La Conquista de las Estrellas. Seguir historia

I
Iker Alvarez


El Gran Imperio se ha extendido por la galaxia, conquistando sistema tras sistema hasta que un planeta les pudo hacer frente. Peral XXXIII es el planeta habitado por los Erios, una rama de la raza humana separada del resto de la humanidad durante siglos hasta que se encuentran con el Gran Imperio. Tras un siglo de guerras entre el Gran Imperio y la Alianza Galáctica liderada por los Erios el general Viriato del Gran Imperio consigue llegar a Peral XXXIII y atacar la capital de la Alianza Galáctica.


Ciencia ficción Sólo para mayores de 18.

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Capitulo 1: La Caída de Peral XXXIII.

El planeta Peral XXXIII hace escasos días era un planeta ideal, sus abundantes bosques albergaban todo tipo de fauna y flora, sus ríos y lagos de aguas transparentes libres de contaminación y sus playas e islas paradisíacas. Todas las personas de la galaxia deseaban vivir allí o al menos pasar un tiempo en él pero eso fue antes de la llegada del Gran Imperio.

La familia real de Peral XXXIII llevaba ya un siglo en guerra con el Gran Imperio. Forjaron la Alianza Galáctica con el objetivo de enfrentar al Gran Imperio lo cual habían conseguido gracias al gran poder que circulaba por sus venas.

Generación tras generación la familia real de Peral XXXIII había comandado los ejércitos de la Alianza Galáctica contra el Gran Imperio. Durante décadas la Alianza Galáctica fue venciendo al Gran Imperio batalla tras batalla, planeta tras planeta y sistema tras sistema. Pero eso fue hasta la llegada de él, apodado el “Asesino de Reyes”, el general imperial Viriato. Se unió a las fuerzas imperiales a los dieciséis años. Gracias a sus logros militares rápidamente ascendió a general. El emperador al ver su potencial le ordeno derrotar a los eríos. Tres años después Viriato llego a Peral XXXIII. En tres años había logrado lo que ningún general ni emperador había logrado en un siglo.

Y en este momento las fuerzas imperiales están arrasando Peral XXXIII.

Las últimas fuerzas erías se han resguardado en las montañas abandonando la capital y el palacio real donde una nave de transporte acaba de aterrizar.

El general Viriato, un hombre alto, de ojos café, pelo negro y algo fornido desciende de la nave de transporte. El general Viriato viste un uniforme militar de color blanco y azul. Va acompañado por dos guardaespaldas que portan armaduras de combate de color negro y rojo y llevan dos fusiles de energía de corto alcance preparados para disparar a cualquier erío que se acerque.

En cuanto el general Viriato entra al palacio un soldado se acerca a él, el soldado se pone el puño sobre el corazón en respeto al general.

-General, ya hemos tomado la capital y el palacio, las últimas fuerzas erías han escapado al bosque. Toda la familia real a muerto a excepción de los tres príncipes mas jóvenes- le dice el soldado al general Viriato.

-¿Sabéis donde están los príncipes?- le pregunta el general Viriato al soldado.

-La princesa y el príncipe más mayores, de ocho y cinco años, están en el hangar principal con lo que queda de la guardia real ería, han bloqueado la entrada y creemos que están preparando una nave para huir del sistema. El príncipe menor, un recién nacido, está en paradero desconocido- le dice el soldado al general Viriato.

-Manda a todos los hombres disponibles al hangar. Que los príncipes no salgan del sistema- le dice el general Viriato al soldado.

-Si señor- le dice el soldado al general y sale corriendo hacia el hangar.

El general Viriato cruza el palacio hasta llegar a la sala del trono. Una vez allí el general Viriato observa el gigantesco trono de metal que hay al final de la sala. La sala está llena de cadáveres tanto de soldados eríos como de imperiales.

El general Viriato atraviesa la sala hasta llegar al trono donde se sienta.

-¿General que hace?- le pregunta uno de sus guardaespaldas.

El general Viriato comienza a palpar la parte derecha del trono hasta que encuentra lo que busca. El general sonríe al notar el botón oculto en el trono. El general pulsa el botón y una puerta oculta en mitad de la sala se abre dejando paso a unas escaleras que llevan al sótano.

-¿Cómo sabía que hay había un botón, general?- le pregunta uno de sus guardaespaldas.

-A los eríos les encantan este tipo de cosas- les dice el general Viriato.

El general Viriato desciende por las escaleras ocultas junto a sus guardaespaldas. Tras un minuto bajando llegan a una pequeña habitación totalmente bacía. Hay tres puertas, una en cada pared de la habitación.

El general Viriato abre la puerta de la derecha la cual da a una biblioteca.

-¿Por qué ocultan aquí una biblioteca? ¿Por qué tienen libros de papel cuando tienen una enorme biblioteca digital arriba?- pregunta uno de los guardaespaldas.

-Por qué estos libros contienen información demasiado valiosa como para dejarla a la vista o digitalizarla y arriesgarse a que la roben- les dice el general Viriato.

-¿Qué clase de información merece tantas molestias?- le pregunta uno de los guardaespaldas.

-Todo lo que saben de sus habilidades especiales. Tipos, entrenamientos, usos y demás. Si hubiéramos tenido esta información la guerra habría acabado hace décadas- les dice el general Viriato.

-Quiero que metáis todos los libros en mi nave, tener mucho cuidado, no debéis dañar ningún libro- le dice el general Viriato a uno de sus guardaespaldas que se comunica con un pelotón de soldados mediante la radio de su casco.

El general Viriato sale de la habitación, uno de los guardaespaldas se queda en la biblioteca esperando a que lleguen los demás soldados.

El general y su guardaespaldas entran en otra de las habitaciones. Esta es una enorme sala de entrenamiento, una pista de combate ocupa todo el suelo de la habitación mientras que en las paredes hay todo tipo de armas. Desde espadas hasta el último modelo de fusil de energía.

-¿Por qué siguen entrenando con estas armas tan primitivas?- le pregunta el guardaespaldas al general Viriato mientras coge una lanza de la pared.

-Supongo que por su religión- le contesta el general.

-¿Deseáis que las llevemos a vuestra nave?- le pregunta el guardaespaldas al general.

-Sí, el entrenamiento militar erío es mucho superior al imperial, necesitamos sus archivos y sus armas para mejorar el entrenamiento de nuestros soldados- le dice el general Viriato.

-Quédate aquí y organiza a los soldados que vengan- le ordena el general a su guardaespaldas mientras sale de la habitación y se dirige a la última habitación.

El general se asombra al entrar ya que la sala está totalmente a oscuras a excepción de una pequeña lámpara que alumbra una cuna en mitad de la sala.

Cuando el general se acerca a la cuna ve a un niño recién nacido dormido.

-¿Por qué te han dejado aquí pequeño?- pregunta el general Viriato sin esperar respuesta.

El general se fija en un colgante que lleva el niño, el colgante lleva el símbolo de la familia real.

-El príncipe recién nacido- dice el general Viriato.

El general Viriato saca su pistola de energía y apunta al niño pero antes de que pueda apretar el gatillo una mano le impide disparar. El general mira hacia la derecha y ve a una mujer vestida con una túnica, lo más extraño es que la mujer es transparente, como si fuera un espectro. Cuatro hombres de aspecto similar al de la mujer aparecen alrededor de la cuna.

El general enfunda su pistola haciendo que la mujer sonría. Los cinco espectros desaparecen tan rápido como han aparecido.

El general coge al niño en brazos y sale de la habitación.

-¿Señor, y ese bebe?- le pregunta su guardaespaldas cuando ve a su general cargando a un bebe.

-A partir de ahora será mi hijo, vamos, tenemos que regresar a la capital- le dice el general Viriato a su guardaespaldas.

 

2 de Noviembre de 2018 a las 17:32 0 Reporte Insertar 0
Leer el siguiente capítulo Capitulo 2: El Regreso del General Viriato.

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