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El vértigo es la más engañosa de las sensaciones

El era un estudiante no muy normal debido a que sus notas eran no mayores a siete, pero le gustaba la medicina sin embargo le era complicado alinearse con la disciplina que sus objetivos le demandaban, era difícil por el ambiente en el que estaba sumergido, unos papás de clase media que igualmente tenían objetivos, pero habían abandonado la filosofía de salir de tu estado de confort y tener una mente abierta desde hace bastante tiempo, mas parece que nunca llegaron a comprenderla, solo fluían, un día se sentían motivados, y no sabían que era porque habían estado más presentes en su día a día, y al otro se sienten desmotivados, y tampoco sabían que era porque lo que pensaban no estaba alineado con lo que estaban haciendo. Pero el joven si comprendía estas cosas, y cuando pasaba días donde era el único espectador en las razones que daban lugar a las decisiones que tomaba, y era el único participante directo en la reflexión de estas, estaba bastante mas motivado, claro, cometía errores, pero seguía conservando un estado mental que le proporcionaba la agilidad mental necesaria para mantener sus aguas en calma. Pero como dijo Julio Cortázar, no encanta recaer, siempre acabamos recayendo, amaba estar al borde del fracaso y echar un vistazo al vacío y sentir aquel vértigo, vértigo que se sentía demasiado bueno para ser lo que precede al fallo, y de un momento a otro se encontraba cayendo a aquel hoyo, hoyo en el que podías pasar unos minutos, unas cuantas horas, unos cuantos días, o toda una vida. Pero el nunca se quedaba mucho tiempo en aquel hoyo, siempre peleaba y trataba de escalar, aferrándose como una lagartija hasta a las más diminutas salientes, otras veces tenia la fuerza de agarre de un pescado, y terminaba volviendo a caer antes de visualizar siquiera la cima. Pero cuando se acercaba a ella, cuando por primera vez en mucho tiempo volvía a sentir el aire fresco de la realidad acariciando su mente y cuerpo, se sentía vivo de nuevo, placer que duraba segundos, a veces minutos, pero le daba la fuerza y motivación necesaria para seguir escalando a pesar de que cuando se iba se sentía devuelta en la pesadez que había en aquel hoyo inmundo, pero con la esperanza en la frente.

9 de Septiembre de 2018 a las 20:41 0 Reporte Insertar 0
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