Cuento corto
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Sigo Mismo

La Sensatez es la arena mística donde uno batalla con Sigo Mismo.
Sigo Mismo es el personaje creado para subir al trono, el exhibicionista que nada calla. El que tenemos todos.
En el recinto se oye siempre música asiática. El público ovaciona, y calla. Y ovaciona, y calla. Y así están durante años.

La verdad es que Sigo Mismo está cansado. Fue diagnosticado con déficit de atención y sus músculos inmensos sirven de poco cuando se lo entretiene con algo.

Una vez estuvo dos días jugando con un alambrecito de plástico; Lo enrollaba en un dedo y después en otro, y así con todos uno por uno. Después lo alisaba y volvía empezar. Alguien del público había abierto un pan lactal y revoleó el envoltorio sin pensar en lo que iba a ocasionar.

En otra oportunidad, La Irreverencia se quedó dormida. Estaba enojada, porque se quería ir y el encuentro no terminaba más. Así que después de tanto hinchar y molestar se durmió.
Sigo Mismo aprovechó y le metió un cachetazo. La Irreverencia estaba enojadísima, pero como tenía tan poca predisposición a concretar algo volvió a dormirse enseguida.
A esa pelea se la llamó “La Displicente Batalla de la Apatía”

Claro que Sigo Mismo mantenía luchas de todos los flancos, abarcaba cuanto podía y cada vez tenía menos trabajo.

El Concilio de los Conceptos ya estaba tomando cartas en el asunto, la Voluntad insistía en encontrar solución pero pocos la acompañaban. La Ambición ya se había marchado. La Esperanza era todo un apoyo moral pero nunca se quiso levantar de donde estaba, y eso que El Concilio había mudado la sede. A la Condescendencia nadie la entendía, y no se fiaban de sus intenciones. Y así, sólo ella quiso ocupar el cargo. Pero debido a estas peleas internas, a Sigo Mismo nadie lo paraba.

El Intendente de La Furia, alguien de quien poco se esperaba, asombró a todos proponiendo un ataque directo. Inesperado y fugaz, Sigo Mismo se vería desconcertado.

Planeada la ofensiva, se efectuó con un éxito total. Se lo entretuvo con las Balas Placebo que el Ejército disparaba, ellos las  llamaban “Placeres”,  una munición infinita. Y Sigo Mismo sigue con ellos hasta el día de hoy.

Pero claro, como para un Sigo no puede haber nada mejor que otro Sigo, y para un Mismo, nada mejor que otro Mismo, y como El Concilio obedece los intereses del Concilio, y no los de Uno, Uno se fue convirtiendo en Sigo.

3 de Noviembre de 2018 a las 00:08 2 Reporte Insertar 1
Fin

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Victorino Ferrére Intento escribir y mejorar.

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Xabel Mind Xabel Mind
Vale, ahora entiendo el ciclo de Sigo Mismo. Nace uno nuevo, siempre nace uno nuevo...
2 de Noviembre de 2018 a las 19:22

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