jhoyner-palomino Jhoyner_ Palomino

"Nuestros labios estaban a punto de ser los protagonistas de este hermoso sueño, o eso pensé yo, cerré mis ojos y al no sentir el beso de aquel chico abrí mis ojos con rapidez. Él estaba tirado en un charco de sangre, y lo primero que hice fue agacharme, tomar una de sus manos y decirle que todo iba a estar bien."


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09, Enero
MADDIE POV


A veces las cosas pasan por algo, los sueños pueden ser llamados de tu futuro, o para la gente que no cree en nada, son solo imaginaciones, pero para mí, todo cambio después de un extraño sueño que tuve...

"Mis párpados comenzaron a abrirse lentamente, estaba demasiado confundida del lugar en donde estaba. Un hermoso jardín lleno de flores, diferentes y hermosas estaban a mi alrededor, levante la mirada y me encontré con un pequeño kiosco de color blanco. Una enorme pared de ladrillos gigantes y de color gris, eran realmente amenazantes, me levante dándome cuenta del vestido que llevaba puesto, era celeste y podía notarse que era demasiado delicado, una verdadera creación...


- ¡Maddie! -Mi nombre, comencé a ver hacia todas partes, pero no encontraba el portador de aquella voz, desconocida para mí.

Mis pies se empezaron a mover, y con mis manos tocaba las flores que había visto segundos antes, una sonrisa se dibujó en mi rostro, todo esto en verdad era muy hermoso. Al llegar al pequeño kiosco, sentí un alivio, unas inmensas ganas de estar en ese lugar.


-Maddie-Era la misma voz, pero esta vez no estaba gritando-Maddie-Llamaron de nuevo, y por lo cerca que se podía oír, sabía que aquel chico estaba detrás de mí.


Mi cuerpo se llenó de nervios, no sabía qué hacer, estaba literalmente temblando y con un fuerte revoloteo en mi estómago, que al parecer eran las inigualables mariposas, tome aire y como si en verdad fuera magia unas hermosas mariposas empezaron a revolotear por todo el lugar. Sentí una mano en mi hombro, y mis nervios no podían ocultarse, con lentitud comencé a darme la vuelta, pero cerré mis ojos, aún no quería saber quién era, y por causa de mi reacción escuche una pequeña y corta risita de su parte.


-Abre los ojos-Posó una de sus manos sobre mi rostro y mi cuerpo se llenó de alegría, amor, y confianza.


Le hice caso y de a poco comencé a abrirlos, el atardecer era nuestro testigo, junto a las hermosas mariposas. Un hermoso rostro invadió mi campo visual, una sonrisa se formó en mis labios, era realmente muy pero muy hermoso, su cabello castaño claro, su piel y sus ojos, una pequeña, pero espectacular parte de la evolución, aunque al ser un poco minuciosa nadie le da el valor que merece, su ojo izquierdo es marrón claro, mientras que el derecho es azul.


-Te estaba esperando toda la vida-Sus palabras fueron el pequeño detonante para que mi cuerpo se acercará, pero yo estaba completamente fascinada con él.


Nuestros labios estaban a punto de ser los protagonistas de este hermoso sueño, o eso pensé yo, cerré mis ojos y al no sentir el beso de aquel chico abrí mis ojos con rapidez. Él estaba tirado en un charco de sangre, y lo primero que hice fue agacharme, tomar una de sus manos y decirle que todo iba a estar bien. Pero no fue así, la risa de una mujer llamó mi atención, y de inmediato levante la mirada, ella era rubia, alta y hermosa, tenía una sonrisa de victoria en su rostro, se acercó lentamente hacia donde yo estaba, lo único que se podía escuchar era el sonido de sus exuberantes tacones. El lugar también le temía y cada vez que se acercaba donde yo estaba con aquel chico, las flores se pudrían al instante, las mariposas que revoloteaban, morían, caían sin vida al frío suelo, el atardecer se marchó y una inquietante oscuridad nos consumió.


-Es tu turno-Fue lo último que dijo antes de apuntarme con una pistola dorada y con una rosa pintada en ella, Halo el gatillo y todo se oscureció."


La campana de la escuela sonó, indicando una vez más, que las clases han terminado por el día de hoy, y al parecer nadie se percató de la "pequeña siesta", que tuve hace un rato, la maestra comienza a borrar todo lo que había escrito en el pizarrón, mientras que absolutamente toda la clase está preparando sus cosas para irnos de una buena vez. April aparece enfrente de la puerta con una enorme sonrisa, indicando que me está esperando. Ella ha sido mi mejor amiga desde que ambas teníamos siete años. Levanto la mirada al terminar de guardar mis cosas y me encuentro con nada más ni nada menos que mi novio, él me brinda una sonrisa y sin pensarlo pasa su brazo por detrás de mi amiga para abrazarla. Camino hacia la puerta y Ethan se acerca, dándome un gran beso en los labios.


-Eres realmente hermosa-Susurró, paso sus brazos por mi cintura y me dejo bastante cerca de él.


-No coman frente a los pobres-April dijo aquella frase con algo de rabia, o simplemente me lo estoy imaginando, muevo mi cabeza y doy un pequeño suspiró.


- ¿Iras a la fiesta?-Ethan estaba preguntándome, ya que hoy es jueves y mañana hay clases.


-No lo creo-April contestó mientras salíamos de la escuela.


- ¿Por qué no?-Estaba algo confundida por su actitud hacia mí, o era por aquel extraño sueño que había tenido.


-Eres una chica muy correcta-Contestó-Jamás has faltado a clases-Comento de nuevo y camino hacia su automóvil.


-Nos vemos después-Ethan levantó su mano derecha para despedirse de mi amiga, pero ella simplemente nos enseñó su dedo de en medio.


-Loca-Me reí de su actitud.


Me subí en el asiento del copiloto de Ethan, ya que él había prometido llevarme hoy a mi casa. Encendí la radio y ambos comenzamos a escuchar las últimas canciones que los artistas han decidido sacar. Levanto mis manos hacia arriba, mientras disfruto la refrescante brisa y mi queridísimo novio simplemente se está riendo de mí.


- ¿Qué te da risa?-Estaba muy feliz y la pregunta no era para pelear, solo quería saber acerca de su felicidad.


-Aún no me puedo creer que tengo la mejor novia del mundo-El semáforo estaba en rojo y él aprovechó aquel pequeño y corto momento para acercarse y besarme.


Nuestros besos estaban pasando a ser algo más apasionados, y literal me estaba llenando de nervios. Podre sonar como una estúpida marginada y anticuada pero yo jamás he tenido sexo con alguien. Las cosas pueden ser diferentes en estos tiempos pero simplemente estoy esperando al chico correcto y creo que Ethan lo es. Seguimos con los besos hasta que el auto de atrás hizo sonar su bocina, el semáforo ya había cambiado hace rato y nosotros dos disfrutábamos del momento.


-Fue tu culpa-Me empecé a reír mientras él seguía conduciendo.


El bullicio de la ciudad se quedó atrás, mientras que la tranquilidad de mi vecindario nos recibía con alegría. Ethan estacionó el auto enfrente de una hermosa casa de dos pisos, un hermoso jardín delantero. No voy a negar que tengo dinero, por ver mi casa simplemente se nota, y eso es gracias a mi padre, él es uno de los mejores Chef del mundo y por su trabajo ambos estamos viviendo como reyes, literalmente.


- ¿Iras a la fiesta?-Ya era la segunda vez en el día, en el que mi novio me preguntaba acerca de aquella tonta fiesta.


-April ya te contestó -Suspire con algo de rabia, tome mis cosas, abrí la puerta y cuando estaba a punto de bajarme, él se quitó el cinturón de seguridad y se abalanzó, sujetándome de la cintura.


-No te enojes-Varios besos comenzaron a invadir mi cuello.


-No estoy enojada-Cerré mis ojos, ya que me estaba sintiendo un poco excitada con lo que estaba haciendo-Pero no iré-Por fin había respondido la estresante pregunta.


-Prometo no beber demasiado-Dijo entre besos, para luego simplemente parar-Ya me tengo que ir-Me sonrió-Nos vemos mañana-Me lanzo un beso.


Me bajé de su auto convertible de color negro, y él literalmente aceleró dejando una pequeña nube de humo gris, que a los pocos segundos se esfumó por completo, di media vuelta y comencé a caminar hacia mi casa. Me detuve enfrente de la puerta, revise todos mis bolsillos y no logre encontrar las llaves, "Mierda", pensé, y cuando estaba a punto de tocar, esta se abrió dejándome ver a Margareth con una maleta a su lado.


-Señorita Maddie-Sonrió.


- ¿Te vas de vacaciones?-Estaba llena de curiosidad del porque llevaba una maleta, si prácticamente ella vivía todo el tiempo con nosotros.


-Fue un verdadero placer haber trabajado con ustedes, verte crecer...-Un silencio la invadió y sin esperarme ella me abrazó-Cuídese-Fue lo último que dijo, tomo su maleta y sin responderme mi pregunta se marchó.


Cerré la puerta y camine aún confundida hacia la cocina, chocando prácticamente con una pareja y una mujer mayor, las tres personas me sonrieron amablemente y yo les devolví la sonrisa, pero mi cabeza estaba comenzando a llenarse de preguntas que solo mi padre podía explicarme.


-Disculpé-Dirigí mi mirada hacia la mujer mayor- ¿Usted sabe dónde está mi padre?


-El señor Parks aún no llega pero me permitió hacer este tour por la casa-Contestó y continúo hablando con la pareja, ignorándome por completo.


Abrí el refrigerador y no encontré absolutamente nada allí dentro, "¿Que estará pasando?", me estaba asustando cada vez más y no sabía nada de nada. Salí de la cocina y subí las escaleras, camine hacia mi habitación y por lo menos aquel lugar si estaba tal cual lo había dejado. Coloque el seguro y camine hasta mi cama, deje mi mochila en el piso y comencé a observar el techo, o prácticamente una enorme fotografía que tenía, en ella estábamos mi padre, mi madre y yo.


- ¿Qué está pasando?-le pregunte a ella, y sin esperar alguna respuesta me quede completamente en silencio.


En la casa no se podía escuchar nada de nada, a lo que al parecer las personas que me había encontrado antes ya se habían marchado, no tenía hambre, solo quería saber lo que está ocurriendo, pero la única persona que podía responder a todo, no había llegado aún a casa. El tiempo pasaba y con ello las ganas de dormir iban creciendo más y más, mi teléfono celular estaba completamente muerto y no podía hacer nada con ese aparato.

Horas más tarde volví a tener aquel estúpido sueño, aquella mujer asesinándome junto aquel hermoso chico, sus labios, sus ojos, su sonrisa. Abrí mis ojos y la oscuridad ya estaba presente, me levante con cuidado y encendí la luz de la habitación, "Mi padre ya debió haber llegado", camine hacia la puerta y salí, bajé las escaleras y efectivamente allí me lo encontré, hablando con alguien por teléfono, hasta que se dio media vuelta y se percató de mi presencia.


-Todo está listo para mañana-Cortó la llamada y me brindo una sonrisa.


- ¿Todo está listo para mañana? -Levante una de mis cejas y él parecía estar demasiado nervioso.


-Hija...yo quería decírtelo pero sabía que tu reacción no iba a ser demasiado buena...


-Papá-Me acerque y lo abracé- ¿Qué está pasando?-Levante la mirada para verlo.


-He conseguido un gran empleo-Sonrió.


-Genial-Lo volví a abrazar.


-Pero hay un problema-Su rostro paso de felicidad a uno más lleno de miedo y nervios, tal vez por mi reacción.


- ¿Qué pasa? -Quería saber de una vez todo lo que este día tenía preparado para mí.


-Es en Villandry...


- ¿Villandry?-Mi rostro tomo una expresión de confusión, pero al poco tiempo recordé aquel país, lo habíamos visto en la clase de Geografía- ¿Tendrás que mudarte?


-Mudarnos-Su respuesta me dejo helada, no quería irme de aquí y dejar a April y Ethan solos.


- ¿Es una broma?-Pregunté mientras me reía de lo que no parecía ser un chiste.


-No Maddie-Se acercó pero yo me alejé-No es ninguna broma.


-No quiero irme a ningún lado-Dije en voz alta-Aquí está todo lo que yo más quiero-estire mis brazos haciendo referencia de todo lo que había conseguido en este pueblo.


-Yo sé que es duro, pero...


Estire una de mis manos y él se calló, jamás había actuado de esta manera con él, pero no quería seguir discutiendo, camine hacia la puerta principal de la casa y me marché. Aún estaba vestida con lo que tenía hoy en la escuela y es bastante obvio, el frío estaba realmente aterrador y yo lo único que tenía era un short y una camisa, es lógico que la helada noche se iba a desquitar conmigo. No sabía a donde ir, mis pies solo se movían sin parar, no quería regresar aún a mi casa, o bueno mi excasa.

El pequeño humo blanco ya comenzaba a salir de mi boca, y con mis manos trataba de calentarme, pero era realmente imposible, hasta que a lo lejos la música me hizo recordar la fiesta, y que April debía estar allí con Ethan. Limpie las lágrimas que habían salido, y me dirigí hacia aquel lugar. La cabaña estaba algo alejada de la ciudad y la policía no vendría a apagar la música demasiado temprano, el olor a alcohol fue lo primero que invadió mis fosas nasales, luego la marihuana no se quedó para nada atrás, pasé en medio de dos chicos que estaban fumando y el humo me hizo toser bastante, adentro todo el mundo bailaba y disfrutaba de la fiesta. Comencé a buscar a mis amigos, pero no encontraba a ninguno de los dos, "¿Dónde están?", me pregunté con nervios, hasta que decidí en subir las escaleras, y los nervios crecieron aún más, las sospechas que había tenido esta mañana comenzaron a presentarse y mi cabeza se llenó de esas absurdas ideas, mis piernas temblaban, no quería tener que lidiar con ellos si los encontraba en algo realmente comprometedor. Tome aire y comencé a caminar por el pasillo, algo dentro de mi decía que me fuera, que me largará junto a mi padre, pero quería saberlo, necesitaba saber la puta verdad de una buena vez, tres puertas, tres oportunidades para no decepcionarme de esta forma, tome la perilla de la primera, el color blanco como la nieve era realmente embriagador, suspire y la abrí.


- ¿¡Que mierda!?-Grito una chica que al parecer no conocía, estaba completamente desnuda mientras le hacía sexo oral a un chico.


-Lo siento-Cerré con rapidez y trate de calmarme, estaba demasiado roja y era por la vergüenza de haber hecho lo que hice.


"¿Y si no estamos haciendo nada malo?", camine hacia la segunda puerta y está también era de color blanco, sujete la perilla, pero esta vez lo pensé demasiado, no quería pasar por una doble vergüenza, "Solo hazlo", me susurré, le di una vuelta, pero no la abrí, fui interrumpida por el ruido de la tercera habitación, volteé rápidamente a ver de quién se trataba y April estaba saliendo de la habitación con un chico.


-Mierda-Su rostro cambio, se podía notar que estaba llena de preocupación.


- ¿Dónde está Ethan?-Quería saber dónde estaba él, al parecer mis pensamientos solo eran imaginaciones mías.


-Él esta...-El silencio la delató, obviamente debía estar en esta habitación donde yo estaba parada.


- ¿Esta con otra?-Quería llorar.


-Maddie no abras la puerta-Ella comenzó a acercarse a mi lado pero ya todo era muy tarde y sin esperar lo hice, la abrí.


- ¿Ethan? -Él volteó a verme, estaba teniendo sexo con otro chico- ¿Por qué? -Las lágrimas no se contuvieron, azoté la puerta y comencé a caminar hacia la salida.


- ¡Maddie espera!-April me estaba siguiendo y eso era lo que menos quería en estos momentos.


Yo la ignore por completo, salí de esa estúpida fiesta y cuando estaba algo alejada sentí como alguien sujetaba mi brazo, di media vuelta y la única que estaba allí, era April, no habían rastros de Ethan por ninguna parte.


- ¿Jamás le importe?-Mi pregunta la tomo por sorpresa.


-Eres todo para él-Me reí, de su hipocresía.


-No quieras taparlo-Una lagrima apareció entre tantas, pero esta fue por ella, por nuestra amistad perdida.


-Maddie yo...-Di media vuelta, no quería escuchar sus excusas- ¡Maddie!-Grito pero la ignore.


Me sentía bastante rota, triste, devastada, y humillada, las dos personas que quería y que habían estado en mi vida por mucho tiempo, fueron las causantes de toda esta maldita mierda.

En estos momentos ya no sentía frío, solo tenía rabia. Al llegar a casa noté que la luz de la sala aún estaba encendida, toque la puerta, había dejado mis llaves adentro después de discutir con mi padre.


-Maddie... ¿Qué te pasó? -Lo abrace con fuerza mientras aún seguía llorando.


-Iré a empacar mis cosas-Termine el abrazo y camine hacia las escaleras, no podía ver a mi padre a los ojos, pero sabía que tenía en su rostro una expresión de confusión por lo que le había dicho.

29 de Diciembre de 2018 a las 21:41 0 Reporte Insertar Seguir historia
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