Abrazando el miedo Seguir historia

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Adrian Arrantes


Vivimos asustados día tras día porque nunca sabes cuando morirás. Las pesadillas apenas te dejan dormir y la escasa comida no te dan más fuerzas que para levantarte de la cama. Pero no queda de otra que levantarse a puras penas si quieres sobrevivir en este mundo, un nuevo mundo, la gente lo llama "El apocalipsis zombie" Actualmente en pausa


Ciencia ficción Todo público.

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Pueblo

Apoyo el rifle en la barandilla de hierro, observando a mi objetivo desde la mira telescópica, apunto en el centro de la frente, lo último que quedaba era coger aire y apretar el gatillo. Una vez que la bala salió del cañón del arma y dio al objetivo en el cráneo, derribándolo al suelo, fue cuando el olor a pólvora salió de la boquilla del arma. Repetí el proceso varias veces más, pero cuantos más caían más rabia me daba, si hubiera estado allí, con mi padre y Tyler quizá mi padre se hubiera salvado de esas cosas, pero no, yo estaba aquí, en un sitio seguro mientras ellos buscaban comida y otras cosas que podrían sernos útiles. Seguí apretando el gatillo una y otra vez hasta que no quedó ni una sola bala en el cargador. Dejé el rifle apoyado en la pared y me senté junto a él.

Sigo dándole vueltas, pero no logro entenderlo, la aparición repentina de esas cosas, el caos en el mundo... la gente los llamaba zombis, pero esos monstruos no se parecen en nada. Son... distintos de lo que pensábamos. Poco después de que apareciesen mi padre me cogió y me llevo a un bunker militar cerca de donde trabajaba, a unas cuatro manzanas de lo que llamaba hogar, me dijo que me quedara allí y que el volvería en unas horas, pensé que nunca iba volver, pasaron más de trece horas, los que el móvil me mostro antes de que se le acabase la batería. Pero volvió, y con más gente, entre ellas Tyler y mi madre. Poco después Tyler y yo nos hicimos amigos y pude confiar en el cómo confiaba en mi padre, le conté muchos secretos hasta me llegué a enamorar de él. Eso fue hace casi un año y medio. Ahora solo lo quiero odiar por dejar a mi padre en aquel sótano. Cuando me lo contó deseé que fuera él quien estuviese encerrado en aquel sótano. Pero que podía hacer... no tenían ni munición ni comida, pero aun sabiendo eso no puedo dejar de odiarle.

-Toc toc... ¿se puede? -dijo en tono suave, pero lo suficientemente claro como para saber quién es.

-Que quieres pesado... -dije de forma ofensiva.

-Bueno, me contó tu madre que llevabas tiempo sin comer y te traje algo, pensé que estarías hambrienta después de matar a unos cuantos... descerebrados de esos.

-Dáselo a mi padre, seguro que tiene más apetito que yo –le recrimine.

-Hice lo que me dijo, que le dejara allí para que pudiese volver y cuidaros -protestó.

- ¡No necesito que cuiden de mí, y no recuerdo a verte pedido que lo hicieras! -grite enfadada.

-Ten, te dejo el plato aquí, cuando lo acabes ve donde tu madre, lleva un rato buscándote –apoya el plato en unas cajas enfrente de mí sin decir nada más, luego se da la vuelta- no eres la única, yo también estoy enfadado conmigo–. Luego se marcha, las lágrimas salían sin parar, no es justo que él pueda decir eso después de a verlo echo... no es justo...

Después de comer recojo el rifle y lo cuelgo en el hombro. Tyler dijo que mi madre me buscaba, pero paso de hablar con ella, desde que se divorciaron ella nunca vino a verme y cuando lo hacía era porque tenía otro asunto cerca, me irrita que se quiera hacer ahora la buena madre delante de los demás cuando nunca lo fue. Iré a dar una vuelta por ahí, ahora es medio día asique no creo que haya mucho jaleo en las calles, pero por si acaso me llevare el rifle, la linterna y una pistola de bengalas. Cojo mi mochila y meto una botella de agua, unas galletas, la pistola de bengalas y un poco de munición. Me abrocho el cinturón y coloco el revolver en la funda, era el arma de mi padre, también era su favorita, solo tiene seis balas, pero mete unos balazos que cualquiera fliparía. Bueno, hora de ponerse en marcha. Salgo media escondida por la barricada que colocamos para impedir el paso de los zombis, el hueco es un poco estrecho por lo que tengo que pasar primero el rifle y la mochica, después paso yo. Había dos caminos, creo que el de la derecha estaba en dirección al pueblo, si me equivoco estaré yendo a una colmena de zombis hambrientos por lo que no me hace mucha gracia.

Quién lo diría, hoy hace un buen día, nadie pensaría que hoy podría irse a la mierda el mundo, aunque eso me recuerda que ya estamos en la mierda. Fue así cuando todo se vino abajo, un día normal, soleado, después de clase y acabando en un bunker… esto sí que es vida, aunque echo de menos mi móvil, tenía buena música metida, había de gran variedad de canciones. Pero si tengo que echar de menos algo es a mi gata Lili, era tan mona y juguetona, tenía el pelo gris y blanco. Pero desgraciadamente no la pude salvar, en ese entonces no sabíamos que pasaba ni por qué se comían entre ellos, aunque eso ya es agua pasada. Ya veo el pueblo, solo una cuesta más y abre llegado.

Donde se abra metido esta ahora, será… mira que le dije qué fuera hablar con su madre directamente, y por más que pregunto nadie sabe dónde está, ya busqué en todo el campamento y no aparece… ¡La azotea! Tampoco está aquí, tenía la esperanza de que estuviera al menos aquí. No me queda de otra que hablar con su madre, esto será difícil... Cuando se trata de ella se suele ponerse como una fiera y es imposible conversar...

-Interrumpo -tocando antes en la puerta.

-No, adelante Tyler, ¿La encontraste? -responde.

-No la encuentro por ninguna parte del campamento, solo queda que haya salido afuera.

-Agg que chica tan problemática, nunca se puede quedar quieta, iré a preguntar a ver si la vieron salir -irritada-. Ya verás cuando la encuentre, va a ser poco dejarle las orejas como Dumbo.

La que te va caer Ellie, vas a ver el poder de una súper madre enfadada, con suerte quedaras solo castigada sin moverte de tu habitación.

-A ver si tienes tu más suerte, cuando pregunte todos dijeron que no la vieron -dije.

-Eso es porque no tienes carácter y nadie te toma enserio, mira y aprende renacuajo -respondió, ya veo tu carácter señora gobernadora. Sale de la sala y empieza a preguntar a todos, primero de los que estaban cerca de la puerta, luego los de dentro del edificio.

Aun me pregunto dónde coño se ha ido, solo hay tres caminos quitando el de la dirección a la ciudad, ni queriéndose suicidar alguien iría allí, simplemente se metería una bala en el cerebro. Las otras tres son: el bosque; cosa que dudo que allá ido, el pueblo; ya lo saqueamos su padre y yo, no queda nada útil, y la carretera que va en dirección… ¡mierda! No puedo dejar que valla allí. Cojo la ballesta y el carcaj, también me guardo una pistola por si acaso, lo meto todo en el asiento del copiloto y arranco el coche. Unas palmadas tocan en la ventanilla, no me queda de otra que si quiero salir pida permiso. Bajo la ventanilla y la miro.

-Veo que tienes una pequeña idea de donde esta, ten solo alcanza dos kilómetros de radio, si te sales no podremos comunicarnos -permaneció un rato callada antes de seguir-. Yo seguiré preguntando, si descubro algo te diré por la radio, ahora date prisa y encuéntrala.

Abren las puertas y salgo a toda prisa, solo espero que la encuentre antes de que la pase algo… tenía que a verla vigilado más, fui muy descuidado, si llega antes que yo estoy en problemas.

Bueno pues ya hemos llegado, supuestamente el pueblo ya lo saqueo Tyler y mi padre, asique no espero gran cosa de él. Primero voy a una librería, y me sorprende lo que veo, solo un puñado de estanterías vacías… pero ¿quién roba libros en estos días? No sé, roba una moto, un coche o un arma, pero libros… enserio, no veo en que le puede servir un libro, bueno, si es para limpiarse el culo claro, pero eso debe de escocer un poquito. Con la decepción de la librería fijo mi siguiente objetivo, un supermercado, me subo en un carrito de la compra y me adentro en los pasillos, al principio era divertido pero cada vez que me lanzaba perdía el entusiasmo asique salí con mi carrito a la calle en busca de algo útil. Nada de nada, ni en la comisaria, ni en las casas, ni siquiera en el bar… sabía que no quedaba nada, pero al menos fue entretenido. Saco mis galletitas y el agua de la mochica, cómo un poco antes de tener que volver, dejo unas cuantas y media botella para el resto del camino. Meto todo en la mochila y me la coloco bien en la espalda, luego el rifle. Aún recuerdo cuando Tyler me lo dio, también me enseñó a usarlo, en ese entonces era una completa inútil, ni siquiera sabía freirá un huevo. Pero en este año y medio muchas cosas han cambiado, todo el mundo… ha cambiado, las personas, el orden en las ciudades… no creo que se vuelva a recuperar eso.

Bueno, hora de ponerse en marcha, miro la hora en el reloj y al parecer se quedó sin pila, pero la ultima hora que marco fue las seis y veinticinco, con treintaisiete segundos. No pensé llegar tan tarde asique será mejor que me apresure o la noche no será muy amable conmigo. Voy bajando la cuesta cuando unos ruidos salen de los arbustos, a unos setenta metros enfrente mía, rápidamente cojo el rifle y apunto, el arbusto se sigue moviendo y yo estoy de los nervios, cuando decide salir veo a un jabalí correr a toda velocidad por la otra parte de la carretera… y adivina que, era de esperar que lo siguiera al menos un par de zombis, tres disparos fue lo que necesite para acabar con dos de ellos, pero cada vez salían más y más de todos lados, creo que el ruido de los disparos los ha atraído, la carretera poco a poco se llena de zombis y me es imposible matar a todos, me quedaría sin munición antes, asique doy media vuelta, al pueblo, cojo la casa que mejor se ve y me encierro en ella. Miro por una de las ventanas y la oleada pasaba de largo, unos cuantos se separaron del grupo y van golpeando lo que pillan: puertas, basura, farolas, hasta un coche que estaba estropeado. Los mataría, pero atraería a los que se acaban de ir y estaría peor que antes… Espero unas cuantas horas y los zombis siguen sin largarse, hay uno que está en la puerta golpeando, le dije que no pedí pizza, pero el muy cabrón sigue insistiendo y está agotando mi paciencia. Abro la mochila y Cojo mis galletitas, como unas cuantas, y dejo dos para luego, también pego un par de tragos, aún le queda un poco de agua, la suficiente para quitarme la sed una vez más. Subo a la planta de arriba y espero sentada en una cama a ver si los muy puñeteros se van. Pasan las horas y la luz del sol desaparece por completo, el frío pasa por las grietas de la casa y se me acumulan los problemas, primero la oleada de zombis, después el zombi de la pizza y ahora el frio, que será lo siguiente, una tormenta... ¿Si estuviera papa que haría? ¿Acabar con todos con la ballesta? ¿matarlos a tiros y salir corriendo? ¿pedir ayuda…? ¡eso es, la pistola de bengalas! Abro la mochila y saco las bengalas; había tres, más la que había en el arma. Ahora el problema será si disparo al cielo y los zombis del alrededor vendrán… agg que fastidio… alguien me dijo una vez quien no se arriesga no gana. Saco la mano por la ventana, bueno lo que queda de ella, intento no tropezar con alguno de los picos puntiagudos, pero me tiembla todo el cuerpo debido frio que hace. Consigo sacarla sin ningún rasguño, ahora solo tengo que apuntar en la dirección por donde vine, una vez conseguido aprieto el gatillo. Mierda! Mierda! Mierda! Mi basta fuerza no consigue aguantar el retroceso y acabo clavándome unos de los cristales y la pistola a unos cuantos metros de mí.

Fin de la carretera… Esto es imposible que lo haya podido cruzar sola, está plagado de zombis. Asique un lugar menos. Donde estas Ellie... media vuelta, cojo el walkie talking y después de unos intentos responde.

-Sara, responde -dije.

-Estoy aquí, ¿La encontraste? -dijo.

-No, pero ya es un lugar menos al que buscar. ¿Puedes mandar a alguien al bosque? Yo voy al pueblo, lo conozco mejor que nadie y puedo llegar más rápido.

-Uhmm… de acuerdo, veré quien puede ir -respondió, debo de encontrarla ya antes de que se ponga más oscuro.

-Corto -dije.

Pongo el motor a toda potencia rumbo al pueblo. Ya voy Ellie, espérame...

Mierda mi mano, ¡Duele! ¡Duele! ¡Duele! ¡Joder! ¡No deja de sangrar! Una venda, tengo que encontrar algo para parar la hemorragia ¡joder, cállate puto descerebrado que no quiero una puta pizza! No pensé que esto doliera tanto, las sabanas parecen no estar sucias; lo peor que me podría pasar seria que se infectara. Arranco un buen cacho de la sabana y la ato lo más fuerte que puedo a la mano con la intención de que deje de sangrar. Vale esto ya está, ahora me tengo que recuperar la pistola o estaré realmente jodida.

Me pongo la mochila y cojo el rifle con la otra mano, sin hacer mucho ruido voy bajándolas escaleras poco a poco hasta llegar a la cocina. Necesito un cuchillo, uno grande para atar al rifle en el cañón, pero nada, no había ni un solo cubierto lo único que quedaba es un frasco de cristal vacío; igualmente lo cojo y lo meto en la mochila. Ando de con cuidado porque, aunque parecen muy tontos los descerebrados esos en realidad no lo son; nos ven desde muy lejos, nos huelen e incluso algunos pueden correr, aunque su cuerpo parece que no se lo permita por su estado. Me meto por la el pasillo hasta la puerta trasera de la casa ¡oh mierda! Me tenía que ocurrir esto a mi justo ahora. Había un hombre convertido en una de esas cosas, pero para mi suerte estaba atado por una cuerda hasta el techo; menos mal que no me tengo que ocupar de él. También hay algo escrito en la pared: “Lo siento, no puedo vivir en un mundo así” ¿Entonces se suicidó? Pero veo mordeduras en los pies, da igual lo eligió así pues ya nada podemos hacer. Abro la puerta trasera como si me hubiera entrenado para ello, cuando ya la tenía abierta solo quedaba empujarla poco a poco, con suavidad o de lo contrario chirriara. ¡Maldito cabrón! Cierro de golpe la puerta, pongo lo primero que veo a mano, la silla el hombre suicida e intento atrancar la puerta, aunque es tan vieja que no creo que aguante mucho. Me doy de allí de nuevo al salón, pero sin descuidar mi espalda ni un segundo. Vale ahora piensa, Ellie piensa... Se me ocurrió algo, pero creo que no funcionara tal como lo pienso. Meto las tres véngalas en el bote de cristal, intento hacer un agujero en la tapa para que el humo salgo por ahí, ahora solo necesito una sábana; voy al cuarto que estuve antes y cojo la sabana rota, la coloco de forma de que tape la chimenea, de esa forma el humo no entrara en la casa, asique me aseguro de ponerlo bien. Ahora lo más difícil, disparar al bote justo en las tes véngalas para que se enciendan y largarme pitando para arriba corriendo antes de que tiren la puerta abajo. Si funciona hará una gran chimenea de humo rojo, se debería ver desde el campamento. Vale, a la de tres: una, dos y tres...

No se ve una mierda ¡joder, por aquí no es! Creo que era por aquí para llegar al pueblo, más de esos trozos de carne, pues a pisar al... ¿¡pero que mierdas es eso!? Una chimenea de bengalas... ¿enserio? Es un alivio que estés bien, pero como narices se te ha ocurrido hacer algo así Ellie, ni que fueras científica o algo. Al menos ya se por donde tengo que ir, enciendo las luces largas; ya me da igual cuántos de esos venga, de todas formas, no me alcanzaran. Pongo la marcha cinco y piso con fuerza el acelerador. ¡A toda vela! Espera eso se dice en un barco, da igual ¡vamos! Solo espera un poco más Ellie...

Vale, a la de una, dos y tres ¡bang! Veo como todo va a cámara lenta, la bala sale dando a dos de las tres bengalas, pero no si antes romper el frasco de cristal, otra vez... ese aroma a pólvora salir del cañón del arma ¿Por qué ahora tengo que recordar eso? Me doy media vuelta y subo las escaleras a toda prisa, me tropiezo, pero me da igual en ese momento no sentí nada; creo que era por la adrenalina, ya veo la puerta, tan solo la abro y de un golpe la cierro, después de eso se escucha como derriban la puerta delantera y van entrando más y más, ¡La cama! Tengo que moverte y atrancar la puerta, me falta fuerzas para colocarla como tenía pensado, pero será suficiente, al menos no entraran, cojo la linterna de la mochila y la enciendo, después me siento en el suelo. Nunca me sentí con tanto miedo, siempre tenía a alguien cerca para ayudarme, sin duda sé que ahora no se puede andar sola...

- ¡eh chica me oyes! -una voz que procedía desde la ventana.

- ¿Qué fue esa voz? ¡¿hola?! ¡¿Hay alguien ahí?! -dije desconfiadamente.

-A tu derecha, en el árbol –responde, fijo mi linterna en el árbol, pero no logro ver nada hasta que de repente se mueve un poco y puedo ver que se camuflaba entre las hojas

-Te mola ¡eh! Esto del camuflaje digo, el caso que me desvío ¿necesita ayuda? Te veo un poco nerviosa con tantos ahí dentro, ya sabes en la casa.

-Para empezar ¿Quién eres? -dije, este tío le falta dos neuronas o es que el sol le ha afectado.

- ¡Oh! Disculpa mis modales, soy Jonatan, bueno puedes llamarme Jony si lo prefieres –Hablaba sarcásticamente. Si definitivamente es tonto, pero el peor tonto que me he encontrado en la vida-. Bueno chica, ¿necesitas una mano? Las dos no puedo que si no me caigo del árbol -Reía.

-Y porque no te pego un tiro mientras salgo corriendo y a ti te devoran señor graciosillo... que ya no te hace gracia verdad –Dije mientras le apuntaba con el rifle, permaneció unos segundos en silencio antes de responder.

-Podrías, pero no te lo aconsejo porque, aunque me mataras ellos no vendrían a por mí –decía seguro.

- ¿Entonces probamos?

- ¡Espera chica! -Dijo nervioso-. Cierto es que si me disparas no vendrán a por mí, pero eso no significa que quiera que me dispares, asique ¿porque no me dices donde está tu campamento y pido ayuda? Así será más senci...

-Tu eres tonto ¿no? -Afirme, que tío tan raro me acaba de encontrar, es obvio que no está solo ¿Quiere atacar al campamento? ¿Unirse con su grupo? Da igual no puedo dejar que vallan, por el bien de todos-. No necesito que vallas, es más no necesito tu ayuda ¿Asique porque no te largas de aquí de una maldita vez?

-Si es lo que quieres... pero te advierto que no soy bueno en eso de no hacer ruido asique me tendrás que perdonar si atraigo algunos más aquí -respondió, será... asique ya muestra como es.

- ¿Seguro de lo que has dicho? -Lo desafié apuntándole nuevamente con el rifle.

-No me mataras, eres una de esas niñas que no son capaces de...

Apreté el gatillo, no quería escucharlo ni un segundo más, ya escuché suficiente. La verdad no sé si está muerto, pero mintió sobre que no irían hacia él, es mi oportunidad para escapar. Con la culata del rifle por quitando los cristales de la ventana, no quiero volver a cortarme, cuando no quedaba ni uno ajusto la correa para que no se mueva de más. Me pongo en posición para saltar y alumbro con la otra mano donde tengo la linterna. Espero unos segundos mientras reunía valor para saltar, después busco el momento perfecto para salir corriendo. Allí estaba la oportunidad, salte y para mi suerte no me torcí un pie o algo así, pero sí que me hice daño; al fin y al cabo, era un segundo piso. Después de a ver saltado corro tanto como puedo carretea abajo. No me fijo en los laterales de la carretera solo miro de frente, corro y corro sin parar en dirección al campamento. 

31 de Agosto de 2018 a las 10:26 0 Reporte Insertar 2
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