Pequeña Amenaza Seguir historia

valentinaidrogo Valeñ I

Mil años. Mil años fue lo que necesito el ser humano para destruir la tierra. El mundo colapso sobre sus cimientos cuando las guerras, la pobreza, el hambre y las enfermedades recién descubiertas los atacaron con todo, muchas personas murieron, las pocas personas que quedaron habían enloquecido por la muerte de tantas personas y las enfermedades. Algunos científicos descubrieron que los que tenían menos probabilidades de estar dementes, eran los niños de 8 a 18 años, así que el gobierno se los llevo a todos, haciendo promesas a sus padres sobre llevarlos a un lugar seguro. Y así fue por un tiempo, pero las personas se revelaron, querían a sus niños con ellos y el gobierno activo el programa Pequeña Amenaza, que consistía en entrenar a los niños que tenían hasta convertirlos en máquinas asesinas frías y sin corazón a cualquier precio.


Ciencia ficción No para niños menores de 13.

#tecnologia #drama #cienciaficcion #accion #ficcionadolescente
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PRIMERA PARTE: LA NIÑA DE LOS OJOS GRISES.

CAPITULO I

–Hoy es el día –dijo la grabación de la chica de las noticias, probablemente esté muerta o este por morir por la deshidratación o en el peor de los casos, demencia–, los niños de diez años serán llevados a "La Zona Segura" ubicada en un lugar completamente secreto por su protección. Nuestro gobierno ha decidido que todos deben ser entregados para preservar la vida humana. Los niños no serán lastimados por ningún medio, esto es por su protección y la decisión de entregarlos es de sus padres o la persona responsable de ellos...

La mujer pelinegra de ojos color café oscuro, sentada en una silla de una habitación muy poco iluminada a las afueras de una ciudad que antes le decían Chicago. La mujer, cansada de la habladuría de la grabación, apaga el televisor con una mirada de escepticismo y se levanta de la silla, camina por el pasillo hasta la otra pequeña habitación de la pequeña casa, se para en el marco de la puerta y mira con tristeza a su pequeña hija de diez años, Skyn, sentada en el suelo junto a una de las dos camas que había en la habitación, pertenecía a su hermana.

– ¿Cuánto tiempo falta? –pregunta la pequeña niña de ojos grises con voz ronca.

Su madre sabía perfectamente a que se refería con esas palabras, la hermana de la pequeña le había dicho lo mismo hace cinco años, antes de desaparecer con su padre en la oscuridad de la noche. Hecho un vistazo a su reloj viejo de muñeca y dijo:

–Unas hora, pero debemos irnos antes para llegar al centro antes de que ellos lleguen.

La niña se levanta sin levantar la vista y camina arrastrando los pies hasta la pequeña mochila que está en su cama, toma algunas cosas y las mete dentro, la cierra con fuerza y se agacha para ponerse sus zapatos.

–Podríamos intentarlo –dice la niña, más para sí misma–. Podríamos intentarlo de nuevo...

–Sabes que no puedo –dice su madre–. No voy a exponerte a eso.

–Podría funcionar esta vez –insiste–. Solo tenemos que ser más rápidas, tenemos ventaja, ellos no saben dónde estamos...

–Sí, pero podría pasar lo mismo.

La niña se calla, mientras amarra una coleta a su largo cabello rojo.

–Estoy lista –dice mientras toma su mochila.

Les tomo bastante tiempo llegar al centro de la ciudad, donde las señales del daño que le hizo la humanidad al planeta eran más notable. Las guerras mundiales y civiles destruyeron todo a su paso.

Cuando te acercabas el centro el olor a todo tipo de cosas quemadas y polvo de los ladrillos de los edificios destruidos por todo tipo de bombas o cualquier cosa que fuera capaz de destruir algo. Los animales habían tomado territorio en gran parte de la ciudad, para comer la carne en descomposición de algunos que no tuvieron mucha suerte, así que no era raro ver uno que otro coyote o lobo.

Cuando faltaban dos manzanas para llegar al centro, se detuvieron en un callejón a comer un poco y beber un poco de agua. La mujer tomo su mochila y la paso al frente de su cuerpo, si algo pasaba, montaría a la niña en su espalda y saldría corriendo de allí.

Cuando la niña termino su fruta y bebió una botella de agua, la mujer se levantó y cargo el arma, el traqueteo del arma resonó en todo el callejón y ella se puso en guardia, temiendo que allá hecho mucho ruido. Nadie se acercó a ellas. No había nadie cerca. O eso creyó. En el edificio de al lado, se escucharon claramente el sonido de pasos apresurados y pudo jurar que vio el brillo de ojos humanos asomándose por la venta.

Lentamente tomo a la niña y la empujo para que se agarrara en su espalda, ella escondió el rostro en su cuello mientras la mujer apuntaba con el arma a todas las ventanas del edificio. Después de unos minutos de calma en todos lados, camino de espaldas a la salida del callejón, cuando sintió el calor del sol en sus ante brazos descubiertos, corrió lo más rápido que podía por la calle, con los pequeños saltitos de la niña en su espalda.

Un sonido proveniente de unas calles más adelante la sobresalto y se detuvo en seco, casi se cae por el peso de la mochila al frente y la niña en su espalda.

Escucho detenidamente por unos minutos y volvió a captar el sonido: un autobús escolar. Se rio un poco por lo estúpido de la situación, no había visto uno desde hace mucho tiempo y en esta situación era tan estúpido siquiera oír uno, que daba risa. El sonido volvió, pero esta vez más lejos y ella capto el mensaje; allí se están llevando a los niños... y se está alejando.

Corrió por la calle como si un mar de gente demente la persiguiera, y corrió aún más rápido sin detenerse a frenar un poco en las esquinas, el golpeteo incesante con cada paso que daba en su espalda la mantuvo lo más cuerda posible mientras corría y cruzaba en las esquinas, derecha, izquierda, derecha, derecha, izquierda...

Cuando estuvo a punto de darse por vencida, vio el color amarillo chillón del autobús a mitad de la calle, de él salían unas personas vestidas completamente de negro y armadas con fusiles AK-47; los soldados.

Movió sus manos encima de su cabeza y grito para llamar su atención, la niña saco su cabeza del cuello y apretó más sus brazos y piernas al cuerpo de su madre, no quería irse aun.

Los guardias dirigieron la vista y las armas a la dirección de la madre y la niña y bajaron las armas cuando vieron los pequeños y flacuchos brazos de la pequeña niña alrededor del cuello y la cintura de la madre, uno de ellos les hiso señas para que se acercaran más rápido.

La mujer corrió más rápido y en cuestión de segundos alcanzo al autobús estúpidamente amarillo.

–Nombre y edad –dijo uno de los guardias con voz gruesa y amenazadora en cuanto la madre y la niña estuvieron cerca.

–Skynar Gray, diez años –dijo la mujer de ojos castaños, con voz entrecortada por las respiraciones apresuradas–. Está enferma, tiene asma y probablemente algo mucho peor que eso.

La mujer se inclinó y dejo caer la mochila del frente de su cuerpo, luego se sentó en el suelo para que la niña pudiera bajar de su espalda, pero ella no se movió.

– ¿Skyn? –pregunto la mujer, al ver que la pequeña no se movía– ¿Skyn, qué pasa?

–No quiero ir con ellos –susurro en su oído la niña, asustada–. Ellos me dan miedo.

–No tienes por qué temer –dijo la madre intentando convencerla, los soldados la miraban con una mezcla de fastidio y confusión–. Ellos te llevaran a un lugar seguro.

–Pero yo estoy segura contigo –chillo la niña.

–Dense prisa –dijo uno de los guardias–. Tenemos que buscar a los que faltan.

–Skynar, sabes que no me gusta mentirte –dijo la mujer, con voz cansada–, así que te diré la verdad: yo ya no puedo cuidarte, ¿recuerdas a las personas que vimos hace unos días?

– ¿Los que corrían y gritaban entre sí?

–Sí, esos. A mí también me puede pasar eso, y si me pasa, yo podría hacerte daño, y no queremos que pase eso ¿verdad? –Asiente– Por eso debes irte con ellos, no estas segura conmigo. No está segura aquí, afuera.

La niña soltó sus pequeñas manos del cuello de su madre y bajo de su espalda, uno de los soldados le tendió una de sus manos para ayudarle a subir al autobús, ella la tomo y antes de subir las escaleras, dirigió una mirada de despedida a su madre, la puerta se cerró cuando sus pequeños zapatos gastados de color negro pasaron al pasillo.

Luego la culata del arma del soldado impacto con su cráneo, dejándolo todo negro, la mujer grabo en sus parpados el rojo del pelo y los anormales ojos grises de la niña y eso y un conjunto mezclado de imágenes de sus hijas y su esposo llenaron la oscuridad de su muy profundo sueño eterno y por un minuto, por solo un instante, anhelo la idea de intentar escapar con su pequeña pelirroja. Solo por un instante.

2 de Septiembre de 2018 a las 07:11 1 Reporte Insertar 2
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Gin Les Gin Les
Hola, soy Gin, embajadora de Inskpired. He pasado a revisar tu historia como parte del programa de verificación con el propósito de ayudarles a presentar un trabajo de calidad a los lectores y que de esa manera logren alcanzar mayor cantidad de lecturas. Antes de verificarla es necesario que corrijas algunas faltas de ortografía y puntuación en tu obra, una vez hecho esto comenta este mensaje y pasaré de nuevo a revisar para ponerla en verificada. Espero poder ayudarte en caso de que tengas alguna duda. ¡Saludos!
11 de Octubre de 2018 a las 22:00
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