El Congelador Del Hotel Seguir historia

stanger23 Martín B.

Hotel Edwin King. El 10 de julio viene el temido inspector a revisar las condiciones en las que están algunos elementos del hotel. Se llevará una gran sorpresa que cambiará el futuro del hotel para siempre...


Horror Sólo para mayores de 18. © Baychev

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El Congelador Del Hotel

El hotel Edwin King fue uno de los más prestigiosos y lujosos de la ciudad de Miami. Era un edificio de unos treinta años, pero muy bien cuidado debido a las reformas constantes que sufría. "Edwin King Hotel" alojaba mayoritariamente a turistas europeos que venían con muchas ganas a visitar este precioso lugar.

El 10 de julio todo el personal del hotel fue sorprendido por una visita inesperada de un inspector. Hasta el último momento no se supo que es lo que venía a inspeccionar, ya que así lo decía el protocolo. Era el inspector de los alimentos y en especial, la carne.

"¡Ay, menos mal!" Pensó el director. Paul sabía perfectamente de que su carne siempre estaba en perfecto estado y de era una de las mejores que se importaban en los hoteles.

El único que parecía preocupado era Andrei, el último en incorporarse en la "familia" del hotel. Andrei era un hombre de unos 55 años, de origen ruso, pero con un gran talento en la cocina, de hecho fue recomendado por el mejor amigo del director. Seguramente se preocupaba por la inspección, debido a que en Rusia estas eran muy duras y cualquier infracción se pagaba muy caro. El director notó su preocupación y con un tono bajo y vacilón le dijo:

- Esto no es Rusia Andrew.

El inspector revisó casi todos los alimentos y estos estaban en perfecto estado. Quedaba solo un tipo de alimento para inspeccionar, la carne.

Durante el camino hacia el congelador, el director no paraba de hacer bromas y a cachondearse con el inspector, ya que sabía de que no habría ningún problema con la carne. Andrei iba detrás suya nervioso y con el corazón a mil.

Llegaron al congelador y el inspector abrió la puerta para ser "atacado" por el fuerte olor inusual para él.

-¡Dios mío! El olor aquí es insoportable. - dijo mientras se tapaba la nariz con la mano. El director se quedó en shock ante lo que estaba presenciando.

- ¡Natalia! - dijo cabreado y con fuerte acento ruso Andrei.

-¿Qué? - preguntó el director sorprendido y tapándose la nariz.

- Natalia tiene la maldita costumbre de dejar la puerta medio abierta, porque según ella "le falta fuerza para cerrarla debido a su peso".

- ¡Joder!

El inspector no aguantó más y salió del lugar seguido del director, quien se giró para dirigirse brevemente y con voz baja a Andrei.

- Tira esta maldita asquerosidad y luego hablamos...

Andrei por fin se tranquilizó y respiró hondo, dedicó una sonrisa a las espaldas de los dos hombres, se puso los guantes y luchó con los gusanos por la carne. Sacó el primer trozo , pero al ver de que tenía el pequeño contenedor un poquito lejos se dirigió para cogerlo y acercárselo al lado del congelador. Se puso a cantar en voz baja de la alegría mientras sacaba trozo por trozo la carne podrida. ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué estaba tan tenso antes y ahora está de rositas?

Cogió el penúltimo trozo y con su vista periférica vio que alguien venía hacia él, gracias a su buen ojo pudo identificar quien era... El inspector de nuevo, esta vez solo.

-¡Ey! Ahora que lo pienso, sería buena idea analizar un trozo de esta carne. Hay algo que no me explico. Así que corta un trozo y envuélvelo en un papel por favor.

De nuevo, los escalofríos se apoderaron de Andrei, su pulso pegó un salto y sus manos temblaron. Se le veía más preocupado que antes... algo relacionado con la inspección le aterrorizaba. Su boca ya no tenía ganas de simular canciones.

¡Ey! ¿Estás bien? ¿Quieres que...

En este momento Andrei cogió el cuchillo carnicero y lo clavó en la garganta del inspector impidiendo así que este provoque algún grito. El inspector intentó echar a correr con el cuchillo aún clavado en la garganta, pero Andrei consiguió pararlo cogiéndole del pelo y pegando su cara fuertemente contra la pared clavando así aún más el cuchillo hasta matarle.

Rápidamente cerró la puerta que daba al pasillo y al darse la vuelta vio que de la garganta del inspector chorreaba sangre mezclada con saliva.

"La salsa de la abuela" Pensó y corrió para coger un vaso, llenarlo y posteriormente beber todo su contenido acabando con el característico y refrescante "¡Aghhh!


Después de cometer el crimen se limpió, salió del lugar dejando las cosas tal y como estaban y se dirigió hacia el comedor, dónde cenaban todos los clientes.

Ahora mesa por mesa iba diciéndole a todos los clientes la frase celebre "Bon Appétit", a lo que ellos le contestaban con una amable sonrisa y con el también característico "¡Mmmm!

Los demás empleados vieron que algo raro le pasaba, ya que él era uno de los cocineros, no uno de los camareros, su trabajo era estar en la cocina no por el comedor. Finalmente el director se le acercó y lo apartó de allí, preguntándole que es lo que pasaba ahora.

-¡Nada jefe! ¿No puedo disfrutar del placer de los que comen la carne que preparo yo? - dijo sonriendo y mostrando sus dientes ensangrentados.

El director se quedó aterrorizado ante lo que escuchó y lo que vio, se apartó de Andrei y llamó a la policía de inmediato. Andrei volvió a la cocina y allí mismo fue detenido unos minutos más tarde. El jefe se desmayó ante lo que vio, la mayoría de lo clientes abandonaron el hotel esa misma noche.

Tras una investigación, resultó que el querido Andrei se dedicaba al huaqueo, es decir, el acto de descubrir una tumba, pero en vez del material del cadáver, el hombre robaba el mismo cadáver. ¿Por qué lo hacia? El jefe fue el primero en darse cuenta provocando así su desmayo. Durante aproximadamente más de un año, Andrei utilizaba carne humana para sus platos, la preparaba en casa y luego la intercambiaba con la que importaban en el hotel. Los clientes podrían presumir de que en este hotel probaron una alimentación diferente de la habitual. Si no hubiera sido por la curiosidad del ya fallecido inspector de inspeccionar la carne, nada de esto se hubiera descubierto y la gente hubiera seguido disfrutando de la carne especial.

Por cierto, la familia Meiwes sigue buscando a su hijo menor Henrik, quien desapareció hace tres meses el último día de su estancia en el hotel Edwin King.

Ahora todos saben y a la vez no quieren saber dónde está el pequeño...

29 de Agosto de 2018 a las 00:53 3 Reporte Insertar 5
Fin

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Martín B. Si el ser humano se considera un animal... ¿Por qué está mal visto comérselo?

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Simon Pacheco Wolf Simon Pacheco Wolf
Super bien escrito!
28 de Enero de 2019 a las 14:53
Mia Soberanis Mia Soberanis
Me encanto! :)
12 de Octubre de 2018 a las 15:34
Tania A. S. Ferro Tania A. S. Ferro
¡Muy buena historia! Me encantó
29 de Agosto de 2018 a las 23:41
~