Cuentos de las Calles Seguir historia

laboheme1987 Lilith Cohen

Montes Verdes es una ciudad pequeña y aburrida donde según sus habitantes nunca ocurre nada interesante y relevante, sin embargo aquí se llevaron a cabo unas curiosas historias: la de una niña misteriosa que se pasa mirando los escaparates de una pequeña tienda, una gitana que lee el futuro a cuatro jóvenes escépticos, una mujer con aspecto preocupante que toma el mismo taxi siempre a la misma hora y en el mismo lugar, un local que siempre está en renta, una joven que siempre es observada al caminar por un callejón oscuro y un viejo titiritero que tiene muñecos tan bien elaborados que parecen de verdad.


Cuento Todo público.

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"Sólo estaba mirando"

Adela se sentía muy feliz, con apenas dieciocho años recién cumplidos por fin había conseguido un nuevo trabajo como dependiente en una tienda de regalos y novedades situada en una de las esquinas de la Avenida del Toro, una concurrida calle del centro de Montes Verdes. Si bien el sueldo no era la gran cosa, al menos iba a poder ayudarse un poco con los gastos de sus estudios ya que pronto estaría por comenzar la universidad. 

En su primer día de trabajo llegó muy puntual a las cuatro y media, ya que le tocaría trabajar en el último turno de cinco a diez de la noche, pero antes tenía que ponerse de acuerdo con Claudia, quien era su superior, acerca de lo que tenía que hacer y una vez que le dejó bien claro cuáles serían sus deberes se marchó a su casa dejando a la novata a cargo de la tienda. Para Adela el tiempo se fue como agua ya que no hubo mucha clientela ese día, más una que otra chica preguntando por un regalo bonito pero económico para regalar a su mejor amiga en su cumpleaños y uno que otro de los que sólo entran a curiosear y al final salen sin comprar nada. 

 Ya eran las nueve treinta aproximadamente, estaba preparando sus cosas y dejando todo en orden para poder cerrar el local, cuando una pequeña sombra apareció exactamente frente a la vitrina al lado de la puerta del negocio y se quedó ahí inmóvil por un lapso de diez minutos. La joven sintió un poco de temor y trató de acercarse lo más prudentemente posible, y al llegar a una distancia prudente notó que la sombra era una niña que no pasaría de los ocho años de edad y eso la hizo tranquilizarse. 

La pequeña era muy delgada y vestía con ropa rota y vieja, a Adela se le encogió el corazón pensando que tal vez estuviera necesitada de agua y alimento así que sin pensarlo dos veces abrió la puerta para poder hablar con la pobre niña. - Hola ¿Qué haces por aquí? ¿Estás perdida? ¿Quieres que te dé un vaso de agua o algo para comer? -

La chiquilla sólo observó a Adela con una mirada curiosa, y después de permanecer varios minutos en silencio, finalmente contestó. - Sólo estaba mirando - y señaló la vitrina.

 Adela se distrajo un momento viendo las cosas que se exhibían en los escaparates: había muñecos de peluche de diversas formas de animales en todos los tamaños y un hermoso vestido rosa para niña adornado con flores y moños de seda. - Bueno, entonces... - y cuando volteó para seguir hablando con la criatura, ésta ya no estaba.

- Que raro... - pensó para sus adentros - debió doblar corriendo por la esquina y ni cuenta me dí. - Después de eso entró de nuevo a la tienda y terminó con sus obligaciones, bajó la cortina de metal, cerró con candado y se dirigió de vuelta a su casa. 

Al día siguiente, volvió otra vez a la tienda a las cinco en punto y todo transcurrió tranquilamente durante su jornada de trabajo. Eran cerca de las ocho cuando Claudia le avisó que tendría que marcharse a las ocho y media porque tenía algo muy importante que hacer. - Por esta vez puedes cerrar a las nueve e irte más temprano a casa. -

- Me parece bien - le contestó Adela mientras Claudia le dejaba las llaves del local sobre el mostrador. 

En cuanto el reloj marcó las nueve treinta, Adela tomó su bolso y las llaves. Se encontraba cerrando la puerta principal cuando al voltear hacia atrás vio otra vez a la niña de la noche anterior y al igual que ayer no despegaba la vista de la vitrina con la nariz aplastada contra el cristal. Adela notó que la pequeña traía la misma ropa que ayer. "Pobrecita, debe ser muy pobre. Tal vez tenga hambre" pensó para sí y buscó en su bolso la mitad del sándwich que había comprado en la cafetería que estaba al lado del local y se lo ofreció a la niña quien tenía los ojos puestos en el vestido rosa. - Toma, es para ti. - 

La chiquilla volteó a ver de manera confundida a Adela que le alargaba la mano invitándola a tomar lo que le ofrecía, la niña se quedó inmóvil observando fijamente el bocadillo, pero no quiso tomarlo y volvió su vista hacia el escaparate. - Sólo estaba mirando. -

Adela muy sorprendida le preguntó. - Está bien, pero ¿no quieres llevarte el sándwich para comértelo en casa? - la pequeña sólo movió la cabeza negativamente como respuesta.

- De acuerdo... - agregó Adela mientras abría su bolsa para guardarlo otra vez - pero ¿al menos podrías decirme..? - No alcanzó a terminar lo que iba a preguntarle, cuando se dio cuenta de que la niña había desaparecido otra vez sin dejar rastro. 

Durante el resto de la semana todo se desarrolló de la manera más normal, pero cuando llegaba la hora de salir siempre aparecía esa niña con la misma ropa gastada mirando la vitrina y cada vez que Adela le preguntaba si necesitaba algo la pequeña únicamente respondía "sólo estaba mirando" y al llegar de vuelta a su casa, Adela no podía conciliar fácilmente el sueño pensando en esa chiquilla, había algo en ella que la inquietaba y tenía que averiguarlo. 

El lunes, cuando comenzó una nueva semana de labores, lo primero que hizo fue platicarle a Claudia. - Oye, hay algo que te quiero comentar ¿Sabes? Desde que comencé a trabajar aquí todos los días a la hora de cerrar siempre viene una niña, tendrá como unos ocho años a lo más y sólo se la pasa observando embobada hacia el escaparate. -

Al escuchar eso Claudia se quedó muda de asombro. Adela se sorprendió con su reacción y le preguntó. - ¿Quién es esa niña? ¿Tú la conoces? - 

Cuando Claudia por fin pudo articular las palabras, inquirió. - ¿Cómo es esa niña? Descríbela. -

- Pues es pequeña, muy delgada, cabello y ojos negros, por su vestimenta pienso que debe ser de escasos recursos. -

Al escuchar la descripción Claudia se asustó aún más. - No, pero... ¡No puede ser ella! ¡Es imposible! - 

Adela ya estaba desesperada, quería saberlo todo de una buena vez. - ¡Por favor Claudia, déjate de tanto misterio y dime quién es! -

- Es que... verás, desde hace un año que abrí este negocio... había una niña así como la que tú describes y se pasaba horas y horas con la nariz pegada a la vitrina y siempre que salía afuera a preguntarle qué quería siempre me respondía totalmente avergonzada "no se preocupe, ya me voy, sólo estaba mirando". -

Adela la interrumpió de golpe. - Pero ¿por qué hablas de ella en tiempo pasado? -

A Claudia le tembló la voz al responder. - Lo que pasa es que... no lo vas a creer... pero, esa niña murió atropellada justo aquí enfrente de la tienda hace tres meses... - 

22 de Septiembre de 2018 a las 20:13 0 Reporte Insertar 0
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