Bitácora de ficciones: el grito de las letras Seguir historia

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Romane Lavoie


¡Bienvenidos a mi sitio de teletienda! Soy Romane Lavoie, la de pensamiento y acción, quien con mucho gusto les presenta el pequeño rincón de esparcimiento de los personajes. Aquí encontrarás las divagaciones esporádicas de todos los miserables empleados de la autora, sin ocupación y abandonados en el sótano literario de una casi psicóloga, pseudo-escritora, humana y por poco engranajes de un sistema único que nos dio vida en una loca noche de insomnio. Ninguno de nosotros es escritor, por lo que se entenderá si el contenido de estas publicaciones es malo. El único fin, además de arruinar y presionar al escritor, es llenar tus espacios de aburrimiento con el nuestro en una pocas líneas de absolutamente nada. ¿No te parece asombroso? ¡No esperes más! ¡Adquiere nuestros productos!


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#divagaciones #liberación #personajes
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¿Quieres ser el protagonista? Porque yo paso

Soy Romane Lavoie, la de carne y hueso. Aunque, si lo pienso detenidamente, no conozco lo que es realmente ser de esta composición. Creo que tengo una cabeza constituida por materia, pero en ella no hay pensamientos y el dolor en mi carne no es realmente dolor, sino el producto de la retorcida imaginación de otro. ¿Me vas entendiendo? Es muy normal si no es así; no sé definir lo que siento cuando existo a otros que realmente existen. No soy mía ni pertenezco a tu mundo, pero hago el intento de que te lo creas y, de paso, también me convenzo.

Creo que he vivido alrededor de veinticuatro años, por lo menos así ha sido por los últimos dos. No puedo envejecer gracias al pseudo-idiota semidiós que se encarga de escribir sobre mi vida desgraciada cada medio año. ¡Muchas gracias, señorita de la pluma! Te agradezco ser tan lenta y desconsiderada con quien, según tus mismas palabras, fue la responsable de hacer nacer tu seudónimo. Al menos sé correcta y dale argumento a mi historia, que no te di mi nombre para que me difamaras gratis. ¡Escribe, cielos! ¿Qué tan difícil puede ser inventarme un diálogo? ¡Mira el monólogo que soy capaz de dar sin tu ayuda! Bájate de la nube, imbécil. Mira que tan profesional y apasionada de las letras como eres, tienes más bloqueos del escritor que el número de veces que te has puesto a continuar mi historia. ¡Ni siquiera recuerdo de que país vengo! No sé como es el lugar en el que vivo y tú solo piensas a que universidad vas a entrar. ¿Fui a la universidad? ¿No? Ah, vaya. ¿Y de quién fue la idea? ¡No puedes ser más egoísta! Eres una...

Oh, perdón. Olvidé que hablaba con alguien más. Que conste que te ha salvado el lector, pero no hemos terminado. Pon puntos suspensivos en tu novela.

Lamento el asunto, pero es la única entidad con nombre y apellido que tengo la facultad de odiar. De hecho, si esta chica decide continuar con mi historia, definitivamente la culparé por todas mis desgracias y tendré más razones para odiarla. ¿No es maravilloso? Sé que no lo es y que tampoco te importa.

Prosigo entonces, querido lector.

Soy Romane Lavoie y no sé quién soy. Esta enunciación es importante, ya que es la oración más sincera que hallaré jamás en mi vocablo ficcional. Soy un personaje que no se conoce o conoce su mundo y creo que eso es lo más desgraciado que le puede ocurrir a un pensamiento caracterizado del autor. Estoy aquí, pero no sé donde. Estoy en el ahora, pero desconozco cuando. He intentando descifrar el siglo que contextualiza a la escritora por como teje las frases, pero ni siquiera tengo conocimientos de las tendencias de escritura de cada época. Tengo menos conciencia de las cosas que la autora, pero estoy al tanto de que no sé absolutamente nada de mi mundo o del mundo en que vive el autor. ¿Hay algo más triste que saber que se desconoce todo? Supongo que es más lamentable tener al alcance de la mano la respuesta, pero no poder atravesar las páginas para preguntarle al pobre diablo con ingenio que te ha hecho nacer sin darle un sentido a tu vida.

Oh, cielos.

Sentí algo extraño. ¿Te asustaste autorcilla? Los recuerdos académicos son realmente traumáticos para las dos en esa materia, así que dejaré de molestarte en un rato, pero déjame chismosear con el lector un momento. Merece saber sobre tus caídas, para reírnos un rato.

Hace pocos, muy pocos días, la muchacha del tintero escribió un ensayo de filosofía en el que casi entré como ejemplo, pero luego la escritora se acobardó y me dijo que empezaría a dar casos menos independientes de su imaginación. ¡Como si yo no fuese la variable que resulta de sus maquinaciones! Estuve como veinte días sin dormir, porque la señorita no sabía cómo expresar su opinión sobre el sentido de la existencia humana y terminaba cada cinco minutos "Ayúdame, Romane" o "¿Qué es la existencia humana para ti?". ¿Acaso no se daba cuenta de que cualquier idea que yo tuviese debía pensarla ella primero? Teníamos muchísimas discusiones y el día se hacía inmenso entre sus quejidos de editor cerca de la fecha límite.

Pasado ese periodo y entregado el ensayo, las peleas eran para cuando te imagines la continuación de Transición Monocromática. Empecé a fumar el mismo capítulo corto y lleno de "esta chica pensará hasta sus flatulencias", tratando de pensar en que me hacía interesante además del hecho de ser huérfana hasta de tío. Por supuesto, no encontré nada que no supiese de memoria: soy Romane Lavoie, por suerte el personaje y no el autor; la que se hartó de ser la protagonista.

Ahora bien, ya que has llegado tan lejos con la lectura, tendré el atrevimiento de hacerte una propuesta sucia y malísima (por algo escribo tanta idiotez; el que no vende no come) ¿Quieres ser el protagonista? El sueldo equivale a treinta años de vagancia y olvido, sumado a un bono de pleitos imaginarios cada ves que se entre en época de hiatus. Puedes optar a licencia por depresión psicológica, pero no tienes facultad de asesinar a la autora por ese motivo. Si te vas a huelga, lo lamento muchísimo, pero la autora te explotará de todas formas hasta que se le ocurra algo. Además, debo decirte que la paga no es mensual, sino que por punto final.

¿Aceptas? Más te vale, porque de lo contrario voy a acriminarme. Ya conozco tus pupilas, suertudo.

Te espero para la entrevista a las 27:00 hrs. el día que te acomode. Hablaremos sobre el complot contra la señorita de la pluma.

Estamos en contacto.

8 de Junio de 2018 a las 04:51 0 Reporte Insertar 0
Continuará… Nuevo capítulo Cada 30 días.

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