Relato de un sujeto posiblemente trastornado. Seguir historia

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Relato de un sujeto que quizás esté trastornado.


Cuento No para niños menores de 13. © Felipe Alejandro Moreno

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Cuento corto
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Único capítulo.


Se conocieron en la ruta número 15, en las sillas de la parte trasera, yo lo vi todo, iba sentado justo detrás de ellos. Todas las mañanas cojo la misma ruta para ir al trabajo, me despierto a las 5 am, a las 6 am ya estoy listo para salir a abordar el autobús. Desde el principio me llamaron mucho la atención; cosa rara, pues no suelen interesarme mucho las personas a mí alrededor. Normalmente mientras voy en el autobús, hago el recorrido leyendo y escuchando música instrumental para no desconcentrarme con los ruidos exteriores. Esa vez no quise irme leyendo, la noche anterior no había dormido bien, sabía que si me ponía a leer me quedaría dormido y no quería que el autobús se pasara de mi punto de destino haciendo que llegue tarde al trabajo. Primero se subió él, era muy alto, un poco más alto que yo, y yo mido un metro con ochenta y cinco, era de piel morena, cabello largo, lo tenía echado hacia un lado dejando ver el costado de su cabeza rapada, llevaba una chaqueta de jean y pantalones negros muy apretados, unas botas de cuero color negro, se sentó y sus rodillas quedaban apretujadas contra el espaldar del asiento de adelante, no cabía bien en la silla. Cinco minutos después de recorrido se subió ella, su cabello era oscuro y largo, su nariz un poco respingada, sus labios grandes y voluptuosos, las comisuras de sus labios le daban un leve aire siniestro pero hermoso. En el momento en que se subió, note como él la miraba, al parecer quedó encantado desde el primer momento y para su suerte ella se sentó justo a su lado. Cuando lo hizo, él se corrió lo más que pudo contra la ventana para hacerle espacio. Al principio como es de esperar entre desconocidos no se dijeron nada, él trataba de mirarla de manera disimulada, mientras ella miraba su teléfono celular, pero luego ella quitaba la mirada del aparato y él de inmediato giraba su cabeza hacia la ventana. A ella se le resbaló el celular de entre sus manos, yéndose justo debajo de los pies del embelesado sujeto, él se agachó de inmediato agarrándolo antes de que se deslizara hacia las sillas de más atrás, se lo devolvió muy nervioso. Ella le dijo algo que yo no pude escuchar porque llevaba auriculares, pero supongo eran las gracias, luego le sonrió, llevaba un labial rojo oscuro, del mismo color del vino. A partir de ese momento empezaron a hablar con más confianza, se miraban y reían, hacían gestos con las manos; cuando llevábamos más o menos media hora de recorrido, sacaron los dos sus respectivos teléfonos celulares, supongo que intercambiaron números, luego se despidieron y él se bajó. Pude notar el aire de alegría que quedó impregnado en ella cuando el tipo se fue, un poco más adelante llegué a mi destino y me bajé yo también.

Al día siguiente los volví a encontrar, primero se subió él, el autobús estaba lleno así que no pudo sentarse al lado de la ventana, pero si cerca de la silla donde estaba yo. Más adelante cuando ella se subió, todas las sillas estaban ocupadas. A ambos se les iluminó el rostro en el momento en que se vieron, a decir verdad cualquiera hubiera podido notar el aire de romance que había entre los dos, pero nadie les prestaba atención, unos miraban sus móviles, otros veían por la ventana y algunos pocos dormían. Ella se dirigió hacia el chico y él muy amable le ofreció su silla, estuvieron hablando todo el tiempo, ella sentada y él de pie con sus imponentes botas sobre la lámina acerada que cubría el piso del autobús. Puse pausa a la música de mis auriculares para tratar de escuchar algo de lo que hablaban pero el ruido que hace el motor del autobús y la música de la emisora radial que ponen en el mismo no me dejó escuchar nada.

Esa semana no los volví a ver juntos, solo un par de veces la vi a ella. En una de las ocasiones se sentó a mi lado, percatándose apenas de mi existencia, sin embargo pude saber cómo se llamaba cuando sacó el móvil de su cartera y abrió su perfil en la conocida red social. Pude ver su nombre sin que ella se diera cuenta: Natalia Salazar.

El lunes de la semana siguiente si pude verlos, para mi sorpresa se subieron juntos, sentándose unas sillas más delante de la mía, yo no podía escucharlos pero solo con verlos me deleitaba, en sus gestos tan expresivos, la manera en cómo se miraban sin apartar la vista del otro, cada cierto tiempo ella se relamía su labio inferior y le daba una suave mordida con sus dientes superiores sin quitarle la mirada de encima y él hablaba, luego entornaba un poco los ojos y le decía alguna cosa. El simplemente la contemplaba fascinado, en el brillo de sus ojos se percibía fácilmente el encomio que tenía hacia ella. Y así pasaron los días, luego semanas, unas veces los encontraba otras no, a decir verdad cuando no coincidíamos en la misma ruta me decepcionaba un poco, el recorrido se hacía más tedioso sacaba algún libro de mi maletín y me ponía a leer como de costumbre; cuando los veía subir juntos era todo lo contrario, mi corazón inevitablemente se agitaba dentro de mi pecho, mis ojos se iluminaban como dos luces que en un teatro se enfocan en los dos personajes principales de la obra, toda mi atención se centraba en ellos, que por estar tan metidos en su mundo jamás me iban a prestar atención, ni a mí ni a nadie más, lo cual me alegraba, ya que disfrutaba siendo tan solo un espectador, no me interesaba que ellos supieran de mi existencia, quería verlo todo así, desde afuera.

Mientras trabajaba me gustaba imaginar cómo serían las vidas de cada uno: supongo que él vivía solo en una habitación alquilada o algo por el estilo, en el día trabajaba en alguna fábrica y en la noche se dedicaba a estudiar, los fines de semana tomaba cervezas con sus amigos y fumaban muchos cigarrillos, actividad que ahora habría reemplazado para en su lugar pasar tiempo con Ella. Y ella probablemente había terminado sus estudios universitarios no hace mucho, vivía aún con su familia o con alguna tía (no le gustaba vivir sola).Trabajaría en una empresa como asesora de ventas, o quizás era ingeniera de sistemas. Le gustaban los animales y muy seguramente tendría un perro de mascota.

Era evidente que con el pasar de los días se habían hecho muy cercanos, nunca los vi besarse, o cogerse de la mano, intuí que estaban saliendo solo por la forma en que hablaban y se miraban uno al otro. Un día de repente dejé de verlos en el autobús, pasaron varias semanas y no logré verlos ni una sola vez, lo cual me hizo sentir un poco triste, pensé simplemente en dejar las cosas así, pero entonces recordé que me sabía su nombre, decidí entonces recurrir a la internet para buscarla. Un martes por la noche al llegar a casa luego del trabajo, encendí el ordenador y empecé a buscarla, habían cientos de personas con el mismo nombre, pero aplicando un par de filtros a la búsqueda pude encontrarla finalmente, en su foto de perfil como había adivinado, estaba besando a un perro, un schnauzer al parecer. Traté de acceder a toda la información que pudiera, pero solo mostraba unas cuantas fotos más, películas y bandas musicales que le gustaban, no pude encontrar ni una sola pista del tipo, me di por vencido, simplemente dejaría el tema así, apagué el ordenador y me fui a dormir.

Una semana después, a eso de las siete de la noche, luego de salir del trabajo, me encontré con ellos para mi sorpresa y mi dicha, en la parada del autobús. Vestían ropa deportiva, ambos con sudaderas blancas, era fácil suponer que habían estado ejercitándose juntos, me ubique muy cerca de ellos, pausé la música que estaba escuchando y me dispuse en cambio a escuchar lo que decían, era la primera vez que podía escuchar claramente lo que hablaban, ellos como siempre ignoraban mi presencia, era un ente más esperando el autobús.

— ¿Te gustó la película que vimos anoche?— dijo ella mirándolo con los ojos brillantes, esperando ansiosa que respondiera.

—Bueno, nunca he sido muy fan de las películas de terror, pero esa no estuvo tan mal—dijo él esbozando una risa maligna—sobre todo la parte en que el cadáver de la anciana se vomita en la boca de la protagonista.

— ¡Qué asco!—objetó ella arrugando todas las facciones de su cara, luego lo abrazó y se rieron juntos.

— ¿A qué hora paso por ti mañana?—Le dijo él, ella seguía abrazándolo y no le quitaba la mirada.

— ¿Si un demonio me persiguiera para arrastrarme al infierno, como en la película—decía ella con tono muy serio y ojos tristes—tu no dejarías que me lleve verdad? Pasa por mí a las 6, no llegues tarde.

—Por supuesto que no tonta, ni aun siendo el mismísimo satanás de los infiernos.

— ¿Me lo juras?

—Te lo juro. Espero que estés lista apenas llegue, subiremos por las colinas hasta llegar al alto del oso, luego regresaremos.

Era todo lo que necesitaba saber, puse de nuevo la música, me alejé un poco y esperamos el autobús, cuando se detuvo a recoger los pasajeros, me adelanté a todos y me subí el primero, me senté en las silla de la última fila junto a la ventana, rápidamente me quedé dormido, cuando desperté, los dos ya se habían bajado y faltaba poco para llegar a casa.

Al llegar a casa estaba muy contento, durante semanas había estado con el ánimo triste, no había sabido nada de ellos en todos esos días, quise ocuparme en otros pasatiempos, pero su recuerdo no me dejaba tranquilo, todo el tiempo me preguntaba que estarían haciendo. Afortunadamente esa noche todo había cambiado, sabía que era lo que harían al día siguiente, y lo mejor de todo el lugar exacto, seguramente harían una caminata por las montañas y yo por supuesto, llegaría primero que ellos, solo hacía falta levantarme a las 4 de la mañana, a las 5 saldría, en una hora más estaría esperándolos en el alto del oso.

Me costó bastante dormir esa noche, probablemente solo dormí 3 horas, eso no impidió que a las 4 estuviera despierto, me duché, alisté una porra eléctrica y un bastón retráctil de defensa personal que había adquirido hace algún tiempo por internet. Para que no se me reconociera tan fácilmente me puse una gorra y me recogí el cabello, me abrigué con una chaqueta gruesa y puse en mis hombros un maletín.

Cuando salí de casa hacía mucho frío, después de todo estaba muy temprano, al mirar hacia las montañas notaba una niebla espesa que las cubría. Tardé 50 minutos en llegar al alto del oso lo más rápido que pude, estuve allí escondido entre cañaduzales por más de media hora. Escuché que llegaban cuando eran poco más de las 6:30, llegaron en menos tiempo que yo, al parecer tenían buen estado físico, mucho mejor que el mío evidentemente. Cuando vi que se acercaban empecé a gritar:

— ¡Soros! ¡psst! ¡Soros! ¡psst!

Salí al camino con la intención de interceptarlos. Ellos me miraron un poco desconcertados, me les acerqué amigablemente, ellos parecieron responder de la misma manera.

—Disculpen, esta mañana salí muy temprano con mi perro Soros, me detuve un momento a amarrarme el zapato y en un descuido el pobre salió despavorido, es la primera vez que venimos a caminar por estos cañaduzales, creo que le asustan un poco los lugares nuevos.

—No hemos visto a su perro señor, ¿de qué color es su pelaje? ¿Lleva algún collar? ¿Qué raza es?—me dijo el sujeto mostrándose bastante dispuesto a ayudarme.

—Su Pelaje es color cano, es de raza schnauzer, lleva un collar rojo.

En el momento en que mencioné la raza del perro imaginario, ella alzo sus cejas, dejando ver un leve gesto de sorpresa

— ¿Quiere que le ayudemos a buscarlo?—dijo ella que hasta ahora había estado callada, pero prestando atención a todo lo que hablábamos.


—Bueno será más fácil si les muestro una foto—llevé mi mano al bolsillo con la intención de hacerles creer que sacaría mi móvil, saqué en cambio la porra eléctrica.

Se lo puse en el costado izquierdo al sujeto, traté de mantenerlo pegado a sus costillas lo más que pude, fueron solo 3 segundos probablemente, cayó exhalando un grito ahogado rápidamente al suelo, con los ojos bien abiertos, no dejaba de mirarme. Mientras tanto la cara de ella se contrajo toda, parecía que a sus ojos los cubrían un horror infinito, limitándose solamente a llevarse las manos a su rostro. Del bolsillo de mi chaqueta saqué el bastón retráctil; sin abrirlo la golpeé con el mango usando todas mis fuerzas en su frente, cerca de su ojo derecho, cayó al suelo temblando, sus labios que eran de vino hacían muecas amargas, no se movía, su cuerpo solo emanaba convulsiones trémulas, su frente sangre.

Él me agarró de los pies, sus manos eran grandes y tenían mucha fuerza, abrí el bastón retráctil y empecé a golpearlo: ¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Seis! ¡Siete! ¡Ocho! ¡Nueve! ¡Diez! ¡Once! ¡Doce! Al golpearlo no pude evitar cerrar los ojos mientras hundía el bastón en su cara y su cráneo blando, no parecía que estuviera golpeando huesos.

En cambió al golpearla a ella, mantuve todo el tiempo los ojos bien abiertos. Sus labios hermosos, rojos como las rosas, mi bastón es el tallo, ¡Sí! tus labios son la rosa, mi bastón retráctil es el tallo, mis manos y mis dedos son las espinas. Pero entonces brotaron de tus pétalos semillas blancas, ya no tiene forma la fruta que muy madura cae desde el árbol. Solo quedan restos corrompidos, putrefactos.

— ¿Si siembro yo, tus dientes en mi jardín, brotaran de la tierra, mirando al sol, otras como tú? ¿Natalia?

19 de Septiembre de 2018 a las 16:42 7 Reporte Insertar 3
Fin

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GE Gaia E.
Muy buena historia.
10 de Octubre de 2018 a las 10:18
Alex Firefly Alex Firefly
Hizo de su amor algo perfecto y eterno en la memoria, deben darle las gracias. Yo los hubiera dejado en paz para que en diez años ella estuviera obesa con cuatro hijos y él calvo, desilusionados entonces quizá se pondrían más creativos ante la vida y se dejaran de cursilear =_=
21 de Septiembre de 2018 a las 16:30

  • Alex Firefly Alex Firefly
    (Buen relato, el inicio tiene algunas palabras que se repiten demasiado. Nada grave) September 21, 2018. 09:30PM
  • Sr Snob Molinos Sr Snob Molinos
    Tal vez el sujeto quería dejar de verlos todos los días en el autobús jajaja. Y si suele pasarme mucho eso de repetir tanto las palabras ._. tengo que mejorarlo. Gracias por pasar September 22, 2018. 04:55AM
  • Alex Firefly Alex Firefly
    Lo superarás con la práctica. Me interesa más el argumento que la redacción y este es genial, como para una clase de psicología forense. Pasa buena noche de viernes. September 22, 2018. 05:06AM
Pablo Ontivero Pablo Ontivero
Me encantó.
19 de Septiembre de 2018 a las 14:59

  • Sr Snob Molinos Sr Snob Molinos
    Gracias por su tiempo, me alegra que le guste. September 19, 2018. 08:17PM
~