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Penelope Rose


Dos compañeros de oficina luchando contra una atracción que finalmente se libera...


Cuento Sólo para mayores de 18.

#erotico #347 #oficina
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Un café en la mañana


Mina caminaba tranquila las calles de la ciudad, el mismo recorrido que hacia todos los días desde su casa hasta la oficina ubicada en el barrio La Castellana, alrededor de unas ocho cuadras llenas de paisajes conocidos que habían cambiado con el trascurso de los años, pero en donde ella aún se sentía cómoda; Le gustaba sentir la brisa fría de la mañana en su rostro, el tic tac de sus tacones al golpear el pavimento, el olor de pan recién hecho que llegaba desde la cafetería cercana y hasta la multitud de personas que se acercaban rápidamente para entrar en el círculo empresarial en el que se había convertido el viejo vecindario, las casas una vez habitadas por familias completas ahora habían sido adquiridas por pequeñas o medianas empresas en crecimiento que atraían una pequeña multitud de trabajadores a esa área de la ciudad.

Para ella, aquello era fascinante, el fluir de las personas llevadas por el afán diario que los hacía olvidar de toda la gente alrededor, como si cada uno fuera en su propio mundo sin importarle nada más; era extraño que para ella simplemente no fuera de ese modo, en la multitud veía los rostros de personas con sueños y deseos, le encantaba elegir a una persona de la multitud e imaginar su vida, sus deseos más profundos, sus placeres y sus fantasías, imaginaba que la vida de cualquiera en esa multitud podía ser más interesante que la de ella, que un año atrás, tras romper con su ahora exnovio, se había radicado en una rutina que incluían sus caminatas de la casa al trabajo hasta las cenas con su tía Luisa. Un solo hecho había desencadenado que ella eliminara toda vida social y se concentrara en su trabajo actual como analista de inversiones para una empresa privada pero con perspectivas de llegar a la Bolsa de Valores.

El rompimiento con Rubén, había sido algo desconcertante para su familia y amigos, pero nadie sabía los verdaderos motivos de la ruptura de su compromiso, y prefería que siguiera de ese modo, aunque las imágenes de Rubén revolcándose con su mejor amiga Andrea la atormentaran algunas noches, “De alguna manera habrá sido mi culpa’” pensaba en esas noches de insomnio; Este había sido el motivo de alejarse de sus amigos y tratar de rehacer algo de su vida concentrándose exclusivamente en el trabajo. Había sido difícil pero lo estaba logrado, en el último año obtuvo el ascenso que tanto quería y estaba más cerca de su meta, pero ahora extrañaba un poco las cosas que había dejado de lado, las salidas con sus amigos y su vida social, pero más allá de eso, extrañaba el contacto físico, los besos, las caricias, el sudor de dos amantes y el placer de un orgasmo que proviniera de otra persona y no de si misma complaciéndose.

Llegar a su puesto de trabajo era tranquilo a esa hora de la mañana, se sentía el ambiente más cálido, había tenido un equipo de trabajo estable en los últimos meses y esto creaba un ambiente más familiar que todos disfrutaban, ella solo esperaba el momento en que Camilo fuera a saludarla para informarle que los sistemas ya estaban en línea para empezar la operación, y a llevarle el latte de la mañana al que tanto la tenía acostumbrada, simplemente una mañana había aparecido en su puerta con el latte en sus manos y se lo había brindado con esa sonrisa pícara y sexy que nadie podía rechazar, desde ese día él le llevaba su café todas las mañanas y ella disfrutaba de su compañía por esos pocos minutos.

Camilo había llegado apurado a la oficina, debía llegar antes que Mina, iniciar los sistemas para operación, recobrar su aliento, disfrutar el espectáculo que era verla entrar meneando su larga cabellera al ritmo de su paso, con ese movimiento que tenía tan sensual y provocativo, que dudaba siquiera que ella estuviera consciente de ello. Había comprado el latte como todas las mañanas desde que descubrió que le encantaba, y aunque ella había ofrecido muchas veces pagarle, él siempre la rechazaba, era suficiente solo verla y disfrutarla en sus fantasías.

Y ahí estaba ella, entrando a la oficina, falda negra ajustada, tacones altos, una chaqueta de cuero negra ajustada que le combinaba perfecto con los labios rojos que traía hoy, desde lejos la vio acercarse al escritorio, dejar el bolso en el solterón y quitarse la chaqueta dejando al descubierto esa figura entallada por una blusa blanca, los primeros botones desabrochados dejando intuir unos senos redondos y grandes, el entalle de su pequeña cintura y la falda forrando con delicadeza esa cadera perfecta que él se había imaginado una y otra vez, solo verla hacia que su cuerpo respondiera de inmediato, sintió como el calor subía por su pelvis dejando nada de espacio en sus boxers, le cosquilleaban un poco las manos y debía humedecer sus labios que se le secaban solo de antojarse de ella, de imaginar su piel y como respondería a sus caricias. Debía esperar unos minutos antes de acercarse a llevar el latte y con suerte a tener esa pequeña charla casual que le permitía conocer un poco más de ella, pero no podía correr a la oficina con la evidencia de su excitación saltando de sus pantalones.

- Buenos días Mina – dijo Camilo desde la puerta de la oficina

- Hola Camilo, como estas hoy? – Este hombre era un placer de ver, pensó Mina, así fuera solo un momento.

- Muy bien, muchas gracias – respondió Camilo con unas sonrisa, extendiendo el vaso de café, poniendo sus dedos de tal forma que Mina tuviera que rozar su mano y así sentir ese choque eléctrico que le producía su contacto, estaba seguro que ella también lo sentía porque justo en ese segundo desviaba su mirada y se apresuraba a hacer cualquier otra pregunta para desviar su atención.

- Que tal tu fin de semana? – Preguntó Mina rápidamente, este hombre le aceleraba el corazón, debían ser sus hormonas que ya estaban pidiendo a gritos atención.

- Muy bien… estuve haciendo senderismo en un área cerca de la ciudad y pude ver unos paisajes asombrosos de la sabana de Bogotá, deberías ir alguna vez – le hubiera encantado decirle que fuera con él, que la llevaría a cualquier parte, pero no quería que sus esfuerzos por acercarse a ella se esfumaran en un segundo.

- Por supuesto - dijo Mina sonriendo, lo miro intensamente a los ojos, se mordió un poco los labios tomo un sorbo de café dejándole ver a Camilo como lo disfrutaba – Debes darme el número del guía que te lleva.

Camilo había quedado de una pieza, los ojos miel de Mina mirándolo de esa manera y esos labios que siempre le habían provocado eran una tentación que no podía manejar, sentía el calor subiendo por sus piernas, el leve hormigueo en sus manos y como la presión empezaba a crecer en su miembro, tenía que salir de allí lo antes posible si no quería que ella se diera cuenta de lo que provocaba.

Mina sentía el calor en sus mejillas, no podía creer que le había coqueteado tan descaradamente a Camilo, definitivamente sus hormonas estaban fuera de control, tomo un sorbo de café mientras lo miraba de pies a cabeza, un hombre acuerpado, alrededor de 1,80mt de estatura, cabello castaño claro, ojos verde oliva, su camisa dejaba ver un pecho amplio y formado, unas piernas que se notaban musculosas bajo el pantalón y esa sonrisa sexy que hoy le provocaba más de lo normal, de repente vio un leve movimiento en su entrepierna, pero antes de poder detallarlo Camilo dio la vuelta y salió de su oficina despidiéndose desde la puerta, sería lo que ella se imaginaba?... De inmediato una oleada de morbo la inundó y se encontró pensando en cómo Camilo la haría sentir al besarla, como se sentirían sus manos sobre ella y llegar al clímax con él hablándole al oído, las sensaciones la invadieron, empezó a sentir el roce del brasier en sus pezones y como en su vientre crecía ese calor con las ganas de sentir mucho más, sacudió la cabeza para despejar su mente y mordió un poco sus labios para traer de nuevo su mente a la realidad, definitivamente sus hormonas estaban fuera de control. Prendió el computador y aunque distraída empezó a revisar los informes semanales del equipo y preparar el reporte para la reunión de seguimiento que tendría hoy con los directivos.

Camilo se sentía apenado y desconcertado, esta mujer lo descontrolaba de una manera inevitable, solo con una mirada y un gesto de sus labios le provocaba una erección inmediata, tuvo suerte de salir de la oficina sin que ella notara cuan excitado estaba, o eso esperaba el, habían pasado veinte minutos y su erección seguía en alto, no podía quitarse esos labios rojos de la cabeza, los había imaginado alrededor de su miembro la humedad y el calor de su boca, su lengua jugando con su glande, solo pensarlo lo estremecía, quería más de ella, pero era tan inalcanzable para sus deseos que solo se conformaba con disfrutarla en sus fantasías y desearla de lejos.


Se había cumplido la jornada laboral y Mina aún estaba trabajando en su escritorio, los miembros del equipo ya se preparaban para salir y esa área de la oficina iba quedando sola con el paso de los minutos, notó que el área de tecnología aún tenía las luces encendidas y Camilo no había pasado a despedirse, así que debería estar aún allí trabajando en algo, el escenario perfecto para poner en marcha su plan, retoco un poco su maquillaje y salió rumbo a la oficina de tecnología, ahí estaba Camilo que se sorprendió al verla en la puerta.

- Hola Mina, te puedo ayudar en algo? – dijo Camilo un poco sorprendido, ella nuca iba al área de tecnología a menos que tuviera algún problema con su computador.

- Hola Camilo, pensé que ya te habías retirado, solo venía a apagar las luces, no sabía que estabas aquí - dijo ella sonriendo

- Si, estamos con Jorge, migrando una información de servidor y aún no hemos terminado, creo que en unos veinte minutos ya terminamos, ¿tú ya vas a salir?

- No, debo adelantar un trabajo para mañana, voy a estar en mi oficina por un par de horas más

- ¿Deseas que te acompañe? – pregunto rápidamente Camilo que se arrepintió inmediatamente de sus palabras, era una pregunta absurda y fuera de lugar

- No es necesario, pero si me puedes ayudar explicándome los pasos para activar la alarma del área de análisis cuando vaya a retirarme.

- Por supuesto – Camilo se levantó tratando de mantener la calma y caminó detrás de Mina lo más cerca posible para sentir su aroma, de repente ella se detuvo y el tropezó desde atrás torpemente, alcanzando a sostenerla por su cintura para que ella no perdiera el equilibrio, manteniéndola contra su cuerpo unos minutos, ella sonrió y movió sus caderas hacia atrás rozándole con sus nalgas, un movimiento de cadera en vaivén que despertó nuevamente su excitación, Camilo aflojo su agarre y disculpándose por su torpeza retiró suavemente la mano de la cintura de Mina, aprovechando ese momento mientras deslizaba su mano por el abdomen para subirla un poco y rozar con sus dedos la parte inferior de sus senos, a lo que ella respondió con un pequeño gemido, y como si le hubieran dado una orden fuerte y clara su miembro contestó de inmediato, ella rozo una vez y otra vez la cola contra su ahora erección pero de repente se detuvo se volteó hacia él, le dio un pico en la mejilla y le susurró en el oído, - Ya me acordé de cómo se configura la alarma, gracias, y salió caminando como si nada hubiera pasado rumbo a su oficina, con ese movimiento de cadera.

Camilo no podía creer lo que había pasado, había quedado completamente en evidencia, pero había sido obvio que a ella también le gustaba, y eso era una chispa de esperanza más que suficiente, tal vez si se quedaba un poco más y la acompañaba hasta que saliera tendría la oportunidad de invitarla a salir.

Mina entró rápidamente a su oficina, se sentía ruborizada pero no sabía si era de pena o de deseo, ahora estaba totalmente convencida que lo que alcanzó a ver en la mañana era una pequeñísima muestra del deseo de Camilo por ella, ahora había sentido con sus caderas toda su excitación, lo que podía percibir, un miembro apetecible y sobre todo muy duro, en ese momento en que la tuvo abrazada contra su cuerpo con su miembro rozando su cola no pudo evitar la reacción de mover sus caderas hacia atrás una y otra vez para sentirlo, sentir como crecía con cada roce y esos espasmos que casi la hacen perder el control; Él no lo sabía, o eso esperaba ella, pero su cuerpo también había respondido a él, sentía la humedad entre sus piernas, el calor en su vientre, la sensibilidad en los labios que le hacía sentir hasta el mínimo roce, el rubor en su rostro y esas ganas de quitarle la ropa y disfrutarlo todo, quería tener el placer con él, que la hiciera suya por un instante, pero como y cuando, es lo que debía resolver.

Había pasado una hora desde su encuentro con Mina y aún no se la había podido sacar de la cabeza, por su distracción se habían tardado más de lo esperado realizando la revisión de los servidores pero finalmente lo habían logrado y Jorge ya estaba listo para salir de la oficina, Camilo estaba aún preparándose para salir pero muy lentamente para tener la excusa de quedarse unos minutos más y despedirse de ella sin que hubiera nadie más alrededor, Jorge se despidió y salió rápidamente para tratar de llegar a la estación más cercana y tomar su transporte a casa, así Camilo quedo solo en la oficina de tecnología, sin saber qué hacer y con la ansiedad creciendo en su pecho.

Mina estaba finalizando el trabajo que la había tenido más tiempo del esperado en la oficina, veinte minutos atrás había visto a Jorge salir de la oficina de tecnología pero no había visto salir a Camilo, seguro no se había ido sin despedirse, -A menos que estuviera avergonzado por su encuentro anterior – le decía su voz interior, pero aún la luz de esa dependencia estaba encendida…, en ese momento lo vio salir, aún sin chaqueta, camisa sin corbata con los primeros botones desabrochados, mangas recogidas hasta la mitad del antebrazo y esos ojos verdes que la miraban directamente, ese hombre podría derretirla con esa mirada, ella intento aparentar falta de interés ordenando algunos papeles sobre su escritorio, sabía que él iba directamente hacia su oficina y ella estaba muy débil para no decirle de inmediato que quería sentirlo, pero ¿realmente quería perder la oportunidad de disfrutar de ese hombre solo por pena u orgullo? Definitivamente no, obviamente él quería decirle algo, así que esperaría y actuaría acorde a eso, respiro profundo, levanto la mirada y ahí estaba él apoyado en el marco de la puerta de la oficina.

-Hola, dijo Camilo entrando unos pasos en la oficina, ¿ya terminaste tu trabajo de hoy?

- Si, justamente acabo de terminar, vi a Jorge salir apurado hace un rato, imagino que ya terminaste también, Camilo se ruborizó un poco al ver que ella sospechaba que se había quedado a propósito.

- Si, creo que tenía un compromiso, algo familiar creo.

Mina se levantó de su silla, caminó hacia Camilo y sonrió, estaba parado en el punto perfecto para continuar tentándolo, cosa que disfrutaba demasiado, el juego previo, la seducción y la incitación, quería llevarlo al límite y era la ocasión perfecta teniendo la oficina sola para ellos dos. Se detuvo frente a él , muy cerca, se inclinó un poco a la derecha extendiendo su mano para alcanzar su chaqueta que estaba en el perchero detrás de él, teniendo especial cuidado de rozar suavemente los senos en su pecho, un arma de doble filo porque su cuerpo respondió de inmediato al calor del cuerpo de Camilo, sus senos se pusieron sensibles y el roce los despertaba aún más hasta hacerla soltar un pequeño gemido justo bajo el oído derecho de Camilo a lo que él respondió con un pequeño suspiro, ella tomo su chaqueta y se enderezó mirándolo a los ojos, siguió con su juego, se inclinó hacia el lado izquierdo rozando muy lentamente sus senos sobre el pecho, extendió su mano para alcanzar el bolso y lentamente se enderezo, cuando se enderezó vio como Camilo se había ruborizado y estaba mordiendo su labio para no soltar ningún sonido, a ella no le molestaban los sonidos, así que con el ultimo roce de sus senos soltó un gemido como si lamentara no poder rozar ese pecho con sus senos una vez más.

Camilo no podía permitir que se fuera de su lado, el roce de sus senos, sentir lo redondos y suaves, quería solo un poco más, la tomo por la cintura y la pego a su cuerpo sin dejar un centímetro de aire entre ellos, Mina hizo un sonido de sorpresa pero no se alejó, miró sus ojos, miró sus labios y se lanzó a ella en un beso, esos labios carnosos, suaves, aterciopelados que estaban en sus fantasías hacia tanto tiempo y ahora los tenia para él, su miembro estaba muy duro y no le importaba que ella lo sintiera sobre su pantalón, era lo que ella le hacía sentir, lo que despertaba en él, estimulaba cada célula de su ser, y él se iba a tomar todo el tiempo para disfrutar de esos labios que tanto había deseado y que de la forma que ella respondía a sus besos ella también parecía desearlo, su lengua sobre el borde de sus labios lo hacía saltar y aumentaba también su deseo, la sensación de sus senos sobre su pecho lo enloquecía, subió su mano delicadamente hasta palpar sus senos, perfectos para el tamaño de sus manos, rozando su pulgar sobre los pezones a lo que ella respondió con un suspiro de placer y moviendo su cuerpo levemente hacia él, soltando su bolso y chaqueta y aferrándose a sus hombros pidiéndole con sus besos mucho más.

Mina había dado rienda suelta a sus hormonas, en el momento que sintió las manos tibias en su cintura y los labios tan suaves en un beso tan delicado pero apasionado, había perdido la batalla contra ellas, quería restregarse en él, podía sentir su miembro erecto a través de sus pantalones, su respiración aumentando y los besos más húmedos, ella misma estaba más húmeda, el calor en su vientre la hacía empezar un movimiento hacia él, su ropa interior ya estaba mojada, casi podía sentir sus jugos bajando por sus muslos, quería sentir a ese hombre en su piel, quería sentir sus dedos apretando sus pezones, no creía que pudiera controlar las ganas y por como lo veía Camilo también estaba perdiendo el control, solo debía incitarlo un poco más para hacerlo ahí mismo, a ella no le importaba el lugar pero su cuerpo le pedía a gritos sexo y solo eso era lo que quería.

Camilo sentía los espasmos de su miembro al ritmo del movimiento de caderas de Mina, suave pero intenso, ella deslizo la mano desde su hombro por su pecho hasta llegar a los botones de su blusa desabotonándola toda y abriéndola completamente revelando un brasier delicado de encaje suave y muy delgado, sin dejar de besarlo tomo su mano y la guio a sus senos, la tibieza de su piel, el peso de sus senos en su mano y esos gemidos casi mudos que dejaba escapar cuando apretaba sus pezones, le hacían perder la cabeza, quería sentirla, sentir su calor rodeando su miembro, satisfacerla, besarla toda, pero no podía hacerlo ahí en la oficina ¿o sí?, las manos de Mina deambulaban por sus brazo, su espalda, su pecho, hasta que empezaron a sacar la camisa de los pantalones, abrió los ojos, se retiró unos centímetros de su boca y le preguntó, -¿Aquí?, con la voz un poco temblorosa e insegura, ella asintió con la cabeza, -Si, aquí, solo déjate llevar; y así lo hizo, ella siguió acariciándolo, pasando sus uñas por su espalda debajo de la camisa y con unos besos que pedían más y que no había imaginado ni en sus sueños, delicadamente deslizó la blusa de mina sobre sus hombros hasta que cayó al suelo dándole espacio para admirar sus senos que ya estaban fuera del brasier esperando más atención.

Ella podía sentir la tensión en sus pantalones, y tenía tantas ganas de verlo y tocarlo, y por qué no saborearlo un poco, empezó con uno de los botones del pantalón a lo que Camilo respondió con un movimiento de aceptación hacia adelante, haciéndole a ella más fácil su objetivo, siguió con el segundo botón a lo que él respondió con un leve mordisco, una invitación a más, finalmente bajo la cremallera y deslizo sus pantalones hacia abajo, exactamente como lo había imaginado tenía unas piernas bien formadas y un miembro que se veía grande y duro bajo los boxers, siguiendo la curiosidad se retiró un paso de él, se quitó completamente el brasier y dejo sus senos libres, él la miro y su miembro dio un salto de emoción; Mina se arrodillo frente a él, fue bajando lentamente sus boxers, liberando su miembro que empezaba a cobrar su verdadera dimensión, un pene grueso, suficientemente largo y tan duro que estaba completamente paralelo a su cuerpo, ella subió su mirada hasta encontrar los ojos de Camilo y con su mano acarició su miembro desde la base hasta la punta, la piel era muy suave y caliente, él echo su cabeza atrás con un leve gemido pero reacciono raídamente al sentir los labios de Mina alrededor de su miembro, subiendo y bajando, esos labios rojos que le encantaban, gruesos por sus besos, y la mirada que no le quitaba de encima, esos ojos miel buscándolo, no podía creer que su fantasía se estaba haciendo realidad y él estaba más que dispuesto a disfrutarla.

Su sabor era delicioso, un aroma a hombre y a loción que igualaba su sabor, disfrutaba tenerlo en la boca, sentir como crecía con cada roce de su lengua en el glande sumado a los gemidos que él emitía, la humedad entre sus piernas aumentaba, sentía las gotas recorriendo sus muslos y la ansiedad en aumento, él extendió su mano, ella saco el miembro de su boca lo acaricio de arriba abajo una última vez y lo soltó para tomar la mano que le había ofrecido apoyándose hasta ponerse en pie, Camilo se acercó a ella, la rodeo con sus brazos llevándola hacia él y dándole acceso para bajar el cierre de la falda que después empujo hacia abajo hasta que cayó al suelo, recorrió con sus manos el exterior de sus muslos y llevó una mano hacia sus tangas, estaban empapadas y deliciosas, bajo suavemente sus tangas por sus piernas y volvió a pasar sus dedos por el clítoris que asomaba ansioso de atención, Mina soltó un gemido pero parecía más una orden que demandaba más, estaba tan húmeda que escurría entre sus dedos y a él le encantaba, emanaba deseo, pasión, morbo. La llevo un poco hacia atrás hasta que sus nalgas tocaron el escritorio y la sentó sobre este con las piernas abiertas, ella estaba lista, lista para que la penetrara con ese miembro que hacia unos segundos había tenido en su boca, lo deseaba quería sentir lo tibio y duro que estaba, pero Camilo se alejó de sus labios la miró sentada en el escritorio, bajo su boca hasta sus senos y lamió sus pezones, primero uno y después el otro, con leves mordiscos que a ella le encantaban mientras sus dedos seguían jugando con su clítoris, sus labios siguieron bajando por su abdomen y más hasta que sintió su respiración sobre su clítoris y con la lengua empezó a saborearla, su aliento, sus labios y su lengua sobre ella le producían tanto placer que ella solo podía sacar la cadera hacia él para darle mejor acceso y abrir sus piernas para que alcanzara los puntos que más le gustaban, el calor de su vientre empezó a aumentar, y sus piernas empezaron a temblar de una forma incontrolable, ella sabía lo que venía, lo que tanto quería, un orgasmo delicioso provocado por la boca de Camilo, el temblor le hacía cerrar las piernas pero él las sostenía bien abiertas siguiendo el masaje con su lengua sobre el clítoris, sus espasmos siguieron hasta que cerro sus ojos sintiendo como todos los músculos de su cuerpo se tensaban y liberaban al mismo tiempo en un orgasmo eléctrico que la hizo saltar y suspirar por más, Camilo la miro –Sabes delicioso, le dijo y subió por su abdomen dándole besos acariciando y explorando su piel jugando un poco con sus senos.

Mina había tenido un orgasmo como hace mucho tiempo no experimentaba, pero quería mucho más, quería la fricción, la piel y el calor, quería que Camilo disfrutara igual que ella, así que tomo con su mano el miembro de Camilo y empezó a acariciarlo, cada centímetro de arriba abajo, hasta que él hecho su cabeza hacia atrás y ese movimiento lo acercó aún más a ella, la distancia perfecta para guiar la cabeza de su miembro hacia su clítoris y rozar toda su intimidad, él la miro con deseo y pasión, sabía que le gustaba, estaba en su entrada, ella movió su cadera hacia abajo haciendo que la punta de su miembro entrara en ella, él seguía mirándola a los ojos y mordía sus labios para no dejar escapar esos sonidos, pero no se movía, no hasta que ella le dijera, Mina asintió y el empujo un poco más, su miembro estaba a mitad de camino y se sentía tan llena y excitada, Camilo saco su miembro y volvió a entrar avanzando un poco más, y siguió moviéndose así una y otra vez, hasta que todo su miembro estaba adentro de ella, se detuvo con su pene bien adentro y la miró observando cada signo, cada señal de incomodidad, pero veía solo deseo, estaba ruborizada, un poco de sudor en su frente, su lengua sobre sus labios y su intensa mirada, se lanzó por un beso y empezó de nuevo el movimiento, primero suavemente sacándolo hasta la mitad del camino y volviendo a entrar, así un par de veces hasta que sintió como ella empezó a moverse en sincronía, después paso a un recorrido más largo, lo movía dejando solo la punta dentro de ella que impulsaba sus caderas hacia arriba para invitarlo a entrar y así él la penetraba con toda su envergadura de nuevo, sus movimientos coincidían con los movimientos de cadera de Mina y eso le fascinaba, siguió con ese movimiento unos minutos mientras su boca y sus manos deambulaban por sus senos, mordiéndolos levemente, chupándolos, lamiéndolos incrementando todas las sensaciones, Mina empezó con un movimiento más fuerte, sentía como las paredes de su vagina lo retenían y lo apretaban, ese movimiento que antecedía un orgasmo fuerte como los que había sentido algunas veces antes, sus pezones estaban tan sensibles que con cualquier lametazo la estremecía, empezó a moverse un poco más fuerte necesitaba un poco más y Camilo seguía sus movimientos hasta que sintió sus testículos golpeando sus nalgas al ritmo y eso la encendía aún más, la sensación de tenerlo completamente adentro, poseyéndola, penetrándola, que la tenía tan húmeda y con tanto deseo, su orgasmo empezó a construirse una envestida a la vez su cadera empezó a moverse de forma errática, Camilo agarró sus nalgas, empujo sus piernas hacia arriba y siguió su movimiento haciéndola llegar al límite de su control, podía verlo a él también luchando por contenerse, Mina apretó en su interior el miembro de Camilo para maximizar la sensación hasta que toco ese punto que la hizo volar con esa sensación de electricidad que recorría su cuerpo hasta adormecer sus labios, mientras ella alcanzaba el clímax sintió como Camilo perdía el control de sus movimientos, su respiración más rápida, sus manos abriendo sus piernas hasta quedarse muy adentro de ella y con un grito se derramaba allí, era una sensación deliciosa sentir como lo hacía, lo caliente que estaba y el placer que le daba verlo disfrutar tanto como ella, sintiendo el movimiento residual que parecía no desvanecerse.

Camilo la beso y se quedó unos segundos sobre ella, con su peso repartido sobre sus propios brazos, pero sintiendo aún el roce de sus senos en él, no quería despegarse de ella, quería sentirla solo un poco más, cuando los espasmos de ambos se detuvieron él se incorporó, la ayudo a ponerse de pie y la acompaño al baño en donde, con pañitos húmedos, la limpio cuidadosamente mientras ella se quedó de pie observándolo, una vez terminado su mejor trabajo se levantó y siguiendo su ejemplo Mina lo limpio de la misma forma que lo había visto, ambos fueron a la oficina se ayudaron a vestir el uno al otro sin mediar palabra solo miradas y besos que significaban aún más de lo que cualquiera de ellos pudiera decir.

Una vez listos para salir de la oficina Camilo se acercó y rozo sus labios en un beso lleno de ternura, la abrazó mientras susurraba en su oído –¿Quieres salir conmigo mañana en la noche? A lo que Mina respondió con una sonrisa –Por supuesto que sí, él la tomó de la mano, activaron las alarmas de la oficina y salieron juntos, algo que ni él ni ella esperaban este día y que Mina estaba segura que iban a repetir.


30 de Septiembre de 2018 a las 23:24 0 Reporte Insertar 2
Fin

Conoce al autor

Penelope Rose Soy una escritora aficionada, disfruto de las cosas simples de la vida, la playa, amigos y familia, me encanta los viajes, bucear, leer y obviamente escribir. Finalmente me siento lo suficientemente fuerte para compartir algo de eso.

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