Antología de ensayos Seguir historia

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He reunido estos ensayos, que contienen mi opinión sobre varios temas de cierta actualidad, para compartirlos. Espero que os gusten y os invito a que compartáis vuestra opinión.


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Sobre la nacionalidad

“Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación”, esa es la definición que la RAE actualmente proporciona para la palabra “nacionalidad”. No obstante, existe otra posibilidad dentro de la RAE “Vínculo jurídico de una persona con un Estado, que le atribuye la condición de ciudadano de este Estado en función del lugar que ha nacido, de la nacionalidad de sus padres o del hecho de habérsele concedido por la naturalización.”

A lo largo de toda la historia, los humanos siempre han querido identificarse y agruparse  con aquellos que comparten su cultura e idioma bajo un mismo nombre. También a lo largo de los siglos hemos podido comprobar que al igual que algo como la “nacionalidad” puede unir a millones de personas, también puede ser la causa de alguno de los mayores altercados de la historia.

¿En qué se ha convertido la nacionalidad a día de hoy?, ¿se trata de un papel que confirma dónde nacimos?¿O es aún en el siglo XXI un sentimiento real que de alguna manera unifica a personas similares?

Otra de mis preguntas es:¿cuándo se crea el sentimiento de nacionalidad?, ¿qué lo rige?. Por ejemplo, ¿cuándo se creó entre algunos de los habitantes de la península Ibérica un mismo sentimiento de nacionalidad? Hemos de recordar que la península Ibérica ha sido siempre uno de los puntos geográficos europeos que más pueblos y etnias ha recibido. Algunos ejemplos de pueblos que pasaron por la actual España y de algún modo dejaron una huella que ayudaría a formar el concepto de nacionalidad española son los fenicios, los griegos (que a su vez tienen influencia de los cretenses y el reino de Tracia), los cartagineses, los íberos (que probablemente vinieron del continente africano), los celtas (que llegaron desde europa a través del norte de la Península), los romanos (que también trajeron la cultura de otros reinos como el de los etruscos), los visigodos, los musulmanes etc.

Fue a finales del siglo XVI cuando comenzó a ver la luz, de una manera más bien forzada debido a la unificación de casas reales que ocupaban la península, el nombre que unificaría a la mayoría de los habitantes de la actual España, todo estimulado por miles de años en los que decenas de pueblos se dedicaron a aportar los fundamentos de nuestra sociedad actual.

Creo que muchos coinciden conmigo cuando aseguro que a día de hoy el concepto real de nacionalidad se ha olvidado entre la mayoría de personas jóvenes, lo que no es necesariamente negativo. Como he asegurado antes, puede unir a muchas personas, pero también es una manera de empezar las guerras más sangrientas.

Aunque no me guste el fútbol, siempre que veo un partido en el que la selección española juega, quiero que la selección de mi país gane. Por esto, es probable que me una a la causa de otras personas de diferentes comunidades autónomas españolas que apoyan al mismo equipo que yo. Sin embargo, cuando se trata de un partido entre el equipo más importante de mi región y cualquier otro equipo, quiero que gane el que me representa de algún modo, por lo que es probable que intente mirar por encima del hombro a aquellos a los que me uní para apoyar la selección española cuando mi equipo marque un gol.

Otro ejemplo son los juegos entre niños. Si divides a un gran grupo de niños en dos equipos para que compitan, la mayoría, que no todos, poco a poco desarrollarán un pequeño sentimiento de rechazo o incluso odio hacia sus contrincantes. Sin embargo, una vez termine el juego, aunque siempre hay excepciones, todos se olvidarán de la competencia y volverán a ser tan amigos como antes.

¿Es acaso algo instintivo?¿Necesitamos tener un techo que compartir con otros semejantes a nosotros para poder sentirnos completos, además de unirnos para defender lo que compartimos ciega y subjetivamente? Sin embargo, cuando más nos concretamos en nuestros orígenes competimos más y más, los que se unen para defender su país se enfrentan por defender sus respectivas regiones, y más tarde, quedan aún más divididos cuando todos quieren defender el pueblo en el que nacieron.

Por tanto, alguien sin criterio o sin razones aparentes que se siente español, lo hace porque ha nacido en ese lugar y adopta la nacionalidad sin más, ¿o es que aún a día de hoy existe un sentimiento real que nos hace identificarnos con una nacionalidad?

Por ejemplo, actualmente es posible adoptar una nacionalidad u otra de manera legal. Sin embargo, en un país como España, puede que no seas atendido en un hospital si tu documentación asegura que naciste en Vietnam, por otro lado, si tienes un DNI que demuestra que tu nacionalidad es española no habrá ningún problema. Muchas veces, demasiadas, juzgamos a otras personas por lo que pueda decir su documentación, tanto para lo bueno como para lo malo, dejando totalmente de lado lo que realmente piensan.

Volviendo a las idas y venidas de diferentes pueblos a lo largo de la historia, queda claro que la emigración, con sus ventajas e inconvenientes, ha hecho posible la creación, o formación, de los países occidentales actuales. A pesar de ser un factor tan obvio, seguimos concentrados en crear fronteras que nos separan de aquellos que no han nacido en nuestro mismo país ¿qué es un país al fin y al cabo? No obstante, reconozco que las fronteras tienen ventajas económicas y muchas veces favorecen la seguridad de los ciudadanos, pero, ¿de verdad merece la pena dar a la espalda a aquellos que huyen de la muerte porque, al ser de un país diferente no sufrimos su dolor?¿A pesar de que sigan siendo humanos que buscan ayuda?

Como ya he mencionado varias veces, es una realidad  que el nacionalismo se ha utilizado en muchas ocasiones como arma arrojadiza. Muchos movimientos buscan crear fanatismo gracias al concepto de nacionalidad, y obviamente, el fanatismo es malo; nos hace ser ciegos y cuando somos “fan” de algo, lo admiramos sin miramientos. ¿No es esto lo que ocurría con el partido de fútbol en el que juega la selección de mi país? Yo, junto a muchos otros jóvenes, soy un ejemplo de ello, si soy fanático de un grupo musical o cantante, no me molestaré en juzgar sus acciones ni de manera racional ni mucho menos moral.

Además de esto, otro hecho obvio y que sigue ocurriendo es que la mayoría de las veces resumimos la nacionalidad de una persona haciendo una simple referencia a su etnia. Si vemos a alguien de rasgos asiáticos por la calle, pensaremos que es de origen chino, no japonés, tailandés, coreano o cualquier otro.

A día de hoy, pocas personas tienen un verdadero sentimiento nacionalista como tal; preferimos quedarnos con la definición que lo identifica como una condición legal. No es necesariamente malo, pero es la realidad. Si desde los albores de la historia nos hubiésemos limitado a levantar fronteras utilizando la nacionalidad como criterio, la mayoría de naciones actuales no existiría. A pesar de esto, nos tenemos que asegurar de que la persona sentada a nuestro lado en el hospital tiene un papelito en el que se explica que comparte nuestra nacionalidad.

14 de Noviembre de 2018 a las 18:08 0 Reporte Insertar 1
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