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Joan Smith


Una chica que vivió una vida plena. Sin embargo, no desconocía la sorpresa que el destino le iba a dar.


Drama Todo público. © ninguno

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0 Palabras, 1000 sentimientos.

Todo empezó en preescolar, lugar donde conocí a una de las mejores personas que habita este mundo. En ese momento, pasaba por una situación difícil pero esta persona me ayudó a sobrellevarla. Luego de varios años, mis padres me cambiaron de institución educativa. El tiempo pasó, terminé el colegio, ya casi culminaba la universidad. Debido a un proyecto de la u, tuve que regresar a la escuela donde empecé mis estudios. Al llegar, pregunté por la maestra que me ayudó tanto, tuve miedo porque no sabía si todavía me recordaba ya que pasaron más de diez años desde la última vez que acudí a dicha institución. El guardián llamó por intercomunicador, por suerte ella accedió verme, ya que fui sin cita previa, es que realmente no tuve tiempo de realizarla, aparte, también quería darle una sorpresa, reservar la cita la hubiera arruinado. Al caminar por el pasillo del edificio principal, tuve mil flashbacks de cuando era niña, cuando las únicas “obligaciones” eran comer sano, estudiar y divertirse. En el momento que llegué a la oficina, la maestra me vio al segundo siguiente me abrazó con tanta emoción y cariño que las dos casi terminamos llorando. Fue como si no hubiera pasado el tiempo, como si nunca nos hubiéramos alejado. Desde ese día no perdimos el contacto, e incluso nos enviábamos mensajes semanalmente para saber los últimos acontecimientos en la vida de las dos. Luego de un año, culminé mis estudios universitarios, decidí realizar una maestría en Europa, me mudé a Bélgica a la casa de una tía hasta poder financiar el alquiler de un departamento, los gastos básicos y alguna que otra chuchería. No sólo comencé a estudiar la maestría, sino que también empecé a laborar en un estudio creativo, donde me encargo del diseño gráfico, un poco de fotografía e ilustración. Regresé a Ecuador porque tenía dos semanas de vacaciones del trabajo y también porque extrañaba demasiado a mi familia y amigos. Fui a la casa de una maestra que me contactó por fb, me dijo que tenía una sorpresa muy grande y que debía ir a su casa para retirarla, en el mensaje adjuntó su número de móvil y la dirección del domicilio. No tenía ni idea de lo que la sorpresa podía tratar, estaba ansiosa y emocionada por recibirla. Al día siguiente, fui al lugar acordado, me sudaban las manos como cuando tenía que realizar una presentación de cualquier tema. Toqué el timbre, me abrió Cristina, la maestra que me contactó, me dijo que la sorpresa me estaba esperando en la sala. Fui caminando lentamente, al entrar vi a Paola, la maestra que conocí en preescolar, ella no sabía que yo iba a ir, al verme, los ojos se le llenaron de lágrimas, corrió a abrazarme, fue uno de los abrazos más largos que me han dado en toda la vida. Soltó una mano y la otra indicó que quería que me sentara junto a ella. Cristina dijo que iba a ir a la cocina por unos bocadillos, que al rato regresaba. Noté que Paola estaba igual o más nerviosa que yo, en unos minutos iba a entender todo. Paola dijo que estaba muy emocionada de verme, que ya era toda una adulta, y que a pesar de que no nos hemos visto en mucho tiempo, ella siempre se preguntaba qué habrá pasado conmigo, dónde estaré y si seguiría recordándola como ella a mí. Le contesté que de igual manera, nunca la olvidé y algunas veces si me cuestioné si ella todavía me recordaría, porque como es obvio, ella cada año conoce a varios estudiantes, y por eso, yo pensaba que era prácticamente imposible que lo hiciera. Después de unos minutos, me dijo que tenía una historia muy importante que contarme. Resulta que en enero veintinueve de mil novecientos noventa y dos, a las diez y treinta de la mañana, misma hora y fecha de mi nacimiento, ella tuvo una hija, pero después del parto, la enfermera le dijo que tenía que llevar al bebé a cuidados intensivos porque nació con problema cardiaco y necesitaba estar en incubadora. Al llegar la noche Paola preguntó a la enfermera por su bebé y esta le respondió que no la encontraba que parece que alguien se la robó. Desesperada por encontrar a su hija, Paola hizo una búsqueda que hasta hace pocas semanas no obtenía resultado. Dos semanas atrás, ella de la nada se topó con la enfermera que atendió su parto. Esta le dijo muy nerviosa que lo que realmente pasó ese día fue que su bebé la entregó a una pareja de recién casados que su bebé falleció pocos minutos después de nacer, porque necesitaba dinero y ellos le ofrecieron un millón de sucres. Le dio todos los datos de su hija y al obtener la información, Paola se dirigió rápidamente a la maternidad. Habló con el doctor encargado del instituto, luego de una semana le concedieron el permiso para realizarse una prueba de adn para comprobar que la muestra de sangre guardada en el laboratorio, era la de su hija. Después de cuatro días, los resultados llegaron a su domicilio, abrió el sobre y se emocionó mucho al ver que el resultado era positivo. En ese momento mi cara de asombro y desconcierto era demasiado notoria. Le dije que estaba feliz de que ella finalmente pudo encontrar a su hija. Paola tomó una pausa y luego dijo las palabras que temía escuchar: La hija que llevo busqué durante todos estos años, eres tú. En ese momento no podía creerlo, estaba muy confundida. Llamé a mi madre y le hice algunas preguntas, noté asombro en su voz, me dijo que todo era verdad y que la disculpara pero que no me pudo decir antes porque tenía miedo de ver como yo iba a reaccionar al enterarme de toda la verdad. También mencionó que mi padres si es mi padre biológico. Le dije que ya no quería hablar en ese momento y que la buscaría cuando yo estuviera más tranquila, me despedí y cerré la llamada. Miré a Paola y pedí disculpas por no haber creído en ella, como siempre, ella tan comprensible, me dijo que no me preocupara que ella entiende perfectamente mi reacción. Le dije que tenía mil cosas que decirle pero que no sabía por dónde empezar. Ella con su mirada tierna y llena de amor me dijo que a veces una acción vale más que mil palabras, luego de esto me preguntó que si me podía dar un abrazo, yo asenté con la cabeza, ella se acercó con sigilo y me abrazo tan fuerte que pensé que mis huesos se iban a fracturar. Las dos comenzamos a llorar como niñas, ella dijo que había soñado tanto con ese momento, el momento en que finalmente este en sus brazos, y podamos recuperar el tiempo perdido. Luego de esto dijo: te amo hija, me conmovió mucho, la abracé aún más fuerte y respondí, y yo a ti mamá. Su llanto no paró hasta luego de unos minutos, me mantuvo abrazada como para que no me separe nunca de su lado y la verdad yo tampoco quería dejar de hacerlo. Luego le dije que quiero que se mude a Europa conmigo, ella respondió que sí y de hecho, ya mañana regresamos juntas y esta vez sí es para siempre.

8 de Junio de 2018 a las 02:55 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

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