Historias eróticas breves en México Seguir historia

inmoral Jorge Eduardo

Compilación de breves historias eróticas ambientadas en distintas partes en México. Encontrarás sucesos con distinta temática, ambientación y lugares mágicos, perfectamente descritos que se volverán parte esencial de las lecturas para echar a volar la imaginación. El fin de estas historias es sentirte envuelto y te conviertas en alguno de sus personajes para que las disfrutes al máximo de principio a fin.


Erótico Sólo para mayores de 18.

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Cuento corto
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El encuentro de Ana y Daniel

Estos eran Ana y Daniel. Compañeros de trabajo desde hace poco más de 1 año en un Corporativo ubicado en la zona Poniente de la Ciudad de México. Ella tiene 29 años, él 30.

Ana de pelo castaño, corto, de tez clara, ojos enormes y una linda figura, que con sus piernas infinitas hacía lucir, aún más, su 1.68 de altura.

Él 1.80, tez apiñonada, cara alargada, barba escandinava y espigado.

Ellos no se conocían realmente, se veían de vez en cuando en los pasillos, el elevador o incluso, en el comedor... No tenían una amistad pero, había cierta fricción sexual entre ellos...

Un día se encontraron en el elevador (él subió).

- Hola - saludó Daniel.

- Que tal- respondió Ana.

El se acomodó ligeramente atrás de ella. Gran coincidencia: ese día ella llevaba un vestido corto color kaki. Sólo lo sujetaba una agujeta por la parte superior de sus hermosos pechos; tenis casuales y una pulsera de oro... Así que, él pudo mirar discretamente las piernas de Ana y toda la parte posterior de su cuerpo.

De lo que él no se percató, fue que la puerta del elevador hacía reflejo por lo que ella se dio cuenta del movimiento obvio de Daniel. Giró para verlo y le preguntó:

- ¿Qué estás viendo?-

Pregunta que lo hizo sentir bastante incomodo.

En un momento muy breve, él pensó para sí mismo -ya se dio cuenta, así que no actúes como cobarde-...

Él respondió: -Tus espectaculares y delicadas piernas, tus tobillos, tus pantorrillas y también pude imaginarme lo que existe debajo de tu vestido-

Ella hizo un desplante y volvió la mirada al frente. 5 segundos después Ana le dijo:

-¿Te gusta lo que ves?, ¿te gusta imaginarme sin este vestido?-

A lo que Daniel respondió: -¡Sí! Pero me gustaría ir más allá del simple gusto...- Ella descendió del elevador y él siguió hasta el piso a donde se dirigía.

Pero todo el día, aquel momento, estuvo dando vueltas en las mentes de ambos. Por un lado, la idea y la sensación de ver y sentir a Ana; y por el otro, la seguridad y descaro de responder directamente a aquellas preguntas.

Por la tarde, se encontraron en el comedor de la oficina. Ella ni siquiera lo volteaba a ver, mientras que Daniel esperaba que lo viera para cruzar sus miradas... ¡Pasó! Al final mientras ella se levantaba... Una discreta sonrisa por parte de ella.

Un par de días después se encontraron en el pasillo del 2o piso del Corporativo (donde estaba trabajaba Ana) Ella le mandó una mirada de '¡¿Qué coños esperas para hablarme?!'. Daniel regresó sobre sus pasos y la siguió hasta su lugar, solo para que ella lo viera y hacerle saber que sabía donde encontrarla.

Ana lo vio y sonrió, después se levantó para ir al tocador. Él la esperó afuera y le preguntó si podía acompañarlo un momento, que quería mostrarle algo. Ella siguió el juego y lo acompañó.

Tomaron el elevador y la llevó al 5o piso, el cual a penas estaba en construcción, y por ende, no había nadie. La llevó hasta el ventanal y le dijo que pensaba que era una gran vista, mientras Daniel observaba impaciente a Ana.

Ella no tenía esa vista en el piso donde estaba diario. Respondió que también lo creía. Daniel la llamó por su nombre y le dijo:

- Ana, desde que sucedió lo del elevador no he podido dejar de pensar en ti. No sé si tengas novio o esposo y, no me interesa. Lo único que pienso es en mirarte y besarte toda. No dejar las cosas en un simple gusto...-

Ella rió un poco nerviosa.

Él no dijo nada, solo la miró fijamente a los ojos y después de 5 segundos se acercó más a ella. Ana se paralizó. ¡No pudo hacer nada!

Daniel veía sus ojos y sus labios (de esas miradas que sabes perfectamente lo que está pensando la persona que tienes enfrente). ¡La besó! Ella no quiso ni pudo evitarlo; siguieron y cada segundo que pasaba el beso se volvía más intenso.

La tomó de su cara y no podía parar de besarla. Ana tenía los brazos inmóviles, las piernas, en fin, ninguna parte de su cuerpo respondía... No lo pudo abrazar siquiera solo sentía el cosquilleo en sus labios y la lengua de Daniel acariciando la de ella. Finalmente, ella retrocedió y lo detuvo... Sonreía mientras caminaba de vuelta hacia los elevadores y no entendía lo que acaba de pasar pero, se sentía excitada y con una sensación extraña.

-Se fue-, pensó Daniel- pero, ha sido un muy buen primer acercamiento

Él regresó al octavo piso y siguió trabajando el resto de la tarde, pero en ningún momento dejó de pensar en ella. Al final del día, Daniel pasó al 2o piso a buscarla pero, Ana ya no estaba.

Al día siguiente por la mañana, Daniel encontró una nota en su escritorio que rezaba: "A las 11 AM".

A las 10:50 Daniel se dirigió hasta el 5o piso. Esperó hasta las 11:05 y Ana apareció, 'pppfff'. Esta vez con una falda negra arriba de las rodillas y una blusa azul. Ella lo tomó de la mano y lo llevó hasta la parte más alejada de la construcción. Un pequeño rincón.

Se empezaron a besar de la misma manera que el día anterior: intensa y acaloradamente. Ana tomó la mano izquierda de Daniel y la colocó sobre su nalga derecha, mientras ella ponía su mano derecha sobre la entrepierna de Daniel, dando pequeños masajes hacia arriba y hacia abajo. Con su mano derecha, Daniel tomó a Ana del cuello y le dijo en voz baja:

-¡Mírame!- y clavó su mirada en los ojos de ella.

Se vieron fijamente a los ojos y comenzó a quitarle la corbata y a desabotonarle la camisa; mientras que él no paraba de besarla, tocarla y acariciarla (Sus 2 manos no eran suficientes).

Mientras él besaba su cuello, Ana se quitó sus zapatos y seguía ofreciendo su cuello. Daniel comenzó a desabotonar la blusa de Ana con cierto grado de maestría, pues los botones estaban por detrás y lo hacía con una sola mano. ¡Le quitó la blusa!. Hizo un movimiento parecido para despojarla del brasier. Ambos se quedaron con el torso desnudo.

Ana acariciaba los pectorales de Daniel y los besaba, mientras él la tomaba del cabello firmemente y la observaba. Continuó acariciando sus costillas y su abdomen. Después de algunos minutos, Daniel jaló a Ana sutilmente de su cabello, (separándola unos centímetros de él)solo para inclinarse y comenzar a lamer sus firmes y hermosos senos (parecidos a los de alguna diosa griega); firmes, medianos, tersos y con pezones del mismo color de sus labios... rosados. Encajó sus dientes en la costilla izquierda de la musa; mientras seguía apretando vigorosamente el cuello de Ana con una mano y, con la otra apretando sus frondosas, dulces y suaves nalgas.

Regresaban a la boca del otro para besarse apasionadamente.

Ella comenzó a quitarle el cinturón y habiéndole desabrochado el pantalón, metió su mano; al sentir las caricias de Ana, se excitó aún más. Ella continuó frotándole el pene mirándolo a los ojos y susurrándole:

-¿Esto es lo que querías?, ¿así te gusta?, ¿quieres sentirme?, ¿quieres meterte en mí?-

Daniel solo respondía asintiendo a todas sus preguntas.

Ana hábilmente sacó el pene de Daniel y se puso en cuclillas con sus piernas abiertas... Solo para llevárselo a la boca y hacer doblar las piernas de él, sin dejarlo de ver fijamente a los ojos, en todo momento...

Después de varios minutos, Daniel la jaló hacia arriba, a lo que Ana reaccionó: -¡Quiero probarme!- Y la besó en los labios.

Después de eso Daniel arremangó la falda de Ana solo para llegar al límite de su vientre y tomar del resorte la ropa interior de ella, con objeto de quitarle la pantaleta color negro que adornaba perfectamente la zona de todos los intereses de nuestro personaje, en esos momentos. ¡Se la quitó! Se puso de igual manera, en cuclillas y tomó la pierna izquierda de Ana para ponerla sobre su espalda y así, tener a la altura exacta y con la apertura precisa para lamer de principio a fina la vagina de Ana. Daniel comenzó a acariciarla con su lengua haciendo círculos y lamiendo su clítoris, no sin antes acariciar sus ingles y muslos.

11 de Junio de 2018 a las 16:41 0 Reporte Insertar 0
Continuará…

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