Prohibido es el fruto Seguir historia

u15289319921528931992 Víctor Abel

Lo que es bueno y lo que es malo ha definido su vida, parece que esto lo ha llevado al desastre.


Suspenso/Misterio Sólo para mayores de 18.
2
4962 VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Todos los miércoles
tiempo de lectura
AA Compartir

I

Varios monjes voltean sus rostros y lo observan inquisitivamente recordándole que es imperativa la quietud corporal, pero para él es inevitable intentar rascar su espalda. El tiempo de meditación por fin termina, Abel está desesperado por salir, ir a su celda y observarse en el espejo; algo le pasa a su espalda, el escozor y ardor que siente en ella lo tiene totalmente desesperado.


El Mayor se levanta en silencio, se coloca la capucha de su hábito negro y sale caminando con parsimonia; detrás de él, los demás monjes se incorporan caminando uno tras otro, cantando una melodía tranquila y dulce cuya letra solo entona la “m”. Los encapuchados salen de la ermita, el viento frío levanta sus hábitos y eriza la piel de muchos. Se dirigen a sus celdas personales bajo la luz de la luna y las estrellas. Cada uno entra a su habitación y dejan de cantar, progresivamente el silencio se apodera por completo del monasterio. Como Abel es parte del grupo de novicios y es el menor en edad de todos ellos, es el último en llegar a su habitación.


Cierra su puerta y empieza a quitarse su hábito con tal presura que se enreda y cae al suelo atrapado en su vestimenta. Tendido en el piso, siente que algo explota en su espalda y un líquido empieza a correr por ella; se asusta y tiembla movido por el pánico, continúa moviéndose hasta lograr salir de su hábito y estando en ropa interior observa su espalda en el espejo, está grotesca y podrida. ¿Cómo llegué aquí?  Se pregunta, entonces, recuerda…

13 de Junio de 2018 a las 23:29 0 Reporte Insertar 0
Leer el siguiente capítulo II

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 3 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión

Historias relacionadas