Una historia casi normal Seguir historia

polo Polo PG

¿Por qué una historia no puede ser casi normal? No, seguramente no te va a gustar, no es lo que te esperas.


Cuento Todo público.

#cuento #mini #absurdo #surrealismo #irreal #historiacasireal
Cuento corto
0
582 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Una historia casi normal

Lo peor de ser un canario en una jaula es saber que los que han conseguido escapar de su cautiverio se encuentran frente a un mundo hostil. A pesar de eso, uno sigue cantando y soñando tras estos barrotes.

Me encontraba sentado frente a la terminal degustando un pequeño placer en forma de tableta de chocolate. No, el chocolate ni es publicidad ni es una crítica al consumismo, simplemente me apetecía. Parece que se nos está olvidando que en esta vida se puede hacer algo simplemente porque sí, porque a uno le apetece, sin pensar en metáforas ni dobles sentidos. Me tomé una tableta de chocolate porque si, y punto, sin metáforas. Quizás penséis, mentes inquietas, que empezar este capítulo con una metáfora es un poco hipócrita por mi parte. ¿Sabéis por qué he empezado este capítulo con una metáfora? Correcto, porque me apetecía, igual que el chocolate e igual que la acción que me ha llevado a escribir esta carta desde la cárcel.

El mayor problema de esta historia es que las personas no están acostumbradas a percibir actos altruistas sin pensar en lo que se esconde tras la bonita fachada. Algo podrido debe haber tras un acto generoso y, si no lo hay, la imaginación del que lo percibe se encarga de crearlo. Los ricos dan dinero a las organizaciones benéficas porque les desgrava, da igual si es o no verdad, nos quedamos más tranquilos pensando que es así. Quizás esto pase porque pensamos que el ser humano solo esconde maldad, o bien porque somos morbosos, sin más. La sociedad en la que vivimos ha conseguido que las personas sean así, morbosas por naturaleza. Alguien con maldad que ha realizado actos malvados es noticia durante toda una semana, mientras que un científico que descubre la cura infalible contra la maldad debemos dar las gracias por verlo en la televisión durante un mísero minuto.

El tema es que me disponía a matar el tiempo observando una terminal aleatoria. Podría estar mirando a la pared o hacia el escaparate de alguna tienda, pero el azar me llevó a observar una terminar vacía que disfrutaba de la escasa soledad entre los bulliciosos vuelos del aeropuerto. La palpable tranquilidad convertía en estatuas vacías a los guardias de seguridad que custodiaban la puerta de embarque. No fue el rítmico taconeo de las azafatas sino la mirada penetrante de una de ellas lo que rompió tan agradable parsimonia. La agradable situación y mi buen estado de ánimo, posiblemente provocado por la liberación transitoria de endorfinas a causa del chocolate, me impidió retener un humilde saludo de buenos días.

- Buenos días, espero que tenga un buen vuelo.

Es posible que fuese por mi exagerada sonrisa, por mi acento, o por la delicada susceptibilidad que sufre la población del siglo actual, que la retraída y asustadiza respuesta de la persona receptora de mi mensaje quebrase el frío rostro de los guardias de seguridad, percatados de la tensión que se palpaba en el ambiente. Y es exactamente en ese momento cuando uno se da cuenta de cuan hostil es el mundo fuera de la jaula.

A día de hoy, y con la mano en el corazón, aseguro que mi transitoria felicidad no se debía a la maldad que esconde la soberbia, aseguro que de haber conocido la desgraciada e inminente catástrofe que iba a tener lugar tras esa terminal, habría seguido los consejos mudos de la sociedad que lapidan a los rostros que nos rodean. El problema es que mi conciencia me asegura que si hubiese tenido una ligera sospecha de que el avión albergaba material explosivo, habría actuado siguiendo algún tipo de protocolo social, mientras que mi corazón me dicta que ser uno mismo jamás debería estar penado.

7 de Septiembre de 2018 a las 18:46 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~