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alberto-suarez-villamizar3721 Alberto Suarez Villamizar

EXISTEN QUIENES VIVEN CIERTAS CELEBRACIONES DE UNA MANERA MUY ESPECIAL


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OCURRIÓ EN UNA NAVIDAD


AUTOR:   Alberto Suárez Villamizar

 

 

Es la noche de navidad…

 

Frente al espejo de la vetusta peinadora Juan arregla con gran esmero su blanca barba y su larga cabellera plateada por el paso de los años, pues desde hace varios años junto con su figura obesa y su gran panza, le han servido con la ayuda de unos ropajes de color rojo a personificar a “Papá Noel” en la entrega de regalos en la fiesta de navidad; y ésta noche debe hacerlo en varios sectores de la ciudad.

 

Terminaba de arreglar sus cabellos cuando se sobresaltó.  No podía dar crédito a la imagen que reflejaba el espejo de alguien que a sus espaldas le observaba en silencio, y de quien hasta ahora notaba su presencia: era Papá Noel en persona.

 

-       ¿Por qué me imitas? – Preguntó Papá Noel

 

-       Lo hago para brindar alegría a los niños durante la noche de navidad–respondió nerviosamente Juan.

 

-       Lo haces muy bien – comentó Papá Noel.

 

-       ¡Oh no, yo sólo! - trató de justificarse Juan.

 

-       No te preocupes, no me molesta que lo hagas, te repito que lo haces muy bien, eres un hombre de buen corazón.  Yo me estoy viejo y me siento cansado, hoy quiero pedirte que seas mi sucesor, mi reemplazo en la entrega de regalos a los niños en las fiestas de navidad en todo el mundo.  - Le propuso Papá Noel apoyando sus manos sobre los hombros.

 

-       Pero yo……- con voz temblorosa trató de decir Juan-

 

-       Vamos te indicaré que debes hacer – le indicó Papá Noel.

 

Y luego de chasquear repetidamente los dedos hizo su aparición su trineo halado por ocho hermosos y enérgicos renos.

 

-       Vamos Juan, sube y me acompañas – le invitó papá Noel- tengo muchas cosas, por hacer, date prisa.

 

Sorprendido ante aquella inesperada aparición, Juan subió en el trineo tímidamente, iniciando una veloz travesía por las blancas nubes que en ese momento cubrían el cielo del lugar que le provocó una fuerte sensación de mareo, la cual poco a poco fue pasando, con lo cual empezó a disfrutar un poco más de ese extraño viaje que ahora estaba haciendo.

 

-       ¿Ves allá a la derecha esa gran torre iluminada? – Preguntó Papá Noel

-       Oh si, respondió Juan, es muy bella.

-       Esa es la Torre Eiffel, y estamos en París –comento Papá Noel- Debo entregar unos regalos, acompáñame y vas aprendiendo como hacerlo.

 

Descendieron sobre el tejado de una casona y rápidamente tomados de la mano bajaron por su chimenea, y ya en la sala junto al árbol de navidad Papá Noel agita vigorosamente una varita dorada, apareciendo a una hermosa bicicleta, en la cual coloca una tarjetica donde escribe el nombre del niño que había solicitado este regalo. Juan cada vez más sorprendido observa todo lo, definitivamente no lo puede creer.

 

-       Vamos Juan no hay tiempo que perder otros niños esperan su regalo

 

 

Montando  nuevamente en el trineo emprendieron nuevamente el viaje a una gran velocidad.  Luego de algunos instantes Papá Noel  pregunta a su compañero de aventura:

 

-       ¿Ahora que ves  a tu izquierda?

-       Parece la torre de una gran iglesia, frente a una gran plaza- contestó Juan.

-       Así es Juan, esa es la iglesia de San Pedro, y estamos sobre Roma, donde también debemos entregar un regalo a un niño de esa ciudad.

 

Bajaron esta vez sobre la cubierta de una moderna  edificación, donde no había chimenea.  A toda prisa corrieron por las escaleras hasta la puerta de una vivienda.  Esta vez debieron entrar por un gran ventanal que para su fortuna se encontraba abierto. Una vez adentro vino el ritual de siempre y ahora el regalo fue un par de zapatos de futbol, los cuales empacó en una bolsa de regalo y depositó junto al árbol de navidad con su respectiva tarjeta.  Luego de cumplido el pedido del niño de esta casa suben a la azotea y parten en su trineo.

 

-       Ahora ya sabes lo que debes hacer cuando en las próximas navidades estés ocupando mi lugar

-       SÏ, pero ¿el trineo para transportarme como lo consigo?,- preguntó Juan un poco confundido.

-       Sencillo – respondió Papá Noel-, ya lo viste, sólo debes hacer sonar tus dedos tres veces seguidas y el trineo aparecerá en tu ayuda.

-       Y los regalos, ¿cómo los consigo? – preguntó nuevamente Juan.

-       No te preocupes,-dijo Papá Noel-, te dejaré esta varita dorada y con ella obtendrás lo que desees o sea los regalos que los niños me piden y que en adelante entregarás.  Sólo debes concentrarte en el regalo y agitar la varita tres veces de arriba abajo, y el regalo aparecerá.

 

Papá Noel agita la varita dorada – y agrega-, ahora piensa en un balón que es el pedido de otro niño, y mira lo que sucede… inmediatamente aparece el balón.

-       Bueno, ahora vamos a comer algo y tomar una corta siesta.  Aún nos quedan unas cinco horas para ir hasta América a entregar unos regalos en esa parte del mundo

 

Se dirigen a una cafetería donde toman una merienda y descansan un rato.  Luego reanudan el viaje a bordo del trineo y Papá Noel dice a su compañero:

 

-       Ahora vamos a América allí nos esperan otros niños que desean recibir esta noche sus regalos.  Pero, mira Juan lo que ocurre, mientras en Norteamérica hay niños que piden juegos electrónicos o televisores, hay otros niños que en Suramérica piden una comida o salud para sus padres – al decir esto Juan pudo ver unas lágrimas en los ojos de Papá Noel. Si –agregó- todos son niños, pero sus necesidades son diferentes.

 

Iniciaron de nuevo el viaje….

 

 

-       ¡Toc!…¡toc!…¡toc!…¡toc!… - Juan y son las 11 pm, apenas estas a tiempo de llegar -  era la voz de su esposa quien le llamaba-. No has debido ponerte a tomar licor desde tempano – agregó-.  Te olvidas que el médico recomendó que dejaras la bebida ya que te está haciendo mucho daño.

 

 Rápidamente acabó de alistarse.   Esa noche estuvo muy animado entregando los regalos a los niños con su acostumbrado ¡ho… ho…felíz navidad!… Se sentía muy bien desempeñando el papel de Papá Noel, y así lo vieron sus vecinos y amigos que lo conocían en esta actuación desde hacía muchos años atrás

 

Juan nunca tuvo claridad sobre ese encuentro con Papá Noel: ¿fue un sueño o fue real?, o ¿una alucinación? - de esas que venía sufriendo por culpa del licor-  de las cuales le habló el médico en su última consulta, advirtiéndole que le podían producir enajenaciones mentales.

 

Después de esa navidad Juan utiliza a diario las vestimentas que lo identifican como Papá Noel.  Los habitantes del lugar lo ven deambular por las calles con una varita de color dorado y cargando a sus espaldas una gran bolsa, saludando a todo aquel que se encuentra a su paso con un alegre ¡ho ho felíz navidad¡

 

 

21 de Diciembre de 2018 a las 19:57 0 Reporte Insertar 0
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