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La otra, menos conocida Europa



Este artículo trata de geopolítica y de la definición de una parte de Europa, la oriental, que es quizás la menos conocida del viejo continente, injustamente tratada con cierto desdén en relación a otras partes más desarrolladas y de un devenir histórico menos trágico.



El Norte de Europa lo marca la Península Escandinava. Rusia y los Bálticos los vamos a dejar en otro lado.



En el Sur, el gran mundo mediterráneo, se puede hacer una clara  división en sus partes occidental y oriental. El Mediterráneo occidental comprende a grandes naciones históricas. España y Portugal, dos de las naciones más antiguas del mundo, fueron grandes poderes al comienzo de la Edad Moderna. La península Ibérica en un momento dado entró en declive, pasó a largos siglos de introspección y quedó apartada de la gran evolución que supusieron las grandes Revoluciones Industrial y Científico-Técnica. La fachada mediterránea de Francia, Italia, Eslovenia y Croacia, todas ellas con salida al Mare Nostrum entrarían inicialmente en éste bloque. Es, simplificando, la Europa Mediterránea latina, la que fué modelada  por el catolicismo y la oposición al Islam de la ribera sur mediterránea y en el caso de Croacia el límite de expansión de los turcos otomanos desde Asia Menor hacia el Sudoeste europeo. Aquí, en la Europa Balcánica y Danubiana hay una gran línea de corte civilizacional. El Imperio Romano se dividió en dos mitades. Hasta aquí llega la mitad latina. La otra mitad sería modelada por la cultura greco-bizantina, el cristianismo ortodoxo y la profunda huella de cinco siglos de dominio otomano , que dejarían como legado el Islam en Bosnia y parcialmente en los territorios de etnia albanesa.


El Mediterráneo Oriental es la entrada a otra civilización. Desde la costa de Montenegro, Albania y Grecia entramos en un mundo distinto, que ha seguido una evolución diferente  a la parte occidental del continente. Roma cayó ante las hordas bárbaras en el año 476, pero el Imperio Romano de Oriente, con Constantinopla como gran centro político y cultural sobrevivió casi un milenio, conteniendo las oleadas de invasores que llegaban desde Asia hacia Anatolia. La región ha sido históricamente un bastión contra el asiatismo, un rompeolas que de alguna manera preservó a la otra mitad del continente y permitió su evolución cultural y científica. Queda para la siempre la incógnita de qué hubiera sucedido si los otomanos hubieran tenido éxito en sus dos asedios a Viena.


La parte más fácil de definir del continente es la occidental. Aquí están los países que se convirtieron en grandes potencias: Francia, El Reino Unido, el Benelux. Alemania, el país clave del continente por su potencial y porque estuvo expandido durante mucho tiempo hacia el este marca el comienzo de la Europa Central. Aquí entran con nitidez Suiza y Austria


A partir de aquí hay una zona que podríamos denominar centro-este. Hungría, la República Checa y Eslovaquia  estuvieron fuertemente influídos por la gran fuerza del mundo germánico por su pertenencia al Sacro Imperio Romano Germánico. Polonia fué una gran nación pluricultural hasta que el ascenso de Rusia la fué desplazando de su expansión en las grandes llanuras de Ucrania, Bielorrusia y Lituania. 


Lo primero que vamos a hacer para definir la región es prescindir de un concepto surgido de la Guerra Fría : La Europa del Este. Este concepto surgió para definir la zona de influencia que ganó la URSS después de su victoria en la Segunda Guerra Mundial. En este anillo quedaron incluidos territorios que no encajan en el concepto de Europa Oriental que vamos a esbozar, como las Republicas Bálticas o los países eslavos occidentales y del sur que por su tradición estaban más vinculados a la tradición occidental latina (la mayor parte de Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia y Croacia). Tampoco entra Hungría, un país que perdió sus dominios orientales después de los Tratados  de Paz de la Primera Guerra Mundial, reducido a dos quintas partes de su extensión antes de 1914 y que es de los más homogeneos étnica y linguísticamente del continente. 



La Europa Oriental es una región fuertemente influída por la tradición cristiana ortodoxa de la mayor parte de los países que la integran, con un fuerte componente eslavo, dominada durante siglos por el juego de tres grandes Imperios, el Ruso Zarista, el Austriaco y el turco otomano. 


Los austriacos llegaron tras el hundimiento, partición y desaparación de Polonia. En parte por la inercia del poder, en parte por su duelo con los otomanos, quizás una de las razones de ser de este Imperio Plurinacional. Rusia, en su expansión, iría desplazado a Polonia como actor hegemónico. Los otomanos serían los Señores de la tierra en el sudeste europeo hasta finales del siglo XIX. Rusos y en la zona occidental balcànica y danubiana Austria lucharían contra ellos por el Poder. 


Esta región ha estado marcada por una feudalización más dura y más larga en el tiempo que la de la Europa al Oeste del río Elba. 


Son tierras en las que la Ilustración y educación universal de los pueblos llegó mucho más tarde. 


En los territorios bajo dominio ruso y turco la tradición de Libertad y democracia fué nula. La tradición de poder vertical, autoritario ha lastrado a los pueblos bajo su dominio hasta el día de hoy. 


Europa Oriental se puede dividir en dos mitades. 


La mitad sur cubre la península balcánica menos Eslovenia y Croacia mas Rumanía. Los países incluídos aquí, con los mapas actuales, son Bosnia-Herzegovina,Serbia, Montenegro, Macedonia, Kosovo, Albania, Rumanía, Grecia, Bulgaria y el pequeño fragmento europeo de la moderna República de Turquía. Es, en resumen la zona sudoeste de Europa que fué gobernada desde Estambul hasta que empezaron las independencias nacionales a partir del Congreso y Tratado de Berlin de 1878.


Estas naciones  fueron modeladas en la tradición cristiana ortodoxa, y dominadas por la Turquía oto mana durante cinco siglos.  Cuanto más hacia el este es su ubicacación tienen en su cultura mayor influencia oriental y en conjunto forman una de las regiones políticamente más volátiles de Europa, con una gran tendecia a resolver sus problemas recurriendo a las armas. La región es un rompecabezas, los estados son débiles, pluriétnicos y los niveles de corrupción política son muy altos.


La zona norte está dominada por un coloso, Rusia. Las tres Repúblicas eslavas desgajadas de la Unión Soviética, la citada Rusia, Ucrania y Bielorrusia forman un espacio geográfico enorme. Polonia dejó una huella duradera en la mitad occidental de Ucrania, la zona más proeuropea de éste área. Polonia también dejó su impronta en Bielorrusia, hoy el país más aislado de Europa, aunque la rusificación del país ha ido aproximando más a ésta república a los conceptos políticos de la autocrática Rusia.


En esta zona incluímos también a Moldavia, la antigua Besarabia, un país con fuerte vínculos con Rumanía (su idioma es virtualmente el mismo), pero desde hace mucho tiempo bajo el control de Moscú.



La Unión Europea ha ido ganando influencia en la zona sudoeste, donde aunque con disfunciones se han ido implantando instituciones democráticas. En el gran espacio eslavo oriental Rusia ejercita su influencia con mano de hierro. Aquí hay un duelo entre la cultura democrática occidental y la autocrática rusa que probablemente durará décadas.

19 de Octubre de 2018 a las 19:57 2 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

José Antonio Chozas Inquieto, apasionado por las letras, escritor por impulsos, alma libre.

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MV MARIA ASCENSIÓN VELÁZQUEZ CANO
Muy muy interesante. Para leer con calma. Aporta mucha información.
19 de Octubre de 2018 a las 16:01

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