RAVEN Seguir historia

whiteraven23 Dana Gabriela Artiles

No reniegues de las diferencias... por que el poder esta el ello... Raven a sufrido por la rareza del color de sus ojo, puesto que los tiene de diferentes colores. Solo hasta que va a un internado para jóvenes, se dará cuenta lo valiosa que es, y lo que su poder podría crear.


Ficción adolescente Todo público.

#258 #drama #misterio #conspiraciones #accion
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Prologo

Parecía más campestre. Un campamento a un colegio o internado. Pero no importaba, solo deseaba que pudiera quedarme por el verano. O en lo posible más.

Estaba ansiosa, curiosa y las mariposas de mi estómago no se calmaban. Desee no haber desayunado nada, sin embargo, no solía hacerlo. Gran parte de las veces me arrepentía de comer algo en casa, porque los insipientes nervios de que cualquier cosa se valla al diablo hacían que me entraran las náuseas y en ocasiones devolvía todo lo comido.

Esto era diferente. En simples palabras, me sentía más relajada. Obviamente que el campo no era igual a vivir en la ciudad. Desde el trayecto de alejarnos de la ciudad a ir por la ruta, hacía que mi cuerpo se relajara, de cuando en cuando cerraba los ojos, no por cansancio o conciliar el sueño, sino por comprobar que me alejaba de toda la onda negativa de los días con mi padre y la escuela.

Jeff, quien conducía pareció entender que estaba bien sin entablar charla, o simplemente no tenía ganas, creo. Me recline más en el asiento trasero, de costado a mirar por la ventanilla, abrazando mi bolso con mis pertenencias como almohada.

-Te molesta si escuchamos música? - Me pregunto mirándome desde el retrovisor amablemente, y rebuscando en la guantera.

-Para nada. - Le dije con una sonrisa.

Introduciendo un pendrive en el puerto USB del reproductor del BMW.

-Me encanta esta banda. -

"A mí también", pensé cuando escuché el tema de "W.D.Y.W.F.M?" de The Neighbourhood. Lo había descargado y puesto en la lista de "favourite" de mi celular, pero generalmente escuchaba de Spotify, entre otros temas.

Transcurrió alrededor de una hora cuando, por la ventana cruzo un largo trayecto de un paredón con ladrillos a la vista, que a la velocidad que íbamos no podría suponer cuantas hectáreas serian lo que rodeaban. Pero Jeff fue disminuyendo la velocidad y deteniéndose por las rejas de la entrada. Volvió a rebuscar en la guantera y apunto un diminuto control para abrirlas. A un lado del paredon había un cartel con letras elegantes que decían: Eleonora. Y junto, un cartero con la apariencia de una casita para pájaros, con un mini cartelito: Miller.

Pasamos el portón y volvió a detenerse para dirigir el control a su espalda sin voltear, y las rejas se fueron cerrando. Yo me enderece en mi asiento mientras recorríamos el tramo corto hasta lo que parecía un edificio de cinco pisos, con lo que veía unos metros más lejos un establo extenso.

Era un establo de los típicos que se ven en las películas con sus techos de chapa en rojo con cimientos de madera en su totalidad. Y se me ocurrió que nunca había visto a un caballo en persona, y que me encantaría verlos. Montarlos.

Aparco en frente del edificio y se bajó, yo hice lo mismo con mi bolso en mano.

-Permíteme. - Inclinándose a tomar mi bolso.

-Gracias. - Pero mis nervios hacían que mis manos quisieran mantenerse ocupadas, mi fina campera no tenía bolsillos, así que solo me cruce de brazos y lo seguí a adentro.

Al pasar las puestas de metal, se extendía un pacillo con paredes rojas y bien decorado en cuadros de pintura en tela y de flores artísticamente disecadas incrustadas en marcos. La verdad, es que esperaba un estilo a hospital, con sus pisos y paredes blancas nada llamativo, y sin mucha mueblería.

-Muy bien...- Oí la vos de una mujer no muy lejos.

Caminamos por el pasillo hasta una especie de living o vestíbulo, cuando aparecimos a la vista de los demás yo me quede en el umbral mientras Jeff se acercaba a la directora.

-Hola, cariño. - Cuando creí que le daría un beso a su esposa, esta le propino un golpe en el estómago. -Perdón, directora. -

Froto su estómago de forma teatral.

-Mucho mejor. - Le dijo con los brazos en jarra.

Luego repare en las risas disimuladas de algunos de los chicos sentados esparcidamente por la habitación.

-Bienvenida. – Me saludo, mirando por encima del hombro de su esposo. -Bueno, ya estamos todos. - Informo antes de comenzar con la introducción.

7 de Enero de 2019 a las 00:55 0 Reporte Insertar 0
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