Cambió mi Mundo Seguir historia

gaby_rodrz Gabriel Rodriguez

En el tren de camino a casa, un chico tendrá un encuentro que le cambiará su mundo para siempre.


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Cambió mi Mundo

 

Era otro día normal de marzo en que tomé el súper tren urbano para ir a casa.  La rutina de Lunes a viernes, salir de la Bayamón Middle school, tomar el tren en la estación Bayamón en dirección hacia Cataño,  bajarme en la Estación Bay View y  tomar el autobús C-37 hasta mi casa en Metrópolis, Toa Baja.  Creo que yo tenía como unos 13 años y recuerdo que en aquel entonces a penas podía estudiar o dormir preocupado por mi padre.  Mi padre, formaba parte del ejercito de la república y tuvo que ir a luchar en la guerra civil de Ponce contra San Juan. La guerra empezó cuando el proyecto de Ley que convertiría a Ponce en la segunda capital de Puerto Rico fue vetado por el Presidente. Un grupo de ponceños liderados por el gobernador de ese estado fueron a formar una trifulca en la Fortaleza (La residencia del Gobernador) porque su orgullo ponceño podía más que su sentido común.  En fin, ninguno de esos días los vivía tranquilo pensando en que le pudiera pasar algo a papá por defender a la capital de esos locos. Pero algo sucedería ese día que me quitaría la mente de la horrible guerra que tenia a todos al borde de la locura.

Ese día de marzo, mi madre me pidió que de camino a casa comprara el periódico Primer Minuto y unos detergentes. Me bajé en la estación Juana Matos en Cataño y caminé hasta el Supermercado Mega One que quedaba a pasos de mi parada. Hice los encargos que me pidió mi madre y volví a la estación .

 

Abordé el tren que acababa de llegar y me senté frente a esta única muchacha que tenía una gorra color verde militar, t-shirt blanca que decía HEART, unas pulseras en forma de estrellas, y un mahon corto color azul. Tenía trenzas y su tez de piel era negra. No se le podía apreciar bien el rostro porque en la forma en que tenia puesta la gorra le cubría los ojos y parte de la cara. Pues decidí no hacerle mucho caso y me puse a mirar pal' piso y para distintos lados.  En una ocasión me da con levantar la mirada y finalmente veo su rostro. Ella me sonrió y en ese instante olvidé de golpe todas las tristezas y ansiedades que tenia. Me perdí en su rostro y en sus ojos grandes color marrón. Algo que parecía sacado de novela fresa de romance... no sé que me pasó que cuando la vi... mi mundo cambió.   Llegué a la parada final y me levanté. Ella se quedó sentada. Desde ese entonces no la volví a ver más. Tomé el tren todos los días a la misma hora para volverla a ver, conocerla, y mirar de nuevo esos ojos marrones que me cambiaron la vida.  Así como apareció, así desapareció.  Pasó el tiempo, mi padre sobrevivió la guerra y Ponce perdió.

Han pasado 10 años desde aquel entonces y ahora soy un estudiante universitario. Una mañana de abril, me dirigía en el Súper Tren Urbano hacia la Universidad InterGaláctica en Bayamón a través de la linea Bayamón Centro - Naranjito.  A través del extenso túnel y el aburrimiento súper mega brutal.

 

En la estación Forest Hills abordaron varias personas y entre ellas vi a alguien que se me parecía familiar. El tren estaba súper lleno y no había asientos así que ella andaba de pie.  La joven delgada de piel negra, cabello riso color negro y ojos grandes color marrón, estaba vestida de negro y tenia unos tacones del mismo color.  Siendo caballeroso, le cedí mi asiento. Ella me sonrió y me dijo:


"Gracias, ¡muy amable!"


En ese instante el tren arrancó y ella cayó sentada al suelo y yo caí encima de ella. Al verla de cerca la reconocí. Era la misma muchacha que me regaló su sonrisa hace 10 años en el tren. Me fui en un trance que parece duró demasiado cuando ella me toca y me pregunta si me encuentro bien. Le señalo que sí y ella me dice que le disculpara.


"Usted discúlpeme a mí. Fui yo el que caí encima de usted."


Me levanté y la ayudé a levantarse del suelo. Ella se sentó y me dio las gracias una vez más. El silencio cundió por todo el viaje hasta que llegó la parada de "Buena Vista" y me indica que era su parada. Se levantó "modelando" su cuerpo de adulta y sus altos tacones.  Mientras tanto, yo estaba como adormecido pero al mismo tiempo presentía que era mi oportunidad. La vida nos volvió a re-encontrar por alguna razón y yo debía correr tras ella antes de que la perdiera otra vez. Las puertas del tren a punto de cerrarse, yo sin pensarlo corrí tras ella saltando entre las puertas y aterrizando a la plataforma. La dama no se había dado cuenta de mi artimaña, pero si noté que su pulsera en forma de estrellas se le había caído al suelo. Agarré la misma y corrí tras la dama hasta alcanzarla.


"Disculpe, ¡se le cayó su pulsera!"


"Gracias."


"A la orden..." -Respondí tímidamente.


"Por mi culpa perdiste el tren."


"Tomaré el siguiente."- le respondí mientras la miraba tímidamente.


De repente sus ojos cambiaron de tamaño, los abrió bien grandes y sonrió como si hubiera visto un fantasma me dice:


"Tú te me pareces a alguien..."


Yo con la voz temblorosa le respondí que ella también se me parecía a alguien y le pregunté si ella tenía una camiseta que decía: Heart o vestía una gorra militar color verde. Ella me respondió que cuando era adolescente vestía de esa manera tan algarate pero se refinó al tomar unos cursos de modelaje.  En ese momento mis ojos brillaron y le conté que ella y yo nos habíamos conocido en el tren hace unos años atrás. (Nos conocimos de mirada, pero no formalmente.) Ella se acordó de aquel muchacho que la miró a los ojos y ella se pasmó.


En aquel entonces tal vez no significó nada, pero hoy nuestros mundos cambiaron cuando nos volvimos a encontrar. Lo que se cree perdido no siempre es así.


19 de Noviembre de 2018 a las 20:38 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Gabriel Rodriguez Fotógrafo y escritor de 33 años de edad. Resido en Puerto Rico.

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