En nombre del amor #ENDA Seguir historia

lachiicarubiia La chica

Alana Davies, una joven dulce y amable, amada por todos, como de costumbre va hacia su casillero y mira la pizarra magnética donde siempre le escriben todo tipo de mensajes, a veces ligan con ella, a veces sus amigas le dicen donde verse, a veces es su compañero de mesa quién le escribe que hay de deberes o su mejor amigo: Lowell Wilson. Pero, un día se encuentra un mensaje poco peculiar: "En nombre del amor, te amo, y no me da miedo decirlo". Alana con un manojo de sentimientos en el estómago, decide llevarsela y poner otra para poder analizar bien la letra de esa pizarra, sin que nadie la borre. Siempre tiene una de repuesto por si se desgastan o se la roban, que frecuenta a pasar. Tiene sus sospechas ya que le suena esa letra o es de Lowell que le está gastando algún tipo de broma o es de su mayor enemigo: Nolan Harris. Ya que ha visto esa letra millones de veces diciéndole: Me vengare, Davies. Y ella reza para que esté equivocada. No quiere perder la amistad de Lowell ni quiere tener nada con su enemigo. Pero ahora debe investigar quién es ese chico, porque espera que sea un chico. P R I M E R A P U B L I C A C I Ó N : 12/02/2018. P O R T A D A H E C H A P O R: @MsGarey (la amo uwu).


Romance Suspenso romántico No para niños menores de 13.

#romance #amor #fuerza #lachiicarubiia #enda #EnNombreDelAmor #siempre
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¿Fierecilla?

Alana Davies se acercó a su casillero con tranquilidad, y miró su pizarra magnética, vio muchas cosas escritas pero vio uno pequeño que estaba rodeado de corazones rojos. Miró ambos lados como si fuese hacer un crimen y con rapidez quito esa pizarra, abrió su casillero y puso otra en blanco. La otra la guardo con rapidez dentro de su casillero sin borrar nada. Luego la miraría con calma pero Alana siempre controlaba el tiempo, tenía una especie de obsesión con ello y en dos segundos o menos aparecería el estúpido de Nolan a molestarla.

— Davies. — Dijo una voz proveniente de un cuerpo apoyado detrás de la puerta de su casillero.

— Harris, ¿como tu por aquí? — Dijo con sarcasmo Alana.

— Pero qué dices fierecilla, yo sé muy bien que me amas. — Dijo arrogante, Nolan.

Alana se tensó al oírlo.

— No te creas un bombón porque el séquito de Amaya te quiera en su cama, Sr. sexy. — Dijo burlona, Alana.

— ¿Sr. sexy? ¡Sabes que, odio que me llamen así! — Chilló entre burlón y dramático.

— Eres un idiota. — Dijo Alana, agarrando el libro de geografía y cerrando su casillero para encontrarse con su estúpida sonrisa.

— Ay, en serio, debes pensar mejores insultos, fierecilla. — Dijo rodando los ojos.

Comenzó a caminar con tal de que se fuese. ¡Y madre mía, qué sorpresa! No lo hizo.

— ¿Que pasa, fierecilla? ¿Estás molesta? — Dijo con una estúpida sonrisa arrogante y burlona en su rostro.

— Déjala, Harris. — Dijo Lowell caminando a mi lado.

— Vaya, vaya, si es su príncipe azul, ¡y habla y todo!. — Dijo burlón, Nolan.

Alana sabía que muchas veces lo llama así, pero hoy sin poder evitarlo se tensó. ¡La letra se parecía también a la de Lowell! Vaya lío que llevaba encima.

— ¡Oh, Nolyn! ¿Sabes qué? ¡Hoy estoy sola! — Dijo Amaya acariciando el pecho de Nolan.

— Sí, Nolyn porque no mejor te vas con ella. — Murmuró Alana, molesta.

— ¿Acaso estás celosa, Davies? — Dijo burlón Nolan.

Alana sintió sus mejillas arder. Pero con rapidez recuperó su dignidad.

— Para nada, Harris. No te hagas ilusiones, jamás saldría con alguien tan odioso. Solo quiero librarme de ti de una vez por todas, Nolyn. — Dijo Alana con burla.

— ¿Sí? Con que, para librarte de mí ¿eh? — DIjo Nolan, acercándose a ella. — Pero también a parte de ser odioso, soy perspicaz y querida, nadie te ha hecho sonrojar más que yo. — Dijo en su oído, con picardía.

— Eres un estúpido — Dijo apartandolo de ella, mientras comenzaba a caminar pero fue detenida por Amaya. — ¿Y ahora, qué? — Dijo Alana, girándose para verla.

Amaya se acercó más a ella apretando su agarre.

— Nolyn es mio, ¿entendiste, zorra? — Dijo molesta clavando sus uñas con ferocidad.

Nolan apretó los puños y miró con odio a Amaya. Iba a hablar pero Alana se le adelantó.

— Nunca en tu vida vuelvas a ponerme esa mano que tienes, encima. — Dijo furiosa, soltándose del agarre de Amaya.

Sí, vale, Alana era dulce pero tenía su carácter. No era una chica estúpida.

— ¡Ay, pero no te pongas así, zorra! Seguro y tienes algo con mi Nolyn, no es normal que hablen tanto. — Dijo con voz chillona, Amaya.

— ¿Nolan y yo? — Preguntó incrédula, Alana. — Chica, no sé si lo sabías pero nos odiamos. — DIjo Alana con indiferencia.

Se giró y entró a su clase. Después de unos segundos sonó el timbre indicando que la clases comenzaban. Después de ella entró Lowell y se sentó a su lado.

• • •

Después de unas cuantas clases más, llegó la hora del recreo. Alana sentía las miradas en ella, y no pudo dejar pasar por alto. Llegó a su casillero y vió en su nueva pizarra escrito: "Yo, te amo".

De nuevo con la cara roja de vergüenza, puso otra. Sea quien sea, le estaba dando pistas para encontrarlo. Los amigotes buenorros de Nolan se acercaron a Alana, con una sonrisa. Al estar el pasillo vacío, les fue más fácil encerrarla en el cuarto del conserje, comenzó aporrear la puerta, se dió cuenta de que era un sitio pequeño. Y cada vez, se le cerraban las paredes más.

— Maldición, eres un idiota Nolan. — Dijo con dificultad Alana, sintiendo sus mejillas mojarse por sus lágrimas.

En realidad, no sabía si lo había hecho él, pero eran sus amigotes.

Por otro lado, Nolan Harris vió a sus amigos salir riendo, frunció el ceño.

— ¿Viste su cara? Fue epica. — Dijo uno, rompiendo a carcajadas.

— Sí, yo creo que al no ver con nosotros a Nolan, se extraño. — Dijo riendo levemente otro chico.

— ¿Que hicieron chicos? — Preguntó Nolan, rodando los ojos.

— Encerramos a Alana Davies en el cuarto del conserje. — Dijo un tercer chico, riendo a carcajadas.

Nolan se puso rápidamente de pie, miro mal a sus amigos y salió corriendo hacía adentro del instituto.

Y de nuevo con Alana, quien estaba hiperventilando, y llorando a moco tendido.

— ¿Hay alguien?, ¡¿Hola?! — Dijo entre hipos, llorando con ansiedad.

Nolan abrió la puerta del cuarto del conserje con brusquedad, y la vió. Estaba llorando y se abrazaba a sí misma. Se acercó a ella. Y ella al verlo lo abrazó con fuerza.

— Tus amigotes son unos estúpidos idiotas. — Dijo entre llantos.

— Lo siento mucho, fierecilla. No sabía que iban hacerte eso, jamás se lo hubiese permitido. — Dijo Nolan acariciando el pelo de Alana con suavidad.

— No importa. — Dijo Alana ocultándose en el pecho de Nolan.

— Sí, sí que importa. ¿Quieres ir al baño? Así te lavas la cara un poco y te despejas. — Dijo Nolan, agarrando sus piernas y enrollándose en su cintura.

La chica sin decir nada, asintió. Y ambos fueron rumbo al baño de hombres. Ya que, Nolan no quería ver a ninguna chica del séquito de Amaya o la susodicha.

• • •

Nolan, acariciaba la espalda de la chica contra su pecho, la estaba intentando calmar, pero nada le funcionaba. Finalmente, Nolan decidió subirla entre sus brazos, para así poder llevarla al tocador, dónde se podía lavar la cara con tranquilidad.

— Vamos fierecilla, lavate la cara, así no se te correrá más, el poco rimel que llevas. — Dijo Nolan, sonriendo con ternura.

Nolan se sorprendió al verla, no sólo ya de por sí, era bonita, sino que cuando lloraba lo seguía siendo, incluso aún la hacía más bonita.

— Lamento que debas quedarte con la camiseta mojada, llena de mocos y con restos de rimel. — Murmuró Alana, apenada.

— ¡Vaya! Mira que vi, cosas raras en ti, pero jamás creí posible que una chica se preocupase más por mi camiseta que por su apariencia. — Dijo Nolan negando con la cabeza lentamente, con una sonrisa divertida.

— Bueno, Noly, ya sabes que soy un caso único. — Dijo divertida, Alana.

Nolan se sorprendió al oír el apodo que le puso su fierecilla, cabe decir que en un pasado no muy lejano, oyó ese mote de su madre diciéndole así, delante de ella. Antes de apodarlo, Sr.sexy, era su antiguo apoyo: Noly. Por eso, la rabiosa de Amaya, lo llamaba Nolyn. Ambos sabían que lo hacía para molestar a Alana. Pero, como siempre, ella no caía en su juego.

— Extrañaba ya ese apodo, lanita. — Dijo burlón, Nolan.

— Yo te volvería a llamar así pero, sino dejases de ser tan idiota como lo eres ahora volverías a ser mi Noly. — Habló ella, sin meditar bien sus palabras.

— ¿Ah, sí? Con que, tu Noly ¿eh? — DIjo con diversión, Nolan.

— ¡Yo jamás dije eso! — Dijo con las mejillas rojas como un tomate.

— ¿Ah, no? ¿En serio? Entonces, habré oído mal. — Dijo Nolan, burlón.

— ¡Sí! ...Digo sí, sí claro. — Dijo sonrojada, Alana.

— Vaya fierecilla, creo que nunca te vi tan sonrojada desde hace años. — Dijo burlón, Nolan.

— ¡Nolan! ¿Donde estabas? Te estaba buscando tio... — Dijo Maxwell Stone, más conocido como Max. El mejor amigo de Nolan Harris. — Vaya, pero si es Alana Davies, he oído mucho de ti, bonita, aunque jamás pensé que tu tipo sería Nolan Harris, la verdad. — Dijo sonriendo, Maxwell.

— ¿Él y yo? Puff, antes muerta que con él. Querido Maxwell, espero que no hayas tenido nada que ver con la maldita bromita de sus amigotes. — Dijo Alana, entre dientes.

— ¿Amigotes? ¿Así nos llamas, bonita? ¡Vaya! — Dijo con diversión, Maxwell. — ¿En serio, te hicieron esa broma? Tampoco es para que estés llorando a moco tendido, bonita. Algunos no saben lo que son las bromas. — Dijo rodando los ojos.

— ¿Lo sabías? ¿Y no me avisaste? ¡Es claustrofóbica, idiota! — Dijo con rabia, Nolan.

— Déjalo, Maxwell. Solo controlen a sus amigotes. — Dijo con irritación Alana.

— Claro. — Murmuró Nolan, molesto.

— ¡Ah, Alana! Creo que hoy no deberías ir a las duchas en gimnasia, creo que te quieren robar la ropa. — Dijo Maxwell, nervioso.

— ¡Maldición! — Chilló con molestia, Nolan, dando un fuerte puñetazo en la pared.

— Hey, calma, hoy igualmente no podía hacer. — Dijo sonriendo, Alana.

— ¿Ah, no? ¡Pero si tú amas gimnasia! ¿Que no te deja hacerla hoy? No estás lesionada. — Dijo con angustia, Nolan.

— Me visitó mi gran amigo rojo. — Dijo Alana rodando los ojos.

Sí, ella tenía este tipo de confianza con ambos.

Le daba igual que medio instituto supiese que tenía el periodo, es parte de la ley de vida.

— Vaya, entonces, mejor ni te presentes. — Dijo divertido, Nolan.

— ¡Oh, cállate! Eso haré aún debo investigar... — Se quedó callada al ver que iba a decir.

— ¿Investigar, el que? — Dijo curioso, Max.

— Nada, nada... Cosas mías. — Determinó con una sonrisa.

— Bueno entonces, ale-hops. — Dijo Nolan a la vez que bajaba Alana, de encima del mármol del baño.

Ella rió y ambos quedaron a pocos centímetros. Se miraron fijamente perdiéndose en los ojos del otro.

— Bueno, ¿se van a besar o qué? — Dijo Maxwell fastidiado.

— Ay, bueno, que sensible estás. — Dijo burlona, Alana separándose de Nolan.

Él aún no soltaba su cintura.

— Noly, querido, déjame. — Dijo sonriendo dulcemente, Alana.

— ¿Noly? Mierda, ¿acaso te volviste como Amaya? — Dijo Maxwell asustado.

— No, como crees. Sino ya lo estarían violando. — Dijo sonriendo con malicia.

— Es mi apodo de cuando éramos pequeños. Amaya la oyó una vez y creo el apodo de: Nolyn. — Dijo sonriendo burlón.

— No sonrías así, eres tú quien debe aguantarla. — Dijo Alana, encogiéndose de hombros.

— ¿Quién dice que solo la soporto? En la cama es muy buena, fiorecilla. — Dijo sonriendo, Nolan.

— ¿Qué? Menudo mejor amigo me conseguí, ya ni me cuenta cuando pierde la virginidad. — Murmuró Maxwell, rodando los ojos.

— ¿Eres virgen? — Preguntó sorprendida, Alana.

— No, es que es un idiota, dice que la virginidad no se pierde hasta que lo haces con quien amas. — Dijo rodando los ojos, Nolan.

— Entonces... ¿Amas a Amaya? — Preguntó con curiosidad.

— ¡No! Maldición Alana, no soy virgen, ni amo a Amaya, ¿entendiste?. — Dijo molesto.

— Uy, vaya humor, Noly. — Dijo negando lentamente con la cabeza, Alana.

— Encima... — Murmuró, rodando los ojos con diversión, Maxwell.

— ¡Alana! ¿Estás bien? — Dijo alarmado, Lowell abrazando a Alana con necesidad.

— Sí, descuida, no te preocupes, Lowell. — Dijo Alana, sonriendo.

— ¡Menos mal! Amaya me dijo que Nolan y sus colegas te estaban molestando, vine lo más rápido que pude. — Dijo separándose de Alana, para mirarla a los ojos.

— Pues Amaya, te mintió. Nolan y sus amigotes no me molestaron. — Dijo Alana guiñandole un ojo a Lowell. — ¡Así que, no hay de qué preocuparse! — Dijo sonriendo con dulzura.

— ¿De verdad que no te hicieron daño? Tienes los ojos rojos. — Dijo Lowell, preocupado.

— Sí sí, no te preocupes. — Dijo sonriendo, Alana.

De repente, la puerta se abrió dejando paso a un señor regordete con un bigote gris, el director. Quién estaba siendo arrastrado por Amaya, su hija.

— ¿Ves papá? ¡Te lo dije! — Dijo Amaya apareciendo con el director.

— Señorita Davies, no quiero ni saber qué hace en el baño de hombres, pero tenga por seguro, que esto es inadmisible en mi instituto. Quedarás suspendida durante un día y por supuesto, te daré un reporte para que su padre lo firmé. — Dijo serio, el director.

— Sabe muy bien que no soy esa clase de chica, señor. Y con el debido respeto, sabe como es mi padre, no firmará nada. — Dijo con los nervios a flor de piel, Alana.

— Se equivoca señorita, no sé cómo es su padre, porque nunca asiste a las reuniones, usted siempre llega con una excusa, que sin más remedio debo aceptar. — Dijo el director con pesadez. — Así que, Alana Davies, espero ver mañana a su padre con el reporte en sus manos firmado. — Dijo con voz fría, para después salir por la puerta.

Amaya la miró con gracia.

— ¿Que pasa, bonita? ¿Interrumpimos su trio? Lo lamento, en serio. — Dijo soltando una carcajada. — Espero ver a tu supuesto padre mañana, Alana. — Dijo sonriendo, Amaya.

Salió y Alana se dejó caer en la pared hasta quedarse sentada en el suelo y mirar al suelo.

Tenía un problema más y un misterio el cual debía investigar. ¿Quién era el consejero del amor, que hablaba en su nombre? ¿Lowell, Nolan, quién?.

Su cabeza en este instante era un lío.

••••• ✧ •••••

TAN TAN TAAAN

¡Hola, hola! Sí, aquí. ¡Hey!.

Debido a que en la otra historia (#¿QEEP?) nunca me comunique mucho con ustedes, ahora lo haré en esta.

Siempre llegando tarde a todos lados UvUr.

Además, ya me recupere del resfriado, y ahora estoy merendando u.u.

Bueno, en fin, al tema, quiero saber su opinión del segundo capítulo de mi nueva novela (que es está).

» ¿Les agradó?

» ¿Les decepcione?

» ¿Cómo crees que es el padre de Alana? ¿Por qué nunca ha ido al instituto?

¡Adelante, espero sus respuestas! (Quiero saber sus locos pensamientos, capaz y me inspiró uwu).

¡Baiii, los amuuuu! (Yo sé que, tú también me amas ewe)

10 de Octubre de 2018 a las 17:04 0 Reporte Insertar 1
Continuará… Nuevo capítulo Todos los sábados.

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La chica Rubia alocada que con un humor jugara con las palabras.

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