Amnesia Seguir historia

valentinaidrogo Valeñ I

Las tragedias pasa a diario, pero aún así nos sorprende cuando pasan, sobre todo a una familia como esa. Los Hamilton, una familia bien acomodada en la sociedad y unida hasta los cimientos, fue la que sufrió esa fría noche de invierno. Llovía mucho y la familia tenía mucha prisa, la madre de familia estaba por tener a el tercero o tercera de la familia y el padre, más concentrado en llevar a salvo a su mujer y a su bebe a él hospital, desistió de pelear con sus hijas adolescentes sobre quedarse en casa a esperar que ellos llegarán. Se metieron a toda prisa en el auto y conducieron rápido al hospital, donde ya los esperaba un grupo de doctores y enfermeras para el parto, sin embargo nunca llegaron. Los Hamilton habían desaparecido. Empezó la búsqueda. Nadie podía creer que la familia entera hubiera desaparecido de un momento a otro con una mujer en labor de parto. Una llamada llegó a Emergencias, una chica hablaba pausadamente, notablemente confundida, no sabía dónde estaba, ni como se llamaba, decía estar en un auto accidentado junto a la carretera. La llamada fue rastreada hasta una ruta alterna al hospital, la calle estaba cubierta por una fina capa de hielo dificultando el paso. Encontraron a la chica perdida, desmayada a unos metros de un auto estrellado contra un árbol. La chica eres, nada más ni nada menos que Leah Hamilton, la menor de los Hamilton. La familia había tenido un accidente, y era el primero de muchos que su futuro trajo consigo.


Ficción adolescente Todo público.

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Prólogo

Los días son calmados para los Hamilton, los más odiados y amados de la ciudad, que ni siquiera vivían en la ciudad.

La familia había construido un pequeño imperio gracias a la compañía del Sr. Hamilton y la firma de abogados de la Sra., conocidos por la magnitud de su influencia en las personas correctas, muchos los querían por las sonrisas cordiales de la Sra., hipnotizados con los perfectos rizos rubios de la heredera, embrujados con los brillantes ojos verdes de la menor, cautivados con los modales impuestos a ambas pequeñas. Otros se llenaban de odio y celos al ver a la familia pasearse a algún evento, queriendo acercarse a ellos cual sanguijuelas para conocer los secretos ocultos de la familia perfecta que viva a las afueras de la ciudad.

Este día no fue la gran diferencia, todo estaba en perfecta sincronía.

Desayunaron, todos reunidos en la mesa del comedor de la cocina, por lo que pensaba la dama de la casa de una familia que comía separada, la última vez que una de las chicas intento romper esa regla, casi se forma la tercera guerra mundial entre esas paredes. Luego del desayuno habitual, la familia se separaba para ir a donde le correspondía, las chicas al instituto, el Sr al trabajo y la Sra., debido a su condición se quedaría en casa a trabajar en su despacho.

La Sra. Estaba a punto de dar a luz al último de la descendencia Hamilton, por lo que solo tenía permitido trabajar un poco en casa, aunque la mayoría del trabajo se lo habían dejado a su asistente que tenía como orden llamarla en cuanto tuviera algún problema o llegara un caso demasiado grande, ahora estaba pensando a cuál de los abogados de la firma entregarle un caso muy complicado, se acusaba de violación a la persona que representaría y debían hacer que el juzgado lo considerara inocente, aunque él ya había declarado que si se encontraba en el lugar indicado, pero no haber visto a la señorita que lo acusaba. Era complicado porque ellos decían tener pruebas, ADN y esas cosas.

A unos kilómetro, en el último piso de un edificio en el centro de la ciudad, el Sr. Hamilton discutía con su secretaria por no haber llevado a tiempo unos papeles muy importantes a uno de sus inversionistas más importantes: Axel Schell, un alemán petulante y ambicioso, lo único bueno que tenía ese rubio idiota era su fortuna heredada guardada en una bóveda en el banco. El hombre era un idiota mimado, convencido de que el dinero de su familia le otorgaría el respeto de todos, que equivocado estaba. Luego de amenazar a su recientemente despistada secretaria con despedirla si se repetía, hizo una llamada rápida a casa para asegurar que su mujer estuviera igual de bien que siempre.

A unas calles del edificio Hamilton, en una de los institutos con más prestigio de ese país, estaba la heredera, con su rostro apoyado en la palma de su mano, notablemente aburrida con la clase de matemática que el profesor Ivanov insistía en impartir ese día. A su lado una chica rubia teñida hablaba en susurro sin parar a su lado sobre una fiesta a la que la heredera no había tenido animo de asistir, ella había dejado de escuchar la voz extasiada de la chica al hablar de como uno de los chicos más populares del instituto le había dirigido la palabra.

Estaba acostumbrada a ese tipo de chicas, complacidas solo con el simple hecho de creer que la heredera las estaba escuchando, puso sus ojos en blanco cuando la chica suspiro ruidosamente a su lado, aun pensando en algún chico que estuviera bueno. Estaba cansada de ese tipo de personas, aprovechándose de que la chica heredaría una fortuna en algún momento para fingir ser su amiga antes, así tendrían una excusa para pedir regalos luego alegando ser –"amigas del alma".

Tres salones de distancia de la heredera, en un asiento de la última fila de la clase de Historia, estaba la menor de la familia, haciendo bocetos en su cuaderno aprovechada de la ceguera de la profesora, no sabía a ciencia cierta lo que pasaba de la tercera fila hasta el final del salón, miro por la ventana un rato frustrada, el dibujo no quería salir como ella había esperado. Afuera estaba lloviendo un poco, había pasado el día así, con una pequeña llovizna que empapaba todo. Suspiro y volvió a trabajar en el dibujo. Debería irse tarde del instituto para ir con la psicóloga del instituto la Señorita Banes, porque un profesor sospecho que su distracción en clase se debía a problemas internos relacionados con su estado emocional.

Ninguno de los cuatro esperaba que lo que sucedería esa noche, el claro ejemplo de que la vida puede cambiar de un segundo a otro.

5 de Enero de 2019 a las 00:00 0 Reporte Insertar 0
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