanos, su padre no estaba en su vida desde hacía ya muchos años así que el círculo era limitado. Todo parecía ir perfectamente pero hubo un momento en que las cosas fueron fallando, al momento en que su madre empezó a tener ciertos problemas personales, como era de costumbre descargaba su estrés en la chica haciendo que ésta perdiese los estribos y recayera en su antiguo método de desahogo (Cutting) cada vez que sentía presión, estrés o ansiedad haciendo que nuevas cicatrices se formasen en sus muñecas. No eran cortes profundos, ya que la intención sólo era provocar el dolor y ver un hilillo de sangre que de alguna forma llenaba de alivio a la chica, todas aquellas cicatrices del pasado ya habían sido borradas con el tiempo y ahora por desgracia aparecían nuevas.


Desesperada al verse recaer en ello, se sume aún más en la depresión y auto castigo psicológico retomando la idea de un posible suicidio pero esta vez queriendo lograr su cometido, ya no podía seguir así y menos con la edad de 26 años donde se supone debe ser productiva y tener una vida realizada o en camino a hacerlo, ella ni pareja tenia. Sin embargo y a pesar de toda la presión y dolor que sentía, esta vez ella misma resistió tanto como pudo para no dejar una huella negativa en sus primos menores a los que trataba con constancia e incluso pasaba los días en sus casas, no quería hacer con ellos lo que sin pensar o considerar hicieron con ella al dejarla marcada con tantas cosas que le robaron su inocencia y dañaron su infancia. Al finalizar el año se fue a casa una de sus tías por parte de su madre quien la invito junto a su hermana a la cena y caminata habitual por el centro turístico de su ciudad a esperar los fuegos artificiales que anunciaban el nuevo año. Ella asistió y dio su mejor sonrisa para complacer más no porque con total sinceridad lo sintiese, ella realmente quería estar feliz por acabar un año más junto a su familia pero lastimosamente no era el caso. Para su sorpresa sus tíos tenían preparado un viaje vacacional por carretera al cual fue invitada, disfruto seis días en playa, paseo en lancha y conociendo pueblos, islas, municipios y ciudades de su país a las que solo había oído mencionar o visto por las noticias nacionales. No espero divertirse tanto junto a sus primas y sus tíos pero fue grato y reconfortante. A pesar de ello siguió sintiendo un vacío que no la dejaba, debido a actual estado de depresión se había apartado incluso de su terapeuta a la que decidió dejar por un tiempo, ella sabía que debía continuar lo antes posible con las terapias pero no tenía las ganas de hacerlo.


Cuando finalmente regreso a casa encontró un altercado en el cual se vio involucrada por querer ponerle fin sin que llegase a mayores, así que su madre furiosa le grito muchas ofensas que correspondían a su tratamiento psicoterapéutico, ella se rio de las palabras en el momento pero en verdad le dolía cada una. Su madre era manipulada por su pareja con quien mantenía una relación toxica de hombre casado abusador- amante. Por obvias razones la chica rechazaba la relación, su madre era una de las tantas amantes que el imbécil tenía, y aunque para ella era ilógico que su madre sintiera amor por ese hombre ya no podía hacer nada, su madre lo prefería por encima de ella y sus hermanos, así que para no poner en riesgo la poca relación entre ellos que por el momento era buena prefirió no mencionar el asunto además de no provocar peleas con relación al tema.


Su abuela quien había viajado desde el año anterior para pasar navidades en el extranjero junto a sus viejas amigas supo del altercado por lo que decidió nuevamente hacer que su nieta viajase a Estados Unidos. Comprando los tiquetes de forma apresurada y sin casi tiempo de hacer las maletas la chica viajo como de costumbre confiada de que el cambio de ambiente le sentaría bien. Al bajar del avión se dirigió a realizar el proceso obligatorio de migración que hasta ahora había sido tranquilo y fácil, pero esta tercera vez que ingresaba al país ya no sería como las otras. Al empezar la entrevista el oficial encargado era americano y no entendía o hablaba el español, por lo tanto las respuestas que la chica le daba no le eran convincentes y para descartar cualquier problema buscó en el sistema los ingresos anteriores descubriendo que su última visita había durado 6 meses así que después de hacerla esperar unos minutos a un lado de la fila le hicieron pasar a una oficina provocando cierta preocupación en la joven pero aún mantenía la calma. Encontró que no era la única en la sala, así que le dio un poco más de confianza hasta que fue llamada a seguir a otra sala donde esta vez sólo era ella y un hombre de otro país, luego de unos diez eternos minutos fue llamada a interrogatorio donde repitieron las preguntas que el anterior oficial había hecho y sumadas a otras más detalladas pero esta vez en español, ella empezaba a inquietarse de verdad, a pesar de mostrar una expresión de calma imperturbable, luego de media hora de preguntas el oficial de la ventanilla pidió su teléfono celular al cual ella no pudo negar ceder ya que podía agrandar cualquier sospecha o problema que al parecer ellos quería ocasionar, al entregarlo fue invitada a retirarse y sentarse mientras revisaban el contenido, no había algo más agonizante en ese momento que la invasión a su privacidad de forma inesperada y un poco violenta. El oficial en cuestión la llama devolviendo su pertenencia la cual como nunca antes ahora se siente como un objeto extraño en sus manos con posibilidades de explotar en cualquier momento.


Al terminar en esa sala le regresaron el pasaporte con la irónica aprobación de 6 meses de permiso nuevamente, la joven pensando que eso era todo se dirigió a la salida errada en creer que era la hora más horrible que había pasado, sin saber que al salir otro oficial por cumplir el conducto regular establecido debía buscar en el sistema que orden tenía sobre ella. Como primera reacción el devolvió el pasaporte pero con un rápido segundo vistazo se dio cuenta que debía seguir a otra parte del interrogatorio al otro lado de la sala donde se recogían las maletas, todavía ignorando la situación ella siguió a un oficial quien no soltaba su pasaporte el cual fue entregado a otro colega encargado de la sala de equipajes, él le explico en ingles la situación de forma rápida que ella no pudo averiguar si era bueno o malo, pero al ser acompañada por el nuevo oficial a buscar sus maletas él le dijo en español que debía presentarse en otra sala para chequeo de su equipaje, la chica al escuchar esto se sorprende y se molesta al ver que en realidad el oficial que había revisado su celular la engaño haciéndole creer que ya podía irse a casa cuando había dado orden de continuar con el interrogatorio pero sumando la requisa de sus maletas.


Ella siguió las direcciones que aparentemente el oficial amable le dio, al llegar se encuentra con dos grupos de agentes que esta vez llevaban uniformes y equipamiento más pesado que los primeros a los que había visto en las salas anteriores. Estos llevaban armas, chalecos, radios, botas de combate, esposas y otros elementos más que no conocía y no podía ver bien al estar dentro de sus fundas.


Ella arrastro sus pesadas maletas por la línea siguiéndose de las flechas pero fue detenida cuando una señora agente  ubicada en la primera torre le mandó a regresar y esperar a que le indicaran el paso. Así lo hizo, sin rechistar y dando una sonrisa amable a pesar que las maletas pesaban y sentía cólicos por tener el periodo. Un minuto después le indicaron que ahora sí se acercara al mostrador donde pidieron nuevamente su pasaporte y lo ingresaron al sistema, luego de regresarlo le indicaron que debía ir al segundo grupo de agentes para que pudiese iniciar con el proceso.  Cuando se acercaba dio un rápido vistazo a todos los cinco agentes presentes los cuales no tenían pinta de ser malas personas, o eso esperaba, la primera mirada con la que conectó fue la de un agente joven y barbudo, esos segundos que duró la conexión en verdad le dieron escalofríos. Un agente un poco más bajo de estatura que ella pidió su documento dando inicio al interrogatorio, donde repitieron todas las preguntas que ya estaba cansada de escuchar y otras nuevas que más parecían acusaciones, ella sin embargo respondió amable e intentando relajar el ambiente con explicaciones lentas ya que el agente no extendía mucho el español. Sin embargo no parecía dar resultado, sólo estaba enfocado en revisar cada cosa en las maletas y hacer preguntas sobre ellas aleatorio con las que ya había escuchado en las salas anteriores, no le permitían tocar sus pertenencias a pesar de que quería organizar sus cosas y desdoblar varias hojas y páginas que de forma descuidada el agente había dejado maltratándose con el peso de otros objetos. Ella siempre cargaba consigo sus preciados cuadernos de escritura y dibujo, cada uno tenía una función y al parecer eso ofendió al agente que se sumó en el interrogatorio. El nuevo agente, uno alto, blanco y con algunas canas inicio su intervención de forma grosera y ofensiva, tomando por sorpresa a la chica quien hasta ahora había guardado la calma, ella seguía dando respuestas amables y pacientes a pesar de todo pero el agente no daba respiro con sus gritos, groserías y ofensas que terminaron por derramar la última gota de paciencia que la joven tenía, ella empezó a dar respuestas cada vez más duras y mostrando que también tenía un carácter que sin grosería ponía una línea a la hora de dirigirse a ella, el agente sin inmutarse por la valentía que de repente había poseído a la chica siguió siendo grosero, pedante y gritándole sin necesidad.

Después de un momento intenso de preguntas repetitivas y acusaciones sin fundamento la joven pidió permiso para ir urgentemente al baño recordando que pasaba por un abundante periodo y debía hacer el cambio de la compresa lo antes posible, sin embargo el grosero agente no quería dar el permiso acusando que ella quería ir al baño quizás para sacar droga o porque al sentirse descubierta debía orinar de los nervios. La joven sin querer alargar el momento le explicó determinada y sin vergüenza que debía atender urgente su necesidad de cambiar compresas por su periodo haciendo que el agente cediera sin amabilidad alguna dando orden a una agente mujer de que le hiciera compañía. La agente la dirigía a un baño privado donde seguro estaría cómoda pero el tipo grosero le ordenó llevarla a uno que tenía las puertas abiertas sin derecho a privacidad y de paso con vigilancia por cámaras, ella ignoraba su deplorable situación así que confiada hizo sus necesidades y cambio las compresas descubriendo que su pantalón estaba empapado de sangre por la demora en ir al baño, atormentada por la nueva situación incómoda se lamentó en voz alta habiendo que la agente que muy amablemente esperaba fuera entrase para cerciorarse que todo estaba bien.


Cuando la agente se percató de la situación fue en busca de jabón para que pudiese lavar sus manos manchadas de sangre menstrual por haber pasado tocado sin saber las zonas empapadas, al tener finalmente las manos limpias la joven le pregunto si podía sacar un nuevo pantalón de su maleta y ropa interior para poder cambiarse, la agente amable y empatizando con la situación fue a comunicar a su colega el agente grosero que le permitiese tomar ropa nueva para cambiarse, él inicialmente se negó pero ella insistió explicando que era urgente un cambio de pantalones, el agente grosero cedió con su ya habitual grosería pero la chica sólo podía tomar un pantalón más no ropa interior, lo que a la final no ayudaba mucho debido a que también su panti estaba empapado de sangre, pero era eso o quedarse como estaba, así que la joven aceptó sacando la prenda de vestir y siendo nuevamente acompañada por la agente pero su paso fue detenido por el agente grosero quien con una excusa totalmente mal intencionada le ordenó a la mujer ocuparse de un pasajero con carga sospechosa, era la única que podía acompañar a la chica al baño y a pesar de que la agente se lo hizo ver a su colega grosero este no dio su brazo a torcer.


 La joven desesperada por cambiar sus pantalones y sin poder sentarse a esperar se quedó de pie junto a las sillas hasta que la agente se desocupase, pero en el grupo estaba el joven agente con la barba crecida quien desde el inicio estuvo al pendiente de la situación sin intervenir, sólo daba miradas esporádicas a la chica mirando sus reacciones y al parecer sintiendo curiosidad por ella, cada vez que el agente grosero le gritaba el miraba disimuladamente a la chica e incluso ella se dio cuenta de las miradas pero al estar en esa apurada situación no sabía si sentirse preocupada por la atención extra o aliviada porque quizás ese agente podría defenderla en algún momento dado. Pero descartó inmediatamente esa opción pensando que lógicamente no habría tal posibilidad ya que no la conocía y además seguro era parte de su trabajo observar de lejos toda la situación, sin embargo no podía dejar de estar  un poco esperanzada en que algo bueno significase las miradas de aquel joven agente barbudo.


Pasaron cinco minutos que se sintieron eternos y agonizantes mientras la agente hacia el chequeo del otro pasajero, habiendo cinco colegas más desocupados era ella quien debía hacer el proceso por petición del agente grosero, la chica empezaba a desesperarse y su malestar menstrual empezaba a empeorar, creía que si no salía pronto de esa sala habría altas posibilidades de que se desvaneciera en cualquier momento. La joven se percató de que el proceso con el otro pasajero iba a demorarse cuando un polvo blanco salió a relucir cuando la mujer pinchó un paquete sellado con bastante cinta industrial, no sabía si aguantaría el tiempo que seguro demoraría la investigación rigurosa y de ser culpable llevaría quizás horas, el agente joven barbudo al percatarse de que la joven aún seguía esperando solicitó ayuda de dos colegas para que la mujer agente pudiese llevarla finalmente al baño, cuando los otros colegas se acercaron él le indico a la mujer que siguiera con la chica pero nuevamente el agente grosero apareció y detuvo el amable intento de que finalmente fuese a cambiar su pantalón, el joven agente insistió en que dejase a su colega mujer libre pero en medio del intercambio de opiniones llegó un nuevo colega, quien siendo un hombre mayor, blanco y con estatura poco más bajo que la chica se enteró de lo que sucedía e inmediatamente decidió solucionarlo personalmente llevándola a una sala sin cámaras y con la grandiosa posibilidad de cerrar la puerta para que por fin hiciera el cambio de prenda, él le indico el camino y le aseguro que a pesar de no haber traba en la cerradura el no permitiría que alguien ingresase mientras ella se cambiaba, ella supo en ese momento que el baño que utilizo anteriormente estaba vigilado, algo en ella se rompió por saber que su desnudez había sido vista por extraños y era un golpe emocional fuerte debido a su trauma.


 Al salir la chica con una sonrisa agradeció la amabilidad del agente mayor y nuevamente indicando que debía continuar con el proceso se acercaron a la mesa donde yacían sus pertenencias dispersas por doquier y revueltas como si no valiesen nada, el agente señor preguntó sobre la situación de la chica y al enterarse se quedó en el resto del interrogatorio que por alguna razón fueron menos groseros pero sólo un poco menos. El agente joven barbudo seguía dando miradas esporádicas manteniéndose al tanto de lo que la chica hacía, decía o lo que iba resultando de las preguntas, ya cansada de todo la chica finalmente quiso zanjar el asunto diciendo la razón de sus visitas y su ultimo largo periodo de estancia, contó sobre su depresión, último intento de suicidio y su práctica de (cutting) mostrando las cicatrices que tenia de la última vez que se cortó así misma.


Explico que sus viajes eran solo un motivo que le daba alegría y le ayudaba a mejorar un poco en  su estado depresivo, más el hecho de que estaba en terapias por su situación, la explicación pareció zanjar el interrogatorio ya que el agente grosero y el agente de baja estatura que inicio el chequeo de sus maletas se apartaron de la mesa dejándola con el agente mayor quien le dijo que podía guardar sus cosas. Ella se sorprendió y preguntó al agente mayor a que se debía todo el problema y las preguntas a las que había sido sometida por ya dos horas sin tregua alguna, él amable le dijo que era por su última estancia que duró 6 meses y que siendo joven era sospechoso de quedarse de ilegal en el país, sobre todo porque estaba en edad productiva donde debía estar estudiando o trabajando y ella no hacia ninguna en su país de origen, la chica confirmo que no hacía nada de ello y era debido a la depresión que sufría, el agente mayor al parecer sabiendo que le decía la verdad hizo un gesto de afirmación con la cabeza y prosiguió a compartir unas palabras con ella de ánimo en las que integro un poco de humor logrando una pequeña risa de la joven a pesar de que sus ojos se habían llenado de lágrimas al sentir vergüenza de admitir su situación personal. Mientras tanto el agente joven barbudo no quitaba mirada de la chica quien lo había sorprendido con su declaración de intento de suicidio y depresión, sin embargo no apartaba la mirada de ella, de hecho dejo de ser discreto desde hace mucho dando abiertamente miradas de atención a la chica, situación que para ella no pasaba desapercibida y de hecho no sabía con exactitud qué pensar de ello.


La joven finalmente termino de empacar sus pertenencias siendo amablemente despedida por el agente mayor a quien dedico una última sonrisa llorosa grabando su apellido que se mostraba en la placa del uniforme, al pasar por donde se encontraban el resto de agentes se despidió con un gesto de la mano dedicando una sonrisa de agradecimiento a la agente mujer y al agente joven barbudo quien la vio caminar hasta desaparecer por las puertas. Ella al salir se dispuso a realizar un cambio de ropa bien hecho para poder encontrarse con su tío que llego casualmente minutos después de ella salir del baño, él excusándose de haber estado atascado en un terrible tráfico de camino al aeropuerto, pero la joven agradeció internamente que fuese ella quien debió esperar unos pocos minutos  antes de haber hecho que su tío esperara por poco más de dos horas hasta que saliese del interrogatorio.


Estando ya de camino a casa el miedo se hizo presente creyendo que quizás esos agentes quisieran rastrear su paradero o intervenir su teléfono, realmente le preocupaba ya no tener privacidad en sus llamadas o mensajes y odiaba desconfiar de tener consigo su móvil, ya no sería igual, tenía temor y no sabía la razón ya que no hacía nada malo o ilegal, aun así lo sentía y era horrible. Sentía miedo de salir a la esquina pensando que sería malo o que la estaban vigilando en todo momento, no lo decía a los demás pero realmente quería regresar a su país inmediatamente. Esa situación había dañado de alguna forma su pedazo de paraíso o fuente de escape que la mantenía con vida.


Al día siguiente luego de asistir a la iglesia y aun sintiendo un poco de malestar por lo sucedido empezó a pensar si dejaría que esa situación estropeara lo que para ella representaba felicidad, lo único que hasta ahora la había ayudado a progresar en su tratamiento aunque su progreso fuera lento y poco pero había señal de que existían avances positivos, ella decidió calmar sus ánimos y procurar disfrutar los tres meses que tenía en ese país antes de que regresara a la realidad del suyo. La joven ya había decidido continuar los estudios pero hasta el momento le había sido imposible debido a la falta de recursos. Pero esta vez y con la llamada de atención que resultó ser el interrogatorio, cayó en la realidad de que a su edad no debía seguir de mantenida y ociosa solo estando de casa en casa sin hacer nada productivo, sentía vergüenza de sí misma y se repudiaba por esa y muchas otras cosas, pero, aunque difícil intentó canalizar eso para empezar a moverse y al llegar a su país poder ingresar a estudiar.   


Sin saber la razón llevaría consigo ese recuerdo como algo que definiría su toma de acción, además nunca olvidaría al agente mayor que fue amable y quien con sus palabras tocó fibra en ella, la mujer agente que por lo menos intento ser solidaria con su género y le acompaño atender su necesidad, pero mucho más recordaría al agente joven barbudo que con solo haber lanzado miradas marcó algo en ella, no sabía identificar qué era, pero sabía que no lo olvidaría a pesar de no saber ni el apellido que llevaba en su placa, una mirada dice más que mil palabras y ella de algún modo se sintió segura con él estando presente y al pendiente de todo su proceso, incluso tontamente fantaseo sobre la posibilidad de encontrarlo nuevamente en circunstancias diferentes y más relajadas, donde él no era un agente y ella no era una sospechosa. Pero todo quedaba en eso, no había más, la realidad hacia presencia y su posible final de novela quizás nunca se daría, era una lástima siendo que se sintió atraída por el de una forma inexplicable, en su inexperiencia no podía explicarlo pero no podía hacer más que recordarlo hasta que su memoria lo permitiera.                                         

       

                

22 de Enero de 2019 a las 21:23 0 Reporte Insertar 0
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Conoce al autor

Geysa Montes Soy amante a la lectura y escritora amateur. Tengo 26 a�os y espero poder desarrollar todas las historias y novelas que desde adolescente he venido ideando pero nunca supe como plasmarlo en un escrito. Saludos a todos.

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