DOMINGO Seguir historia

nelsonmunozr Nelson Muñoz

Para muchos los domingos suelen ser un día aburrido. Para mí, los domingos siempre vienen con algún rayo de reflexión.


Cuento Todo público.

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DOMINGO

Todos los domingos, desde hace un tiempo, son mis días favoritos donde puedo caminar tranquilamente por la urbe capitalina. Lejos del atochamiento y el caos que produce la velocidad semanal, me entrega la motivación de poder retratar por medio de la fotografía, algunos sectores donde he podido vivir varias historias de un pasado no tan glorioso, pero no por ello reconocible de varias situaciones inolvidables.


La cuestión fue que ayer salí de mi departamento rumbo a Providencia, para retratar las calles que tanto solía transcurrir en mi época universitaria; Donde la bohemia, el trago, los cigarros, las drogas y un sinfín de personajes que hoy en día no son más que viejas historias, apoyaban el motivo de una destrucción rápida y sin sentido.


Mi primera detención con el fin de capturar una calle fue en las coordenadas de Diagonal Paraguay con Guayaquil. Cerca del lugar vivía “Pepe”, un ex – compañero de universidad que en la actualidad vive en la cuarta región y que de vez en cuando viene a visitar a sus padres. Con él compartíamos gustos musicales, cinematográficos, literarios y chistes bastante estúpidos, agregando que nunca nos faltó alcohol, alquitrán y odio.


Volviendo al presente fue un momento bastante incomodo al tratar de encontrar el ángulo adecuado para la foto, o, mejor dicho, no encontraba la inspiración apropiada para capturar el momento. Desde ese instante asumí que no lograría el objetivo con el cual salí a recorrer las calles, pero no me detendría en disfrutar el día más esperado de la semana.


Luego de ir deambulando de un lugar a otro, visitar el Boulevard Alameda con cero ganas de comprar algo y ver a tantos niños con sus seres queridos festejando su día, tomé mi mochila con determinación y decidí ir al parque San Borja por la anhelada inspiración.


Me habré dado unas diez vueltas y no pasaba nada, seguía ahí, inerte. Guardé mi cámara y me di por vencido, me dije a mí mismo “Hoy es un día para contemplar y no para ejecutar”. Alrededor paseaban perros, las niñas hacían coreografías en una especie de monolito, otros patinaban y padres e hijos chuteaban balones de fútbol. Era imposible que no pensara en mi sobrina y en el bebé que viene por parte de mi hermano, pero debo reconocer que no fue una nostalgia muy agradable.


Decido abandonar el parque para ir en busca de un ciber café que tenga un escáner, ya que mi mamá olvidó llevarse unas boletas desde la última vez que vino a visitarme, ya que al igual que yo, suele olvidarse de algunas cosas por darle prioridad a objetivos menos importantes.


En el trayecto, en el Unimarc de la calle Portugal, un borracho, uno de esos curados que tratan de enfrascarte tu pasado de pies a cabeza, me para en muy buena onda para decirme - “¿En qué se parece un hipopótamo a un edificio?” – el tipo me dio una explicación muy larga para llegar a la conclusión – “En nada”. Su nombre era Gabriel, no tenía más de treinta y cinco años, estudió “Comunicación Digital” en la universidad Uniacc y decidió ser alcohólico por nihilismo. 


Me pidió el celular, pero para su mala suerte yo salí sin teléfono. Luego se acercan dos tipos más, y uno de ellos me queda mirando con los ojos llenos de lágrimas y me dice – “Yo te conozco” – y yo le respondo que no lo conocía y me dice – “Eres igual a un sobrino que no veré nunca más. Ten cuidado de las malas amistades. Aléjate del trago y la noche, yo te veo y eres un buen cabro”. Le di un fuerte abrazo y le dije que eso era cosa del pasado, le agradecí por sus palabras.


Me despido del trío que me entregó una nostálgica camaradería por un buen rato y encuentro el ciber café. Las tres boletas están enviadas al mail y me retiro del lugar.


Fue un día atípico, lleno de nostalgia, introspección y retrospectivas, pero no por ello dejó de ser domingo.

28 de Octubre de 2018 a las 23:00 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

Conoce al autor

Nelson Muñoz Nací en la ciudad de Talca, me crié ahí, volví y posteriormente me salí. Actualmente vivo en Santiago de Chile en la era de las comunicaciones, de un proyecto a otro, tratando de apaciguar el caos de mi propia existencia.

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