alvaro-paniagua-zamora17075450 Varo Alex De La Costa

Todos en algún momento hemos sido niños, con distintas características, pero siempre niños, a los que les gusta jugar, reír y probar cosas nuevas. Pero, al crecer, la gran mayoría de las personas olvidan eso, olvidan la alegría de vivir, de jugar libremente, de ser un alma jovial. Luis Ángel, el personaje principal de esta historia, es un hombre que, precisamente por su crianza, ha olvidado todo eso. Sin embargo, en su interior hay algo que le invita a ser extrovertido, más a pesar de desear ser como un niño no lo logra. En el trayecto de su vida, contará con la incondicional ayuda de su esposa, Eva María, una mujer de hermosa apariencia y profundamente enamorada de él. Más aún con su ayuda, a Luis Ángel se le hace sumamente difícil exteriorizar su imperiosa necesidad de ser niño, más que un hombre. Le invito a adentrarse en esta maravillosa reflexión para quienes creen que la vida es tan solo un evento de gala, una reunión con norma de etiqueta. Y espero que al final de la lectura pueda usted sentirse como un niño de treinta, cincuenta o setenta años.


Drama Todo público.

#niño #madurez #
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El Entorno

Tic-tac, tic-tac, tic-tac. El reloj sigue incansable su curso, lenta y constantemente. Las dos agujas correspondientes a la hora y los minutos, parecieran estar permanentemente inmóviles.

En tanto que el segundero recorre el circular aparato, tic-tac, tic-tac, tic-tac.

No veo el momento en que llegue la hora de la salida, apenas son las dos de la tarde y yo sigo aquí encerrado en esta aburrida oficina, soportando a mis aburridos compañeros y atendiendo a la aburrida clientela.

Pero antes de seguir con mi relato, permítanme presentarme. Mi nombre es Luis Ángel, aunque creanme, de ángel no tengo nada. No soy para nada amistoso o simpático, mucho menos dulce. Tengo 36 años de edad y vivo en Heredia, Costa Rica.

Llevo ya quince años casado con una mujer maravillosa, tanto así que a veces pienso que debería estar con alguien mejor que yo. Tenemos tres hijos, un hombrecito de doce años, una niña de nueve y otra de cuatro, tres bellos ángeles a los que amo con todo mi corazón.

Maldición! No puede ser, apenas ha pasado media hora. Malditas agujas y maldito reloj. Y pensar que salgo hasta las 7:00 pm. Y para peores penas, tengo que estar haciéndole la masa aguada a los clientes, pelándoles el diente al igual que hacen las prostitutas en la esquina de la Clínica Bíblica. Bueno, por lo menos ya falta poco para la hora del café.

Buenas tardes! ¿En qué le puedo servir? — le digo de manera "simpática" al próximo cliente, el cual ya está sentado frente a mi.

Si mire, es que yo venía para consultar los distintos planes post - pago que hay, y para ver si puedo llevar un celular con el plan. — me contesta el joven, que parece ser de unos 24 o 25 años y que tiene una cara de jaibo. . . Qué ni para que le digo. Pero tengo que atenderlo como a todos los demás, con una sonrisa fingida y un desgastado interés por que se vaya satisfecho.

Si claro, con mucho gusto {con mucho gusto le daría una patada en el trasero}. — Y tomando dos folletos informativos, uno que habla sobre “el plan profesional” y el otro sobre “el plan conectado”, los extiendo y — vea, en estos folletos se presentan la información concerniente a los planes existentes en la modalidad profesional y conectado<<seas tonto, tantos folletos que hay dispersos en toda la oficina y tiene que esperar a llegar a la ventanilla para informarse>>para así hacerle saber que celulares hay disponibles para el plan que usted elija.

Tic-tac, tic-tac, tic-tac, {otra vez me parece escuchar el sonido de las agujas del reloj, esperando a que este idiota escoja un plan} tic-tac, tic-tac, tic-tac. Y no es si no hasta al cabo de un rato, que este estúpidito finalmente se decide por un plan.

Si, mire. Me Interesa el plan conectado número 3.

Ok, bueno. Los detalles del plan ya los viste<<aunque mejor se los repito para asegurarme de que haya entendido, porque a como se ve de bruto,>>tenés 130 minutos de voz en llamadas, 1000 mensajes de texto y 4 GB de transferencia en el uso de internet, ya sea para subir o bajar archivos ¿entendido? — le pregunto.

Si claro — me contesta. Pero qué va, yo tengo mis dudas.

Ok, ahora solo deme un momentito — le digo mientras me levanto para ir buscar un celular y mostrarselo. Al regresar, abro la caja del celular y le explico las características del mismo.

Este es el Samsung Galaxy J3, tiene 1.5 GB de memoria ram y 16 GB de memoria interna. También cuenta con una cámara trasera de 8 megapíxeles y una cámara frontal de 5 <<y noto, por la cara que me hace que está algo confundido, parece como si le estuviera hablando en chino.>> Y con el plan que ud escogió se lo puede llevar gratis. Qué dice?

Di si, me lo llevo — me contesta un poco emocionado.

Ok, regaleme la cédula para hacer el papeleo — le respondo e inmediatamente saca su identificación <<Dios mío santo, este muchacho si es cierto que al momento de nacer ni Dios lo quiso, en persona es feo, pero en la cédula se lleva el premio mundial. Y el nombre, ja. . . >>

Disculpe, pero ¿es en serio? ¿ese es su nombre?. . .

Espiridión Arnulfo Sacamoco Delano

Así es — me contesta. Y aunque externamente nunca me río, no puedo evitar soltar en mi interior, una carcajada marca miedo. Es como si por dentro me estuviera ríendo en compensación por todo lo que no me río por fuera.

De momento espera en silencio, mientras yo preparo las cláusulas del contrato. Al terminarlas, se las paso a él.

Ahora por favor, me firma acá,

aquí y aquí. . . — Y le doy tiempo para que firme los papeles.

Listo, “don Espiridión”. Aquí tiene su celular, que lo disfrute y fue un placer atenderle

<<sí claro, que placer ni que nada. Estaba deseando que se fuera ese babas-caidas.>>

Justo entonces ha llegado ya la hora del café, de modo que me dirijo hacia la cocina. En donde, la señora encargada de la limpieza ya tiene lista esa delicia de bebida. Mmm! El aroma que emana del pichel de aluminio es exquisito, es una llamada irresistible a disfrutar de tan magnífico deleite, como lo es tomarse una buena taza de café chorreado por las manos de doña Belén, qué es la miscelánea. Ese café 1820, hecho por ella, huele a gloria, a divino placer digno de reyes, príncipes y monarcas. Con toda mi razón iría a felicitarla, por su capacidad para darle el punto tan excelente a la bebida que, representa desde hace ya varios años nuestra querida tierra, Costa Rica. Pero, tengo una reputación de amargado que cuidar, así que mejor no.

Buenas tardes! ¿En qué le puedo servir? — Y así, después del café, tengo que seguir atendiendo a los clientes, uno tras otro. Pasan y pasan, y siguen pasando. Hasta que finalmente el reloj marca la hora de la salida.

Mis compañeros y yo ya estamos cerrando las oficinas, nos dirigimos luego a tomar nuestros respectivos buses para ir a casa.

Al llegar a la parada, el bus ya está ahí parqueado y subo sin demora, le pago mi pasaje al chofer, 550 colones. Acto seguido, avanzo hacia el interior para tomar asiento.

Al momento en que me siento, comienza a timbrar mi celular, de modo que, lo saco de la bolsa del pantalón y me fijo en la pantalla para ver quién es. Y, aunque mi rostro no lo dé a conocer, no puedo evitar sentir alegría en mi corazón, al ver que es ella, Eva María, mi querida esposa. Esa mujer que ha estado a mi lado durante todos estos años y que no solo ha aceptado mis defectos, sino que además, me ha ayudado a ser una mejor persona, bueno, una mejor persona entre comillas. El punto es, que siempre me ha apoyado.

Alo!

— Hola amor ¿qué tal tu día?

— Bien.

— ¿Ya vienes de camino?

Si, así es. ¿Por qué?. . .

— Es que te llamaba para ver si me haces el favor de comprarme unas cosas.

Claro, mándame la lista por Whatsapp y <<Dios mío, por qué soy así con ella? Tan frío, tan inexpresivo>>cuando llegue a Heredia la paso comprando.

Ok cariño. Voy a hacerla y ya te la mando. Chao!

Chao<<amor>>!

No entiendo el porqué no puedo expresarle mis sentimientos, decirle que la amo profundamente y que es lo más importante en mi vida. Ella merece que se lo diga, es una mujer extraordinaria. ¿Será qué algún día pueda yo?. . .

Y así me dejo ir en mis pensamientos, buscando en lo profundo de mi mente, el porqué yo soy así y solo puedo apuntar a los recuerdos que vienen de mi infancia, en los que yo era un niño extrovertido y siempre andaba haciendo payasadas. Pero poco a poco, mi madrastra me fue quitando todo eso, en ocasiones me castigaba físicamente, pues decía ella, que debía comportarme como un niño educado y no andar haciendo ridiculeces. Al llegar a la adolescencia, me maltrataba verbalmente por la más mínima cosa. Mi padre cuenta no se daba de ello porque nunca estaba en casa, siempre trabajando se la pasaba . Y mi madre. . . De ella el recuerdo ni siquiera poseo, tengo entendido que murió cuando yo apenas tenía cuatro años.

De repente, suena de nuevo el celular, me ha llegado una notificación de Whatsapp:

  • Un pollo entero.
  • Dos chiles dulces.
  • Un rollo de culantro.
  • Una pelota de achiote.
  • Una rama de apio.
  • Una cebolla.
  • Dos consomé de pollo Maggie.
  • Una lata de vegetales mixtos.

Ah, es la lista de las cosas que quiere Eva que le compre. Y me llega apenas a tiempo, pues ya estamos llegando a Heredia. El bus sigue avanzando hasta llegar a la última parada, la cual se encuentra detrás del mercado viejo.

Al bajar, lo hago por la puerta trasera y me regreso unos doscientos metros para a ir a comprar las cosas al Más X Menos e ingreso por la parte de atrás. Estando ya adentro del establecimiento, camino por los pasillos buscando las cosas y luego me dirijo a las cajas de enfrente. La fila que hay es pequeña y rápidamente me llega el turno de ser atendido por una de las cajeras. La cuenta alcanza la suma de 6485 colones, lo cual no es nada para el salario que recibo y mucho menos si es para mi bella esposa. Por las cosas que llevo, no tengo que adivinar que va a preparar arroz con pollo y no es porque sea ella, pero lo hace riquísimo.

Saliendo del supermercado, voy hacia el parque del Carmen, que es en donde se toman los buses hacia San Rafael y de camino me topo con varios indigentes, algunos se encuentran en las aceras, en muy malas condiciones. Otros, al menos están acomodando y cuidando carros, servicio por el cual reciben algunas monedas de los conductores.

Nuevamente abordo el autobús y antes de que este salga, comienza a llover. Dichosamente, siempre ando conmigo mi paraguas, así que la lluvia no me preocupa.

Ya son las 8:30 pm y me estoy bajando del bus en San Josecito de San Rafael de Heredia. Al tocar la acera de la parada, ya he abierto el paraguas, pues aún sigue lloviendo. Tardo escasamente cinco minutos en llegar a la casa, es de cemento con un corredor de unos 3 metros de ancho por 10 de largo, un muro de un metro de alto y enchapado en cerámica, verjas verde oscuro con la pared de la casa pintada en un verde turquesa y ventanas de vidrio con marco de madera.

Estando ya a la entrada, saco mis llaves del pantalón para abrir el portón, al entrar, el piso y toda la casa se ven relucientes de limpieza.

Me parece increíble la capacidad que tiene Eva María para encargarse de los quehaceres de la casa, atender a los niños y que siempre se mantenga el orden, no imagino siquiera lo difícil que debe ser, preparar la comida, alistar la ropa de José Ángel para el colegio y la de Priscila María para la escuela, además, tener que cuidar de Helen Gabriela. Realmente impresionante!

Después de saludar a mi esposa y a los niños, pongo las compras en la mesa y me dirijo al cuarto de Helen, en el que ya está bien dormida. Por lo que me acerco sigiloso para darle un beso de buenas noches, esto he aprendido a hacerlo gracias a Eva María, ella siempre me incita a ser cariñoso con nuestros hijos y aunque me ha costado un mundo, creo que lo estoy logrando. Al salir del cuarto, mi bella esposa ya me ha servido la cena en un juego de comedor pequeño hecho en madera y de tan solo cuatro sillas, el cual ya tenemos que ir pensando en cambiar por uno más grande. Este se encuentra cerca de la sala, de modo que tengo la posibilidad de ver tele mientras estoy cenando.

José y Priscila están viendo una película de Jim Carrey, “La Máscara” una de las primeras que hizo.

No entiendo cómo a ustedes les gustan las películas de ese payaso — les digo a mis hijos en desaprobación a lo que están viendo.

Amor, a ellos les hace gracia y les gusta. Déjalos que la vean. — me dice Eva en un tono cálido y con una tierna mirada. No me puedo resistir, así que guardo silencio y no les digo más nada. Aunque la verdad, yo también disfruto de sus filmes, solo que no se porqué no tengo la capacidad de admitirlo.

Termina la película a las 10:00 pm, todos se han reído a carcajadas, más en mi rostro, escasamente se ha esbozado una sonrisa. Mandamos a los niños a dormir y Eva María y yo también nos vamos a acostar. Ella se hace en el rincón de la cama e inmediatamente me acuesto a su lado, yo me siento cansado, pero parece que ella lo está más, porque recién ha tocado la almohada y ya está roncando, bueno en realidad ella no ronca, solo es un decir para dar a entender que está profundamente dormida. Yo me quedo un rato despierto y aprovecho para apreciar la belleza de esa mujer que me ha dado tanto, lleno de amor por ella, contemplo su delicado y bello rostro, sus pequeños y tiernos ojos azules me atraviesan directo en el alma, cuando me miran ansiosos esperando una respuesta de mi parte, sus carnosos y delineados labios pronuncian las palabras más seductoras, para así hacerme presa de cada uno de sus deseos, su hermoso cabello rubio y rizado hace que me pierda en su exquisito aroma. Y así la sigo contemplando hasta quedarme dormido, de modo que la suave tez de su piel, es lo último que miran mis ojos antes de cerrarse.

20 de Febrero de 2024 a las 01:41 4 Reporte Insertar Seguir historia
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SG Saioa Garcia
Soy una acérrima defensora de nuestro niño interior, así que, en principio me he sentido atraída por la sinopsis de tu historia. Opino que, sin tener que evadir nuestras responsabilidades, podemos mantener vivo a ese niño que pugna dentro de nosotros. Te añado a mi lista de lectura. Suerte y mucho ánimo!
February 19, 2024, 09:36

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