Cuento corto
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La Mujer del Cabello Largo

Erase una vez, una joven hermosa y llena de fama. Mas no siempre fue así; ella provenía de una familia pobre, y sus padres, teniendo una bebé tan bella, quedaron maravillados con su rubio cabello, y pues de niña, ellos decidieron jamás cortar de su cabello, para que así, creciera tan largo y rubio como jamás antes se ha visto en el mundo. Sus largos cabellos eran tan bellos que todo el mundo deseaba ir hacia ella y tocar uno de sus mechones, que parecieren oro brillando al sol... algo así como Rapunzel. Pero descuidad, no se trata de ella.

Tan largo volviose su cabello, que varias personas tenían que llevarlo mientras ella avanzaba para que el mundo la reverenciara. Su fama era tal, que los duques y condesas del reino la invitaban a sus fiestas, para ser testigos de su hermoso cabello unas horas y así deleitarse solo ellos.

Una vez, mientras salía del castillo, escoltada por varios hombres importantes, un joven de entre la multitud del pueblo la vio pasar hacia el carruaje; quedó tan enamorado de ella como ningún hombre en la tierra.

El joven, emocionado por lo que sentía, esperó hasta el otro día para verla salir. Tenía hermosas flores de clavel para regalarle, en signo de su amor.

La muchacha sale por fin del castillo, y el joven se le acerca de entre la multitud que la reverenciaba. Entonces él le ofrece sus flores y le confiesa su amor. Ella apenas le mira y se ríe de él. Se sube al carruaje y se va.

El joven, estaba triste pero no se iba a dar por vencido; esperó hasta el otro día para verla. Cortó otras hermosas flores de clavel para obsequiarle, en signo de su gran amor, que cada vez era más grande.

Después de eso, días y días pasaron, y él siempre fue rechazado. Su pena era tan grande, porque la joven que él amaba no lo mirara.

Un día, el rey anunció ante el pueblo gran noticia, que todos en el pueblo estaban invitados, a ver desde el balcón a la mujer, que el príncipe desposaría.

Todo el pueblo estaba reunido, y el joven enamorado viene con prisa, con sus flores de clavel por si le viera, a ver si ella por fin las aceptara.

Y ella asoma en el balcón del castillo, junto al príncipe de la mano. Es una daga en su alma para el joven enamorado. Todo el pueblo grita feliz, al ver a la hermosa doncella, de cabellos largos como el oro.

Se siente tan orgullosa la joven, de estar en la cima. Toma su cabello entrenzado, y planea lanzarlo del balcón, para que todos pudieren ver lo largo que era. Pero, antes que pudiera hacerlo, un temblor muy fuerte ocurre, y el castillo se sacude. Todos se asustan, el rey y el príncipe, y también la muchacha. El balcón, en su antigüedad, comienza a partirse, y se desprende un pedazo, y sobre él estaba ella, y no pudieron salvarla.

Callóse entonces, desde lo alto del castillo, la muchacha de tanta belleza. Todo el mundo arrancaba asustado, pero el joven solo la buscaba a ella.

Cuando el temblor hubo pasado, y todo volvió a la calma, se vieron casas destruidas, de raíz los arboles botados, las plazoletas en ruinas y desoladas. Se oía el grito de una joven, que pedía desde las alturas auxilio. El joven, desesperado se da cuenta, que su amada aún estaba con vida, colgando de sus cabellos, que se habían enredado en una de las manillas del reloj gigante, del gran castillo. Al ser así de largos, sus cabellos le salvaron la vida.

Todos se reunieron a rescatar a la muchacha, que se encontraba aún en gran altura. Después de varios intentos desde lo alto, se dieron cuenta que el cabello era imposible de desenredar. La única manera de salvarla, era cortando su cabello desde el empezar de la trenza. Ella lloraba a gritos en desacuerdo, prefería morir a que cortaran su hermoso cabello. Tuvieron que hacerlo.

La bajaron por escaleras, y ya estando abajo todo el mundo la miraba, con su cabello tan corto... Tan distinta a como era antes. Ella se pone a llorar y se arrodilla en el suelo, ya nadie la quería con admiración.

El principe la ve desde lejos, y le da la espalda. El rey ordena que todos sus hombres entren y cierra las puertas del castillo. Todos los pueblerinos se marchan y el cabello de ella se movía colgando en el reloj por el viento. Es entonces que alguien se le acerca y le ofrece su mano.

La muchacha al ver sus flores y al mirarle, comienza a llorar más y le pregunta por qué... por qué aún estaba ahí con ella siendo que ya no tenía su hermoso y largo cabello. Él a eso responde que el amor que él sentía nunca fue por su cabello, sino por quién realmente era ella. 

Le ofrece sus flores de clavel una vez más y le pide matrimonio. Ella toma de su mano y levantándose acepta. Sus labios se unen y se besan con amor. 

Y desde entonces, tuvieron dos hijos juntos, una hermosa casa en una pradera con paso a la rivera, y vivieron felices para siempre...


18 de Diciembre de 2018 a las 17:50 0 Reporte Insertar 1
Fin

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Triste Mancebo La muchacha triste camina, y cuando ella pasa, yo le sonrío, pero ella no me ve... nunca me ve.

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